
SciELO - Scientific Electronic Library Online
 
vol.47 número85Artefactos multisemióticos y discurso académico de la Economía: Construcción de conocimientos en el género Manual índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos	Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados
Articulo
pdf en Español
Articulo en XML
Referencias del artículo
Como citar este artículo
Traducción automática
Enviar articulo por email
Indicadores
No hay articulos citadosCitado por SciELO
Links relacionados
No hay articulos similaresSimilares en SciELO
Permalink
Revista signos
versión On-line ISSN 0718-0934
Rev. signos vol.47 no.85 Valparaíso ago. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342014000200001 
 

ARTÍCULOS

 

Argumentación y estandarización lingüística: Creencias normativas en el 'Diccionario de chilenismos' (1875) de Zorobabel Rodríguez1

Argumentation and linguistic standardization: Normative beliefs in Zorobabel Rodríguez's Diccionario de chilenismos (1875)

 

Tania Avilés 
Universidad de Chile, Chile 
taviles@ug.uchile.cl

Darío Rojas 
Universidad de Chile, Chile 
darioroj@u.uchile.cl

Resumen: En el presente estudio, enmarcado en la historiografía de las ideologías lingüísticas, describimos cuáles eran las creencias que funcionaban como criterios normativos para la estandarización lingüística en el Chile de fines del siglo XIX, tal como se encuentran representadas en el 'Diccionario de chilenismos' (1875) del abogado y político chileno Zorobabel Rodríguez. Efectuamos esta descripción a través del análisis del discurso argumentativo contenido en una muestra de entradas del diccionario, a las cuales aplicamos el modelo de análisis de Toulmin. Mediante este análisis, de enfoque cualitativo, identificamos conclusiones, datos y garantías, y consideramos estas últimas como reveladoras de las creencias normativas de Rodríguez. Encontramos siete creencias normativas en la muestra, que revelan un modelo ideal de lengua española congruente con la ideología monoglósica y compatible con las ideas lingüísticas racionalistas y propeninsulares de los unionistas chilenos.

Palabras Clave: Historiografía lingüística, ideologías lingüísticas, estandarización lingüística, argumentación, diccionarios de provincialismos.

Abstract: This study, framed in the historiography of language ideologies, describes the beliefs that worked as the normative criteria in linguistic standardization during late 19th century in Chile, as observed in the Diccionario de chilenismos (1875) written by the Chilean lawyer and politician Zorobabel Rodríguez. To achieve this, we used Toulmin's analytic model to analyze the argumentative discourse from a sample of entries from this dictionary. Using qualitative analysis, we identified claims, data, and warrants. We considered warrants as revealing of Rodríguez's normative beliefs. We found seven beliefs in our sample, which show an idea of the Spanish language congruent with the monoglossic language ideology and compatible with the rationalist and pro-Spain linguistic ideas of Chilean unionistas.

Key Words: Linguistic historiography, language ideologies, linguistic standardization, argumentation, dictionaries of provincialisms.

INTRODUCCIÓN

Varios estudios pertenecientes al ámbito de la historia de la lexicografía (Matus, 1994; Castillo, 1995; Becerra, Castro & Garrido, 2007; Chávez, 2009) han abordado como objeto de análisis el 'Diccionario de chilenismos', del abogado y político católico liberal chileno Zorobabel Rodríguez (1875). Estos estudiosos han puesto énfasis en el desajuste que el 'Diccionario de chilenismos' presenta respecto de las técnicas lexicográficas modernas, por ejemplo, en la baja formalización de su microestructura o la subjetividad de sus definiciones, o bien han resaltado su carácter normativo considerándolo como manifestación de su carencia de método científico. Sin embargo, las ideologías y actitudes lingüísticas que aparecen manifestadas en esta obra han concitado solo un interés secundario. Por otra parte, cuando este problema ha sido abordado (Matus, 1994; Chávez, 2010), solo se han considerado los componentes lexicográficos paratextuales (prólogos), desaprovechando el abundante discurso contenido en cada una de las entradas o artículos lexicográficos, donde además se encuentra la "evidencia más confiable"2 para este tipo de investigaciones (Coleman & Ogilvie, 2009: 2). En consecuencia, aún está pendiente el estudio exhaustivo de las ideas y actitudes sobre el lenguaje expresadas o implicadas en el 'Diccionario de chilenismos' (1875), así como en los demás diccionarios de este tipo publicados en Chile durante la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX. El conocimiento de estas ideas y actitudes es importante porque el contexto sociolingüístico-histórico de esta obra corresponde a un proceso de estandarización, en el que el aspecto ideológico ocupa un lugar central.

El objetivo del presente estudio es describir, en el marco de la historiografía de las ideologías lingüísticas, cuáles son las creencias lingüísticas normativas que articulan el discurso argumentativo contenido en el diccionario de Rodríguez. Realizaremos el análisis sobre la base de una muestra de entradas lexicográficas que contienen segmentos relativamente extensos de discurso argumentativo, en los que el autor del repertorio sopesa distintas razones para considerar aceptables o inaceptables algunos de los usos que diferenciaban al español de Chile del español peninsular. En la línea del análisis del discurso orientado al contenido, empleado para indagar en modelos culturales del lenguaje (Preston, 2011), usaremos como herramienta el modelo de análisis funcional y contextual del discurso argumentativo propuesto por Toulmin (2007). Con la ayuda de esta herramienta, identificaremos las garantías, correspondientes a las creencias de tipo normativo sobre el idioma, que autorizan el encadenamiento entre los datos y las conclusiones entregadas en cada una de las entradas del diccionario analizadas. A partir de estas creencias, intentaremos reconstruir la ideología lingüística que se manifiesta en el texto analizado3.

1. Marco conceptual

1.1. Ideologías y actitudes lingüísticas

La orientación teórica que agrupa a los estudios de ideologías lingüísticas ha mostrado ser una fuente rica en recursos conceptuales y metodológicos para aproximarse a la relación entre lenguaje y cultura y ha tenido un desarrollo sostenido y creciente a partir de la década de los 70 (Kroskrity, 2010). Aunque el estudio lingüístico de las ideologías suele asociarse principalmente al análisis crítico del discurso, esta perspectiva suele concentrarse más bien en las ideologías en el lenguaje, y no tanto en las ideologías sobre el lenguaje, que constituyen nuestro foco de interés.

Entendemos por 'ideología lingüística' el conjunto de creencias y concepciones acerca del lenguaje, planteadas de manera explícita o manifestadas implícitamente en prácticas comunicativas, que sirven a una comunidad para racionalizar el uso lingüístico y que a menudo responden a sus intereses políticos y económicos, sea los de la totalidad de sus miembros o los de grupos sociales determinados (Kroskrity, 2010). Las ideologías de este tipo, además, manifiestan la relación mental que, en la percepción de los hablantes, el lenguaje tiene con los valores estéticos, morales y epistemológicos de la comunidad (Woolard, 1998). Otros rasgos definitorios de las ideologías lingüísticas son que los miembros de la comunidad pueden tener diversos grados de conciencia de ellas (Kroskity, 2010) y que no necesariamente corresponden a sistemas coherentes de significación, pues pueden manifestarse como fragmentarias e internamente contradictorias (Woolard, 1998), e incluso múltiples dentro de un individuo o una comunidad, razón por la cual Kroskrity (2010) prefiere hablar de ellas en plural. Adoptamos, en nuestro estudio, una postura 'neutral' o 'ideacional' respecto del estudio de ideologías, por oposición a las posturas 'críticas' o 'negativas' de inspiración principalmente marxista (Woolard, 1998).

Según Kroskrity (2010), este campo de estudio problematiza simultáneamente la conciencia metalingüística de los hablantes y su posición evaluativa respecto de su instrumento comunicativo. Al considerar el componente evaluativo, el estudio de las ideologías se vincula estrechamente con el de las actitudes lingüísticas (Garrett, 2010). El concepto de 'actitud' proviene de la sicología social, ámbito en que se define como la "tendencia sicológica que se expresa mediante la evaluación de una entidad particular con algún grado de aprobación o desaprobación" (Albarracín, Zanna, Johnson & Kumkale, 2005: 4). Lo específico de una actitud lingüística es que la entidad particular evaluada corresponde a un rasgo lingüístico o una variedad lingüística completa. Usualmente las actitudes son concebidas en términos de una estructura tripartita: creencias (componente cognitivo), emociones (componente afectivo) y conductas (componente conductual) (Bizer, 2004).

El elemento cognitivo de las actitudes constituye el punto de encuentro entre estas y las ideologías lingüísticas. Maio, Olson, Bernard y Luke (2006) señalan que ideologías y actitudes, aunque comparten el carácter evaluativo y subjetivo, se diferencian por el grado de abstracción: mientras que las ideologías comprenden sistemas generales de creencias, valores y actitudes, y por lo tanto tienen un mayor grado de abstracción, las actitudes suelen estar enfocadas en objetos específicos y de carácter más concreto. Por otra parte, ambos constructos se encuentran interrelacionados, de modo que el nivel más abstracto (ideología) influye en el nivel más concreto (actitud). Es de esperar, entonces, que distintas ideologías lingüísticas tengan reflejo en distintas actitudes hacia un mismo objeto de tipo lingüístico.

Entre los desarrollos recientes de los estudios lingüístico-ideológicos se encuentra la historiografía de las ideologías lingüísticas (Blommaert, 1999; Kroskrity, 2010), que se ocupa del estudio de cómo se conforman, reproducen y transforman a lo largo del tiempo estos conjuntos de creencias acerca del lenguaje. Esta corriente de estudios pone énfasis en el carácter de 'debates lingüísticos' que suelen adquirir estos procesos históricos, es decir, debates en los que "el lenguaje es el tema central, un motivo, un objetivo, y en los que las ideologías lingüísticas se forman, enmiendan o refuerzan" (Blommaert, 1999: 1), y que además tienen por marco "determinados periodos históricos y […] procesos políticos y culturales específicos" (De los Heros, 2012: 24) o, dicho de otro modo, "forman parte de procesos sociopolíticos más generales" (Blommaert, 1999: 2; también Coupland & Jaworski, 2004).

En consecuencia, el estudio historiográfico de las ideologías sobre el lenguaje requiere, por un lado, la consideración del discurso argumentativo desarrollado en los textos por analizar, por la importancia que los debates lingüísticos tienen en su constitución histórica. Es por esto que hemos escogido una perspectiva de análisis centrada en el discurso argumentativo. Por otro lado, requiere la consideración detallada del contexto específico de producción de los textos. En el apartado siguiente, examinaremos este contexto, correspondiente al proceso de estandarización lingüística iniciado en gran parte de Hispanoamérica a lo largo del siglo xix, a raíz de las Independencias, en el cual los diccionarios de provincialismos, como el de Rodríguez, cumplieron una función instrumental.

1.2. El contexto de producción: Estandarización y diccionarios de provincialismos en la Hispanoamérica decimonónica

La obra de Rodríguez, publicada en 1875, tiene por contexto de producción la consolidación de los procesos políticos e ideológicos iniciados a raíz de las independencias de gran parte de las naciones americanas respecto de la corona española. En Chile, el proceso de emancipación política transcurre entre 1810, año de la Primera Junta Nacional de Gobierno, y 1823, año en que Bernardo O'Higgins abdica del cargo de Director Supremo. Como correlato de este proceso político, la comunidad hispanohablante chilena, según Matus, Dargham y Samaniego (1992), a fines del siglo XIX ya había entrado en un proceso de estandarización circunstanciada, es decir, un proceso que comienza a transformar una variedad vernácula (el español de Chile) en estándar nacional a través de la imposición de una norma, bajo la influencia de factores de prestigio no lingüístico que hicieron del español local la variedad escogida sin mayor discusión frente a eventuales opciones como lenguas indígenas o extranjeras (Joseph, 1987). Este proceso se caracteriza por hitos como la publicación de obras que se proponían codificar la lengua española (como la Gramática de Andrés Bello, de 1847) y la oficialización de la lengua española en la enseñanza chilena, entre otros. El papel central que las ideologías lingüísticas desempeñan en los procesos de estandarización es destacado por Inoue (2006: 121), quien señala que el estudio de estos procesos "no tiene tanto que ver con el lenguaje en sí en cuanto función y estructura como con las ideologías y hegemonías lingüísticas"; es decir, con cómo ocurre el reconocimiento social de un estándar y qué factores sociales, políticos e históricos hacen posible este proceso. Por otra parte, es reconocido que los procesos de estandarización lingüística forman parte, en el nivel simbólico, de los procesos de conformación de las naciones modernas (Blommaert, 1999), específicamente, de su 'invención metadiscursiva' (Metzeltin, 2011).

En el clima intelectual de los movimientos independentistas hispanoamericanos, el idioma español se convirtió en uno de los objetos de reflexión más significativos para las élites ilustradas, pues presentaba, simultánea y conflictivamente, los caracteres de, por un lado, tradición heredada de los antiguos dominadores y, por otro, potencial vehículo ideal y natural para la participación en la vida cívica de las nuevas naciones y para la difusión de las ideas entre sus integrantes. De esta manera, el siglo xix hispanoamericano, especialmente a partir del segundo cuarto del siglo, atestiguó el surgimiento de actitudes diversas hacia la lengua española. Había quienes, imbuidos de un pensamiento nacionalista, renegaban de todo lo español que se les había heredado, mientras otros consideraron al español como símbolo identitario e integrador e insistieron en su cultivo institucional a nivel internacional (Lara, 2009a).

En Chile, los intelectuales se adhirieron principalmente bien al grupo que Quesada (2002) denomina 'separatistas', cuyo mejor representante es Domingo Faustino Sarmiento, o bien a los 'unionistas', que seguían fundamentalmente las ideas de Andrés Bello. Los 'separatistas' planteaban una escisión lingüístico-ideológica respecto de España, lo que conllevaba valorizar la diferencia idiomática con la metrópoli y de esta manera reforzar la autonomía identitaria de las nuevas naciones, es decir, deseaban que la autoridad idiomática estuviera circunscrita al país. Sin embargo, fueron los 'unionistas', como en otras naciones americanas, quienes triunfaron en esta pugna ideológica gracias a su influencia política y cultural. Por esta razón, les fue posible aplicar sus ideas mediante una política lingüística de tipo prescriptivo apoyada de manera oficial por el Gobierno y materializada en numerosas obras (gramáticas y diccionarios) destinadas a la corrección de los hábitos idiomáticos que iban en detrimento de la unidad y casticidad de la lengua española en América.

En su aparato ideológico ocupaba un lugar central la unidad del idioma, que era considerada importante porque evitaría una indeseable fragmentación dialectal de la lengua española en Hispanoamérica, análoga a la que había experimentado el latín al caer el Imperio romano en el siglo V d. C. e iniciarse una era que las naciones europeas veían con malos ojos por su oscuridad cultural, y que los americanos no querían ver replicada, por lo tanto, en sus nuevas naciones. Su visión, por lo tanto, no podía circunscribir la autoridad idiomática a los límites de la nación: para ellos se trataba de un problema de la comunidad hispanohablante en su conjunto.

Por otra parte, la preocupación por la unidad condujo fácilmente a una gran estimación de la corrección idiomática: la lengua se transformó en un ideal platónico (el español correcto, ejemplar, castizo) sobre cuyo trasfondo eran evaluadas las conductas idiomáticas de los individuos. Las únicas formas lingüísticas que adquieren legitimidad, en este trasfondo, son las 'correctas', es decir, las que se ajustan al modelo platónico de lengua, y se entiende que la unidad de la lengua se conservará solo en la medida en que la conducta idiomática de los miembros de la comunidad tienda hacia este ideal. El modelo de español (el 'español correcto') de los unionistas chilenos tenía un marcado tinte peninsular. Por ejemplo, a pesar de que Bello defendía, de palabra, las particularidades lingüísticas americanas, pensaba, paradójicamente, que los chilenos (y americanos) debían aprender a distinguir en la pronunciación entre la sibilante dental y la interdental, como los españoles (Moré, 2002).

El diccionario de Rodríguez se publica cuando esta actitud favorable al español peninsular y negativa hacia lo provincial ya estaba bastante arraigada en los medios cultivados chilenos, y especialmente entre los sectores más conservadores. Su multifacético autor (1839-1901), novelista, poeta, parlamentario, abogado (no titulado), profesor y periodista, fue uno de los representantes más notables de la intelectualidad conservadora de la segunda mitad del siglo xix. Sin embargo, no era un conservador 'puro': su propuesta política aunaba catolicismo y liberalismo, en cuanto defendía las libertades individuales frente al autoritarismo estatal, así como las libertades económicas (Correa, 1997). El propósito de su 'Diccionario', según el mismo lo declara, es proporcionar "un fácil medio de evitar los errores más comunes que, hablando o escribiendo, se cometen en nuestro país en materia de lenguaje" (Rodríguez, (1979 [1875]): viii). Para esto, recoge aproximadamente 1100 voces, comentadas bajo la modalidad de diccionario (por orden alfabético), precedidas de un prólogo en que explicita la finalidad de su obra. Por su propósito normativo y finalidad pedagógica, puede considerarse que representa fielmente el clima de opinión de la lexicografía precientífica chilena (Matus, 1994), y, sin duda, por su carácter pionero, fue muy influyente en las reflexiones del lenguaje que vendrían en las décadas siguientes. Para mostrarlo, basta con citar la publicación de varios trabajos posteriores dedicados únicamente a discutir su contenido: Blanco (1875), Paulsen (1876) y Solar (1876). Al momento de su muerte, Rodríguez se encontraba preparando una segunda edición del 'Diccionario', cuyos borradores probablemente se perdieron en un incendio en su casa de Valparaíso (Castillo, 1995).

Rojas (2010), siguiendo la visión pragmático-discursiva del diccionario de Lara (1997), señala que los diccionarios de provincialismos chilenos, como muchos otros publicados en Hispanoamérica en las décadas anteriores (Haensch, 2000), servían como vehículo discursivo para la evaluación de usos lingüísticos provinciales con miras a su incorporación al español estándar, y no meramente para informar acerca del significado de las palabras, como sucede en el caso de los diccionarios monolingües. Es decir, los diccionarios de provincialismos eran herramientas de estandarización lingüística. En cuanto obras normativas, pretendían corregir las (supuestas) incorrecciones del español chileno y americano, determinadas por su grado de diferencia respecto del español codificado en las obras académicas, de marcado tinte peninsular.

De acuerdo con la propuesta de Rojas (2010), la evaluación, en estos diccionarios, afecta a un uso lingüístico putativamente incorrecto (por ejemplo, porque es un provincialismo o porque otros autores anteriores lo han señalado), carácter respecto del cual se hacen 'comprobaciones' o 'refutaciones'. Si el autor considera haber comprobado su incorrección, mediante una argumentación o de manera implícita, señala cuál sería el equivalente correcto. Cuando refuta la incorrección, se ocupa de señalar cuáles son las razones que fundamentan su refutación. De este modo, el artículo lexicográfico de un diccionario de provincialismos típicamente adopta la configuración del Esquema 1, que expresa su estructura informativa:



Cuadro 1. Forma esquemática del artículo lexicográfico como acto directivo (Rojas, 2010).

El espacio discursivo de la evaluación es fundamental para nuestro estudio, porque es allí donde Rodríguez suele desarrollar un amplio aparato argumentativo que revela sus creencias normativas acerca de la lengua, y que permite, por tanto, acceder a su ideología lingüística. En cuanto espacio en que se desarrolla la argumentación, además, es en él donde se desarrolla el debate lingüístico-ideológico del que habla Blommaert (1999).

Para abordar el análisis de estas creencias, tal como se manifiestan en estas argumentaciones, emplearemos el modelo de análisis del discurso argumentativo Toulmin (2007), que explicaremos someramente a continuación.

1.3. La estructura de la argumentación según Toulmin

Desde la lógica aplicada, Toulmin propuso en 1958 que el uso argumentativo del lenguaje se produce cuando las emisiones lingüísticas tienen éxito o fracasan a partir de su apoyo en sucesivos argumentos o pruebas. Por tanto, en su concepción, la argumentación refiere a la actividad de "plantear pretensiones, someterlas a debate, producir razones para respaldarlas, criticar esas razones y refutar esas críticas, etc." (Marafioti, 2005: 14). Para Toulmin (2007), los argumentos racionales, en general, deben analizarse de acuerdo con una serie compleja de categorías, a las cuales denomina 'conclusión' (C), 'datos' (D), 'garantía' (G), 'modalizadores' (M), 'condiciones de refutación' (E) y 'respaldo' (R).

La conclusión corresponde a la aseveración realizada por un hablante, con la cual se ha comprometido. Los datos son aquellos hechos de que el hablante dispone para apoyar o justificar su aseveración, presentándolos como la base sobre la que esta descansa; es decir, son elementos justificatorios. Las garantías, por su parte, son aquellas reglas, principios, enunciados, etc., de carácter hipotético y general, que sirven de fundamento para formular la inferencia que permitirá el encadenamiento de los datos con la conclusión. Tanto los modalizadores como las restricciones o condiciones de refutación suponen un comentario implícito a la importancia de la garantía: los primeros indican la fuerza conferida por la garantía en el paso adoptado, mientras que las segundas apuntan las circunstancias en que la autoridad general de la garantía ha de dejarse a un lado. Finalmente, el respaldo o soporte corresponde a aquellas certezas sin las cuales las propias garantías carecerían de autoridad o vigencia, por lo que funcionan como fundamento de aquellas.

En nuestro análisis, solo consideramos los elementos C, D y G, es decir, las conclusiones, los datos y las garantías. Tomaremos estas últimas como reveladoras de las creencias normativas que articulan la ideología lingüística de Rodríguez.

2. Metodología

Nuestra investigación tiene un alcance descriptivo y un enfoque cualitativo. Analizamos una muestra de 200 entradas lexicográficas en que se desarrolla discurso argumentativo, seleccionadas mediante muestreo intencionado de entre las aproximadamente 1100 monografías4 que componen el total de la obra analizada (recuérdese que no todas ellas contienen discurso argumentativo, de modo que nuestro universo de muestreo es menor). Las entradas se encuentran repartidas entre todos los segmentos alfabéticos del diccionario. Las entradas analizadas se listan en el Anexo.

En nuestro análisis, primero identificamos el tipo de evaluación que se realizaba en cada artículo ('comprobación' o 'refutación'). Luego, identificamos la conclusión, relacionada directamente con el tipo de evaluación: una comprobación corresponde a la conclusión implícita 'Esta palabra es incorrecta / No debe usarse esta palabra', y una refutación a 'Esta palabra es correcta / Puede usarse esta palabra' (Rojas, 2010). A veces hay elementos explícitos que permiten identificar fácilmente la conclusión, pero en buena parte de los artículos del diccionario el autor, en apariencia, se limita a describir el significado de un término. Sin embargo, en estos casos aplicamos el siguiente razonamiento. Rojas (2010) señala que las comprobaciones son más frecuentes que las refutaciones, y por lo tanto se encuentran más propensas a sufrir condensación textual (por economía de espacio). Esto se debe, a su vez, a que el macropropósito comunicativo del texto, declarado abiertamente en sus secciones preliminares, es listar provincialismos chilenos para censurar su uso. Entonces, asumimos que, si el autor simplemente 'muestra' un provincialismo chileno, el lector competente de la época interpretaría que este uso debe evitarse (véanse ejemplos en la nota 14 de Rojas, 2010).

A continuación, identificamos el dato y la garantía del argumento de cada artículo lexicográfico. Clasificamos los datos de acuerdo con clases que agrupaban datos similares en los artículos analizados. Finalmente, a partir de estas clases de datos, identificamos las garantías asociadas a ellas.

El foco de nuestro análisis fue identificar clases de datos, con el fin de llegar a un nivel de generalidad suficiente como para llegar a inferir cuáles eran las garantías.

3. Presentación y análisis de resultados

Rodríguez recurre a cinco clases de datos en las comprobaciones y cuatro en las refutaciones, que presentamos esquemáticamente en la Tabla 1:

Tabla 1. Clases de datos en comprobaciones y refutaciones.

Comprobaciones: “…Es censurable porque…
1. “… está asociado principalmente al vulgo”
2. “… el DRAE ya registra otro término equivalente que no es provincialismo”
3. “… no ha sido usado por autores literarios españoles”
4. “… es un extranjerismo sustituible por un término castizo”
5. “… es ajeno a las reglas gramaticales del idioma”
Refutaciones: “…Es aceptable porque…
1. “… lo registra el DRAE y en realidad no es provincial”
2. “… lo usan autoridades literarias (españolas o americanas)”
3. “… satisface una necesidad denominativa”
4. “… se ajusta a las reglas gramaticales del idioma”
A continuación, explicaremos e ilustraremos con un ejemplo cada una de estas clases de datos y, en la discusión, intentaremos develar las garantías que les subyacen, las que, como señalamos al principio, reflejan las creencias lingüísticas normativas que propugna el autor del diccionario para el español de fines de siglo XIX. En adelante, escribiremos los enunciados que reflejan estas clases de datos en versalitas y las garantías en versalitas y negritas.

3.1. Clases de datos en las comprobaciones

3.1.1. Es censurable porque está asociado principalmente al vulgo

En primer lugar, Rodríguez censura los usos lingüísticos provinciales propios del 'vulgo'en el español de Chile de fines de siglo XIX. Para el autor, el vulgo lo constituye aquella parte de la sociedad chilena que tiene escasa o nula instrucción formal. Por ejemplo, en la entrada de 'contra', Rodríguez concluye implícitamente que el uso de 'contra' por 'antídoto' es censurable. Para justificar su aseveración, señala como dato que este es un uso propio del vulgo chileno, que practica esta 'mala costumbre' idiomática, al igual que, aparentemente, el vulgo colombiano. Como respaldo de esta última parte del dato (el uso provincial colombiano), cita un ejemplo del vocabulario de la novela María de Jorge Isaacs (1867). Sin embargo, no aporta respaldo de que lo usa el vulgo chileno, con lo cual se entiende que se basa en su propio conocimiento de la realidad idiomática chilena.

Cabe mencionar que Rodríguez no se refiere a que estos usos sean exclusivos del vulgo, sino a que se oyen principalmente en boca de este sector de la población, a pesar de que se pueden oír a veces también entre gente educada. Se trata, entonces, de una cuestión de uso preferente entre ciertos estratos, y no de diferencias absolutas. Por ejemplo, en la monografía sobre 'mono' señala que este término se usa "entre la jente zafia, aunque lo usa tambien la jente culta, pero no es para ésta tan socorrida voz como para aquélla" (Rodríguez, 1979 [1875]: 321).

3.1.2. Es censurable porque el drae ya registra otro término equivalente que no es provincialismo

En segundo lugar, Rodríguez cita como argumento de autoridad al Diccionario de la Real Academia Española (1869), con el objetivo de censurar el uso de un determinado provincialismo y recomendar su sustitución por un equivalente de uso registrado en dicho repertorio. Lo anterior se refleja fielmente en el comentario que el autor hace de 'coscacho'. En esta entrada, Rodríguez presenta como conclusión implícita que se trata de un uso censurable en el sentido de "golpe que se dá en la cabeza, que no saca sangre i duele" (Rodríguez, 1979 [1875]: 123). El dato es que, para nombrar este concepto, el Diccionario de la Real Academia Española registra el equivalente 'coscorrón'. Junto con esto, agrega el dato de que el uso de 'coscacho' significando 'coscorrón' es exclusivo de Chile y Bolivia, o sea, es un provincialismo. La conclusión implícita se reafirma cuando dice "¿Por qué lo llamamos nosotros 'coscacho'? Averígüelo Vargas!" (Rodríguez, 1979 [1875]: 123), frase con la cual deja el uso provincial y ajeno a la norma académica en el ámbito de lo irracional e inexplicable.

3.1.3. Es censurable porque no ha sido usado por autores literarios españoles

En tercer lugar, Rodríguez afirma que determinados provincialismos utilizados en el español chileno son censurables por no haber sido utilizados por los autores literarios españoles. Tal es el caso de 'con eso', monografía en la cual Rodríguez señala como conclusión implícita que el uso de esta locución es censurable basándose en el dato de que no recuerda haberla visto usada por los autores literarios españoles como equivalente de 'a fin de que' o 'con el objeto de que', como es 'tan corriente en Chile' (aporta dos ejemplos chilenos). La creencia normativa que se encuentra tras esta monografía implica que el uso que hacen los autores españoles de la lengua castellana es autorizado y correcto, entendiendo por autorizado aquel uso que se encuentra documentado en la literatura española, y que es correcto en la medida en que responde a un uso cultivado y culto de la lengua castellana. Cabe comentar que cuando Rodríguez habla de 'los autores españoles', se refiere a un determinado círculo de escritores que cita en su diccionario, y que son parte de sus lecturas personales. Entre ellos se encuentran Fernando de Rojas, Francisco de Quevedo, Luis Mariano de Larra, Fray Luis de Granada, Leandro Fernández de Moratín, Don Juan Manuel, Miguel de Cervantes, Pedro Calderón de la Barca y Tirso de Molina, entre otros.

3.1.4. Es censurable porque es un extranjerismo sustituible por un término castizo

En cuarto lugar, Rodríguez censura el uso de extranjerismos que poseen equivalentes de uso en la lengua castellana. Tal es el caso de 'pasable', monografía en la cual el autor se limita a citar, a manera de dato, la opinión de dos autoridades americanas en materia idiomática: Rufino José Cuervo ("que tiene mui buenas narices") y Rafael María Baralt ("que no se anda con chicas"), para censurar el uso de esta unidad léxica. Dichos autores han censurado previamente en sus obras normativas el uso de 'pasable' en la lengua española hablada en América, por ser un extranjerismo de estirpe francesa ("solo lo emplean los mas desaforados galiparlistas", en palabras de Baralt), y han recomendado su sustitución por el equivalente castizo 'pasadero'. Los datos anteriores sirven de justificación a Rodríguez para aseverar que el uso de 'pasable' con el mismo significado que 'pasadero', 'no merece ser absuelto' de su erradicación del uso chileno. Resulta interesante cómo el autor a través de dos argumentos de autoridad como lo son la cita a Rufino José Cuervo y Rafael María Baralt, logra entregar mayor fuerza a su aseveración, dejando de lado toda explicación adicional.

3.1.5. Es censurable porque es ajeno a las reglas gramaticales del idioma

En quinto lugar, Rodríguez va a censurar provincialismos que atenten contra las reglas y preceptos de la gramática. En el prólogo de su obra, Rodríguez alude al modo en que este entiende la gramática: "el arte de hablar y escribir correctamente el español" (1979 [1875]: vii). Sabemos también, a partir del prólogo de su obra y de las fuentes que menciona en diversas entradas, que las gramáticas utilizadas por el autor fueron la de Bello, la de la Real Academia Española, la de Vicente Salvá y la de José Ramón Saavedra. Lo anterior se puede apreciar en la monografía de 'paquete', donde se censura la construcción 'mui paquete'. Para Rodríguez, el uso de esta estructura con el significado de 'peripuesto' es una falta a los preceptos consignados en la Gramática de la Real Academia Española, puesto que, según dicha obra, esta unidad léxica corresponde categorialmente a un sustantivo, y en Chile es utilizada incorrectamente como adjetivo. Junto con esto, alude a la transgresión al Diccionario académico que esto conlleva, puesto que allí la unidad léxica se registra como sustantivo, tal como debe utilizarse. Finalmente, destaca que corresponde a un uso exclusivo y propio de Chile.

3.2. Clases de datos en las refutaciones

3.2.1. Es aceptable porque lo registra el DRAE y en realidad no es provincial

En primer lugar, Rodríguez señala que ciertos usos considerados como provincialismos, no son tales si es que ellos se encuentran registrados en el Diccionario de la Real Academia Española (1869) sin la marca de provincial. Tal es el caso de la entrada 'Pancho', en donde Rodríguez concluye que este hipocorístico no merece ser calificado de provincialismo (es aceptable, por lo tanto), de acuerdo con el dato de que "viene […] sin la nota de provincial en el Diccionario de la Academia" (Rodríguez, 1979 [1875]: 345). Además de este dato, Rodríguez afirma que Salvá ha declarado que 'Pancho' es un provincialismo de origen cubano, pero esta fuente pierde relevancia frente a la autoridad idiomática del Diccionario académico.

3.2.2. Es aceptable porque lo usan autoridades literarias (espaÑolas o americanas)

En segundo lugar, Rodríguez afirma que un uso supuestamente provincial no lo es en la medida en que este sea utilizado por autores literarios de la lengua castellana, sean peninsulares o americanos. En el caso de 'pensamiento', Rodríguez concluye que es un uso aceptable por no ser un provincialismo, puesto que, aunque no se encuentre registrado en el Diccionario de la Academia con el significado que se le da en Chile (equivalente de 'trinitaria'), cuenta con el dato de que es utilizado por importantes representantes de la literatura española y, por tanto, representantes del uso culto y correcto de la lengua española, sean estos escritores de origen americano o peninsular. Aporta como respaldos para este dato citas de la poetisa colombiana Agripina Samper de Ancízar y del poeta venezolano José Heriberto García de Quevedo. Cabe señalar que, en este caso, el argumento de autoridad del Diccionario académico queda desplazado por el argumento de autoridad relativo al uso de los escritores literarios. Sin embargo, añade una referencia al Diccionario Nacional o gran diccionario clásico de la lengua española (1846-1847), del español Ramón Joaquín Domínguez, que registra este uso sin marca provincial.

3.2.3. Es aceptable porque satisface una necesidad denominativa

En tercer lugar, Rodríguez tolera la existencia de provincialismos en la lengua estándar nacional si estos aluden a un referente o concepto para cuya denominación la lengua castellana no posee ningún equivalente exacto. Lo anterior se refleja claramente en la entrada de 'pirca', préstamo que "en quichua i araucano significa 'pared'" (Rodríguez, 1979 [1875]: 378). En Chile, 'pirca' se utiliza para aludir a la pared que se construye poniendo piedras brutas unas sobre otras, sin unirlas con nada o haciéndolo con barro, y que generalmente tienen un metro o metro y medio de altura. El dato que sirve a Rodríguez para concluir que es un uso aceptable consiste en que existe una laguna denominativa en la lengua castellana con respecto a este referente, ya que para llamar a este tipo específico de pared no existe otro equivalente exacto. Consecuentemente, un provincialismo que satisfaga dicho vacío, como 'pirca', será considerado por el autor como una 'voz útil', pues su adición al caudal léxico español responde a una necesidad denominativa.

3.2.4. Es aceptable porque se ajusta a las reglas gramaticales del idioma

En cuarto lugar, Rodríguez acepta en la lengua estándar nacional los provincialismos que surgieron a partir de las reglas de derivación de la lengua castellana, o que se adecúan a ella, tal como estas se explican en las gramáticas de la lengua española conocidas. Tal es el caso de la entrada 'papa, papal, papero', en que se comenta el uso de estos provincialismos, de los cuales comentaremos solo 'papal'. La conclusión de Rodríguez es que es aceptable llamar 'papal' al sitio sembrado de papas a pesar de que esta palabra no se encuentre registrada en el Diccionario académico. El dato consiste en que 'papal' es una palabra de formación irreprochable, tal como Vicente Salvá en su Gramática ha señalado acerca de las palabras terminadas en '-al' para nombres colectivos, y J. Gómez Hermosilla en su Arte de hablar en prosa i verso. De acuerdo con el respaldo de estas autoridades, 'papal' corresponde a las reglas de la analogía de la lengua española, o, en palabras de Gómez Hermosilla, al 'genio' del idioma. Por otro lado, no menos importante, para Rodríguez, es que la palabra base del derivado, 'papa', tenga amplio uso en América.

3.3. Discusión: Datos, garantías y creencias normativas

Debemos destacar que las condiciones de aceptabilidad identificadas no sirven para Rodríguez como criterios normativos de manera aislada, sino que funcionan de manera concurrente. Es decir, no siempre es suficiente que un término, por ejemplo, posea una característica que lo haga inaceptable o aceptable normativamente, sino que además el autor sopesa si es que tiene otros méritos o defectos. Es lo que ocurre en el caso de 'chancaca', palabra que, a pesar de no estar incluida en el Diccionario académico a la fecha en que escribe Rodríguez, es considerada implícitamente por este autor como aceptable porque tiene un uso generalizado en América, incluso entre la gente culta, se entiende. Sin embargo, esto no anula la condición de que, en principio, son mejores las palabras que están incluidas en el Diccionario. Lo que se deduce de las palabras del autor es que en algún momento, piensa él, dicho vocablo tendrá que registrarse en el repertorio léxico oficial.

Algunas de las clases de datos que identificamos y analizamos por separado para las comprobaciones y las refutaciones corresponden a una sola creencia/garantía, pues varias de ellas muestran nada más que sus facetas positiva y negativa en los distintos tipos de evaluación. La clase 2 de las comprobaciones, Es censurable porque el drae ya registra otro término equivalente que no es provincialismo, encuentra su contraparte en la clase 3 de las refutaciones, Es aceptable porque satisface una necesidad denominativa. Estos patrones reflejan una sola creencia/garantía, que puede formularse del siguiente modo: Los usos provinciales son aceptables solo si sirven para denominar algo que no tenga ya un nombre registrado por el drae. Por otra parte, la clase 3 de las comprobaciones, Es censurable porque no ha sido usado por autores literarios españoles y la clase 2 de las refutaciones, Es aceptable porque lo usan autoridades literarias (españolas o americanas), se pueden resumir en la creencia/garantía Los usos empleados por escritores prestigiosos de habla hispana siempre son legítimos. Finalmente, la clase 5 de las comprobaciones, Es censurable porque es ajeno a las reglas gramaticales del idioma y la categoría 4 de las refutaciones, Es aceptable porque se ajusta a las reglas gramaticales del idioma, son dos caras de la garantía El uso legítimo se ajusta a las reglas gramaticales, según estas se encuentran codificadas en las obras académicas.

Dos de estas garantías reflejan el papel central que ha ocupado y ocupa hasta hoy la Real Academia Española en la codificación del español. Como consecuencia de la autoridad concedida oficialmente a esta institución desde su creación en el siglo XVIII (Lara, 2009b), se ha transformado en el principal agente estandarizador del idioma, tanto en España como en América. Por esta razón, sus obras codificadoras, Diccionario, Gramática y Ortografía, se erigen como encarnaciones de la lengua misma y, consecuentemente, como obras de autoridad indiscutida. Esta actitud hacia las obras académicas se refleja muy claramente, por ejemplo, en la idea de que el español legítimo es el que se encuentra registrado en el Diccionario de la Real Academia Española. En la época, el Diccionario de la Academia constituía el referente de máxima autoridad en asuntos de ejemplaridad idiomática en el mundo hispanohablante, ya que se pensaba que en él se registraba la lengua castellana originaria, primera, castiza, y correcta, de acuerdo con como había sido utilizada por los grandes autores de la literatura española del Siglo de Oro. Esta concepción del Diccionario académico es sin duda herencia del simbolismo que poseía para la lengua española el Diccionario de autoridades (Real Academia Española, 1726-1739), el cual tenía como objeto fijar la lengua española correcta documentando todos los usos léxicos de la lengua literaria, posicionando, por tanto, al uso literario como norma y ejemplo (Ruhstaller, 2003). Esto concuerda, por otra parte, con el valor simbólico que el diccionario monolingüe ha tenido en las comunidades europeas modernas desde el Renacimiento, en cuanto representante de la lengua legítima (Lara, 1997), o, como plantea Seargeant (2011), en cuanto encarnación del 'ideal platónico de diccionario' que contiene un registro autorizado y cabal del lenguaje y por tanto sirve como autoridad indiscutible para asuntos lingüísticos.

La otra garantía reflejada en dos clases de datos revela la importancia de la literatura en la estandarización del español. Su importancia se debe a que en dicho proceso los hispanohablantes, desde el Renacimiento, siguieron como modelo a los romanos, quienes a su vez habían continuado la tradición helénica de poner a la literatura como centro del cultivo planificado de la lengua (Clackson & Horrocks, 2007). A partir de la argumentación de Dante en De vulgari eloquentia, según la cual las lenguas vulgares europeas debían seguir el modelo de los clásicos para obtener el nivel requerido por una lengua asociada a un Imperio o Estado, se consideró que la única variedad digna de ser sometida al arte que aseguraría su perpetuidad era la lengua literaria, la que serviría además en el futuro como instrumento de celebración de la gloria de las nuevas entidades políticas (Lara, 1997). Es esta idea, como ya hemos dicho, lo que sustenta la codificación lexicográfica del español: las autoridadesdel Diccionario de autoridades son los autores literarios, convertidos en tales sobre la base del concepto latino de la auctoritas. La importancia de la literatura está presente también con mucha fuerza en el diccionario de Rodríguez; de hecho, la mayoría de las citas que Rodríguez usa para autorizar o desligitimar usos provinciales son de escritores. Esto concuerda, además, con el papel principal que ocupa la literatura en las ideas lingüísticas de otros intelectuales influyentes en el Chile decimonónico, como Bello o Lastarria (Gallardo, 1988; Torrejón, 1989).

Solo tres clases de datos tienen relación unívoca con una garantía. La clase 1 de las comprobaciones, Es censurable porque está asociado principalmente al vulgo, refleja una idea elitista del uso aceptable, que tiene antecedentes en la idea de Andrés Bello de que el habla modélica es el de las personas educadas (Bello, 1847) y tiene sentido en el marco de la ideología racionalista de la época independentista, en que la educación era un valor que se tenía en alta estima, por lo cual la calidad de los hechos idiomáticos no podía medirse con la vara del uso de las personas que carecían de ella. Podría aventurarse que de algún modo se relaciona, como contraparte, con la garantía que señala que el uso de los autores literarios siempre es legítimo, si se entiende que los escritores representan un grado máximo de educación. La clase 4 de las comprobaciones, Es censurable porque es un extranjerismo sustituible por un término castizo, por su parte, responde al espíritu purista que impregnaba la ideología lingüística hispánica desde hace un par de siglos atrás (y de la mayoría de las lenguas europeas; Brunstad, 2003), mediante el rechazo de los elementos lingüísticos extranjeros, especialmente franceses, en el siglo xix. Por último, la clase 1 de las refutaciones, Es aceptable porque lo registra el drae y en realidad no es provincial, tiene carácter más bien técnico (o metodológico): se trata de que quien propuso originalmente que el uso comentado era incorrecto cometió un error al levantar sus datos. Sin embargo, refleja una garantía de orden más general, que señala que los usos provinciales son censurables si no cumplen con otros requisitos, como los que se señalan en las demás garantías. Rodríguez (Rodríguez, 1979 [1875]: 230), de hecho, llega a plantear abiertamente este criterio: "… la jente educada no debe hacer uso de provincialismos, sino en casos mui bien justificados". Esta misma idea es la que atraviesa, como dijimos, al género completo de los diccionarios de provincialismos.

En resumen, las creencias lingüísticas normativas que subyacen, a modo de garantías, a la argumentación de Rodríguez en su Diccionario son las siguientes:

1. Necesidad denominativa: Los usos provinciales son aceptables solo si sirven para denominar algo que no tenga ya un nombre registrado por el drae.

2. Autoridad literaria: Los usos empleados por escritores prestigiosos de habla hispana siempre son legítimos.

3. Educación: El uso legítimo es el de las personas educadas.

4. Ajuste a reglas gramaticales codificadas: El uso legítimo se ajusta a las reglas gramaticales, según estas se encuentran codificadas en las obras académicas.

5. Diccionario: Los usos legítimos son los registrados en el Diccionario académico.

6. Purismo: Los usos lingüísticos de origen extranjero (especialmente los franceses) no son aceptables.

7. Antiprovincialismo: Los usos provinciales, en principio (es decir, si no cumplen alguna de las características anteriores), son inapropiados.

CONCLUSIONES

En el presente estudio nos propusimos observar cuáles eran, en el Chile de fines del siglo XIX, las creencias que funcionaban como criterios normativos en la estandarización lingüística a través del discurso argumentativo contenido en el género lexicográfico de los diccionarios de provincialismos, tal como se encuentran representadas en la obra de Rodríguez (1979 [1875]). El modelo de análisis argumentativo de Toulmin (2007) mostró ser útil para develar siete de estas creencias o criterios. Estas creencias muestran un modelo ideal de lengua española de acuerdo con el cual esta lengua ya había alcanzado un grado alto y más que suficiente de estandarización y, por tanto, debía estar cerrada a las innovaciones o préstamos innecesarios (como puede apreciarse en las creencias que etiquetamos como 'necesidad denominativa', 'ajuste a reglas gramaticales codificadas', 'diccionario' y 'purismo', que muestran además el papel central que la Real Academia Española ha tenido en esta estandarización), además de ser geográficamente homogénea ('antiprovincialismo') y cuya calidad se entendía sobre el trasfondo de la literatura ('autoridad literaria') y fundamentada en el grado de educación de sus usuarios ('educación').

Esta visión de la lengua es congruente con la ideología monoglósica (es decir, contraria a la diversidad lingüística y al multilingüismo) y purista que ha caracterizado a la cultura lingüística hispánica durante los últimos siglos (Del Valle & Gabriel-Stheeman, 2002), en particular la propugnada por las Academias de la Lengua Española, y que es especialmente compatible con la ideología lingüística de los unionistas chilenos, quienes tomaban como modelo idiomático, para la constitución de la lengua estándar nacional, la variedad peninsular metropolitana, codificada en las obras académicas (Diccionario y Gramática de la Real Academia Española) y manifestada principalmente en el uso de los escritores castellanos. Los unionistas, además, tenían una concepción racionalista del proceso de estandarización lingüística (Geeraerts, 2006) en el sentido de que concebían que era necesario mantener la lengua española unida y homogénea e instrumentalizarla en la 'difusión de las luces', tal como lo habían hecho los revolucionarios franceses en su propio contexto lingüístico (Wright, 2011). La actitud lingüística basada en este elemento ideacional evalúa favorablemente la variedad codificada en las obras académicas (Diccionario y Gramática de la Real Academia Española) mientras que evalúa negativamente el elemento provincial, al que se le exige cumplir con ciertos requisitos para llegar a ser considerado admisible.

Para finalizar, deseamos llamar la atención sobre el interés que tendría comparar en investigaciones futuras las ideas de Rodríguez con las que otros autores de gramáticas y diccionarios manifiestan durante la época en Chile, con el fin de identificar convergencias y divergencias. Igualmente, queremos destacar la pertinencia de estudiar cómo estas normas, criterios y creencias se proyectaban en una dirección argumentativa de carácter dialógico, en lo que Andersen (2009) denomina 'negociación de normas lingüísticas'. Este mecanismo podría estudiarse, por ejemplo, mediante el examen del tejido intertextual que la obra de Rodríguez establece con sus propias fuentes y con comentaristas como Solar (1876) y Paulsen (1876), así como diccionaristas posteriores. El análisis de la negociación de normas lingüísticas en el Chile del siglo xix permitiría apreciar el proceso de estandarización y los criterios normativos de una manera dinámica y emergente.

 

NOTAS

1	      Financiado por Programa U-APOYA Línea 2: Concurso de Proyectos de Investigación en Ciencias Sociales, Humanidades, Artes y Educación VID 2011; código SOC U-SOC-11/12; Universidad de Chile.

2	       Esta y todas las demás citas de obras en inglés han sido traducidas al español por los autores del presente artículo.

3	       Agradecemos las pertinentes sugerencias y comentarios de dos evaluadores anónimos, quienes contribuyeron a mejorar sustancialmente la calidad de este trabajo.

4	      Usamos 'monografía' como equivalente de 'artículo lexicográfico', de acuerdo con la terminología metalexicográfica de la Escuela de Ausburgo (Martínez de Sousa, 1995: s. v. monografía).

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Albarracín, D., Zanna, M. P., Johnson, B. T. & Kumkale, G. T. (2005). Attitudes: Introduction and scope. En D. Albarracín, B. T. Johnson & M. P. Zanna (Eds.), The Handbook of Attitudes (pp. 3-19). Mahwah/Londres: Lawrence Erlbaum.         [ Links ]

Andersen, H. (2009). Living norms. En I. Lunde & M. Paulsen (Eds.), Poets to Padonki: Linguistic Authority & Norm Negotiation in Modern Russian Culture (pp. 18-33). Bergen: Universidad de Bergen.         [ Links ]

Becerra, Y., Castro, V. & Garrido, C. (2007). Tres repertorios léxicos diferenciales del español de Chile en el siglo xix. Un estudio metalexicográfico. Tesis de licenciatura, Universidad de Chile, Santiago, Chile.         [ Links ]

Bello, A. (1847). Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos. Santiago: Imprenta del Progreso.         [ Links ]

Bizer, G. (2004). Attitudes. En Ch. Spielberger (Ed.), Encyclopedia of Applied Psychology (pp. 245-249). Londres: Elsevier Academic Press.         [ Links ]

Blanco, M. (1875). Cartas de Don Manuel Blanco Cuartín a don Zorobabel Rodríguez sobre Chilenismos. Santiago: El Mercurio.         [ Links ]

Blommaert, J. (1999). The debate is open. En J. Blommaert (Ed.), Language Ideological Debates (pp. 1-38). Berlín/Nueva York: Mouton de Gruyter.         [ Links ]

Brunstad, E. (2003). Standard language and linguistic purismi. Sociolinguistica, 17, 52-70.         [ Links ]

Castillo, N. (1995). El primer diccionario de chilenismos: Aproximación metalexicográfica. Tesis de licenciatura, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.         [ Links ]

Chávez, S. (2009). Diccionarios del español de Chile en su fase precientífica: Un estudio metalexicográfico. Tesis de magíster, Universidad de Chile, Santiago, Chile.         [ Links ]

Chávez, S. (2010). Ideas lingüísticas en prólogos de diccionarios diferenciales del español de Chile. Etapa 1875-1928. Boletín de Filología, XLV(2), 49-69.         [ Links ]

Clackson, J. & Horrocks, G. (2007). The Blackwell History of the Latin Language. Malden: Blackwell.         [ Links ]

Coleman, J. & Ogilvie, S. (2009). Forensic Dictionary Analysis: Principles and practice. International Journal of Lexicography, 22(1), 1-22.         [ Links ]

Correa, S. (1997). Zorobabel Rodríguez, católico liberal. Estudios Públicos, 66, 387-426.         [ Links ]

Coupland, N. & Jaworski, A. (2004). Sociolinguistic perspectives on metalanguage: Reflexivity, evaluation and ideology. En N. Coupland, A. Jaworski & D. Galasinski (Eds.), Metalanguage: Social and Ideological Perspectives (pp. 15-51). Berlín: Mouton de Gruyter.         [ Links ]

De los Heros, S. (2012). Utopía y realidad. Nociones sobre el estándar lingüístico en la esfera intelectual y educativa peruana. Madrid: Iberoamericana.         [ Links ]

Del Valle, J. & Gabriel-Stheeman, L. (2002). Nationalism, hispanismo and monoglossic culture. En J. del Valle & L. Gabriel-Stheeman (Eds.), The Battle over Spanish between 1800 and 2000. Language ideologies and Hispanic intellectuals (pp. 1-13). Londres/Nueva York: Routledge.         [ Links ]

Gallardo, A. (1988). Un aspecto del desarrollo de la identidad lingüística chilena: José Victorino Lastarria y el Movimiento Literario de 1842. Revista de Lingüística Teórica y Aplicada, 26, 29-40.         [ Links ]

Kroskrity, P. V. (2010). Language ideologies –Evolving perspectives. En J. Jaspers, J. O. Östman & J. Verschueren (Eds.), Society and Language Use (pp. 192-211). Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.         [ Links ]

Garrett, P. (2010). Attitudes to language. Cambridge: Cambridge University Press.         [ Links ]

Geeraerts, D. (2006). Cultural models of linguistic standardization. En D. Geeraerts (Ed.), Words and other wonders. Papers on lexical and semantic topics (pp. 272-306). Berlín/Nueva York: Mouton de Gruyter.         [ Links ]

Haensch, G. (2000). Introducción. En Textos clásicos para la historia de la lexicografía del español en América [CD-ROM]. Versión 1.1. Madrid: Fundación Histórica Tavera/Fundación MAPFRE.         [ Links ]

Inoue, M. (2006). Standardization. En K. Brown (Ed.), Encyclopedia of Language & Linguistics (pp. 121-127). Oxford: Elsevier.         [ Links ]

Joseph, J. E. (1987). Eloquence and power. The rise of language standards and standard sanguages. Londres: Frances Pinter.         [ Links ]

Lara, L. F. (1997). Teoría del diccionario monolingüe. México, D. F.: El Colegio de México.         [ Links ]

Lara, L. F. (2009a). Por una reconstrucción de la idea de la lengua española. Más allá de las fronteras instituidas. En J. del Valle (Ed.), Lengua histórica y normatividad (pp. 157-193). México, D. F.: El Colegio de México.         [ Links ]

Lara, L. F. (2009b). Normas lingüísticas: Pluralidad y jerarquía. En L. F. Lara (Ed.), Lengua histórica y normatividad (pp. 47-69). México, D. F.: El Colegio de México.         [ Links ]

Maio, G. R., Olson, J. M., Bernard, M. M. & Luke, M. A. (2006). Ideologies, values, attitudes, and behavior. En J. Delamater (Ed.), Handbook of Social Psychology (pp. 283-308). Nueva York: Springer.         [ Links ]

Marafioti, R. (2005). Los patrones de la argumentación: La argumentación en los clásicos y en el siglo XX. Buenos Aires: Biblos.         [ Links ]

Martínez de Sousa, J. (1995). Diccionario de lexicografía práctica. Barcelona: Biblograf.         [ Links ]

Matus, A. (1994). Períodos en la lexicografía diferencial del español de Chile. En Actas del X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española (pp. 189-199). Madrid: Real Academia Española/Espasa Calpe.         [ Links ]

Matus, A., Dargham, S. & Samaniego, J. L. (1992). Notas para una historia del español en Chile. En C. Hernández (Coord.), Historia y presente del español de América (pp. 543-564). Valladolid: Junta de Castilla y León/PABECAL.         [ Links ]

Metzeltin, M. (2011). La construcción discursiva de la República de Chile. Boletín de Filología, XLVI(1), 239-253.         [ Links ]

Moré, B. (2002). The ideological construction of an empirical base. Selection and elaboration in Andrés Bello's grammar. En J. del Valle & L. Gabriel-Stheeman (Eds.), The Battle over Spanish between 1800 and 2000. Language ideologies and Hispanic intellectuals (pp. 42-63). Londres/Nueva York: Routledge.         [ Links ]

Quesada, M. Á. (2002). El español de América: Historia de un concepto. En M. A. Quesada (Ed.), El español de América (pp. 15-39). Cártago: Editorial Tecnológica de Costa Rica.         [ Links ]

Paulsen, F. (1876). Reparo de reparos, o sea, ligero examen de los «Reparos al "Diccionario de Chilenismos" de don Zorobabel Rodríguez», por don Fidelis P. del Solar. Santiago: Chile.         [ Links ]

Preston, D. (2011). Methods in (applied) folk linguistics. AILA Review, 24, 15-39.         [ Links ]

Real Academia Española (1726-1739). Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Madrid.         [ Links ]

Real Academia Española (1869). Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Madrid.         [ Links ]

Rodríguez, Z. (1979 [1875]). Diccionario de chilenismos. Valparaíso: EUV.         [ Links ]

Rojas, D. (2010). Estandarización lingüística y pragmática del diccionario: Forma y función de los "diccionarios de provincialismos" chilenos. Boletín de Filología, XLV(1), 209-233.         [ Links ]

Ruhstaller, S. (2003). Las obras lexicográficas de la Academia. En M. A. Medina Guerra (Coord.), Lexicografía española (pp. 235-261). Barcelona: Ariel.         [ Links ]

Seargeant, P. (2011). Lexicography as a philosophy of language. Language Sciences, 33, 1-10.         [ Links ]

Solar, F. (1876). Reparos al "Diccionario de chilenismos" del señor don Zorobabel Rodríguez. Santiago: Chile.         [ Links ]

Toulmin, S. (2007). Los usos de la argumentación. Barcelona: Ediciones Península.         [ Links ]

Torrejón, A. (1989). Andrés Bello, Domingo Faustino Sarmiento y el castellano culto de Chile. Thesaurus, XLIV(3), 534-558.         [ Links ]

Woolard, K. A. (1998). Introduction: Language Ideology as a Field of Inquiry. En B. B. Schieffelin, K. A. Woolard & P. V. Kroskrity (Eds.), Language Ideologies. Practice and Theory (pp. 3-47). Oxford: Oxford University Press.         [ Links ]

Wright, S. (2011). Language and nation building in Europe. En B. Kortmann & J. van der Auwera (Eds.), The languages and linguistics of Europe: A comprehensive guide, (pp. 775-788). Berlín/Boston: Walter de Gruyter.         [ Links ]

 

Recibido: 22-VIII-2012 / Aceptado: 7-VIII-2013

Todo el contenido de la revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons

  Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

Av. El Bosque 1290, 5º piso, Sausalito

Viña del Mar - Chile

Tel.: (56) (32) 2274000


revista.signos@ucv.cl


SciELO - Scientific Electronic Library Online
 
vol.47 número85Argumentación y estandarización lingüística: Creencias normativas en el Diccionario de chilenismos (1875) de Zorobabel RodríguezRelación entre el grado de certeza y los valores de F0 y duración silábica en algunos adverbios terminados en -mente índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos	Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados
Articulo
pdf en Español
Articulo en XML
Referencias del artículo
Como citar este artículo
Traducción automática
Enviar articulo por email
Indicadores
No hay articulos citadosCitado por SciELO
Links relacionados
No hay articulos similaresSimilares en SciELO
Permalink
Revista signos
versión On-line ISSN 0718-0934
Rev. signos vol.47 no.85 Valparaíso ago. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342014000200002 
 

ARTÍCULOS

 

Artefactos multisemióticos y discurso académico de la Economía: Construcción de conocimientos en el género Manual*

Multisemiotic artifacts and academic discourse of Economics: Knowledge construction in the Textbook genre

 

Enrique Boudon 
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile 
e.boudonv@gmail.com

Giovanni Parodi 
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso,Chile 
gparodi@ucv.cl

Resumen: Identificar los géneros que vehiculan el conocimiento disciplinar y describir sus rasgos prototípicos, asumiendo su estatus multisemiótico, se constituyen como tareas primordiales para entender el funcionamiento del discurso académico y los procesos discursivos a partir de los cuales un estudiante se hace parte de una comunidad académica particular. Desde este marco, nos interesa el acceso al conocimiento especializado de la Economía, considerando un género académico en específico: el Manual universitario. Los objetivos propuestos para esta investigación son identificar y describir los artefactos multisemióticos que participan en la construcción de significado dentro de un grupo de 10 manuales que introducen a los estudiantes de primer año al estudio de la Economía. Se busca, además, establecer la frecuencia de ocurrencia de estos artefactos dentro del corpus de estudio. La aplicación de la propuesta metodológica de Parodi (2010a) permitió identificar siete artefactos, a saber, Complejo Estadístico, Esquema, Fórmula, Gráfico, Ícono, Ilustración y Tabla. Los hallazgos reportados revelan que el discurso académico de la Economía que se construye, principalmente, a través de este género, emplea, de preferencia, fórmulas, gráficos y tablas, todos ellos artefactos multisemióticos de alta ocurrencia que apoyan el propósito comunicativo pedagógico del género Manual.

Palabras Clave: Artefactos multisemióticos, discurso académico, economía, manual universitario.

Abstract: To identify the genres that open access to disciplinary knowledge and to describe their prototypical features, assuming their multisemiotic status, are fundamental tasks in order to understand the functioning of academic discourse and the discourse processes through which students become members of a particular academic community. In this context, we are interested in the access to specialized knowledge in Economics through an academic genre: the university Textbook. The objectives of this study are to identify and describe the multisemiotic artifacts that help construct meaning in ten textbooks that introduce first year students to the study of Economics. Besides, we aim at determining the frequency of occurrence of these artifacts in the corpus. The application of Parodi’s (2010a) methodological proposal helped identify seven artifacts: Statistics Complex, Diagram, Formula, Graphic, Icon, Illustration, and Table. The findings show that the academic Economics discourse that is built though this genre employs mainly formulae, graphics and tables, all of them are high frequency multisemiotic artifacts that support the pedagogical communicative purpose of the genre Textbook.

Key Words: Multisemiotic artifact, academic discourse, economics, university textbook.

INTRODUCCIÓN

Existe consenso en la literatura especializada en que el paso por la universidad constituye un proceso a través del cual el estudiante debe aprender las características discursivas de su comunidad académica, si quiere hacerse parte de ella y concluir este proceso transformador con éxito. Debido a esto, el acceso al conocimiento especializado difundido en una disciplina como parte del discurso académico despierta poderoso interés en diversos investigadores con diferentes puntos de vista (Becher, 1994; Bondi, 1995, 1999; Mauranen, 2003; Parodi, 2008a; Bolívar & Parodi, 2014; entre otros). En este sentido, indagar en los géneros que vehiculan el conocimiento disciplinar y sus rasgos, asumiendo su estatus multisemiótico, se erige como una tarea primordial para entender el funcionamiento del discurso académico y el proceso por medio del cual un sujeto se hace parte de una comunidad académica específica. A partir de esto, nuestra preocupación radica en el acceso al conocimiento especializado en la Economía, considerando un género específico: el Manual. Este género, dentro del Corpus PUCV-UCSC-2013 (Proyecto FONDECYT 1130033), ocupa un lugar preponderante en términos cuantitativos, dado que, tomando en consideración la bibliografía obligatoria declarada en los programas de las asignaturas, su frecuencia alcanza un 68%.

Ahora bien, el Manual y sobre todo el de Economía, a pesar de su naturaleza altamente multisemiótica, no ha sido objeto de estudios en que se indague en los artefactos que lo componen; ha existido, eso sí, un foco de interés en los rasgos estrictamente verbales y los retórico funcionales (Myers, 1992; Swales, 1993; Granger, 1994; Bondi, 1996; Cubo de Severino, 2005; Parodi, 2008b). Como se desprende, si este género académico cumple un papel fundamental como la llave de acceso al conocimiento especializado en Economía, se torna imprescindible contar con investigaciones que den cuenta de los artefactos multisemióticos que apoyan la construcción de significados.

En este contexto, los objetivos de esta investigación son, por un lado, identificar y describir los artefactos multisemióticos que aparecen en 10 manuales que introducen a los aprendientes al estudio de la Economía como parte de la bibliografía obligatoria de primer año de universidad (Corpus PUCV-UCSC-2013); junto a ello, también se busca establecer la frecuencia de ocurrencia de estos artefactos dentro del corpus señalado. En el primer apartado de este artículo, se presenta una reflexión teórica acerca de la multisemiosis y el nuevo estatus de los textos escritos, de los géneros y del Manual, en particular. Luego, se da cuenta del corpus y los procedimientos de recolección. A continuación, se presentan los aspectos metodológicos, los resultados de la investigación y se procede a su análisis y discusión. Para cerrar, se entregan comentarios finales y conclusiones.

1. Marco de referencia

1.1. Multisemiosis, texto escrito y artefactos multisemióticos

Si bien podemos detectar preocupación por determinar los antecedentes históricos que dieron origen a la perspectiva multimodal del lenguaje –Kaltenbacher (2007: 33) califica un ensayo de Lessing (1766) como “el primer abordaje al estudio de la multimodalidad–, existe cierto consenso en la literatura especializada en que la inclusión del concepto ‘multimodalidad’ en los debates lingüísticos es un fenómeno relativamente reciente (Ventola, Cassilly & Kaltenbacher, 2004; Williamson, 2005; O’Halloran, 2005, 2012), impulsado, en gran medida, por los trabajos de Kress y van Leeuwen (1990, 1996) y O’Toole (1994).

Desde este marco y motivados por explorar cómo se construye significado en modalidades semióticas distintas al lenguaje verbal, algunos investigadores indagan en la semiótica de las imágenes, con una marcada influencia de la Lingüística Sistémica Funcional. O’Toole (1994), por ejemplo, adaptó las tres metafunciones del lenguaje (Halliday, 1978) a la semiótica del arte para analizar, principalmente, esculturas, pinturas y obras arquitectónicas. Así, ‘campo’, ‘tenor’ y ‘modo’, que dan cuenta de los significados ideacional, interpersonal y textual de la modalidad verbal, respectivamente, dan lugar a la ‘función representacional’, la ‘función modal’ y la ‘función composicional’; funciones que operacionalizan dichos significados en el sistema semiótico gráfico. Siguiendo esta misma línea, pero interesados en explorar la semiótica de las imágenes (gráficos, mapas, fotografías, dibujos, etc.), Kress y van Leeuwen (1996) proponen un análisis a partir de las categorías teóricas ‘patrones de representación’ (significado ideacional), ‘patrones de interacción’ (significado interpersonal) y ‘principios de composición’ (cómo están organizadas las imágenes, según su jerarquía informativa, contextual, etc.).

Ahora bien, dado que en la bibliografía abundan estudios que aportan detalladas investigaciones en esta línea, así como también completos estados del arte (Royce, 1999; Martinec & Salway, 2005; Bateman, 2008; Jewitt, 2009; Kress, 2012; O’Halloran & Smith, 2011, entre otros), no es nuestro propósito efectuar aquí una revisión bibliográfica exhaustiva ni reconstruir una historia acerca de la multimodalidad. Por el contrario, se han seleccionado algunas investigaciones actuales, de modo de establecer una mirada panorámica de los nuevos desafíos en el campo. De modo específico, revisamos tres estudios recientes, a saber, Taboada y Habel (2013), Hiippala (2012) y Parodi (2010a).

Taboada y Habel (2013) han aplicado la Teoría Retórica Estructural (RST, por su sigla en inglés) para describir las relaciones retóricas que se establecen entre distintos artefactos multimodales –como el gráfico y la imagen– y su co-texto verbal en textos escritos. Así, a partir de un corpus ‘moderado’, según declaran los autores (Taboada & Habel, 2013), compuesto por más de 1.500 páginas y por cerca de 600 artefactos, entre los que se cuentan fotos, gráficos y tablas, estos investigadores identifican siete relaciones retóricas: elaboración, habilitación, evidencia, motivación, preparación, reexpresión y resumen. Sin embargo, la aplicación de un marco teórico pensado para describir las relaciones retóricas en textos concebidos desde una perspectiva lingüística tradicional –o monomodal, en términos de Kress y van Leeuwen (1990)– al análisis de las relaciones entre los sistemas verbal y gráfico visual ha abierto un abanico de problemas y desafíos relacionados con dos aspectos principales. Por un lado, la RST puede ver menguado su potencial explicativo dada la desestabilización de la idea que entiende el sistema semiótico verbal con un rango jerárquico superior en la construcción de significado; hoy es sabido que la preponderancia de un sistema semiótico por sobre otro varía según las características de los géneros discursivos (Parodi, 2010a, 2014), razón por la cual podrían emerger nuevas relaciones a partir del estudio más en detalle de otros sistemas semióticos. Por otro lado, la inclusión de nuevas unidades de análisis ha mostrado que un artefacto multisemiótico puede tener múltiples relaciones retóricas posibles con un segmento co-textual –en algunos casos, con más de uno. En este sentido, las relaciones entre las imágenes y los segmentos verbales pueden ser diversas y de distinto orden.

Por su parte, con un enfoque que presta mayor atención a la diagramación y disposición de artefactos multimodales dentro del género, Hiippala (2012) explora los folletos de turismo con el objetivo de describir lo que llama ‘interfaz entre retórica y diagramación’ (rethoric-layout interface). Esta interfaz está orientada a mostrar que la organización del contenido verbal y visual dentro de un diseño y la señalización de sus interrelaciones implica elecciones semióticas que se afectan mutuamente. Con estas intenciones y con la base teórica desarrollada por Bateman, Delin y Henschel (2004) y su modelo GeM (Genre and Multimodality), el autor compara tres folletos turísticos de la ciudad de Helsinki de diferentes años (1984, 1988 y 2006). El análisis comparativo indicó que, en cuanto a las relaciones retóricas, no había mayor variación, sino que la diferencia estaba enfatizada en el uso y disposición de los recursos multimodales. Más acentuada es la diferenciación con el folleto más actual, dada la amplia gama de posibilidades que brinda el desarrollo del campo del diseño visual computacional. En este sentido, la creatividad y la necesidad de encontrar maneras de comunicar gran cantidad de información en espacios reducidos permiten que los productores realicen elecciones semióticas en favor de privilegiar el uso de mapas, fotos, esquemas, y de brindar menos espacio al sistema verbal.

Tanto en Taboada y Habel (2013) como en Hiippala (2012) se reconoce la naturaleza multisemiótica de los textos; sin embargo, ninguno plantea una definición operacional de artefacto ni tampoco se refiere a cómo los identificaron ni a cuáles son sus características. Taboada y Habel (2013), por ejemplo, identifican fotografías, figuras y tablas, pero no queda suficientemente claro cómo los definen ni cuáles son los sistemas semióticos que en ellos operan. Incluso, insisten en la idea de que estos artefactos constituyen recursos que acompañan al texto, poniendo de manifiesto una concepción un tanto difusa de texto escrito. Hiippala (2012), por su parte, presenta una idea de artefacto multimodal que, a nuestro juicio, puede llegar a ser ambigua, ya que considera al folleto turístico un artefacto multimodal. En nuestra concepción, el folleto de este tipo sería un género discursivo compuesto, entre otros, por diversos artefactos multisemióticos y no un artefacto en sí mismo.

Ahora bien, en el contexto de un proyecto mayor que buscó caracterizar los géneros discursivos que vehiculan el conocimiento dentro del discurso académico, Parodi (2010a) pone su interés en los artefactos multisemióticos, su composición y definición. En esta línea, se propone describir los artefactos a partir de un corpus de 1.043 textos, los cuales fueron recolectados desde los programas de las asignaturas de seis doctorados en dos universidades chilenas. Con el fin de sistematizar la identificación y descripción de los artefactos, el análisis se realizó a partir de tres criterios fundamentales: modalidad, función y composición. La aplicación de estos criterios entregó como resultado la identificación y descripción de nueve artefactos multisemióticos. Al mismo tiempo, un avance sustantivo de este estudio lo constituye la propuesta de definiciones operativas orientadas por cuatro sistemas semióticos, los cuales participan de la construcción de los artefactos, por los objetivos funcionales que despliegan y por sus elementos constitutivos. Es relevante destacar que este estudio es uno de los pioneros en determinar qué es un artefacto multisemiótico y, más decididamente, cuáles son los que circulan dentro de ciertos discursos académicos específicos (Parodi 2010a, 2014).

Esta breve panorámica a partir de tres estudios recientes que abordan la multimodalidad intenta mostrar la creciente atención que otorga la comunidad lingüística al estatus multisemiótico inherente a todo texto. Muy por el contrario a lo que sucedía hace un par de décadas atrás, hoy parece poco sensato insistir en que los textos construyen significados solo a partir del sistema verbal y que los recursos provenientes de otros sistemas (tales como gestos, volumen de voz, etc.) solo apoyan la comunicación oral. Este hecho, sin lugar a dudas, resulta fundamental para el concepto de texto, dado que asumir sus rasgos multisemióticos no constituye un mero cambio de atención de lo mono a lo multimodal, sino que exige: “el reconocimiento de la naturaleza completamente multimodal de todo texto” (Kaltenbacher, 2007: 7). En este sentido, se detecta un cambio sustancial en el modo de concebir los textos; hecho que conduce entonces a una reconfiguración disciplinar a nivel epistemológico acerca de lo que entendemos por ‘texto’ y, por consiguiente, del modo en que se aborda su estudio. En definitiva, el texto escrito, en cuanto potencial de significado, no está constituido solo por palabras, sino que son diversos los sistemas semióticos que se hacen parte de su construcción.

Al respecto, Matthiessen (2009) plantea muy acertadamente que los sistemas semióticos son sistemas capaces de transportar y crear significado dentro de un contexto determinado; además, el contexto establece los patrones que determinan la coordinación de estos sistemas. De modo que, para crear significados de manera sinérgica, los diversos sistemas semióticos son integrados funcionalmente dentro del contexto. Desde esta perspectiva y siguiendo a Parodi (2010a), partimos de la base de que –al menos– existen cuatro sistemas semióticos que potencialmente pueden interactuar para construir significado en un texto: el sistema verbal, el sistema gráfico, el sistema matemático y el sistema tipográfico. Estamos conscientes de que no necesariamente todos los sistemas se incorporan en la constitución de un artefacto y que algunos pueden –incluso– tener roles más concomitantes o satelitales en la construcción de significado, tal como adecuadamente han puesto de manifiesto tanto Stöckl (2004) como Kaltenbacher (2007). No obstante ello, para la presente investigación son estos cuatro sistemas los que interactúan sinérgicamente y se integran funcionalmente en los textos escritos estáticos, pudiendo evidentemente existir otros sistemas de los cuales aquí no damos cuenta como, por ejemplo, el sistema del color (van Leeuwen, 2011).

Desde esta perspectiva, entendemos que un artefacto multisemiótico es una unidad textual que, en el proceso de construcción de significado, participa de los mecanismos de cohesión y coherencia del texto escrito del cual es parte y que se compone de, al menos, dos o más sistemas o modos semióticos. En este sentido, un artefacto, según los estudios basados en corpus de discurso académico a través de un conjunto de disciplinas (Parodi, 2010a), se elabora por una comunidad de especialistas para comunicar significados contextualizados en géneros determinados. Los artefactos así identificados han mostrado un grado de variación a través de las disciplinas, hecho que muestra la cosmología de cada comunidad disciplinar (Lemke, 1998; Parodi, 2010a). Determinar los límites entre un sistema constitutivo y otro en la conformación de un artefacto constituye una desafío tanto teórico como metodológico, así como la identificación de todos los sistemas semióticos que posibilitan la construcción de artefactos (Matthiessen, 2009; Kress, 2012).

1.2. Género del discurso y Manual

A mediados de los años noventa, Hyon (1996) publica un artículo titulado Genre in Three Traditions: Implications for ESL que, según Swales (2009), alcanzó un gran impacto y, por ende, una alta frecuencia de referencias. En esta publicación, la autora presenta un examen de las tres aproximaciones que, hasta entonces, habían logrado desarrollar con profundidad el concepto de género discursivo y elaborar planes de enseñanza basados en género. Con la idea de three traditions la investigadora alude a las perspectivas desarrolladas en la corriente denominada English for Specific Purposes (ESP), a los estudios de la Nueva Retórica norteamericana y al enfoque de la Lingüística Sistémica Funcional de la Escuela de Sydney.

Los análisis de la tradición ESP han posicionado al género como una herramienta de análisis y explotan su potencial en la enseñanza de la lengua oral y la escrita para hablantes no nativos del inglés en ambientes académicos y profesionales (Hyon, 1996). Dentro de este marco, el género ha sido definido, básicamente, a partir de sus propiedades formales, como también por sus propósitos comunicativos. Por ejemplo, Swales (1990), uno de los fundadores de esta perspectiva, describe los géneros discursivos como eventos comunicativos caracterizados por sus propósitos comunicativos y por su estructura, estilo, contenido, entre otras características. En general, los investigadores que forman parte de esta tradición coinciden con esta definición de género (Bathia, 1993; Flowerdew, 1993; Weissberg, 1993). No obstante ello, Hyon (1996) advierte que varios de los autores pertenecientes a esta tradición han puesto su atención en detallar las características formales de los géneros discursivos, mientras que se enfocan menos en las funciones de los textos y sus contextos sociales circundantes.

A diferencia de lo descrito anteriormente, los autores de La Nueva Retórica sí prestan mayor atención a los contextos situacionales en que los géneros ocurren y han puesto mayor énfasis en los propósitos sociales que estos constructos cumplen en dichas situaciones (Hyon, 1996). En particular, Miller (1984: 159) define el género como un conjunto de “acciones retóricas tipificadas basadas en situaciones recurrentes”. Devitt (1993), complementando lo anterior, enfatiza la idea de que los géneros se desarrollan porque responden de manera apropiada a situaciones que los escritores/hablantes enfrentan. En una primera instancia, las respuestas a determinadas situaciones comunicativas tienen un carácter casi instintivo, de modo que los sujetos se apropian del género en la medida en que aprehenden las propiedades de estas acciones retóricas tipificadas a partir de la interacción constante con ellas. Además de enfatizar la mirada centrada en los contextos situacionales, Hyon (1996) destaca la implementación de métodos y herramientas etnográficas utilizadas en estas investigaciones. Estos métodos incluyen la observación, las entrevistas, la recolección de documentos, entre otros, y han sido aplicados para estudiar los géneros en distintos ámbitos, como en comunidades de investigación científica (Bazerman, 1988) u oficinas bancarias (Smart, 1992), por nombrar algunos.

Si bien el desarrollo de la teoría de géneros discursivos de la Escuela de Sydney surgió en consonancia temporal con la del ESP y los estudios de la Nueva Retórica, se puede advertir cierta independencia con aquellas tradiciones. En este sentido, las aproximaciones de esta escuela se centraron dentro de la robusta teoría de la Lingüística Sistémica Funcional (LSF), elaborada, en sus inicios, por Halliday (1978). Esto implica que el concepto de género está fuertemente guiado por las relaciones entre el lenguaje y su función en contextos sociales. En esta línea, se encuentran los trabajos de Martin quien ha desarrollado una teoría de géneros discursivos con un fuerte marco referencial sistémico funcional. Para este autor, el género constituye:

“a staged, goal-oriented social process. Social because we participate in genres with other people; goal–oriented because we use genres to get things done; staged because it usually takes us a few steps to reach our goals” (Martin & Rose, 2003: 7).

Ahora bien, pasados trece años de la publicación de Hyon (1996), Swales (2009) compara cuatro libros relativos a los géneros discursivos pertenecientes a las mismas tradiciones, pero con el desarrollo teórico que implica aproximadamente una década de investigaciones. De la tradición del ESP, los libros son Worlds of Written Discourse: A Genre-Based View (Bathia, 2004) y Research Genres: Exploration and Applications (Swales, 2004); de la Nueva Retórica, el ejemplar es Writting Genres (Devitt, 2004); mientras que de la tradición sistémico funcional, el texto es Genre (Frow, 2006). El análisis comparativo de estos textos, en opinión de Swales (2009), reveló que estas corrientes superaron ciertas diferencias, alineándose de alguna forma, de modo que es posible percibir que las fronteras que dividían las tres tradiciones en el pasado se volvieron difusas, si es que no desaparecieron por completo (Swales, 2009).

Sin embargo, a pesar de este aparente ambiente de consenso, la mirada de Hyon (1996) y Swales (2009) parece, a nuestro juicio, aún estrecha, dado que pasa por alto otras tradiciones relevantes que también ponen su interés en los géneros. Por ejemplo, ninguno de estos autores menciona los aportes entregados por la perspectiva semiodiscursiva, desarrollada principalmente en Francia por Patrick Charaudeau (Charaudeau, 1995, 2004; Charaudeau, Shiro & Granato, 2012). Desde esta mirada, los géneros se apoyan en una teoría de la situación de comunicación, entendida como:

“un lugar en que se establecen las restricciones que definen las reglas del juego del acto de lenguaje y determinan al mismo tiempo el marco de la escenificación del discurso” (Charaudeau, 2004: 23).

Esta perspectiva ha influido en gran medida en las investigaciones producidas desde el análisis del discurso (Zaslavsky, 2006; González, 2006, 2009; Hall & López, 2011). Tan relevante como la perspectiva francesa, los innovadores aportes de los investigadores brasileros también han cobrado importancia. El impacto de los simposios internacionales de estudios de géneros textuales (SIGET) que se llevan a cabo desde el año 2003 en diversas regiones de Brasil ha servido, entre otros objetivos, para unir a la comunidad hispanohablante en torno a esta temática, así como para conocer los desarrollos de investigadores brasileros acerca de los géneros. Entre muchos otros, destacamos las investigaciones de Mota-Roth (2001, 2006, 2008), Marcuschi (2002) y Bonini (2010).

A pesar de los diversos avances reportados, es posible percibir que las tradiciones revisadas por Hyon (1996) y Swales (2009) tienden a brindar escasa sino nula atención a la dimensión cognitiva, subestimando, en algún grado, la relación entre cognición y lenguaje (Parodi, 2008c). Aunque durante la última década es posible percibir una creciente preocupación por la dimensión cognitiva del género (van Dijk, 2001, 2008; Bathia, 2004; Virtanen, 2004; Parodi, 2008c), en nuestra opinión, aún se hace necesario atender más profundamente a este aspecto.

Parodi (2008c), desde un enfoque socioconstructivista, propone que los géneros se articulan complementariamente a partir de –al menos– tres dimensiones, a saber, la cognitiva, la social y la lingüística. La dimensión lingüística se postula como fundamental en esta articulación, pues, por una parte, cumple un rol sinérgico en las relaciones que se establecen entre las tres dimensiones y, por otra, establece un puente que conecta la dimensión social y la cognitiva:

“para que mucho de lo que acontece en el mundo social alcance un status cognitivo, el lenguaje como herramienta central de la vida humana vehicula la semiosis hacia un sustrato cognitivo y a la vez reconstruye el mismo hecho semiótico” (Parodi, 2008c: 21).

Así, por medio de una interacción sinérgica, las dimensiones lingüísticas, cognitiva y social se articulan de una manera compleja, dando forma a los géneros discursivos. Vistos de este modo, estos constructos no son simples constantes sociales que regulan el comportamiento lingüístico, sino que exigen la participación activa del sujeto, quien asume un papel central dentro de un evento comunicativo dinámico.

Buscando superar posibles ambigüedades y para operacionalizar el constructo, a continuación, se ofrece una definición de género discursivo, la cual da sustento a la presente investigación:

“El género constituye una constelación de potencialidades de convenciones discursivas, sustentada por los conocimientos previos de los hablantes/escritores y oyentes/lectores (almacenados en la memoria de cada sujeto), a partir de constricciones y parámetros contextuales, sociales y cognitivos. Dicho conocimiento –construido sociocognitivamente– se articula de modo operativo a través de representaciones mentales altamente dinámicas. Así, el género –como potencialidad de recursos– se instancia en conjuntos de selecciones convencionalizadas, las que presentan determinadas regularidades sincrónicamente identificables, pero que también son factibles de ser observadas a modo de variaciones diacrónicas, pues no son entidades de modo estático sino altamente dinámicas” (Parodi, 2008c: 26).

Este acercamiento psico-socio-discursivo a los géneros ofrece una visión tridimensional de su naturaleza constitutiva así como un marco conceptual de cómo son procesados y producidos los géneros por los hablantes/escritores y los oyentes/lectores. Además, permite explicar las variaciones que experimentan los géneros, a partir de las decisiones que toman los hablantes al momento de un intercambio comunicativo específico. Todo ello hace que esta sea la propuesta que hemos seleccionado como marco para esta investigación.

Ahora bien, en cuanto al género discursivo que nos preocupa, esto es, el Manual, se ha adoptado una definición orientada por un conjunto de criterios y variables; principalmente hemos atendido al propósito comunicativo que este género cumple en el ámbito de la formación académica universitaria, la organización discursiva que presenta y los participantes involucrados. Así, el Manual es un:

“Género discursivo cuyo macropropósito comunicativo es instruir acerca de conceptos y/o procedimiento en una temática especializada. Su contexto de circulación ideal es el ámbito pedagógico y la relación entre los participantes es entre escritor experto y lector semilego o lego. Preferentemente, se hace uso de un modo de organización discursiva descriptivo y de recursos multimodales” (Parodi, Ibáñez, Venegas & Gutiérrez, 2008: 60).

Dado su carácter altamente pedagógico, el Manual cumple una función preponderante en la formación de los estudiantes en diversas disciplinas. La importancia radica, entre otras cosas, en que el Manual ofrece a los estudiantes un primer acercamiento al conocimiento específico de la disciplina. Junto con ello, no es menor el hecho de que este género discursivo ocupa un lugar importante en cada uno de los corpus académicos recolectados en la Escuela Lingüística de Valparaíso, los cuales están caracterizados por abarcar géneros de disciplinas provenientes de distintas áreas del conocimiento; así el Manual constituye un 26% en el Corpus PUCV 2006, 7% en el Corpus PUCV 2010 y 68% en el Corpus PUCV-UCSC-2013. El rol protagónico que ejercen los manuales en la formación disciplinar los hace muy atractivos para su estudio; de modo que indagar en cómo se enseñan determinados contenidos, cómo se muestra discursivamente la disciplina objeto de enseñanza y mediante qué mecanismos discursivos se tiende a la incorporación paulatina de los estudiantes a la comunidad discursiva, cobra una alta relevancia (Swales, 1990, 2004; Becher & Trowler, 2001).

2. Marco metodológico

2.1. Objetivos y Corpus PUCV-UCSC-2013

Tal como se indicó en la Introducción, en este estudio se busca identificar y describir los artefactos multisemióticos que participan en la construcción de significado en el discurso académico multisemiótico de la Economía; junto a ello, también se establece la frecuencia de ocurrencia de dichos artefactos identificados. Para alcanzar estos objetivos, se construye y analiza un subcorpus compuesto por 10 ejemplares del género Manual que circulan en dos carreras universitarias de dos universidades chilenas, como parte de la formación del primer año de universidad.

Cabe destacar que en Chile no existe un programa universitario de pregrado que otorgue el grado específico en Economía. En este contexto, esta disciplina se enseña dentro de carreras universitarias en donde la Economía es parte de una formación más amplia, que incluye otras áreas del conocimiento. Debido a esta situación, se seleccionaron dos carreras donde la Economía tiene un papel fundamental: Ingeniería Comercial y Contador Auditor.

Así, los programas de estudio de las asignaturas pertenecientes a la línea de Economía en cada carrera de cada universidad (ver Anexo 1), componen la fuente principal en la primera etapa de construcción del corpus. En principio, se seleccionaron los materiales de lectura estipulados en estos programas como lectura obligatoria, dado que estos constituyen un eje principal para el acceso al conocimiento especializado durante la formación académica.

Ahora bien, con el objetivo de detallar con mayor precisión el proceso de construcción del corpus, la siguiente tabla muestra los pasos que se realizaron para recolectar el Corpus PUCV-UCSC-2013 del discurso académico de la Economía.

Tabla 1. Pasos metodológicos para la construcción del Corpus PUCV-UCSC-2013.

Paso 1: Construcción de una base de datos con la información acerca de las carreras que imparten el área de Economía en dos universidades chilenas.
Paso 2: Contacto con los directores de las unidades académicas seleccionadas con el fin de solicitar los planes de estudio de las carreras y de los programas de todas las asignaturas de naturaleza obligatoria.
Paso 3: Construcción de una base de datos con la información completa de los planes de estudio de las dos carreras en estudio en las dos universidades, así como de los respectivos programas de cada asignatura obligatoria.
Paso 4: Contacto con directores de unidades académicas y con especialistas disciplinares en Economía con el fin de identificar la línea de formación en Economía en el plan de estudios y las asignaturas específicas.
Paso 5: Construcción de una base de datos con todas las referencias bibliográficas incluidas en dichos programas de asignaturas del área de Economía.
Paso 6: Contacto con los profesores de cada asignatura del área de Economía, con el fin de solicitar copia de materiales complementarios de lectura no incluidos como parte de las referencias en los programas oficiales (ya sea en formato papel o digital).
Paso 7: Búsqueda en Internet con el fin de encontrar aquellos títulos disponibles en formato digital, minimizando así el tiempo de digitalización.
Paso 8: Recolección de los textos no encontrados en formato digital desde las bibliotecas correspondientes y de las oficinas de los profesores.
Paso 9: Procesamiento y conversión de todos los textos del corpus en formato PDF editable y en formato plano (*txt.).
Paso 10: Carga de cada texto a través del programa El Grial (www.elgrial.cl) en la plataforma en línea junto con su correspondiente procesamiento de etiquetado morfosintáctico.
En cuanto al material de lectura correspondiente a los programas de todas las asignaturas de naturaleza obligatoria, se alcanzó un total de 56 textos. Considerando los materiales complementarios, se llegó a un corpus de 222 textos.

Una vez que se logró tener acceso al total de estos textos en formato digital PDF, el equipo de investigación del Proyecto FONDECYT 1130033 se abocó a la tarea de identificar los géneros discursivos presentes en el material recolectado. Para cumplir este objetivo, se siguieron los criterios y variables propuestos en la Matriz de Identificación de Géneros Discursivos (MIGD), planteada por Parodi et al. (2008) y, posteriormente, complementada por Parodi, Ibáñez, Venegas y González (2010).

A través de este análisis, un total de 38 textos fueron identificados como manuales. Con el fin de estudiar los manuales que introducen inicialmente a los estudiantes al área de la Economía, es decir, aquellos textos que se leen durante el primer año de formación, se identificó un total de 10 manuales (ver Anexo 2), que constituyen el subcorpus PUCV-UCSC-2013, foco de estudio de esta investigación.

Vale la pena destacar que uno de los rasgos fundamentales de los corpus con características ecológicas en su construcción es que permiten abarcar de manera holística el fenómeno discursivo que despierta el interés del investigador. Y lo permite, básicamente, porque se aplican criterios estrictos y bien definidos de recolección con el fin de que la muestra o universo resultante no se vea afectada por sesgos impuestos a partir de criterios arbitrarios (Parodi, 2010b). Este es el caso del Corpus PUCV-UCSC-2013, el cual compila todo el material bibliográfico –obligatorio y complementario– que se entrega a los estudiantes de Ingeniería Comercial y Contador Auditor de dos universidades chilenas durante su formación académica; sin omitir ningún tipo de material entregado como lectura y registrando los textos completos, sin eliminar ningún tipo de información.

En esta línea, también es relevante dejar en claro que, tal como se indica en la Tabla 1, el Corpus PUCV-UCSC-2013 se almacena en dos formatos: PDF y *txt. Ello con el fin de posibilitar diversos tipos de estudios que acojan la naturaleza multisemiótica de los textos, contando de este modo con una versión digital que incluye los textos completos en toda su riqueza multimodal y, al mismo tiempo, con otro formato para el corpus que permite disponer en línea exclusivamente de la información verbal con marcaje morfosintáctico. Todo esto, en nuestra opinión, abre nuevos escenarios orientados hacia análisis que atienden al texto de modo integral, tal como es defendido por O’Halloran, Tan, Smith y Podlasov (2010) y Parodi (2010b, 2010c). De este modo, se avanza en superar los límites de la Lingüística de Corpus más clásica en que solo se concebía la compilación de un corpus atendiendo a su información verbal y se prescindía de todo otro tipo de codificación de información relativa a otros sistemas semióticos; como sucedía, por ejemplo, en los corpus PUCV-2003 (Parodi, 2005) y PUCV-2006 (Parodi, 2008a); asunto que ya se supera en el corpus PUCV-2010 (Parodi, 2010a).

2.2. Procedimientos de análisis

Con el objetivo de identificar los artefactos presentes en el subcorpus, se llevó a cabo una serie de tareas, siguiendo los procedimientos metodológicos propuestos por Parodi (2010a). Para ello, se entrenó a un equipo de analistas, pertenecientes al proyecto FONDECYT 1130033, con el objetivo de que manejaran los principios teóricos y los criterios de identificación. El punto de partida del análisis se basa en la decisión de que los artefactos se construyen, entre otros, a partir de algunos de los cuatro posibles sistemas interactuantes: verbal, gráfico, matemático y tipográfico. Un asunto relevante en el proceso de entrenamiento de los analistas lo constituye la toma de conciencia de lo que Parodi (2010a) llama ‘artefactos con límites porosos y difusos’, es decir, que se debe llegar a contar con un profundo conocimiento de los diversos tipos de artefactos que caben dentro de una categoría como, por ejemplo, gráfico o esquema. Para apoyar a ello, se preparan instructivos con diversidad de ejemplos y se realizan reuniones de trabajo colaborativo en que se estudian los casos problemáticos y se busca consenso entre los analistas.

Complementariamente, y como una forma de aportar a la identificación certera de cada uno de los artefactos, se procedió a la construcción de una definición operativa. La construcción de las definiciones estuvo orientada por tres criterios fundamentales: modalidad, función y composición. Por un lado, el criterio ‘modalidad’ apunta a identificar los sistemas semióticos que participan en la construcción del artefacto. Por su parte, el criterio ‘función’ busca establecer el objetivo global que cumple el artefacto en términos amplios. Finalmente, el criterio ‘composición’ pretende describir los recursos utilizados en la construcción del artefacto. La Tabla 2 muestra los tres criterios y los asocia a una pregunta orientadora que ayuda a su aplicación:

Tabla 2. Criterios utilizados para definir los artefactos multisemióticos (Parodi, 2010a).

Criterio 1	Criterio 2	Criterio 3
Modalidad 
(Â¿Qué sistemas participan en el artefacto?)	Función 
(Â¿Para qué se emplea el artefacto?)	Composición 
(Â¿De qué se constituye el artefacto?)
3. Resultados y discusión

3.1. Resultados cualitativos

La aplicación de los criterios descritos en el apartado anterior permitió identificar 7 artefactos multisemióticos presentes en la muestra de 10 textos del subcorpus en estudio. La Tabla 3 muestra los artefactos encontrados:

Tabla 3. Artefactos multisemióticos identificados.

Artefactos multisemióticos
Complejo Estadístico
Esquema
Fórmula
Gráfico
ícono
Ilustración
Tabla
Cabe destacar que para identificar los artefactos se han utilizados categorías con límites porosos y difusos en su constitución, hecho que dice relación con la naturaleza misma de cada artefacto. Dicho de otra forma, bajo cada etiqueta se ha identificado y agrupado un rango de artefactos afines, dado que partimos del supuesto que estas categorías no son dicotómicas ni discretas en un grado absoluto (Parodi, 2010a). Los siguientes ejemplos dan cuenta de los tipos artefactos que abarcan la Fórmula (Figura 1) y el Gráfico (Figura 2).



Figura 1. Variación del artefacto Fórmula.

Como se aprecia en la Figura 1, se han seleccionado tres ejemplos del artefacto Fórmula. Todos ellos pertenecen a la muestra de textos en estudio y permiten ilustrar la interesante variación que se debe tener en cuenta llegado el momento de identificar y clasificar estos artefactos multisemióticos. Como se puede apreciar, en algunas fórmulas solo se emplean números, letras y símbolos, pero en otras se combinan también con palabras y hasta frases. Esta riqueza de recursos semióticos que constituyen los artefactos y su variación se constituye en una característica del género en estudio y de lo que la multimodalidad implica para la construcción de significado en estos textos escritos.

En la Figura 2 podemos apreciar la situación similar que se detecta en el caso del artefacto Gráfico.



Figura 2. Variación del artefacto Gráfico.

Como se muestra en este caso, se consignan gráficos de curvas, de líneas y de barras. Existen, además, otros diversos tipos tales como los conocidos de tortas y de dispersión. Estos ejemplos son prueba de la tremenda heterogeneidad de recursos que dan forma a lo que hemos denominado como artefacto Gráfico. Esta variación resulta muy relevante en el momento de analizar un determinado texto y decidir qué artefacto se clasifica en qué categoría. Por ello, como hemos dicho, el entrenamiento y acuerdo entre los codificadores es un asunto muy importante en el proceso de análisis del corpus. Aunque, evidentemente, este asunto va mucho más allá de solo el entrenamiento de los analistas, sino que reviste implicancias teórico-metodológicas muy relevantes.

En lo que sigue, se entrega una definición para cada artefacto multisemiótico encontrado en la muestra y se ejemplifica a partir de textos del subcorpus de manuales. En la mayoría de los casos, se ha seguido la propuesta de Parodi (2010a). En otros, como en el Complejo Estadístico, se han aplicado los criterios para construir la definición del nuevo artefacto identificado.

1. Complejo Estadístico: artefacto que combina los cuatro sistemas semióticos: el verbal, el gráfico, el matemático y el tipográfico. Representa sintéticamente información de diversa índole en una articulación original, dado que corresponde principalmente a composiciones complejas que incluyen otros artefactos multisemióticos, tales como tablas y gráficos,  que interactúan para conformar una unidad. En su conformación composicional puede haber organizaciones jerárquicas particulares provenientes de los recursos prototípicos de los cuatro modos semióticos constitutivos.



2. Esquema: artefacto que suele combinar la modalidad verbal, la gráfica y la tipográfica. Esta representación de significados da cuenta sintéticamente de un constructo teórico o empírico y, generalmente, muestra resumidamente la organización y vinculación jerárquica entre partes o componentes de un objeto o concepto determinado. Los esquemas pueden construirse –entre otros– a partir del uso de cuadros, operadores funcionales o relacionales (e.g., flechas, paréntesis cuadrados, de llaves, etc.), viñetas, numeraciones, tamaño y tipo de letras (e.g., mayúsculas y minúsculas; negritas y cursivas) y colores.



3. Fórmula: artefacto que se construye preferentemente a partir de tres modalidades: la matemática, la verbal y la tipográfica. La fórmula permite establecer relaciones entre propiedades matemáticas o asignar valores en una asociación simbólica. Ella incluye una cadena de caracteres, organizados a partir de una sintaxis y con base en uno o varios alfabetos. Esta representación puede incluir números romanos o árabes, letras griegas o latinas (en mayúsculas o minúsculas), operadores (funciones) y signos de puntuación. La tipográfica se revela –entre otros- por medio del uso de cursivas, negritas y mayúsculas.



4. Gráfico: artefacto que combina preferentemente las cuatro modalidades: verbal, gráfica, matemática y tipográfica. En él se representa pictóricamente un resumen visual de información estadística. Los gráficos pueden ser –entre otros– de líneas, de barras, de tortas o del tipo histograma.



5. Ícono: artefacto que preferentemente se construye solo a partir de la modalidad gráfica. Representa o sustituye un objeto real o ideal y, cuando procede, suele tener alta semejanza con un objeto en el mundo real. También representa de forma rápida y fácil un concepto ideal o empírico o asociación, como sucede, por ejemplo, en la informática (e.g., un programa, una función, un documento o un archivo o carpeta). Tradicionalmente era solo figuras o dibujos planos pero en la actualidad pueden ser multidimensionales.



6. Ilustración: artefacto que suele emplear preferentemente la modalidad gráfica, aunque en menor medida también se combina con la verbal y tipográfica. Principalmente, representa –mediante técnicas de fotografía, dibujo, estampado o grabado– objetos reales o ideales. Normalmente se considera que adorna o complementa, ya sea en blanco y negro o en colores, otra parte del texto que suele ser verbal. Se compone de trazos libres o también se dice que suelen capturar de modo certero o directo una porción de la realidad, permitiendo registrarla y posteriormente reproducirla; así, la ilustración registra con cierto grado de precisión circunstancias, fenómenos, estados o acontecimientos tradicionalmente en forma plana, aunque hoy en día también puede efectuarse de modo multidimensional.



7. Tabla: artefacto que combina preponderantemente los sistemas verbal, gráfico y tipográfico, aunque también suele integrar el cuarto sistema matemático. La tabla suele representar contenidos jerárquicos e información de tipo clasificatoria y definicional; también entrega resumidamente resultados y datos cuantitativos y cualitativos en una organización de tipo matricial.



Una cuestión relevante a destacar es que, debido a que el subcorpus corresponde a los manuales que los estudiantes leen durante el primer año de formación académica, es posible que un análisis posterior al total de los manuales del Corpus PUCV-UCSC 2013 muestre otros artefactos que no alcanzaron a ser capturados en este estudio. Debido a esto, los resultados cualitativos y cuantitativos entregados en lo que sigue deben tomarse en su carácter exploratorio.

Un primer hallazgo novedoso respecto a lo encontrado por Parodi (2010a) lo constituye el artefacto denominado Complejo Estadístico. Se decidió llamarlo ‘Complejo’ debido a que se constituye de –al menos– dos artefactos relacionados sinérgicamente, ya sea de una misma naturaleza o de origen diferente (e.g., gráfico y gráfico o gráfico y tabla), conformando así una sola unidad textual singular. Por otro lado, el modificador ‘Estadístico’ responde a la naturaleza de la información que despliega. A simple vista fue posible constatar que los autores utilizan este artefacto, por ejemplo, para comparar en un solo artefacto resultados o proyecciones estadísticas o para ejemplificar conceptos vinculados y la evolución que han experimentado en un periodo de tiempo. Otro aspecto interesante es que –aparentemente– este artefacto podría ser exclusivo del género Manual de esta área disciplinar, dado que no se registran ocurrencias dentro de manuales de Biotecnología, Física, Química, Historia, Lingüística ni Literatura (Parodi, 2010a).

Junto con lo anterior, resulta interesante llamar la atención acerca de los sistemas implicados en la mayoría de artefactos multisemióticos encontrados. Cuatro artefactos, (Complejo Estadístico, Fórmula, Gráfico y Tabla) de siete identificados, muestran una relación directa con el discurso simbólico de la matemática y la estadística. Este hallazgo se constituye como un dato no menor, si se enmarca dentro del debate acerca del denominado ‘giro retórico’ (McCloskey, 1983, 1985, 1996). Este cambio en el modo de presentar el discurso de la Economía busca generar un movimiento hacia el empleo de un lenguaje formal en el que se transmita un alto grado de objetividad y, por ende, cientificidad. Esto se revela de modo particular, a la luz de los hallazgos, en el discurso académico multisemiótico de la Economía, por lo menos en los manuales aquí estudiados, todos escritos a partir de la segunda mitad del siglo pasado (Kuhn, 1970; Klamer, 1990). Este punto es central en nuestra discusión, puesto que, como veremos al examinar los resultados cuantitativos, los manuales de Economía adoptan formas discursivas propias de ciencias básicas como la Física y la Química, en términos de sus artefactos.

3.2. Resultado cuantitativos

La Tabla 4 muestra la ocurrencia de los artefactos en los 10 manuales que componen el subcorpus de estudio.

Tabla 4. Ocurrencia de los artefactos multisemióticos por manual.

 	Complejo Estadístico	Esquema	Fórmula	Gráfico	ícono	Ilustración	Tabla	Total
PUCV-UCSC-2013-001	59	5	115	117	0	0	97	393
PUCV-UCSC-2013-002	32	4	3.348	100	0	0	38	3.522
PUCV-UCSC-2013-005	37	6	438	130	0	1	36	648
PUCV-UCSC-2013-009	53	28	66	203	113	1	129	593
PUCV-UCSC-2013-011	25	6	260	195	0	1	77	564
PUCV-UCSC-2013-029	14	43	51	42	0	53	70	273
PUCV-UCSC-2013-030	0	6	26	12	0	118	6	168
PUCV-UCSC-2013-031	8	6	14	27	0	114	19	188
PUCV-UCSC-2013-032	3	32	25	35	0	15	34	144
PUCV-UCSC-2013-034	100	4	72	180	60	36	94	546
Total	331	140	4.415	1.041	173	339	600	7.039
Un hallazgo interesante que muestran los datos de la Tabla 4 es que nos permiten determinar ciertos artefactos como prototípicos de los manuales de Economía. Por un lado, los artefactos Fórmula, Gráfico y Tabla presentan altas ocurrencias en todos los textos analizados. El Complejo Estadístico, a pesar de no tener presencia en uno de los manuales estudiados y de registrar menor ocurrencia, también debe ser considerado dentro de este grupo relevante, dado que su composición responde a una construcción sinérgica de naturaleza mixta, la cual –en la mayoría de los casos– se establece a partir de dos o tres de estos mismos artefactos.

Mención especial merece la Ilustración, la cual –comparativamente– registra el cuarto lugar en ocurrencia. Cabe hacer notar que su función en este género sería primordialmente pedagógica y parece servir para ilustrar ejemplos y casos bajo análisis. En este sentido, este artefacto apoyaría decididamente la comprensión del apartado verbal y podría llegar a cumplir un rol un tanto lúdico en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Resulta, entonces, muy relevante su aparición y número de ocurrencias, pues en conjunto con los otros tres o cuatro artefactos prototípicos de carácter matemático, la Ilustración aporta un tipo de significado diferente que podría mostrar tanto la parte más didáctica del discurso académico de la Economía presente en estos manuales, así como -posiblemente- una vertiente más cercana a las Ciencias Sociales y Humanidades. Ambos hechos habrán de comprobarse en estudios posteriores y más detallados.

Por otro lado, los artefactos Ícono y Esquema registran las más bajas ocurrencias. El Ícono solo aparece en dos de los 10 manuales, mientras que el Esquema está presente en todos.

De modo general, es posible afirmar, entonces, que en términos cualitativos el discurso académico escrito de los manuales de Economía se revela como un discurso de composición altamente multisemiótico, tal como suele ser el caso de la mayoría de los textos de este género, indistintamente de la disciplina en la que se inscriben. Ello en tanto conjuga artefactos típicos del discurso matemático, pero también se construye a partir de artefactos como las ilustraciones, los íconos y los esquemas, todos estos más prototípicos de los discursos de las Ciencias Sociales y Humanidades (Parodi, 2010a, 2014). En este sentido, esta mixtura de sistemas semióticos y de artefactos es muy propia del discurso académico del género Manual, en la cual ellos se conjugan con el fin de construir significados que apoyen el proceso de enseñanza-aprendizaje de la disciplina.

A continuación, en el Gráfico 1 se puede observar la distribución porcentual de la ocurrencia de los siete artefactos dentro del subcorpus de manuales analizados.



Gráfico 1. Distribución porcentual de artefactos en el subcorpus de manuales.

Tal como ya se apreciaba en la Tabla 4, es evidente la predominancia porcentual del artefacto denominado Fórmula, hecho que coincide con los datos aportados por Lemke (1998) y por Parodi (2010a). Del total de artefactos multisemióticos contabilizados, el 62,7% corresponde a este artefacto que, como vimos en la sección anterior, preferentemente se construye a partir del sistema simbólico matemático, con apoyo, en ocasiones, de los sistemas verbal y gráfico. Esta fuerte predominancia aporta un primer acercamiento a la caracterización del discurso académico de la Economía en el nivel de pregrado. No obstante esto, es importante consignar que el 76% de las fórmulas está concentrado en un solo ejemplar que pertenece a la subdisciplina ‘Microeconomía’. Ello nos permitiría hipotetizar la existencia de variación en la ocurrencia de artefactos dependiendo de la subdisciplina a la cual pertenecen los manuales; sin embargo, esta es una variable que en esta investigación no indagamos. En este contexto, si eliminamos este manual del subcorpus, el porcentaje de la frecuencia de ocurrencia de la Fórmula desciende al 30,3%; a pesar de ello, ella mantiene su papel predominante dentro de la muestra de textos de discurso académico de la Economía, lo que la convierte en el artefacto multimodal fundamental en la construcción y transmisión del conocimiento especializado de esta disciplina. En particular, es posible señalar que la Fórmula es un artefacto que tanto en su naturaleza, pero también en el modo de emplearse, puede mostrarse como muy didáctica como parte de manuales especializados tanto en el apoyo a la enseñanza de conceptos como en la transmisión del modus operandi en que se elaboran razonamientos simbólico matemáticos en el discurso de la Economía. En este sentido, su función en los manuales permitiría a los aprendices acercarse al discurso matemático y comprender cómo se construyen los significados por medio de este artefacto fundamental en la disciplina. Esta orquestación particular de artefactos en este género pone de manifiesto lo que, entre otros, Kress y van Leeuwen (2001) han señalado respecto a que los discursos de cada disciplina evolucionan de modo singular con el fin de representar y comunicar significados especializados.

Con bastante distancia porcentual de ocurrencia en relación a la Fórmula, se encuentran el Gráfico (14,8%), la Tabla (8,5%), la Ilustración (4,8%) y el Complejo Estadístico (4,7%), que conforman los cuatro artefactos que aparecen con las siguientes ocurrencias más altas dentro del total. A pesar de la distancia importante, el Gráfico, en particular, posee también una frecuencia relevante dentro del subcorpus; debido a ello, este artefacto se posiciona igualmente como un caracterizador prototípico de este discurso, aportando a la construcción de un discurso objetivo y, por ende, científico. De modo que a través de la Fórmula, el Gráfico –y la Tabla junto al Complejo Estadístico, en menor medida– y de las relaciones intersemióticas que se producen con otras partes del texto se construyen significados complejos que abren el acceso inicial al conocimiento especializado en Economía; en este caso, a estudiantes universitarios de primer año de carrera. Por contraste, queda en evidencia el muy escaso protagonismo de artefactos como el Ícono y el Esquema; su bajo porcentaje de ocurrencia da cuenta de su mínima participación en la construcción y transmisión de conocimientos en esta disciplina.

Una hipótesis interesante a indagar a partir de estos datos tiene relación con la vinculación que establecen estos artefactos con la disciplina y el género discursivo en el que aparecen. El hecho de que la Fórmula, el Gráfico, la Tabla y el Complejo Estadístico aparezcan con frecuencias importantes en todos los manuales estudiados supone que estos artefactos son característicos en la construcción, transmisión y enseñanza del conocimiento especializado de la Economía. Mientras que la ocurrencia escasa y alternada de los artefactos Esquema, Ilustración e Ícono sugiere elecciones que tienen más relación con las características propias del género Manual. Así el Esquema respondería a exigencias vinculadas con el propósito pedagógico de este género, al presentar conceptos y procesos, poniendo particular énfasis en los aspectos destacados; mientras que la Ilustración y el Ícono podrían responder a criterios relacionados con los participantes (hacer más interactiva y accesible la lectura, por ejemplo), el estilo y la estética. Por supuesto, estas hipótesis requieren de datos empíricos que les den sustento y puedan determinar su veracidad, de modo que se abren así posibilidades para investigaciones futuras que busquen establecer vínculos entre artefactos multisemióticos, disciplinas y géneros discursivos.

La predominancia de artefactos multisemióticos de origen eminentemente matemático se corrobora al establecer cuantitativamente la frecuencia de ocurrencia de estos artefactos. Como ya hemos dicho, la Fórmula y el Gráfico, con un rol protagónico, junto con la Tabla y el Complejo Estadístico, con un papel secundario, se constituyen como los artefactos multisemióticos más predominantes en el discurso académico de la Economía. La alta frecuencia de la Fórmula, sumada a la importancia del Gráfico, aproxima este discurso al discurso académico de las Ciencias Básicas; en particular, al de la Física y la Química (Parodi, 2010a). Esta situación obliga a vincular estos datos al debate del estatus de la Economía como ciencia en términos retóricos (McCloskey, 1983, 1985, 1994; Hewings, 1990; Bondi, 1999), puesto que los datos cuantitativos corroboran también la orientación cientificista que adopta este discurso a la hora de presentar la Economía como disciplina.

Ahora bien, todos estos datos, junto con los aportados por nuestras investigaciones previas en esta misma línea (Parodi, 2005, 2008a, 2010a, 2014; Parodi & Burdiles, 2013; Parodi, Boudon & Julio, 2013), van apoyando la construcción de un complejo panorama en torno a los géneros que se leen en la educación secundaria y universitaria, tanto de pregrado como de postgrado, y en ámbitos profesionales en un conjunto amplio de disciplinas. Estas claves para acceder y construir conocimiento permiten adentrarse en los mecanismos que lectores y escritores emplean para saber y hacer en términos discursivos en diversos dominios disciplinares y nos muestran semejanzas y divergencias en la especialización discursiva del conocimiento y su procesamiento.

CONCLUSIONES

El estudio del discurso académico de la Economía ha dejado en evidencia que, por una parte, el acceso al conocimiento especializado de esta disciplina en el nivel de pregrado ocurre preferentemente, considerando solo la variante escrita de la lengua, a partir del género Manual. Por otra, desde la perspectiva de la multimodalidad, en el género Manual en esta disciplina se aprecian, al menos cuatro sistemas semióticos (verbal, matemático, gráfico y tipográfico), los cuales se interrelacionan de diversas maneras para construir los significados que transmiten los conocimientos especializados. No obstante ello, se detectan otros sistemas relevantes en el discurso escrito de la Economía, tales como la diagramación y el color, aunque ellos no han mostrado ser indispensables en la identificación de los artefactos presentes en el corpus.

En este contexto, se pudo comprobar, por medio de la indagación empírica, que la comunicación especializada en los manuales es posible gracias a la interacción compleja de siete artefactos multisemióticos, a saber, Complejo Estadístico, Esquema, Fórmula, Gráfico, Ícono, Ilustración y Tabla. La frecuencia de ocurrencia, además, permitió determinar que los artefactos Fórmula, Gráfico y Tabla (junto al Complejo Estadístico, dada su composición mixta entre estos tres primeros) resultan ser los más prototípicos del discurso académico de la Economía en el género Manual.

Este último dato empírico revela que el discurso académico de la Economía está cercano al de las Ciencias Básicas (e.g., Física y Química), en cuanto algunos de sus artefactos más recurrentes son la Fórmula y el Gráfico (Parodi, 2010a). En este sentido, los textos estudiados denotan un marcado acento hacia un discurso multisemiótico propio de las matemáticas y menos cercano a los rasgos multisemióticos de textos escritos de las Ciencias Sociales y Humanidades, en los cuales los artefactos prototípicos son la Ilustración, el Mapa y el Esquema, entre otros (Parodi, 2010a). A esta particularidad del discurso escrito de la Economía, que se gesta a partir de la segunda mitad del siglo XX, tal como señaláramos anteriormente, McCloskey (1983, 1985, 1996) la ha denominado ‘giro retórico’, pues los economistas han desplazado el foco discursivo hacia un lenguaje más orientado a la objetividad, buscando así transmitir la idea de mayor cientificidad y, para ello, se han valido del discurso simbólico matemático (O’Halloran, 2005). Interesantemente, los tres artefactos identificados con las más altas ocurrencias en estos 10 manuales forman parte de discursos que han sido considerados como representativos de la práctica científica, aportando datos -supuestamente- no sujetos a subjetividad ni duda (Kuhn, 1970; Klamer, 1990; Lemke, 1998; Royce, 1999); asunto no exento de debate ni carente de controversia (McCloskey, 1994, 1996; Bondi, 1999).

Ahora bien, si bien los datos de esta investigación deben ser entendidos en su carácter exploratorio, dado que solo abarcan una muestra de 10 textos de un género en particular, los hallazgos empíricos ofrecen una panorámica certera acerca del discurso académico de la Economía desde su realidad multisemiótica. No es menor tampoco el aporte que hace esta investigación al estudiar ejemplares de un género altamente multisemiótico en lengua española, debido a que no se registran experiencias previas de este tipo en esta lengua y los escasos trabajos existentes en esta materia –como se sabe– se han concentrado en estudios a partir del inglés.

Vale la pena destacar que la compilación de un corpus que busque el estudio integral de los textos obliga a considerar formatos de almacenamiento diversos a los más clásicos, centrados exclusivamente en el sistema verbal (*txt.) (Parodi, 2010c). Estos nuevos formatos deben permitir, entre otros, la recuperación de información proveniente desde los múltiples sistemas semióticos que conforman un texto escrito tanto estático como dinámico; incluso deben posibilitar el tratamiento computacional del corpus desde diversas perspectivas, las cuales puedan –entre otras– permitir la identificación y clasificación automática de artefactos (Bateman et. al., 2004; Bateman, 2008; O’Halloran et al., 2010).

Por último, queda pendiente: a) el estudio de los artefactos multisemióticos en otros géneros discursivos que forman parte del discurso académico de la Economía; futuras descripciones realizadas con otros géneros –como Artículo de Investigación, Informe de Política Económica o Texto Disciplinar– aportarán información relevante para conocer aún más en detalle los rasgos del discurso de esta disciplina; y, b) el estudio de las relaciones intersemióticas entre los diversos artefactos identificados y sus co-textos verbales; esta información resulta crucial para indagar en el procesamiento psicolingüístico por parte de estudiantes universitarios, fase comprometida en el proyecto mayor. Por lo pronto, se proyecta extender esta investigación al resto de los 28 manuales que cubren los otros cuatro años de formación universitaria, así como a la totalidad de los textos y géneros del Corpus PUCV-UCSC


SciELO - Scientific Electronic Library Online
 
vol.47 número85Artefactos multisemióticos y discurso académico de la Economía: Construcción de conocimientos en el género ManualJóvenes e (in)visibilización histórica: Modos de representación ideológica de la juventud chilena en el pasado reciente (1970-1990) índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos	Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados
Articulo
pdf en Español
Articulo en XML
Referencias del artículo
Como citar este artículo
Traducción automática
Enviar articulo por email
Indicadores
No hay articulos citadosCitado por SciELO
Links relacionados
No hay articulos similaresSimilares en SciELO
Permalink
Revista signos
versión On-line ISSN 0718-0934
Rev. signos vol.47 no.85 Valparaíso ago. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342014000200003 
 

ARTÍCULOS

 

Relación entre el grado de certeza y los valores de F0 y duración silábica en algunos adverbios terminados en -mente

Relationship between certainty degree and F0/duration syllabic values in some Spanish adverbs ending in -mente

 

Adrián Cabedo 
Universitat de València 
Grupo Val.Es.Co, España 
adrian.cabedo@uv.es

Resumen: Los nueve adverbios analizados en este artículo (‘exactamente’, ‘indudablemente’, ‘efectivamente’, ‘evidentemente’, ‘obviamente’, ‘seguramente’, ‘posiblemente’, ‘probablemente’, ‘supuestamente’) evalúan la certeza del enunciado al que se adjuntan; en tal sentido, el principal objetivo de este artículo es observar la relación entre el grado de certeza y el grado de marcación fónica observable en los valores de F0 y de duración silábica. Para ello, se han recogido 126 archivos de audio procedentes de corpus de español espontáneo (Corpus Val.Es.Co, COLA, Corpus de Referencia de la Lengua Española Contemporánea), se han transcrito con el programa PRAAT y, posteriormente, se han analizado estadísticamente (análisis de clúster y prueba T de Student) los registros tonales y durativos de sus respectivas sílabas. En general, los resultados obtenidos apuntan a una menor duración y a un mayor incremento tonal en adverbios que expresan cautela elocutiva y cierto valor de atenuación, como ‘probablemente’ o ‘seguramente’.

Palabras Clave: Evidencialidad, valores epistémicos, adverbios -mente, prosodia, duración.

Abstract: The nine adverbs examined in this study (exactamente, indudablemente, efectivamente, evidentemente, obviamente, seguramente, posiblemente, probablemente, supuestamente), evaluate the degree of certainty of a given statement. The main objective of the study was to analyze whether or not there is a relationship between the degree of certainty conveyed by each adverb and the degree of phonic markedness observed in them, expressed through factors such as pitch and syllable duration. To achieve this goal, 126 audio files collected from several spontaneous oral Spanish corpora (Val.Es.Co, COLA, CREA). Were transcribed using PRAAT software and later the tonal and durative records of each syllable were statistically analyzed (cluster analysis and Student’s t-test). In general, the results show that in adverbs expressing caution and a certain mitigating value (like probablemente o seguramente), there is a) a tendency towards a shorter duration, and b) a greater tonal increase.

Key Words: Evidentiality, epistemic values, Spanish adverbs, prosody, duration.

INTRODUCCIÓN

En este artículo se analizan los diferentes valores de tono y de duración silábica de nueve adverbios terminados en ‘-mente’: ‘posiblemente’, ‘probablemente’, ‘supuestamente’, ‘indudablemente’, ‘seguramente’, ‘efectivamente’, ‘evidentemente’, ‘obviamente’ y ‘exactamente’. La hipótesis que se pretende contrastar es la de que un mayor o menor grado de certeza sobre el contenido del enunciado corresponde a una mayor o menor marcación prosódica.

En líneas generales, este trabajo se inserta en el marco teórico proporcionado por la escasa bibliografía que aborda esta relación pragmático-prosódica. Así, en otras lenguas, como el inglés, sí se ha atendido a la configuración prosódica de estos elementos extra-oracionales, como demuestran los trabajos conjuntos de Astruc-Aguilera y Nolan (2007a, 2007b). Como afirman estos autores: “the group of so-called extra-sentential elements includes phrases, (…) dislocated phrases (‘They are crazy, those Romans’), and words, (…) vocatives (‘Thanks, sir’), and sentential adverbs (‘obviously’)” (Astruc & Nolan, 2007a: 1).

Es también presumible asumir que el comportamiento de la curva melódica pueda resultar diferencial según el distinto grado de certeza expresado por el emisor. De hecho, la intuición lingüística sugiere que la evaluación afirmativa de lo dicho, bien sea de un parlamento propio, bien de una respuesta a un turno precedente del interlocutor, pueda estar marcada prosódicamente (Briz, 1998); así, en palabras de Cornillie (2010: 302): “also, the prosody of modal expressions is to be taken more seriously if we want to fully understand the speaker’s stance in conversation”. Aun así, esta tarea es verdaderamente compleja, dado que, como señala Astruc (2005: 18), “sentential adverbs, as is the case with adverbs in general, constitute one of the syntactic classes which is less amenable to classification, since adverbs often have fairly idiosyncratic meanings”.

El interés fundamental de este artículo, por tanto, es analizar la relación entre la marcación prosódica y el grado de certeza o de compromiso sobre el enunciado que parecen establecer estos adverbios. De este modo, en las secciones que siguen, hemos examinado dos propiedades prosódicas de los adverbios terminados en ‘-mente’: los valores silábicos de F0 y de duración. Estos han sido extraídos de corpus orales de español y analizados mediante pruebas de estadística multivariante, como el ‘análisis de clúster’ o la ‘T de Student’.

1. Marco teórico

En español existen distintos tipos de adverbios (Kovacci, 1999; RAE, 2009; Mora, 2011): algunos poseen una forma de adjetivo (‘él habla bajo’; ‘él come rápido’), otros son morfológicamente adverbios (‘ayer fui a tu casa’; ‘fui allí para verte’) y, finalmente, algunos terminan con el sufijo ‘-mente’. Estos últimos transmiten casi siempre valores de modo, como en ‘él se fue tranquilamente’ o ‘él habló sinceramente’. Prosódicamente, son la única forma léxica en español que presenta dos acentos: uno en el adjetivo y otro en la sílaba ‘-men’ (Quilis, 1993; RAE, 2010).

Los adverbios en ‘-mente’, por lo que se refiere al nivel sintáctico y al semántico, poseen distintas extensiones o, en otras palabras, cubren, según el caso, diferentes ámbitos dentro del enunciado. En tal caso, pueden encontrarse adverbios que cubran el dictum o, por el contrario, que afecten al modus de la oración (Kovacci, 1999).

Por ejemplo, en español no es lo mismo ‘ellos dijeron muchas cosas sinceramente’ que ‘sinceramente, ellos dijeron muchas cosas’ o ‘ellos dijeron muchas cosas, sinceramente’. En el primer caso, el adverbio afecta al verbo (‘él habló en una manera sincera’), mientras que en los otros ejemplos la cualidad de sincero no está relacionada únicamente con el verbo, sino con el acto mismo de la enunciación (‘yo digo de modo sincero que ellos dijeron muchas cosas’).

Los adverbios en ‘-mente’ pueden categorizarse pragmáticamente en ‘evidenciales’ o ‘epistémicos’ según la perspectiva teórica elegida. Cabe recordar que, en general, la ‘epistemicidad’ pone de manifiesto el grado de certeza que se posee sobre el contenido de un enunciado, mientras que la ‘evidencialidad’ señala la fuente del enunciado, bien sea el propio hablante o un emisor externo1( Dendale & Tasmowski, 2001; Cornillie, 2007; Pietrandea, 2007; Kotwicka, 2011; Hennemann, 2012).

Según Dendale y Tasmowski (2001), se mantiene en la actualidad una discusión teórica sobre si la ‘evidencialidad’ y la ‘epistemicidad’ son dos categorías (o modalidades) pragmáticas distintas: ‘disyunción’ (Willet, 1988; López, 2001); si, por el contrario, la ‘evidencialidad’ se incluye a modo de subcategoría en la categoría epistémica o viceversa: ‘inclusión’ (Chafe & Nichols, 1986; Nuyts, 2001; Kotwica, 2011); o si, por último, ambas modalidades, aun siendo independientes, pueden converger en algunos casos: ‘solapamiento’ (Plungian, 2001).

Como muestra, la RAE (2009) establece que ‘posiblemente’, ‘probablemente’ y ‘seguramente’ pertenecen al grupo de los adverbios modales epistémicos, mientras que los ‘obviamente’, ‘supuestamente’, ‘indudablemente’, ‘seguramente’, ‘efectivamente’ y ‘evidentemente’ se consideran evidenciales. La ‘evidencialidad’ de estos últimos adverbios se manifiesta de manera dicotómica en una intensificación (‘obviamente’, ‘indudablemente’) o en una atenuación (‘seguramente’, ‘supuestamente’) de lo que se asevera.

Por ejemplo, ‘supuestamente’ alude a una fuente externa y atenúa asimismo el enunciado en el que se inserta (RAE, 2010), mientras que otros adverbios, como ‘exactamente’, ‘efectivamente’, ‘evidentemente’, etc., aluden también a una fuente externa (puede manifestarse acuerdo, aunque no necesariamente, con una elocución de otro hablante) y, al mismo tiempo, parecen intensificar el enunciado al que se adjuntan.

Por su parte, ‘posiblemente’ o ‘probablemente’ no señalan una fuente en la misma medida que los anteriores (de hecho, la RAE [2009, 2010] los considera puramente epistémicos), mientras que ‘seguramente’ u ‘obviamente’ tampoco marcan una relación tan directa con fuentes externas, dado que pueden servir como respuestas a intervenciones de otros hablantes, pero no de forma exclusiva.

Así pues, para estos adverbios es difícil calibrar la manera en la que se señala o no una fuente de conocimiento, si bien el grado de certeza sobre lo que se enuncia puede calcularse mejor. Por ello, como señala (Kotwica, 2011: 17): “la relación entre evidencialidad y modalidad epistémica en español se presenta muy ligada al contexto y, por tanto, es difícil establecerla sistemáticamente”.

A efectos prácticos, se hablará de ‘epistemicidad’ en un sentido amplio, es decir, el componente ‘evidencial’ se considerará como parte de lo epistémico. En tal sentido, cabe tener en cuenta que los adverbios analizados en este trabajo manifiestan ‘evidencialidad’ también en mayor o menor grado, ya que, como señala Plungian, (2001: 354):

“while an evidential supplement can always be seen in an epistemic marker, the opposite does not always hold: not all evidential markers are modal in that they do not all necessarily imply an epistemic judgment”.

Independientemente de la postura teórica o terminológica, los adverbios que se analizan en el presente estudio se han agrupado en una escala que indica intuitivamente una mayor o menor seguridad sobre lo afirmado:



Figura 1. Relación entre la certeza y la singularidad fónica de los adverbios.

Como se observa en la Figura 1, adverbios como ‘exactamente’ suelen articularse fónicamente como unidades independientes y, por tanto, aparecen separados por pausas del resto de elementos (‘exactamente/no quiere venir a visitarme’), mientras que otros adverbios, como supuestamente, ejemplifican lo inverso (‘pues supuestamente no dijo nada de eso’). El resto de adverbios aparecen indistintamente como unidades fónicas autónomas o integradas en unidades fónicas mayores.

En español, hasta el momento, se ha prestado especial atención a la configuración morfológica o semántico-pragmática de esta clase de adverbios que terminan con el sufijo ‘mente’ (Azpiazu, 1999; Kovacci, 1999; Kaul de Marlangeon, 2000; Torner, 2005; Garcés, 2008; RAE, 2009, entre otros), pero se ha descuidado el apartado prosódico (Mora, 2011).

2. Metodología

En este apartado se expondrán las particularidades metodológicas de la investigación realizada, tanto en lo que concierne a la elección o recogida del corpus como al análisis estadístico de los datos.

Principalmente, uno de los mayores problemas que encuentra el investigador en el análisis prosódico de elementos lingüísticos es la elección de un corpus representativo. La tarea es más compleja cuando lo que se analiza es una unidad concreta, perfectamente delimitada en el contexto oral. En el caso de los nueve adverbios modales analizados en este artículo, sus límites son claros en el plano morfológico (terminación en ‘-mente’). No obstante, su detección resulta más difusa en el plano prosódico, más todavía si las muestras recogidas proceden de corpus orales conversacionales.

Por lo tanto, los problemas de partida de esta investigación, habituales en cualquier estudio prosódico de la conversación coloquial española (Briz, 2002; Cabedo, 2009), han sido los siguientes:

•	
Análisis de material espontáneo (no grabado en laboratorio y, por tanto, sin conciencia elocutiva por parte de los interlocutores).
•	
Recopilación de un número representativo de producciones orales de adverbios en ‘-mente’.
•	
Preservación de la calidad acústica de los archivos de audio recogidos (influidos frecuentemente por condicionamientos propios de la grabación espontánea: ruido medioambiental, lejanía de los hablantes en relación con la grabadora, distorsión acústica, etc.).
2.1. Corpus

En la investigación realizada se ha prestado especial atención al hecho de que el material recopilado fuese espontáneo y frecuente en español hablado (Briz, 1998). Dos de los corpus orales utilizados en esta investigación (corpus Val.Es.Co y corpus de lenguaje infantil COLA)2 están dirigidos principalmente a la obtención del español coloquial, variedad más representativa del uso lingüístico del idioma (Briz, 1998). Los adverbios encontrados en estos corpus han formado un total de 126 unidades.

Algunos adverbios (‘indudablemente’, ‘posiblemente’), aunque con un valor semántico similar a otros (‘obviamente’, ‘probablemente’), tienen una adscripción pragmática determinada y, por ello, son propios de registros no estrictamente coloquiales, sino más bien formales (tertulias, discurso político, etc.) (Kaul de Marlangeon, 2000; Torner, 2005). Esto conlleva que no aparezcan en los corpus mencionados anteriormente (Val.Es.Co y COLA). En consecuencia, para poder recoger datos de análisis, se ha acudido también al Corpus de Referencia de la Lengua Española Contemporánea (1992), que incluye un mayor número de material procedente de entrevistas, conversaciones, tertulias, etc.

Los resultados encontrados, según el corpus de procedencia y su frecuencia de uso, han sido los siguientes:

Tabla 1. Número de casos recogidos por corpus.

Adverbio	Corpus COLA	Corpus EspaÃ±ol	Corpus Val.Es.Co	Total
efectivamente	3	5	3	11
evidentemente	 	12	3	15
exactamente	3	 	7	10
indudablemente	 	10	 	10
obviamente	3	10	 	13
posiblemente	 	8	6	14
probablemente	4	5	5	14
seguramente	9	9	7	25
supuestamente	6	8	 	14
2.2. Recogida de material y análisis acústico

Dada la complejidad de la detección de elementos concretos en corpus orales, la selección de adverbios en conversaciones amplias debe combinarse necesariamente con la segmentación y la alineación silábica.

Con los archivos ya seleccionados, se han establecido tres tiers en los textgrids3 del programa PRAAT (Gráfico 1): el primero, para recoger, si es el caso, la unidad prosódico-discursiva en la que se incluye el adverbio; el segundo, por su parte, delimita el adverbio completo. Si el adverbio es una unidad prosódica completa (delimitada por pausas o por una inflexión melódica marcada) hay consonancia entre el primer y el segundo tier. Finalmente, el tercer tier divide el adverbio en sílabas.



Gráfico 1. Alineación de texto y curva melódica.

Con la intención de cuantificar la curva melódica de los diferentes adverbios en ‘-mente’, se han recogido los valores acústicos y de duración de todas las sílabas del adverbio. Con más de 100 archivos de audio en el corpus examinado y una media aproximada de 5 sílabas por adverbio (desde el más corto [‘obviamente’] a los más largos [‘evidentemente’, ‘indudablemente’]), analizar los valores de F0 de cada sílaba y su duración adjunta ha supuesto realizar el estudio de 500 unidades silábicas.

En aras de agilizar el proceso de análisis, se ha utilizado el script Analyse tier4 de Daniel Hirst, que recoge los valores de F0 (media, máxima y mínima), intensidad (media, máxima y mínima) y duración para cada tier de los archivos textgrid del PRAAT y, concretamente, para cada unidad delimitada por fronteras en aquellos. De este modo, el investigador recoge resultados como los siguientes, que pueden pasar a un entorno estadístico como SPSS o R:

Tabla 2. Valores prosódicos recogidos en la base de datos.

#Archivo creado por analyse_tier.praat versión [2009:08:07]
#Autor: Daniel Hirst <daniel.hirst@lpl-aix.fr>
#Análisis realizado por [Adrián Cabedo Nebot] en Martes Agosto 16 11:58:22 2011 en el tier [sílabas]

#Parámetros:
# Nombre de archivo : indudablemente_Acon034a
Archivo	label	Duración	F0 
min	F0 
med	F0 
max	Int 
min	Int 
med	Int 
max
1	indudablemente_Acon034a	in	12	79	81	83	67	82	84
2	indudablemente_Acon034a	du	8	79	79	79	77	79	81
3	indudablemente_Acon034a	da	16	79	80	82	82	84	85
4	indudablemente_Acon034a	ble	10	81	82	82	84	85	85
5	indudablemente_Acon034a	men	19	81	82	84	64	84	86
6	indudablemente_Acon034a	te	5	83	83	83	65	81	85
2.3. Factores analizados

Los factores prosódicos estudiados han sido los valores de duración y de F0 de las sílabas de los adverbios. Por su parte, esta comparación resulta algo compleja metodológicamente porque cada uno de los adverbios analizados tiene un número distinto de sílabas. Por ejemplo, el corpus incluye adverbios con cuatro sílabas (‘obviamente’), con cinco (‘seguramente’) y con seis (‘efectivamente’).

Comparar los registros de duración y de F0 de todas las sílabas entre sí conduciría a errores de análisis. Por ejemplo, no pueden compararse los valores acústicos de la primera sílaba de ‘obviamente’ con los de las primeras sílabas de ‘seguramente’ o ‘efectivamente’. En este caso, se estaría comparando una sílaba tónica ‘ob-’ con dos sílabas átonas (‘se-’ y ‘e-’ respectivamente). Esta comparación fonética no es del todo errónea, ya que, posicionalmente, establecería una comparación entre los valores de las primeras sílabas de los adverbios; sin embargo, dejaría de comparar los valores de todas las primeras sílabas tónicas de los adverbios. Debe pensarse que en ‘obviamente’ la primera sílaba tónica coincide con la primer sílaba del adverbio, pero que en ‘seguramente’ coincide con la segunda (‘-gu-’) y, en el caso de efectivamente, con la tercera (‘-ti-’).

Aun así, en estadística (Moore, 1998; Landau & Everitt, 2004; Field, 2009), los grupos analizados deben ser homogéneos, así que, por este motivo, se han analizado los valores de la primera sílaba (sea átona o tónica), de la primera sílaba tónica, de la sílaba ‘-men’ y de la sílaba ‘-te’. El único valor que se ha desdoblado es el de ‘obviamente’, ya que, en su caso, la primera sílaba y la primera sílaba tónica coinciden, por lo que sus registros acústicos se han duplicado en la base de datos (Tabla 3):

Tabla 3. Estructura de los valores silábicos estudiados.

 	Dur_1	F0_1	Dur_ton	F0_ton	Dur_men	F0_men	Dur_te	F0_te
obviamente	11,18	86,73	11,18	86,73	17,55	85,91	12,00	90,82
3. Análisis

3.1. Grupos de partida

Inicialmente, el trabajo con datos procedentes de corpus suscita una serie de problemáticas, según si los elementos que se estudian están previamente agrupados o no. En el caso de esta investigación, se ha pretendido observar la influencia de determinados factores prosódicos en la delimitación de grupos para algunos adverbios epistémicos y/o evidenciales terminados en ‘-mente’.

Así, los valores de F0 y de duración silábicos podrían haberse analizado de forma conjunta; por ejemplo, tras extraer las medias de F0 y de duración de la primera sílaba tónica para el adverbio ‘supuestamente’, se podrían haber comparado, posteriormente, con todas las medias de los diferentes adverbios analizados (‘obviamente’, ‘seguramente’). No obstante, piénsese en los siguientes ejemplos:

(1) 5H1: porque dice/ bueno/ si por lo menos quien me va a tomar declaración se contiene la risa hasta que yo me vaya/ (RISAS) 
H2: Hombre/‘indudablemente’/ es una dee es una de las cosas/ a nosotros noo no es que nos- nos dé mucha risa/ precisamente/ porque se está cometiendo un- delito/ y por supuesto/ pues/ lo que pasa es quee es lógico

(2) H2: Sí 
H1: Y/ después/ lleva una túnica muy bonita/ ee/ aquí lo más importante es ‘indudablemente’ el rostro/ la cara// es- es impresionante

En los dos ejemplos anteriores, que incluyen el adverbio ‘indudablemente’, se observan dos significados. En el ejemplo (1), el hablante utiliza el adverbio como un elemento de confirmación de lo dicho por el hablante anterior; es, por lo tanto, una marca de refuerzo del discurso previo. En el ejemplo (2), por su parte, el adverbio no evalúa lo dicho por el interlocutor, sino que evalúa una oración propia. De este modo, la fuente (Aikhenvald, 2011) es distinta: externa (non-visual o reported) en (1) e inferencial o propia en (2).

En general, el primer adverbio tiene una dimensión discursiva (alude a lo dicho por el interlocutor), mientras que el segundo tiene una vertiente individual, afecta generalmente a una unidad discursiva perteneciente a la intervención del propio hablante.

Ahora bien, esa sería su diferencia semántico-pragmática. Sin embargo, si se observa su configuración prosódica, basta con leer la transcripción para estimar que el ‘indudablemente’ de (1) es una unidad fónica autónoma: es un grupo entonativo ubicado entre pausas. Por su parte, el ‘indudablemente’ de (2) es una unidad dependiente de un elemento entonativo mayor (el grupo entonativo ‘aquí lo más importante es indudablemente el rostro’).

Las diferencias acústicas (F0 y duración, en este caso) son evidentes: las unidades fónicas delimitadas por pausas, cuando son además relativamente breves, presentan por lo general valores prosódicos superiores a los de unidades fónicas dependientes de cláusulas entonativas cuyo ámbito es más amplio.

Un análisis estadístico no debe combinar, inicialmente, datos que procedan de grupos objetivamente distintos (Moore, 1998; Field, 2009), ya que los resultados pueden verse alterados. De tal manera y previamente al análisis estadístico, en este estudio se han dividido los datos en dos grupos: unidades fónicas completas y unidades fónicas integradas. Así, esta división ha minimizado las posibles incoherencias en los resultados obtenidos (Gráfico 2).

Image27682.PNG

Gráfico 2. Frecuencia de unidades autónomas e integradas.

En el Gráfico 2, se observa cierta homogeneidad distribucional en los adverbios ‘efectivamente’ y ‘evidentemente’, que pueden aparecer como unidades fónicas autónomas y, también, como elementos fónicos integrados. Asimismo, el resto adverbios, a excepción de ‘exactamente’, presentan gran número de registros en posiciones no autónomas. Se trata de un hecho bastante esperable, puesto que ‘exactamente’, siempre que no actúe como modificador de algún adjetivo o sustantivo (‘no es exactamente guapo’ / ‘no es exactamente profesor’), debe funcionar casi siempre como elemento de confirmación de una interlocución anterior y, por tanto, no es habitual su integración en segmentos oracionales mayores.

Así pues, en el análisis relacional de este estudio, los adverbios se han subdividido en grupos más homogéneos para asegurar una mayor confianza en los resultados estadísticos. De este modo, los adverbios se comparan siempre manteniendo la referencia sobre su inicial configuración prosódica (véanse al respecto los Gráficos 3, 4 y 5).

3.2. Análisis prosódico

Como veíamos en el anterior apartado, los adverbios pueden aparecer en el discurso con distintas configuraciones prosódicas. Estas, normalmente, se asocian a la independencia constitutiva de la unidad en el plano fónico, es decir, con la posibilidad de aparecer o no aisladas en el discurso.

En primer lugar, se han estudiado las relaciones grupales según las variables de tiempo (duración de cada sílaba para cada adverbio), las de tono (F0 media de cada sílaba) y ambas juntas. En segundo lugar, se ha analizado el reporte gráfico (en forma de dendrograma) para observar las similitudes y diferencias entre los adverbios dentro de los grupos. Finalmente, la prueba T de Student (Landau & Everitt, 2004; Field, 2009) ha sido utilizada para determinar las diferencias concretas entre los grupos establecidos.

3.2.1. Variables de tiempo

En este apartado, se observan las similtudes existentes entre los adverbios a partir de las duraciones de sus sílabas. Estas se han introducido en la base de datos como ‘Dur_1’ (duración de la primera sílaba), ‘Dur_ton’ (duración de la primera sílaba tónica), ‘Dur_men’ (duración de la sílaba ‘-men’) y ‘Dur_te’ (duración de la sílaba ‘-te’). En el análisis de clúster, las cuatro variables se integran para ofrecer el informe estadístico (dendrograma del Gráfico 3).

Image27690.PNG 

Gráfico 3. Dendrograma de los valores temporales6.

En el Gráfico 3 llama la atención que las duraciones silábicas constituyan clústeres tan variados. En general, hay dos grandes clústeres. En el primero, están la mayoría de adverbios: ‘exactamente’, ‘supuestamente’, ‘posiblemente’ (unidad fónica integrada), ‘seguramente’ (unidad fónica integrada), ‘obviamente’, ‘indudablemente’, ‘evidentemente’ (unidad fónica completa) y ‘efectivamente’ (unidad fónica integrada). En el segundo, por su parte, se sitúan ‘probablemente’, ‘efectivamente’, ‘posiblemente’ y ‘seguramente’, articulados como unidades fónicas completas.

Se ha aplicado una prueba T de Student para, en el aspecto fónico, observar las similitudes y diferencias en cada una de las variables temporales analizadas. Curiosamente, los resultados determinan que las dos sílabas tónicas del adverbio (la tónica del adjetivo y la de la sílaba ‘men’) manifiestan una mayor duración en el primer grupo que en el segundo (p value de 0,012). Así, en el primer grupo, la sílaba tónica del adjetivo tiene una media de 13,81ms y la sílaba ‘-men’ de 17,37ms; por su parte, en el segundo grupo, las medias son de 8,43ms y de 11,20ms respectivamente.

En el segundo clúster, tanto ‘efectivamente’, ‘posiblemente’ como ‘seguramente’ son unidades fónicas autónomas que, en general, refuerzan la duración silábica para transmitir confirmaciones del discurso previo (ejemplos 3 y 47); normalmente, estos adverbios ocupan una posición de coda respecto al acto/subacto (Briz & Grupo-Val.Es.Co, 2003) al que se adjuntan.

(3) MALCB2G01: que tenéis/ es que no es que funciona el chorro/ mira 
MALCB2J01: es que está depurandoo// ‘seguramente’ 
MALCB2G01: si depuraaa comooo por qué está tan sucia 
MALCB2J01: el agua está limpia lo que está sucio es el fondo

(4) MALCC2G01: y va a estudiar su puta madre 
MALCC2G02: y va a estudiar su puta madre/ ‘efectivamente’/ y el lunes me van a coger y me van a hacer imitando sonido y estoy con los finales

(5) MAESB2J04: eso digo yo 
MAESB2J01: yo lo que hago en los scouts 
MAESB2J02: pero la feria de Sevilla 
MAESB2J03: ‘exactamente’

No obstante, otros adverbios, también autónomos fónicamente (‘obviamente’, ‘supuestamente’, ‘indudablemente’), se sitúan en el primer clúster. La diferencia fónica encontrada en los grupos parece tener una explicación pragmática, ya que mientras ‘obviamente’, ‘indudablemente’, ‘evidentemente’ y ‘exactamente’ transmiten un alto grado de veracidad respecto a actos de habla cercanos y confirman de manera inmediata lo dicho por otro interlocutor (ejemplo 5), los adverbios del segundo grupo (‘seguramente’, ‘probablemente’ y ‘posiblemente’) expresan cautela elocutiva y, habitualmente, se adjuntan como coda a actos propios del emisor que suelen confirmar, al mismo tiempo, aseveraciones del interlocutor (ejemplos 3 y 4).

Por tanto, la duración silábica de la primera sílaba tónica y de ‘-men’ sí resultan determinantes en el corpus analizado para discriminar los adverbios considerados puramente epistémicos por la bibliografía especializada (Kovacci, 1999; RAE, 2009, 2010; Cornillie, 2010), como ‘posiblemente’ o ‘probablemente’, frente a los considerados ‘evidenciales’ (‘obviamente’, ‘supuestamente’, ‘indudablemente’). Estos últimos presentan duraciones más amplias en sus sílabas que los ‘epistémicos’.

3.2.2. Variables de F0

En cuanto a los valores de F0, se han incluido en el análisis de clúster las variables correspondientes a la F0 media de la primera sílaba (F0_1), de la sílaba tónica del adjetivo (F0_ton), de la sílaba ‘-men’ (F0_men) y de la sílaba ‘-te’ (F0_te). Las relaciones entre los adverbios se observan en el siguiente dendrograma (Gráfico 4).



Gráfico 4. Dendrograma de los valores de F0.

En el Gráfico 4, se observa mayor homogeneidad en los resultados obtenidos que en el apartado anterior de duración silábica. Hay dos grandes clústeres claramente establecidos. El primero lo forman ‘exactamente’, ‘supuestamente’, ‘probablemente’, ‘efectivamente’ (unidad fónica integrada) y ‘seguramente’ (unidad fónica integrada); el segundo está compuesto por ‘evidentemente’, ‘indudablemente’, ‘posiblemente’, ‘efectivamente’ (unidad fónica integrada), ‘seguramente’ (unidad fónica autónoma) y ‘obviamente’.

La prueba T de Student establece diferencias en los valores de F0 de todas las sílabas para los dos grupos establecidos (p value de 0,003). En concreto, el primer grupo tiene unos valores medios de 94st para la primera sílaba y la sílaba ‘-te’, mientras que la sílaba tónica del adjetivo y la sílaba ‘-men’ tienen medias superiores en dos semitonos (96st). Por su parte, el segundo grupo presenta registros inferiores en 10st para todas las sílabas: 83st para la primera sílaba, 85 para la sílaba tónica del adjetivo y para la sílaba ‘-men’ y, finalmente, 87st para la sílaba ‘-te’.

En los grupos establecidos, resulta llamativo que adverbios como ‘obviamente’ (ejemplo 8) o ‘indudablemente’ tengan valores de F0 inferiores a los presentados por ‘probablemente’ (ejemplo 6) o ‘supuestamente’. La intuición general parecía establecer que, a mayor grado de certeza en la valoración subjetiva de los hechos, debiera existir un mayor nivel de F0, es decir, un nivel superior de énfasis tonal. No obstante, los resultados señalan lo contrario. Asimismo, ‘seguramente’ actúa con valores superiores de F0 cuando es una unidad fónica integrada (ejemplo 7):

(6) P: [°(estará detrás)°] 
C: = o estará detrás/ con el sello ese que ponen/ probablemente/[no/ es igual↓probablemente=] (Corpus Val.Es.Co, J.82, 757-760)

(7) B: la Fe// 
D: ¿por qué no le mete una paliza?  
B: porque este es GILIPOLLAS nano↑ porque/ seguramente se ha confundido de sitio↑/ o no s’ha acordao de qué día era nano (Corpus Val.Es.Co, 126.B ,6-10)

(8) MAESB2J03: [para saber cuál es tu grado como verte de ropa] 
MAESB2J01: [estos los dos me parecen muy monos] 
MAESB2J03: obviamente tenemos unos grados realmente diferentes entre chicos/ quién te parece más o menos (Corpus COLA)

En general, la variable de F0 no discrimina los grupos en la medida esperada. La intensificación pragmática que aparentemente proporcionan algunos adverbios cuando se evalúa el enunciado o el acto elocutivo (‘obviamente’, ‘indudablemente’, ‘efectivamente’) no se acompaña de un incremento tonal en sus sílabas; al menos, no si los comparamos con los valores de otros adverbios (‘probablemente’, ‘supuestamente’) que parecen atenuar el discurso emitido, tanto por el propio emisor como por el interlocutor.

En tales casos, el hablante utiliza la prosodia para marcar aquello que no queda directamente explícito en el nivel proposicional o, en otras palabras, en el valor semántico del elemento léxico (Cabedo & Estellés, en prensa). Así pues, contrariamente a lo esperado, parecen elevarse más los registros de F0 en elementos que podrían considerarse atenuadores (‘probablemente’, ‘supuestamente’) que de los propiamente intensificadores (‘obviamente’, ‘indudablemente’).

Quizá en este último caso, el de adverbios que evalúan un alto grado de certeza del enunciado, el hablante no requiera de la prosodia para indicarlo, dado que el propio nivel semántico de los adverbios se convierte en un argumento suficientemente explícito. Asimismo, en adverbios que efectúan una valoración más cautelosa del discurso, el hablante hace uso de un mayor grado de énfasis tonal para asegurarse de que ese es el significado que se transmite al interlocutor.

3.2.3. Tiempo y F0 conjuntas

En otros apartados, se han estudiado las variables de tiempo y las de F0 de manera separada, ya que la medida de sus valores (segundos y semitonos, respectivamente) no es la misma. No obstante, cruzar ambas variables sirve para relativizar los valores hallados con anterioridad y para observar, en general, en qué medida se combina el factor temporal con el tonal en la distribución de grupos homogéneos.

Para ello, se ha establecido otro análisis clúster (método de Ward), aunque, en esta ocasión, los valores se han estandarizado (Landau & Everitt, 2004). Los resultados encontrados no son distintos a los estudiados en la variable de F0 (Gráfico 5).

 

Gráfico 5. Dendrograma de los valores prosódicos conjuntos.

Mientras en el Gráfico 4 del apartado anterior los valores eran más homogéneos en la configuración de los dos clústeres generales, en el Gráfico 5 se observa mayor variación. Los grupos generales son los mismos que los establecidos para la variable de F0, es decir, hay un grupo compuesto por ‘exactamente’, ‘supuestamente’, ‘probablemente’, ‘efectivamente’ (unidad fónica integrada) y ‘seguramente’ (unidad fónica integrada); y, también, un segundo grupo compuesto por ‘evidentemente’, ‘indudablemente’, ‘posiblemente’, ‘efectivamente’, ‘seguramente’ y ‘obviamente’.

La prueba T de Student (p-value de 0,014) estipula que, para los dos grupos establecidos, las variables de F0 y de duración sí presentan diferencias. Cuando se cruzan las dos variables al mismo tiempo, la variable discriminante es la de F0, pero no en el modo esperado, ya que, como sucedía en la sección 3.2.2., los adverbios que se preveían más enfáticos prosódicamente (‘obviamente’, ‘indudablemente’) siguen presentando valores más bajos que otros adverbios, como ‘probablemente’ o ‘supuestamente’, que, por su parte, se anticipaban menos marcados fónicamente.

CONCLUSIONES

Este artículo partía de distintas presuposiciones; así, se esperaba detectar, en el nivel prosódico, que adverbios como ‘obviamente’ o ‘efectivamente’ tuvieran valores de F0 y duración superiores a otros, como ‘seguramente’, ‘probablemente’ o ‘posiblemente’.

Habitualmente, se presupone que el mayor grado de compromiso en la veracidad del enunciado supone una mayor conciencia por parte del hablante y que, por tanto, esa conciencia se refleja en un incremento de los valores prosódicos de F0 y de duración; por su parte, de elementos que manifiestan mayor distancia respecto a la autenticidad del discurso no se presupone un mayor control de la prosodia, sino, precisamente, valores bajos o no enfáticos. Los resultados hallados en esta investigación establecen distintas consideraciones al respecto.

La distribución grupal esperada no se ha correspondido con la determinada por el análisis de clúster. Los grupos presupuestos, según la expresión de un mayor o menor grado de compromiso en relación con la veracidad de lo dicho, eran los siguientes: {‘obviamente’, ‘efectivamente’, ‘evidentemente’, ‘exactamente’, ‘indudablemente’} y {‘probablemente’, ‘posiblemente’, ‘seguramente’, ‘supuestamente’}. En los distintos análisis efectuados en las secciones 3.2.1, 3.2.2 y 3.2.3, las variables de F0 y las de duración no han establecido dichos grupos; al menos, no con la homogeneidad esperada.

Según el análisis de la variable de duración y de F0 por separado los resultados han sido los siguientes para el corpus analizado:

•	
Los adverbios ‘epistémicos’ (‘posiblemente’, ‘probablemente’, ‘seguramente’) y el adverbio ‘efectivamente’, como unidades fónicas completas, muestran duraciones más breves en la sílaba tónica y en la sílaba ‘-men’. El resto de adverbios presenta duraciones mayores.
•	
Los valores tonales son mayores en adverbios que atenúan lo dicho (‘probablemente’, ‘supuestamente’), mientras que tienden a ser menores en adverbios que intensifican la veracidad elocutiva (‘obviamente’, ‘indudablemente’). En estos casos, el hablante parece utilizar la prosodia para marcar aquellos contextos en los que el valor semántico o proposicional del elemento no se considera suficientemente explícito (Cabedo & Estellés, en prensa).
Asimismo, si se consideran los dos ámbitos estudiados (F0 y duración), los grupos generados han resultado ser los siguientes:

•	
‘exactamente’, ‘supuestamente’, ‘probablemente’, ‘efectivamente’ (unidad fónica integrada) y ‘seguramente’ (unidad fónica integrada);
•	
‘evidentemente’, ‘indudablemente’, ‘posiblemente’, ‘efectivamente’ (unidad fónica completa), ‘seguramente’ (unidad fónica completa) y ‘obviamente’.
Se observan cruces entre los grupos, ya que ‘exactamente’ y ‘efectivamente’ aparecen en el primero (aparentemente compuesto por adverbios que expresan cautela elocutiva), mientras que, en el segundo grupo (adverbios que manifiestan mayor certeza en la valoración del discurso), se encuentran ‘posiblemente’ y también ‘seguramente’ (como unidad fónica autónoma).

Estas indeterminaciones, en general, parecen estar ancladas a factores de diversa índole. Por ello, futuras investigaciones deberán esclarecer el papel de los valores tonales y durativos en la discriminación de más tipos de adverbio, como los temáticos (‘personalmente’) o los evaluativos (‘afortunadamente’), así como la influencia en el discurso de otros elementos como la posición, el registro, la frecuencia de uso e, incluso, aspectos más generales como el propio idiolecto del sujeto.

 

NOTAS

1      Algunos planteamientos teóricos señalan que esa fuente puede ser de distinto tipo: visual, auditiva, inferencial... (Aikhenvald, 2011).

2      El corpus Valesco tiene una edición en papel (Briz, 2002) y una edición online (http://www.fonocortesia.es/corpusval). El corpus COLA puede encontrarse en el siguiente enlace: http://www.colam.org/om_prosj-espannol.html

      	Los textgrids son archivos de texto que permiten alinear visualmente la transcripción del fragmento con el audio.

4      Disponible en: http://uk.groups.yahoo.com/group/praat-users/files/Daniel_Hirst/analyse_tier.praat


SciELO - Scientific Electronic Library Online
 
vol.47 número85Relación entre el grado de certeza y los valores de F0 y duración silábica en algunos adverbios terminados en -menteDefinir y defender la identidad en un debate político: El caso de los blogueros emigrantes rusos índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos	Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados
Articulo
pdf en Español
Articulo en XML
Referencias del artículo
Como citar este artículo
Traducción automática
Enviar articulo por email
Indicadores
No hay articulos citadosCitado por SciELO
Links relacionados
No hay articulos similaresSimilares en SciELO
Permalink
Revista signos
versión On-line ISSN 0718-0934
Rev. signos vol.47 no.85 Valparaíso ago. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342014000200004 
 

ARTÍCULOS

 

Jóvenes e (in)visibilización histórica: Modos de representación ideológica de la juventud chilena en el pasado reciente (1970-1990)1

Youth and historical (in)visibility: Ideological representations modes of Chilean youth in the recent past (1970-1990)

Camila Cárdenas 
Universitat Pompeu Fabra 
España 
camila.cardenas.neira@gmail.com

Resumen: Indagar cómo se representa la acción juvenil en la historia reciente constituye una exploración nueva desde los Estudios del Discurso. En general, la investigación sobre juventud ha tenido desarrollos desde enfoques sociológicos, antropológicos y psicológicos, pero poco se ha dicho desde el análisis de los discursos que presentan a estos actores y explican su incidencia social en las últimas décadas. Desde una perspectiva teórico-metodológica que combina los Estudios Críticos del Discurso (ECD) y la Lingüística Sistémico Funcional (LSF), se examinó cómo se construyen significados capaces de operar distintos modos de representación ideológica tales como la negación, la marginación y el ocultamiento de los jóvenes2 en discursos disciplinares de historia (Salazar & Pinto, 1999; Correa, Figueroa, Jocelyn-Holt, Rolle & Vicuña, 2001) y discursos especializados sobre juventud chilena (Abarca & Forch, 1972; Agurto, Canales & De la Maza, 1985) producidos entre los años 1970 y 1990. Parto de la hipótesis que establece que los discursos escogidos tienen la capacidad de expresar, negociar y naturalizar representaciones en torno a los jóvenes que manipulan y comprometen su visibilidad en la constitución del pasado reciente chileno. Ellos serían menos visibilizados mediante la construcción de conocimientos históricos disciplinares, y recibirían mayor visibilización en la construcción de conocimientos especializados. Una vez concluido el análisis, los resultados permiten confirmar la hipótesis de manera parcial; existen aspectos lingüísticos, socio-cognitivos y contextuales que imposibilitan una conexión biunívoca, éstos proponen más bien variaciones intradiscursivas y locales fuertemente dependientes de eventos históricos sensibles que controlan su presencia/ausencia con ajuste a alineaciones ideológicas distintas.

Palabras Clave: Representación ideológica, (in)visibilización, jóvenes, pasado reciente chileno.

Abstract: Inquiring into the way young people action is portrayed in the recent history means a new exploration in Discourse Studies. As a whole, research on the topic of youth has been explored in fields like sociology, anthropology and psychology, but little has been said from the field of discourse analysis, which includes these social actors and explains their social importance in the last decades. Using a theoretical-methodological perspective combining Critical Discourse Studies (CDE) and Systemic Functional Linguistics (SFL), I analyze how meaning is constructed leading to different ideological representations such as negation, marginalization, and the concealment of the young people in disciplinary discourses from history (Salazar & Pinto, 1999; Correa, Figueroa, Jocelyn-Holt, Rolle & Vicuña, 2001) and specialized discourses (Abarca & Forch, 1972; Agurto, Canales & De la Maza, 1985) produced between 1970 and 1990. Based on this, I hypothesize that the chosen discourses are able to express, negotiate, and naturalize representations related to young people which meddle their visibility in the constitution of the recent Chilean history. The Chilean youth discourses could be less visible through the construction of historical disciplinary knowledge, and they could receive higher visibility in the construction of specialized knowledge. The results partially confirm the hypothesis; there are linguistic, socio-cognitive and contextual aspects preventing a bi-univocal link which rather encourage intra-discursive and local variations strongly dependent on sensitive historical events controlling their presence/absence with an adjustment to the diverse ideological alignments.

Key Words: Ideological representation, (in)visibility, youth, Chilean recent past.

INTRODUCCIÓN

Una especial coyuntura socio-política ha visibilizado a los jóvenes chilenos en los últimos años; demandas por una educación pública, gratuita y de calidad han acaparado el interés nacional e internacional hacia estos actores que han logrado una figuración inédita en la postdictadura chilena. A partir de estos emplazamientos ha surgido una crítica mayor al sistema representativo y democrático chileno que ha puesto en tela de juicio decisiones gubernamentales que profundizan la desigualdad social y reclaman una nueva institucionalidad que deje atrás la herencia del régimen autoritario. En este escenario, el cuestionamiento en torno a los modos en que ha sido representada la participación juvenil en el pasado reciente tiene una estrecha relación con una(s) particular(es) imagen(es) que estos sujetos han reconocido, o no, como propia y cercana a su conformación identitaria.

Según se ha planteado con anterioridad (Cárdenas, 2012), los jóvenes parecieran tener una cabida restringida en los discursos que retoman la historia reciente (1970-1990). Estos han privilegiado el tratamiento de figuras prominentes (Salvador Allende, Augusto Pinochet), así como de grupos o colectivos genéricos (el pueblo, los trabajadores, las fuerzas armadas, etc.), lo que les ha restado reconocimiento como actores críticamente involucrados en el curso de acontecimientos centrales para la sociedad chilena. Esto se deriva de una atención limitada hacia la juventud como categoría de estudio, aun cuando existen numerosas investigaciones que reconocen su participación efectiva, principalmente durante los años de mayor represión militar (Mattelart & Mattelart, 1970; Abarca & Forch, 1972; Agurto, Canales & De la Maza, 1985; Goicovic, 2000; González, 2002; Muñoz, 2004; Salazar, 2006; Aguilera, 2012, entre otros).

Es así como pareciera existir una disyunción entre la historia que se cuenta (story) y la historia que ocurrió (history) (Trouillot, 1995; Ricoeur, 2010), de modo que la visibilización de los jóvenes se ha jugado principalmente en la legibilidad que opera en el terreno discursivo. No obstante, aun cuando se han estabilizado discursos que han pretendido excluirlos de la historia oficial, los jóvenes han articulado movimientos capaces de demostrar su incidencia social en los últimos años. Así, cuesta comprender las actuales movilizaciones juveniles si no se integra su acción a una perspectiva histórica más amplia. Suponer, entonces, una participación irruptora, autogenerada y sin contexto resulta funcional a una pretensión invisibilizadora de las luchas sociales, toda vez que "las imágenes de la juventud homogénea, unida y apolítica interesan en tanto proyección de una sociedad homogénea, unida y apolítica" (Muñoz, 2004: 75).

Son justamente estas características las que más continuamente se han empleado desde inicios de los ‘90 para etiquetar a las generaciones jóvenes que repliegan su acción luego de 17 años de una de las dictaduras más extensas de Latinoamérica. Las principales investigaciones establecen dos lineamientos centrales para comprender al sujeto juvenil: el del sujeto parcial (incompleto en sus posibilidades de acción socio-cultural y política), y el del sujeto anómico (incapacitado de integrarse socialmente de manera individual) (Aguilera, 2009). La consecuencia de ambas visiones fue la construcción de la imagen del ‘joven-problema’, a partir de lo cual la transición democrática asumió una serie de políticas estatales para diagnosticar las situaciones conflictivas, lo que implicó "un retroceso en la discusión conceptual respecto al sujeto juvenil" (Aguilera, 2009: 119), pues se le distinguió individualmente (sin arraigo social) y con necesidades relativas a su trayectoria vital como empleo y estudios (ajeno a realidades políticas más amplias).

Estas aproximaciones, asumidas por investigaciones de corte sociológico, antropológico y psicológico, devinieron en la representación de una juventud escindida de su contexto histórico, con lo cual se popularizó la idea de una juventud descomprometida, que ‘no estaba ni ahí’ con participar de la vida política, pasiva y reticente de procesos de interés nacional. No obstante, fueron los mismos jóvenes, a través de distintas movilizaciones sociales en 2001, 2006 y 2011, quienes demostraron la caducidad, o al menos, las limitaciones de estas perspectivas. En este sentido, conviene preguntarse ¿de qué forma explicamos que las representaciones formuladas por discursos históricos y especializados en juventud chilena no coincidan con las representaciones que los propios jóvenes reclaman para sí? ¿Cuál es el origen, la expresión y las consecuencias que dichas representaciones tienen para su reconocimiento como sujetos históricos de derecho propio?

En este marco propongo un análisis discursivo de obras relevantes producidas entre los años ‘70 y ‘90 que intentan explicar qué tipo de participación caracterizó la acción juvenil en el pasado reciente, qué hitos históricos encuadraron su definición identitaria y, en suma, qué clase de etiquetas se les atribuyó para circunscribir su presencia, sistemáticamente desatendida en los años posteriores. Considero que una investigación de estas características, junto con resultar novedosa en el ámbito de los Estudios del Discurso en Chile, provee un horizonte interpretativo que ayuda a cuestionar los modos en que ciertos grupos dominantes, que controlan la producción de conocimiento específico en torno a los actores juveniles, colaboran en la alineación ideológica y la propagación naturalizadora de estereotipos sociales. Según van Dijk (2009), las formas de discurso público controladas por las elites simbólicas construyen, perpetúan y legitiman muchas formas de desigualdad social basadas en el género, la clase y la raza; a éstas agrego la categoría de ‘generación’, en tanto constituye un ejercicio de poder que confronta a estos sujetos con un adultocentrismo dominante.

Hechos estos alcances, la hipótesis que se pretende confrontar considera que los discursos disciplinares y especializados seleccionados expresan, negocian y naturalizan representaciones en torno a los jóvenes, mediante un uso frecuente y sistemático de significados que ejercen poder, manipulación y solidaridad ideológica que comprometen su visibilidad en el pasado reciente chileno (1970-1990). Tal visibilidad variaría de acuerdo a los campos de acción discursiva de las voces autorizadas: habría menor alcance en la construcción de conocimientos históricos disciplinares, mientras que se produciría un alcance mayor en la construcción de conocimientos especializados en juventud. Lo anterior se articularía sobre la base de, al menos, tres modos de representación posibles: el ocultamiento, la marginación y la negación de los actores juveniles. Para contrastar qué tipo de significados construyen estos discursos, el análisis del corpus busca: a) identificar un repertorio de usos lingüísticos cuya frecuencia permite la construcción de modos de representación ideológica relativamente estables tanto en discursos disciplinares como especializados en juventud chilena, y b) explicar de qué manera dichos modos de representación colaboran en la (in)visibilización de los sujetos juveniles, en conexión con los procesos históricos que establecen condiciones que favorecen o dificultan su inscripción discursiva en calidad de actores críticos en el pasado reciente.

1. Marco teórico

Articular juventud, historia y discurso supone atender cuatro puntos centrales de discusión: 1) el primero asume el carácter construido de la realidad social y el papel que le cabe al lenguaje como mecanismo simbolizante de tal representación (Austin, 1996; Searle, 1997; Potter, 1998; Cabruja, Iñiguez & Vásquez, 2000; Habermas, 2001); 2) el segundo indaga sobre cómo dicho carácter toma especial preponderancia en las formas de hacer historia, es decir, en los modos de producción discursiva afines a intereses hegemónicos y contrahegemónicos que controlan la elaboración de cierto conocimiento histórico que impacta en la esfera pública (Trouillot, 1995; Burke, 2003; Lechner, 2006; Grez, 2008; Ricoeur, 2010); 3) el tercero permite reconocer las coyunturas históricas, sociales y culturales que tanto en América Latina (Margulis & Urresti, 1996; Balardini, 2000; Reguillo, 2000; Feixa, Costa & Saura, 2002; IBASE, POLIS & CIDPA, 2010) como en Chile (Goicovic, 2000; González, 2002; Dávila, 2004; Muñoz, 2004; Dávila, Ghiardo & Medrano, 2008) han motivado la visibilización de los jóvenes como actores relevantes en el pasado reciente; y 4) el cuarto da cuenta de los posibles efectos ideológicos que tales modos de representación operan en el procesamiento de los discursos que recuperan la acción juvenil (van Leeuwen, 1996, 2008; van Dijk, 1999, 2003a, 2006, 2009, 2011, 2012; Pardo Abril, 2003, 2007a, 2007b, 2007c).

Sobre la base de estos cuatro ejes argumentativos se puede sostener que la visibilización de los jóvenes en la historia reciente tiene una estrecha relación con las posibilidades que los lectores, en general, y los lectores jóvenes, en particular, cuentan para recuperar a estos sujetos en los discursos seleccionados. La ‘visibilidad’ se enlaza, según Ricoeur (2010), a la ‘legibilidad’ que opera en el terreno lingüístico. El acceso que un particular orden del discurso (Foucault, 1992) provee, tanto de manera interna (en la configuración textual propiamente tal), como externa (de circulación y recepción en contextos socioculturales específicos), juega un papel fundamental en relación con las condiciones de poder, manipulación y control que influyen sobre los textos.

De esta manera, los discursos que permiten la divulgación de conocimientos adoptan formas de reproducción social afines a la construcción de saberes valorados por las comunidades epistémicas de referencia. En el marco de esta investigación, los discursos disciplinares de historia y los discursos especializados en juventud chilena involucran modos de comunicar cierta forma de acción social en concordancia con los campos de saber científico que buscan conformar y reforzar. Para van Dijk (2003b), el conocimiento especializado requiere de una educación específica que se lleva a cabo al interior de grupos determinados. Esto implica que sea adquirido, compartido y usado por los miembros de una comunidad mediante prácticas sociales especializadas –interacciones comunicativas o discursos particulares–, al alero de un complejo entramado de organizaciones –instituciones o asociaciones– que persiguen la producción de conocimiento nuevo. En principio, este conocimiento puede ser más bien restringido, sin embargo, a lo menos una parte de él se asume para ser compartido por otros en la sociedad, como historiadores o sociólogos encargados de distribuir y difundir los saberes expertos.

La forma en que los discursos disciplinares construyen conocimientos que modelan la historia nacional, tiene un rol preponderante en la validación de narrativas que estructuran ciertos órdenes discursivos como órdenes sociales, otorgando posiciones funcionales a actores y eventos pasados, con un fuerte arraigo en el carácter cronológico y causal de los acontecimientos que explican la situación presente. Los discursos especializados en juventud, por su parte, acotan la acción social a aquella que es constituida específicamente sobre la base de la participación juvenil, con lo cual se les otorga el doble estatus de objetos de estudio y sujetos históricos. En este sentido, el conocimiento experto influye en la delimitación de campos en los que se circunscribe la experiencia social, que luego es traducida en forma de textos de acuerdo a los propósitos de cada comunidad disciplinar. No obstante, estos textos no impactan sobre una tabula rasa. De acuerdo a van Dijk (2003b: 27):

"el conocimiento especializado, en última instancia, está basado sobre y deriva del conocimiento de todos los días, por la obvia razón que éste sólo puede ser adquirido en la base de lo que la gente ya conoce".

Dicha distinción implica la activación de modelos mentales que los individuos elaboran y asocian a su fondo de conocimiento común para integrar el conocimiento nuevo, y así formular representaciones sociales diversas. De allí que los saberes expertos tengan una capacidad privilegiada para influir en la experiencia a distintos niveles de penetración. Su efectividad reside en un conjunto de operaciones cognitivamente orientadas, que devienen en la producción y comprensión de discursos concretos. En este punto, van Dijk (2003b) aclara que la organización epistémica de la mente no es igual a la organización discursiva: esta es básicamente lineal y secuencial, mientras que las estructuras del conocimiento son probablemente jerárquicas y en red. Esto significa que las estructuras epistémicas necesitan ser linearizadas y, además, transformadas cuando son usadas en prácticas comunicativas determinadas. Del mismo modo, el discurso especializado necesita una explicación de sus posibles modos de contextualización: quiénes lo usan, dónde, cuándo, con quién y con qué objetivos, pues bajo estas dimensiones los textos adquieren funciones específicas.

Desde el ámbito de los ECD se evidencia cómo ‘la forma en que se utiliza el lenguaje es decisiva para la expansión ideológica y el consenso’ entre sus participantes, toda vez que las ideologías controlan la elaboración de representaciones sociales que permean la estructura del conocimiento, influyen en su adquisición y orientan las actitudes que los grupos comparten acerca de ciertas cuestiones sociales que modelan sus prácticas y su identidad. En cuanto a la transmisión de la historia, Achugar (2011) recalca que las narrativas colectivas sobre el pasado son un tipo de conocimiento textualmente mediado y distribuido socialmente, sobre el cual se toman ‘decisiones’ tanto a nivel de ‘qué pasó’ como de ‘qué significa’ aquello que aconteció. Por esta razón el discurso tiene un papel central en la construcción, explicación y comprensión de la historia reciente.

Dentro de esta investigación, los jóvenes constituyen el punto de encuentro de estos discernimientos. Su participación crítica dentro de la historia contemporánea ha sido ampliamente revisada mediante estudios que relevan el significado social de ser joven, lo que implica desplazar a un segundo plano criterios de carácter psico-biológico. La juventud se define, en ese sentido, en función del contexto socio-económico e histórico-cultural que posibilita que los sujetos se reconozcan identitaria y generacionalmente como parte de un grupo común. En virtud de dicho reconocimiento, ellos actúan y consensuan sus prácticas en la esfera pública.

En el caso chileno, la juventud emerge como sujeto histórico a inicios del siglo pasado y toma fuerte protagonismo justamente en el periodo considerado (1970-1990), tanto en el establecimiento del Gobierno de la Unidad Popular, como en la lucha que llevan a cabo en contra de la dictadura militar. La transición a la democracia luego del triunfo del NO (1988) sitúa a los jóvenes en una encrucijada política y social que trae consigo miradas homogéneas y estereotipadas emanadas desde el mundo adulto, lo que moviliza múltiples cuestionamientos en torno a su posicionamiento en la escena nacional durante los últimos veinte años.

De esta manera, los modos particulares mediante los cuales se representa discursivamente a los jóvenes en tanto actores sociales (van Leeuwen, 1996, 2008), devienen en la construcción de modelos mentales preferidos (van Dijk, 1999, 2009, 2011, 2012) que organizan dichas representaciones para regular las prácticas sociales de los individuos. Se trata de interpretaciones que enlazan con otros conjuntos de representaciones previas, como conocimiento de fondo acumulado (experiencial o episódico) y configuración del contexto específico de producción y recepción discursiva. Van Dijk (1999) declara que mientras más desprovisto esté el lector de representaciones anteriores, más susceptible se encuentra para construir visiones manipuladas. Las direcciones hacia las cuales puede propender el procesamiento discursivo se juegan en gran medida, aunque no exclusivamente, en el terreno lingüístico. El planteamiento que se realiza en torno a la (in)visibilización juvenil se vincula a la oportunidad real con que los jóvenes cuentan al reconocerse en el pasado reciente de su país, y los efectos que dicha situación tiene para su participación y valoración social en el contexto actual. En este sentido, la información que proporcionan los discursos analizados es altamente relevante para volver sobre este cuestionamiento a partir de hallazgos específicos.

2. Marco metodológico

Las aportaciones ofrecidas por los ECD en tanto enfoque multidisciplinario, en combinación con la LSF que destaca los usos situados del lenguaje en las prácticas sociales, constituyen una aproximación teórico-metodológica pertinente para llevar a cabo este análisis, pues atienden la preocupación por abordar problemas sociales atravesados por la desigualdad y el abuso de poder.

En este marco, el lenguaje es entendido en tanto sistema de redes que articulan potenciales de significados, de entre los cuales, los productores discursivos construyen algunos para la consecución de propósitos comunicativos específicos (Halliday, 1994; Eggins, 2002; Halliday & Matthiessen, 2004; Ghio & Fernández, 2008). Para la LSF la lengua y el contexto social son niveles complementarios de la semiosis relacionados por el concepto de ‘realización’. En este sentido, el sistema semiótico de la lengua se entiende como la realización del sistema semiótico social más general, según distintos órdenes de abstracción: el contexto situacional (registro) y contexto cultural (género) (Eggins & Martin 1997; Martin & Rose, 2008). Según Halliday (1994) la situación y la cultura no son cosas diferentes, sino la misma observada con distintos niveles de profundidad. Con estas distinciones se intenta explicar, en suma, la influencia que tiene el contexto inmediato de la comunicación sobre el lenguaje empleado. En la Teoría de Género y Registro estas nociones proporcionan tanto una especificación explícita e idealmente cuantificable de las ‘pautas léxicas, gramaticales y semánticas’ del texto, como un establecimiento de ‘conexiones manifiestas entre las características del discurso y las variables críticas del contexto’ en que este se produce.

Eggins y Martin (1997) proponen que el primer paso en un análisis de género y registro consiste en ‘describir’ las pautas lingüísticas que crean diferentes efectos en los textos a la luz de los propósitos sociales que éstos llevan a cabo. Los autores subrayan que es posible encontrar en los contextos situacionales, dimensiones que ayudan a explicar por qué cada texto utiliza determinadas pautas discursivas en lugar de otras. La teoría del registro describe, por tanto, la influencia que tiene el contexto inmediato de la comunicación sobre el lenguaje en uso. De acuerdo a lo anterior, existen tres variables registrales en que estas pautas se expresan y dan cuenta de aspectos del contexto situacional específico: a) Modo (mode en inglés): grado de formalidad del lenguaje; b) Tenor: relaciones de poder o solidaridad entre los participantes; y c) Campo: conocimiento de fondo o tema en cuestión del que trata el discurso.

El segundo paso en el análisis de género y registro consiste en tratar de ‘explicar’ las dimensiones mencionadas a partir de una actividad cultural inscrita en los textos. Para ello es necesario dar cuenta del género discursivo en tanto estructura esquemática conformada por distintas fases funcionales, que guían la obtención de propósitos sociales particulares. Lo que se busca es explicar por qué ciertas elecciones lingüísticas resultan adecuadas para la obtención de objetivos comunicativos específicos dentro de una comunidad dada, y de qué manera tales opciones son capaces de informar acerca del marco sociocultural en que dicha práctica comunicativa está siendo realizada.

Halliday (1994) indica que las dimensiones de campo, tenor y modo ejercen una influencia directa y relevante sobre los significados que son producidos. De allí procede la mayor contribución de este autor a la teoría del contexto dentro de la LSF, pues defiende la existencia de determinadas ‘correlaciones sistemáticas’ entre la forma de organizar el lenguaje y los rasgos contextuales específicos sobre los cuales se informa. Así, su propuesta sobre las metafunciones del lenguaje puede relacionarse estrechamente con la organización del contexto:

"el significado ideativo se utiliza para construir el campo (…), el significado interpersonal se usa para negociar el tenor (…) y el significado textual se emplea para desarrollar el modo" (Eggins & Martin, 1997: 347).

Dichos significados, a su vez, se expresan mediante tres tipos de sistemas lingüísticos: a) sistema de transitividad (cláusula como representación), b) sistema de modo (mood, en inglés) (cláusula como intercambio), y c) sistema temático y de información (cláusula como mensaje), respectivamente (Halliday & Matthiessen, 2004).

Por una parte, una aproximación a la Teoría de Género y Registro proporciona antecedentes relevantes de los procesos de producción y recepción que influyen en la interpretación de los discursos analizados y, en especial, cómo cada discurso analizado codifica el contexto mediante opciones de significación diferentes, con sus respectivos efectos de sentido. Por otra parte, indagar en el sistema de transitividad permite examinar si los jóvenes son explícitamente reconocidos como actores o son introducidos como elementos pacientes al interior de la cláusula, mediante qué acciones se configuran sus representaciones y en qué procesos y/o circunstancias se ven involucrados, mientras que el sistema de modo (mood) permite observar cómo se valora esta acción y se proyectan, a partir de dichos significados, modos específicos de representación ideológica susceptibles de modelar cierto conocimiento social asociado a ellos3. Dicho esto, las categorías seleccionadas se sintetizan así:

Tabla 1. Categorías de análisis empleadas en la matriz final.

Modos de representación ideológica
Ocultamiento	Marginación	Negación
Descripción a nivel de género
Descripción a nivel de registro
Campo. Marco socio-histórico de definición juvenil en discursos analizados	Tenor. Estructura de roles en discursos analizados	Modo (mode). Grado de formalidad del lenguaje en discursos analizados
Configuración lingÃ¼ística a distintos niveles de realización
Descripción a nivel léxico-gramatical	Descripción a nivel discursivo-semántico
Sistema de transitividad	Sistema de modo (mood)
Mediante esta matriz se intentó clarificar de qué manera la configuración lingüística interviene en la construcción de significados tendientes a ‘ocultar’, ‘marginar’ y ‘negar’ la acción juvenil. El análisis se orientó en sentido recursivo, es decir, subiendo y bajando sucesivas veces a través de los distintos estratos, hasta identificar las regularidades que diferenciaran los tres modos propuestos de representación ideológica.

3. Análisis de corpus

La selección del corpus implicó una revisión inicial del estado del arte sobre las obras especializadas en juventud chilena publicadas entre 1970-1990, por un lado, y los textos disciplinares de historia que retoman el pasado reciente, por otro. En este último caso se consideró que las obras consultadas fueran sugeridas por programas de estudio en educación secundaria y superior chilena, de manera que fueran referencias deseables de ser exploradas para la enseñanza de la historia a adolescentes y jóvenes. Se eligieron dos manuales de historia de referencia para la explicación de los principales acontecimientos socio-políticos del periodo: la elección de Salvador Allende como presidente, el golpe de Estado que pone fin a su mandato y la posterior dictadura militar de Augusto Pinochet, a saber: Historia del Siglo XX chileno (Correa et al., 2001) e Historia contemporánea de Chile. Niñez y juventud (Salazar & Pinto, 1999). Asimismo, se eligieron dos textos que resultaron representativos de los principales periodos de investigación sobre juventud chilena durante la década de los ‘70 y los ‘80: Viaje por la juventud (Abarca & Forch, 1972) y Juventud chilena. Razones y subversiones (Agurto et al., 1985). En ambos casos, el principal criterio de discriminación fue que hicieran referencia explícita a la participación juvenil, aunque con distinta frecuencia y matices de visibilización.

El análisis que presento a continuación4 tomó de Eggins (2002) algunos criterios para la aplicación de la LSF a la explicación textual, poniendo énfasis en: a) la descripción a nivel de género discursivo para las cuatro obras consideradas; b) la descripción a nivel de registro discursivo en sus variables de campo, tenor y modo (mode); c) la descripción a nivel discursivo-semántico que incluye el análisis de las relaciones conjuntivas, la referencia y las relaciones léxicas, y; 4) la descripción a nivel léxico-gramatical que considera, para el sistema de transitividad, la identificación de participantes, procesos y circunstancias y, para el sistema de modo (mood), elementos modales tales como finitos y adverbios. Una especial interacción sistemática de estos aspectos permite caracterizar los modos de representación ideológica propuestos de ocultamiento, marginación y negación.

3.1. Descripción a nivel de género discursivo

3.1.1. Caracterización de discursos disciplinares (DD)

‘Historia del Siglo XX chileno’ (DD1 de ahora en adelante) corresponde al género discursivo texto de historia y se presenta como un manual capaz de proporcionar conocimiento histórico legitimado, mediante una construcción discursiva que releva la sucesión cronológica de acontecimientos socio-políticos notables. En ellos confluyen actores, procesos y circunstancias que funcionan como marco explicativo general, a partir del cual los jóvenes irrumpen como actores posibles con una frecuencia limitada y de manera más bien marginal. Se determinan ciertos ámbitos de acción típicamente asociados a la participación juvenil, como la educación, la política y la cultura, y se establece una construcción identitaria-generacional que confirma su carácter emergente (‘este nuevo actor juvenil’), colectivo (participación de ‘masas’ de identidad ‘heterogénea’) y transitorio (motivado por la ‘contingencia nacional e internacional’).

‘Historia Contemporánea de Chile. Niñez y juventud’ (DD2 de ahora en adelante) se trata de una obra que ha sido especialmente producida para enfatizar la participación de niños y jóvenes en la conformación de la historia nacional del último siglo. De esta manera, cada uno de los procesos históricos que los productores han consignado como constituyentes del pasado reciente, han sido abordados desde la participación de dichos actores. Se han considerado los mismos ámbitos de acción (educación, política y cultura), en los que se ha evidenciado un mayor protagonismo expresado en construcciones identitaria-generacionales más específicas (mediante un tratamiento más pormenorizado de las generaciones del ‘68, ‘80 y ‘90), más integradoras (hombres y mujeres de distintas clases sociales y lineamientos políticos), y más reivindicativas (jóvenes erigidos como un ‘gigante moral’, como un ‘ejemplo de consecuencia’, comprometidos con la ‘transformación social’, etc.).

3.1.2. Caracterización de discursos especializados (DE)

‘Viaje por la juventud’ (DE1 de ahora en adelante) es un discurso de especialización en juventud chilena que conforma un antecedente relevante para la producción de conocimiento específico sobre el sujeto juvenil, el segundo realizado en Chile luego de la obra fundacional de Mattelart y Mattelart (1970). Constituye un trabajo de carácter etnográfico, cuyo propósito consiste en dar a conocer distintos escenarios sociales (la pega, el carrete, la calle) en que los jóvenes participaron activamente durante los ‘70. Los autores de DE1, estudiantes de cuarto año de Periodismo de la Universidad de Chile, llevaron a cabo un recorrido por Santiago y regiones entrevistando y fotografiando a hombres y mujeres, de distinta condición socio-económica y con ocupaciones y actividades diferentes (estudiantes secundarios y universitarios, mineros, empleadas de la fábrica, comuneros mapuche, lolitos y lolitas jai, etc.), con el fin de relevar sus opiniones en torno a su propia definición identitaria y su particular proyecto de sociedad, conformándose así en un trabajo documental de alto valor histórico.

‘Juventud chilena. Razones y subversiones’ (DE2 de ahora en adelante). Constituye un discurso académico especializado en juventud chilena producido principalmente por sociólogos. Si bien está dirigido a público en general, se trata de una publicación que busca repercutir, especialmente, en las investigaciones sobre juventud que se desarrollaron en la década de los ‘80. En este periodo se evidencia gran interés desde las Ciencias Sociales por abordar la incidencia de los jóvenes en los últimos años de la dictadura militar, en particular el rol de los estudiantes y los jóvenes populares. DE2 recopila alrededor de 25 artículos de treinta investigadores que tienen algún tipo de participación en organizaciones, instituciones e instancias encargadas de promover la acción juvenil. De acuerdo a sus áreas de especialización, los artículos se organizan en cuatro ejes temáticos: Los ‘80, Los jóvenes pobladores, Los estudiantes y La creación cultural. Cada uno de ellos presenta, a su vez, otros textos (canciones, poemas, cuentos, guiones de obras dramáticas, discursos y entrevistas a jóvenes extraídas de diarios y revistas), imágenes (particularmente ilustraciones de artistas jóvenes) y fotografías de actividades que concitan y visibilizan la participación juvenil.

3.2. Descripción a nivel de registro discursivo

Tabla 2. Descripción de la variable registral de Campo.

Campo: Marco socio-histórico de definición juvenil en discursos analizados
Discursos Disciplinares
Discursos Especializados
Construcción identitaria-generacional. Ejemplos de las nominalizaciones empleadas5
Se distinguen tres grupos en sentido cronológico, los cuales caracterizan a las generaciones del '68, '80 y '90, respectivamente: a) la participación de hombres y mujeres jóvenes, jóvenes como actor colectivo, como movimiento social heterogéneo, portadores de una identidad colectiva rebelde e irreverente, en búsqueda de la auto-satisfacción y la expresión de la subjetividad propia; b) jóvenes como movimiento que busca la transformación de la sociedad en su conjunto, sujetos políticos de primera línea, erigidos como un gigante moral, como un ejemplo de consecuencia, decididos a manifestar su disconformidad y padeciendo abusos en dictadura; c) jóvenes como público de consumo, desempleados y marginales que buscan integrarse a la modernidad.
 
Se visualiza la inclusión de los autores en un nosotros colectivo, la integración de "otras juventudes" y el reconocimiento de los jóvenes como sujetos excluidos: a) nosotros, la juventud actual, los muchachos, los demás gallos jóvenes, nuestra generación; b) pluralidad de juventudes, la juventud burguesa, la juventud proletaria, jóvenes obreros; c) mujeres jóvenes, mujeres trabajadoras; d) jóvenes compañeros mapuche; e) generaciones invisibles, jóvenes como actores sociales que emergen desde la exclusión, participación juvenil como trayectorias ocultas que ocasionalmente han trascendido escenarios locales o durado en el tiempo, juventud como cúmulo de expresiones en búsqueda de articulación, jóvenes como una multiplicidad de sujetos parciales, identidades débiles y fragmentarias, otros jóvenes alienados en su realidad.
Acción social
Fundamentalmente política, rasgo típico de cómo se relevan los acontecimientos históricos en los DD.
Mucho más diversificada (trabajo, estudios, ocio, militancia, etc.); esta especificidad de dimensiones juveniles se condice con el propósito de visibilización de los DE.
ámbitos de participación. Ejemplos de las nominalizaciones empleadas
Política
Es posible agrupar las formas de acción política a partir de las siguientes afiliaciones: a) rebeldía juvenil, desenfreno por el cambio, revueltas juveniles; b) compromiso político popular, militancia de base, militantes del partido comunista, Grupo de Amigos del Presidente (GAP), jóvenes del MIR y las Juventudes Socialistas portando revólveres, fusiles, ametralladoras y pistolas, Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) y la Izquierda Cristiana, líderes políticos como Miguel Enríquez; c) jóvenes participantes de organizaciones disidentes, jóvenes católicos de derecha, jóvenes beligerantes, militantes de Patria y Libertad, del Partido Nacional y de la Democracia Cristiana, grupo de jóvenes de extrema derecha.
Llama la atención que la afiliación política se circunscriba más en conexión a actividades cotidianas que de membresía o militancia en partidos, destacan también formas de agrupación nacionales y referencias al activismo político durante el Gobierno de Allende y su desarticulación en dictadura, a saber: a) trabajo voluntario de jóvenes de clase media-baja con marcado compromiso político, departamento Juvenil de la CUT (Central Unitaria de Trabajadores); b) Encuentro de Juventudes Mapuche, Primer Encuentro Nacional de la Juventud Chilena; c) los compañeros de base, producción ideológico/ética, experiencia partidaria y de agitación; d) jóvenes sin ciudadanía política ni social, intentos organizacionales, la generación despolitizada de los '80, socialización en la política incipiente o relativamente marginal.
Educación
Jóvenes con acceso a estudios universitarios, la Universidad como base del poder juvenil, oleadas de agitaciones estudiantiles, Reforma Universitaria, estudiantado como actor político, movimiento estudiantil amordazado en dictadura.
Estudiantes universitarios, estudiantes secundarios del centro y de regiones, federaciones de estudiantes, movimientos juveniles estudiantiles y poblacionales.
 
Cultura
Transgresión a las costumbres, trastornos en las modas, estéticas, consignas, jóvenes subordinados a una cultura de masas, cultura juvenil urbana e internacional, cultura juvenil iconoclasta, música rock, hippies y bohemia afín a movimientos contraculturales de Europa y Estados Unidos, cultura pop, neofolcklore nacionalista, la Nueva Canción chilena, música marxista propia del enemigo interno, expresiones culturales producidas en las universidades, escritores jóvenes, muralismo, Brigada Ramona Parra, recreación (artística) espontánea y popular, corriente musical de los '80, jóvenes como público de consumo.
Carrete juvenil de las clases media-alta, actividades culturales de los trabajadores, olimpiadas deportivas juveniles, el "canto nuevo", la recuperación del folklore, el arte callejero, la estética juvenil, temáticas prototípicas de las búsquedas juveniles (la sexualidad, la pareja, crítica valórica, modos de expresión, creación artística), el teatro de denuncia, la artesanía, dinámicas propias de los jóvenes en el barrio, la cuadra, la esquina como espacio de encuentro juvenil.
Tabla 3. Descripción de la variable registral de Tenor.

Tenor: Estructura de roles en discursos analizados
Discursos Disciplinares	Discursos Especializados
Relación de solidaridad
Busca instruir a los lectores respecto de acontecimientos históricos en que los jóvenes adquieren una participación relativa. En DD1 tiende más al establecimiento de conocimiento social común o mutuamente aceptado, mientras que en DD2 tiene un carácter más bien argumentativo; junto con referir hitos específicos de la historia reciente, se pretende reposicionar a la juventud como actor emergente, principalmente en el ámbito político.
Busca persuadir a los lectores respecto de la necesidad de reposicionar la acción juvenil en el periodo considerado. En DE1 existe una auto-presentación que sitúa a los autores como 'un par de jóvenes más', identificación clave para el establecimiento de roles sociales conectados generacionalmente, pues implica una horizontalidad que involucra ser portadores de conocimientos y experiencias comunes. En DE2, en cambio, los autores son expertos en materia juvenil, por lo que se dirigen a los lectores a fin de ofrecerles un planteamiento teórico (un ethos juvenil) específico de las Ciencias Sociales.
Relación de poder
Existe una relación entre un autor experto (historiador) y su destinatario (lector lego) quien requiere saberes particulares para la formación de una visión histórica sobre el pasado reciente.	Existe una relación de poder más notoria en DE2 que en DE1. La naturaleza dialógica de una comunicación entre pares hace que DE1 tienda más hacia la inclusión que a la subordinación. DE2, por el contrario, toma un carácter más bien monológico, situando a los productores de acuerdo a su expertiz frente a un lector lego que debe instruirse sobre el valor sociológico de los estudios de juventud.
Simetría-asimetría
Existe una relación asimétrica tanto en lo referido a los roles discursivos, como al dominio de un capital simbólico diferenciado. Se utilizan mayoritariamente actos de habla asertivos, aunque DD2 introduce algunos interrogativos para lograr confrontación sobre cuestionamientos ligados a la participación juvenil (la rebeldía, por ejemplo). Las funciones de ambos DD tienden al establecimiento de una 'voz autorizada' que propende a la formulación de planteamientos ampliamente aceptados.
Se visualiza mayor simetría en DE1 que en DE2. Se utilizan mayoritariamente actos de habla asertivos, aunque DE1 introduce con frecuencia el uso de interrogativos a fin interpelar y hacer parte a otros jóvenes y a la sociedad en su conjunto de la discusión sobre la visibilización juvenil. DE2, por su parte, tiende al establecimiento de una 'voz autorizada' que formula planteamientos de mutuo acuerdo sobre la trascendencia de la acción juvenil, y la necesidad de abandonar prejuicios propios del mundo adulto.
Estructura de intercambio
Es fundamentalmente informativa, tendiente a una mayor transmisión de proposiciones (modalización) por sobre la realización de propuestas. Pese a que el intercambio tiende a la construcción de conocimiento histórico objetivado, la asimilación de conocimientos involucra la elaboración de significados deónticos asociados a las obligaciones que se les adjudica a los jóvenes como sujetos históricos ocasionales.
Es mayormente informativa, tal como sucede en los DD. Pese a que el intercambio tiende a la búsqueda de consenso sobre la cuestión juvenil, la asimilación de conocimientos involucra el uso de significados deónticos y de polaridad negativa para confrontar tendencias adultocentristas y estereotipizadoras.
Tabla 4. Descripción de la variable registral de Modo (mode).

Modo (mode): Grado de formalidad del lenguaje empleado en discursos analizados
Discursos Disciplinares	Discursos Especializados
Canal
Se emplea un canal escrito que soporta una construcción compleja en que se articulan significados ideacionales e interpersonales. Este medio es típico de la formulación académica, cuya elaboración echa mano del uso frecuente de nominalizaciones que tienden al uso del lenguaje más como reflexión que como acción, aportando una menor complejidad gramatical y una mayor densidad léxica. También se emplean construcciones elípticas que omiten componentes gramaticales claves (actores, procesos), lo cual demanda mayores procesos de inferencia y deducción en el procesamiento discursivo.
Se utiliza un canal escrito, aunque ambos discursos emplean imágenes que soportan construcciones multimodales que exponen distintas instancias de acción juvenil. La multimodalidad constituye un marco de representación adecuado para DE1, que desarrolla una exposición sencilla -más congruente en términos lingÃ¼ísticos- mediante la recopilación de entrevistas y puntos de vista de sus autores. DD1 emplea un registro más coloquial que se sirve de expresiones típicamente juveniles (gallos, lolos, jotes, chuchoca, chincoles, etc.), uso que da cuenta de un código común y accesible. DE2, en cambio, presenta artículos de investigación académica mediante recursos muy similares a los empleados por los DD: nominalizaciones, construcciones elípticas, etc.
Progresión temática
Es mucho más diversificada en DD1 que en DD2, el primero basa su construcción sobre la selección de acontecimientos históricos en posición temática, bajo un marco expositivo general orientado en riguroso sentido cronológico, mientras que el segundo, al posicionar más frecuentemente a los jóvenes como tema de exposición, persigue líneas argumentativas que muchas veces rompen un orden temporal. No obstante esta elección, DD2 emplea un lenguaje más metaforizado que supone un seguimiento más cuidadoso de los participantes en la lectura. Se requiere, por tanto, un lector atento y capacitado para una decodificación lingÃ¼ística compleja típicamente asociada a los registros formales, lo que supone un acceso restringido y determina una relación de poder que orienta la legibilidad de los textos.	Es mucho más diversificada en DE1 que en DE2, el primero concita la atención en torno a tópicos que resultan contingentes para el mundo juvenil (la información avanza en la medida en que se ofrecen nuevos puntos de vista sobre escenarios específicos de participación). De manera similar, DE2 utiliza temas 'especializados' que se mantienen más constantes y estables a lo largo de la exposición. Si bien la elección de temas constantes provee un foco de atención fuerte y claro, la formulación de dichos referentes mediante un lenguaje más formal y abstracto supone en la lectura un seguimiento más complejo de los participantes, distinto del tratamiento ofrecido por DE1.
3.3. Descripción de la configuración lingüística a distintos niveles de realización

Tabla 5. Descripción a nivel discursivo-semántico.

Discursos Disciplinares	Discursos Especializados
Relaciones conjuntivas
Este tipo de relaciones crean dos campos de acción social: uno fundamentalmente histórico, capaz de conectar temporalmente los acontecimientos, y otro de carácter más bien argumentativo, que vincula hechos que funcionan para justificar el advenimiento de otros hechos. Si bien la consecución cronológica es más evidente en DD1 que en DD2, la dimensión temporal también colabora en la construcción de causalidad histórica. Entre las relaciones más sobresalientes se encuentran: a) adversativas para señalar contraexpectiva respecto al protagonismo juvenil; b) concesivas para indicar objeciones en torno a la participación juvenil; c) condicionales para señalar los escenarios en que los jóvenes pueden integrarse como actores sociales; d) disyuntivas para señalar distintos ámbitos sociales en que los jóvenes tienen una participación restringida; e) explicativas para vincular abusos perpetrados sobre los jóvenes en dictadura, entre otros.
De manera similar a como ocurre con los DD, las relaciones conjuntivas presentes en los DE crean dos campos de acción social, uno histórico y otro argumentativo. Las diferencias se introducen en la construcción de vínculos que realzan la participación juvenil. Entre las relaciones más prominentes se encuentran: a) temporales para vincular procesos históricos de los que los jóvenes fueron protagonistas explícitos; b) explicativas para indicar conexión entre distintos hechos sociales que configuran la emergencia del sujeto juvenil; c) copulativas para indicar adición de argumentos a favor del compromiso político de los jóvenes; d) comparativas para indicar diferencias entre jóvenes políticamente activos y aquéllos que no lo son, entre otros.
Construcción de referentes
Los DD construyen referentes en torno a lo juvenil de manera relativamente estable y en estrecha relación con la construcción identitaria-generacional ya referida. Destacan entre ellos los siguientes grupos nominales: sujetos nuevos, actor colectivo, actores juveniles, millares de jóvenes brillantes, las juventudes chilenas, movimiento social heterogéneo, movimientos estudiantiles, actores y militantes juveniles, grupo de jóvenes de extrema derecha, jóvenes del MIR y de las Juventudes Socialistas, jóvenes de escasos recursos, jóvenes pobladores, jóvenes populares, joven peonal, obrero o de clase media, entre otros.
Los DE construyen referentes sobre lo juvenil con mayor especificidad, ampliando los espacios sociales en que éstos se desenvuelven más allá de la política, como frecuentemente hacen los DD. Existe mayor identificación de actores juveniles concretos o actividades de organización juvenil, lo que exalta su protagonismo histórico e integración colectiva. Destacan entre ellos los siguientes nombres y grupos nominales: nosotros, los jóvenes, cabros chicos, juventud de la pequeña burguesía, jóvenes jai, joven organizado, jóvenes del lumpenproletariado, juventud obrera, grupos juveniles poblacionales, compañeros mapuche, mujeres obreras, los estudiantes, cabros secundarios, las mayorías juveniles, entre otros.
Relaciones léxicas
Refuerzan los referentes aludidos con denominaciones que presentan a la juventud, entre otras opciones: a) como actor social emergente (actores políticos de primera línea, valor contestatario, poder juvenil, protagonismo, presencia pública, lucha revolucionaria, lucha social, luchas estudiantiles, liderazgo político juvenil, proceso revolucionario); b) como vínculo generacional (entendimiento tácito, identidad rebelde, amor y música, compromiso social, político e histórico) y; c) como catalizadora de ideas, emociones y utopías (fuerte optimismo, confianza en el futuro, pasión, amor, intuición, moral y consecuencia, jóvenes de mente rápida, palabra arrolladora, acción decidida, entrega total y acción directa).
Refuerzan los referentes aludidos con denominaciones asociadas con: a) el lenguaje juvenil de la época (cabros que la sufren, la luchan, la gozan, la sudan o se matean, meterse en forros, meterse al baile); b) una configuración psicológica sobre la experiencia vital de los jóvenes (sinceros, vehementes, chispeantes, talleros, patudos, autocomplacientes, seducidos, aburridos, existencia ociosa, gris, sin horizontes, masa penetrada, actitudes contemplativas); c) la juventud como vínculo generacional (inquietudes comunes y comportamientos similares, rebelión en general, conflictos, silencios aprendidos, encuentros cómplices, voluntarismo, grupos de iguales, horizontalidad, sentidos comunes, solidaridad, esfuerzo); y d) la juventud como actor social comprometido (defensa, ímpetu, activos, organizados, conscientes, productividad política, simbólica y social).
Tabla 6. Descripción a nivel léxico-gramatical.

Discursos Disciplinares	Discursos Especializados
Sistema de transitividad
Tanto DD1 como DD2 privilegian una representación de la experiencia por medio de procesos materiales, es decir, destacando el carácter concreto de los acontecimientos revisados, lo que refuerza su estatus legitimado y verificable de hecho histórico. La distinción entre DD1 y DD2 se introduce mediante la selección de procesos mentales y relacionales, respectivamente. Los primeros son más cercanos a la experiencia subjetiva, y funcionan habitualmente para introducir perceptores abstractos humanizados, y los segundos son más próximos a una experiencia naturalizada, cuyo uso persigue la presentación de acontecimientos 'tal y como fueron', o sea, consensuados y de conocimiento común.
Los DE también se fundamentan sobre una construcción de la experiencia histórica con un carácter material, enfatizando la consecución de acontecimientos que visibilizan la acción juvenil. Como aspectos diferenciadores, sobresale la selección de procesos relacionales aunque con funciones distintas: dada la naturaleza más congruente del lenguaje empleado en DE1, éstos sirven para enfatizar la aparición de los sujetos juveniles en la escena social, mientras que en DE2, los mismos procesos tienden a naturalizar la participación juvenil mediante esquemas estereotipados del mundo adulto, presentándose como conocimiento legitimado y consensuado, de forma equivalente a como sucede en los DD.
Algunos ejemplos
[DD1-1]: La vigilancia de las universidades y el amordazamiento del movimiento estudiantil (meta) comenzó a ceder (proceso material) con el tiempo (circunstancia de extensión temporal), producto de la movilización de un núcleo de jóvenes decididos a manifestar su disconformidad (circunstancia de causa), a través, por ejemplo, de las canciones del Canto Nuevo o de huelgas de hambre u otros actos de protesta (circunstancia de manera).
Este ejemplo sitúa la participación juvenil en relación con la educación y la cultura. En estos ámbitos, los jóvenes se desenvuelven más distendidamente, aunque sujetos a 'la vigilancia y el amordazamiento' del mundo adulto. En DD1-1 destaca el uso de nominalizaciones para dar cuenta de una abstracción (la represión militar) que afecta a los jóvenes motivando su movilización. Ellos figuran como receptores ineludibles (se constituyen como meta y circunstancia) de un proceso cuyos responsables directos no son determinados, y es la 'fuerza' de dicha represión lo que 'mueve' a la 'masa juvenil' de alguna manera. Pese a que se consigna la participación juvenil (en el canto nuevo, en las protestas), esta construcción no destaca la capacidad estratégica de los jóvenes de resistir dicho ataque, sino que expone su acción como efecto de una causa externa.

[DD1-2]: La voluntad de transformación con arreglo a proyectos personales y colectivos, tan distintiva de la época (fenómeno) también se aprecia (proceso mental, sensor impersonal) con motivo del proceso de reforma universitaria (circunstancia de causa) iniciado en 1967 (circunstancia de localización temporal), primero en las universidades católicas de Valparaíso y Santiago, y, a continuación, en los otros seis planteles de educación superior existentes entonces en el país (circunstancias de localización temporal y espacial).
[DE2-1]: Los intentos por construir "movimientos juveniles" -estudiantiles y poblacionales- (actor impersonal) se arrastran (proceso material) ya por más de ocho años, con momentos de auge notorio (circunstancia de extensión temporal): cuando (circunstancia de localización temporal) parecía haberse encontrado (proceso material) la fórmula (meta), aparecía (proceso existencial) una realidad de debilidad y dispersión (existente).
En este ejemplo el uso impersonal en los procesos materiales disocia a los actores juveniles de su capacidad de 'construir movimientos estudiantiles y poblacionales' y encontrar una 'fórmula' que asegure el éxito de sus propósitos. En DE2-1 la elección del proceso mediante la metáfora léxica 'se arrastran' resta agencia a la acción juvenil que, además, ha sido nominalizada como un 'intento porâ¦', situación que refuerza la imposibilidad de los sujetos de llevar a cabo actividades que los posicionen con notoriedad en el ámbito político. Junto con esto, la nominalización 'una realidad de debilidad y dispersión' que dificulta este posicionamiento, aparece codificada mediante un proceso existencial que omite a sus responsables directos, es decir, los causantes de la desarticulación juvenil.

[DE2-2]: Y lo que hoy (circunstancia de localización temporal) se ve (proceso mental, perceptor impersonal) como "amenaza" âla explosividad juvenil- (fenómeno/identificado) no es (proceso relacional identificativo) más que el reconocimiento del gran fracaso del intento de reivindicar el país fabricando nuevas generaciones (identificador).
En este ejemplo se alude a un proceso histórico abstracto que afecta a los actores juveniles en el ámbito específico de la educación. Su participación no es explícita y ésta debe derivarse a partir de cierto conocimiento previo que asocia lo juvenil a la consecución de la reforma universitaria que involucra a los estudiantes a fines de los 60'. Este hito, aunque constituye un antecedente relevante para la emergencia del sujeto juvenil, interesa en virtud de las consecuencias que opera en el mundo adulto. En DD1-2 el uso del morfema impersonal "se" en el proceso mental cumple dos funciones: primero, omitir al perceptor humano (quien aprecia la voluntad de transformación) evadiendo la responsabilidad del enunciante y, segundo, señalar los efectos del proceso histórico abordado, evidenciando la opción de no clarificar el rol que le cabe a los jóvenes en su desarrollo.

[DD2-3]: Por esto (circunstancia de causa), la experiencia de "guerra" para la mayoría de los jóvenes extremistas del '68 (identificado) fue (proceso relacional identificativo), más que nada, una experiencia de prisión, tortura y muerte (o sea, peor que una víctima de "guerra") más bien que una experiencia real de combate (identificador).
Este ejemplo también alude a la generación del '68 para dar cuenta de los abusos que los jóvenes sufren al sucederse el Golpe Militar de 1973. La conjunción 'por esto' encabeza el complejo clausal para definir la relación causa-efecto que liga (en fragmentos anteriores) la actitud rebelde, combativa, 'extremista' de los sujetos juveniles, a la consecuencia de ser víctimas de 'prisión, tortura y muerte' que posteriormente padecen. Las nominalizaciones ayudan al propósito de restar agencia a los jóvenes del 68' en la escena social, pasivizándolos en su calidad de víctimas. Lo interesante de esta construcción es que se lleva a cabo mediante la elección de un proceso relacional, con lo que se naturaliza el acontecimiento como hecho irrefutable, y se omite a sus responsables directos por medio de una aseveración objetiva. Con ello, se busca más bien dejar constancia de los acontecimientos, en lugar de dar con sus productores concretos, es decir, las fuerzas militares.

Este ejemplo es representativo de las estrategias discursivas con que los autores explican la acción juvenil, basadas en la refutación constante de ideas fuertemente estereotipadas (la juventud como 'amenaza', como 'generación frustrada', como 'problema a resolver', entre otras posibilidades). El uso impersonal del proceso mental colabora a sacar de foco a los perceptores reales y, con ello, a trabajar sobre la base de ideas que se presentan como ampliamente difundidas y aceptadas. De esta manera, se 'resiste' sistemáticamente la influencia de un conocimiento que ha sido previamente legitimado, y cuya procedencia no se clarifica. Una situación similar ocurre con el uso de procesos relacionales, en la medida en que su empleo refuerza el mismo carácter naturalizador. En DE2-2 el proceso relacional identificativo reafirma la condición de 'fracaso' que implica que la explosividad juvenil es un saber previsible, dado por sentado.
 
[DE1-3]. No los hemos agarrado (proceso material, actor implícito 'nosotros') a todos ellos juntos (meta), //no hemos hablado (proceso verbal, emisor implícito 'nosotros') de "la juventud chilena" (informe), /porque hemos considerado (proceso mental, perceptor implícito 'nosotros') que, [si bien tienen (proceso relacional posesivo, poseedor implícito 'ellos') inquietudes comunes y comportamientos similares (estilos propios, rebelión en general, conflictos) (posesiones/fenómeno)], tales coincidencias (actor no humano) no deben desviar (proceso material) del hecho (meta) [de que la índole de sus problemas (portador) es (proceso relacional atributivo) distinta (atributo)]. //Ellos (existente) están (proceso existencial) en estrecha relación con el tipo de sociedad en que viven y se desenvuelven (circunstancia de manera).
Este ejemplo es representativo del modo en que DE1 busca visibilizar la participación juvenil. En DE1-3 los procesos principales indican acciones efectivamente realizadas por los jóvenes. Esta diferencia está dada por la utilización de un lenguaje más directo, congruente en términos lingÃ¼ísticos. DE1-3 provee, por tanto, actores humanos concretos (nosotros 'los autores') que especifican, en primer lugar, cómo han abordado a la juventud a lo largo de su exposición, destacando el uso de procesos verbales y mentales (lo que han dicho y reflexionado en torno a ella), y, en segundo lugar, cómo han considerado a la juventud dentro del periodo histórico aludido, mediante el empleo de procesos relacionales y existenciales que colaboran en su posicionamiento.

Sistema de modo (mood)
En cuanto al sistema de modo, DD2 recurre a una presentación de los acontecimientos con una carga actitudinal más fuerte (lo que los productores discursivos creen o suponen respecto a hechos específicos), en comparación a DD1 que establece una presentación de los acontecimientos con un carácter más incuestionable (los hechos que devinieron de manera irrefutable). Así DD1 determina una valoración más potente en el plano epistémico (expresión de grados de probabilidad o frecuencia en torno a los acontecimientos considerados), a diferencia de DD2 que plantea una valoración menos categórica para la transmisión de saberes más objetivos.
Un rasgo común que distingue los DE de los DD se visualiza en el sistema de modo con el uso de la polaridad negativa, ésta conduce en ambos casos el objetivo de resistir la exclusión que la misma sociedad opera en torno a los jóvenes. La carga actitudinal en DE1 es de carácter marcadamente deóntico, pues se privilegian significados de obligación y disposición para demandar la visibilización de los actores juveniles, mientras que en DE2 la valoración tiene un carácter más bien epistémico, lo que refuerza la pretensión academicista de mostrar saberes estables sobre la juventud como categoría de estudio.
Algunos ejemplos
[DD2-4]: Más de 400.000 militantes y simpatizantes de Izquierda (meta) fueron encarcelados y torturados (procesos materiales). //Más de 5.000 (meta) ejecutados (proceso material) y casi 4.000 (meta) desaparecidos (proceso material). //Más de un millón de personas (actor) tuvo que ir (finito modal de obligación alta/proceso material) al exilio (circunstancia de localización espacial).
Este ejemplo constituye una construcción típica para aludir los vejámenes de la dictadura militar, mediante la utilización de una oración pasiva plena que desplaza a los victimarios para enfatizar, en su lugar, los abusos que los jóvenes padecieron. DD2-4 agrega cifras concretas como mecanismo para otorgar un carácter fehaciente a los procesos materiales consignados. Este rasgo está estrechamente asociado al género discursivo de los DD, puesto que por medio de datos 'duros' se otorga un estatus objetivo a los hechos narrados. En este sentido, los jóvenes asumen el padecimiento de un proceso histórico de mayor envergadura y, por tanto, ineludible. El finito modal tuvo es una opción coherente con la cual se intenta señalar el carácter deóntico de dicho proceso. Al sumar la omisión de los agentes de detenciones, torturas, ejecuciones y desapariciones, dicha obligación es doblemente significativa, porque se muestra como efecto ocultándose la responsabilidad histórica de sus productores.

[DD2-5]: Pero lo que pudo hacer (finito modal de habilidad media/proceso material, actor colectivo implícito 'la generación del '68') en el ámbito universitario (circunstancia de localización espacial) no (adjunto modal de polaridad negativa) pudo repetirlo (finito modal de habilidad media/proceso material) en el sistema político nacional, ni en la sociedad global (circunstancias de localización espacial).
[DE1-4]: Salta a la vista (adjunto comentario de probabilidad alta) que su vida, ideales, costumbres, gestos, vocabularios, ropas e incluso aspecto físico (portador), son (proceso relacional atributivo) diametralmente (adjunto de probabilidad alta) opuestos (atributo). //Mientras (circunstancia de localización temporal) los unos (actores) durante el veraneo (circunstancia de localización espacial) pasan todo el día tendidos (proceso material) en la playa (circunstancia de localización espacial), //y en la noche (circunstancia de localización temporal) bailan (proceso material) hasta las seis de la mañana (circunstancia de extensión temporal), los otros (actores) están levantándose (proceso material) en plena cordillera (circunstancia de localización espacial), a esa misma hora (circunstancia de localización temporal), para ir a hacerle empeño (circunstancia de propósito) en el oscuro y deprimente socavón de la mina (circunstancia de localización espacial).
En este ejemplo los adjuntos modales de probabilidad alta colaboran a enfatizar la comparación entre la juventud popular, trabajadora, y la juventud burguesa, alienada, penetrada culturalmente y pasiva. Esta oposición enfatiza la convicción que vincula la 'verdadera juventud' con aquélla que es 'socialmente comprometida'. De este modo, los otros 'lolitos' devienen jóvenes por su correspondencia a un estadio biológico y psico-social determinado, pero parecieran estar incapacitados para ostentar este 'título' por derecho propio. Esta perspectiva se conecta con un particular contexto socio-político a principios de los 70', en que la propia disgregación social (adherentes y opositores al gobierno de la Unidad Popular) refuerza esta forma de representación.

Este ejemplo especifica ámbitos de acción en los que los jóvenes pueden o no participar, de acuerdo a condiciones y capacidades particulares que no se aclaran. En este sentido, los finitos modales de habilidad media establecen las posibilidades de la juventud de incidir socialmente en un espacio típicamente asociado a lo juvenil como lo es la educación, pero el adjunto modal de polaridad negativa determina la imposibilidad de repercutir en el sistema político nacional y la sociedad global. Cabe señalar que la construcción discursiva no esclarece si dicha imposibilidad proviene de cierta incapacidad (inmadurez, falta de preparación) de parte de los jóvenes, o bien, de la negación que otros sectores sociales (el mundo adulto o la vigilancia militar) cometen en torno a ellos. Ambos efectos ideológicos, por tanto, quedan latentes.
[DE2-5]: Dicha productividad (meta/portador) no (adjunto modal de polaridad negativa) puede buscarse (finito modal de habilidad media/proceso material, actor impersonal) exclusivamente (adjunto modal de frecuencia alta) en los "organizados", los "conscientes" o los políticamente activos (circunstancias de localización espacial), /como resulta (proceso relacional atributivo) usual (usualmente: adjunto modal de frecuencia media/atributo) en visiones sobreideologizadas de la juventud (circunstancia de localización espacial), ni (no: adjunto modal de polaridad negativa) tampoco [se puede] sobrevalorar (finito modal de habilidad media/proceso mental, perceptor impersonal) la eficacia ideológica de este sujeto parcial, aislado del contexto nacional (fenómeno).
Este ejemplo emplea la polaridad negativa como medio para explicitar los ámbitos de acción de los que los jóvenes no forman parte. El adjunto modal 'exclusivamente' contribuye a especificar el lugar en donde no debe buscarse la productividad política, simbólica y social de la juventud (nótese que en este ejemplo los jóvenes 'organizados', 'conscientes' y 'políticamente activos' se constituyen como circunstancia en lugar de actores, con lo cual se expresa una pérdida de agencia juvenil). Este uso conectado al adjunto de polaridad negativa, refuerza la tendencia de los autores de construir contraargumentos a partir de visiones estereotipadas sobre la juventud emanadas particularmente desde el mundo adulto. De esta manera, se confronta la idea, ya establecida, de que sólo puede haber productividad política en aquellos actores que figuran como socialmente comprometidos. Del mismo modo, el adjetivo usual comporta un significado de frecuencia, en la medida en que clarifica la predisposición de otros investigadores a sobrevalorar la eficacia ideológica de los sujetos juveniles.

3.4. Descripción de los modos de representación ideológica juvenil

Tabla 7. Descripción del ocultamiento como modo de repre

El ocultamiento en los DD	El ocultamiento en los DE
Los DD evidencian dos modos fundamentales de ocultamiento: la omisión explícita de la participación juvenil en procesos históricos generales o específicos tratados, y la omisión de responsables que perpetran abusos sobre ellos para eliminarlos de la escena social. El primer modo es difícil de consignar en el plano discursivo pues requiere cierto conocimiento previo del lector sobre el co-texto y contexto socio-político aludido, a fin de inferir la información omitida (por ejemplo, cuando se menciona el colectivo 'personas' en lugar de 'jóvenes' al mencionar las vanguardias políticas de izquierda). Se comprueba que la omisión responde a una tendencia que deja a los jóvenes típicamente fuera de la historia nacional, considerando una participación con escasa repercusión, más bien incidental y transitoria. DD1 presenta menos frecuencia en las menciones en comparación a DD2, que aborda la historia desde una perspectiva generacional asumiendo una resistencia mayor al ocultamiento pactado.
Los DE utilizan el ocultamiento como el modo de representación ideológica menos difundido. Como contraparte, emerge la asignación de agencia juvenil como modo de representación relevante, coherente con el propósito de visibilización que encarnan ambos DE. No obstante esta estrategia, igualmente se identifican algunas dinámicas de uso que, al igual que en los DD, dan cuenta de la omisión explícita de la participación de los jóvenes en procesos históricos generales o específicos tratados, y la omisión de responsables que perpetran abusos en torno a ellos, con especial énfasis en esta última forma de representación.
Tabla 8. Descripción de la marginación como modo de representación ideológica.

La marginación en los DD	La marginación en los DE
Los DD emplean la marginación como el modo de representación ideológica más frecuente. La mayoría de los procedimientos que posibilitan esta representación funcionan para situar a los jóvenes en una posición subordinada a la acción adulta, es decir, son ellos en calidad de líderes políticos, militares, gobernantes, etc., quienes definen su actuación e influencia. Ello se traduce en el uso de un discurso de autoridad que determina juicios en torno a caracterizaciones, posesiones, identificaciones, campos de acción y repercusión social que les son asignados de manera sistemática. Este rasgo es típico del género discurso disciplinar, por cuanto se propone la construcción de conocimiento historiográfico estable y legitimado.
Los DE emplean la marginación como el modo de representación ideológica más recurrente, no obstante, su frecuencia no alcanza la misma proporción que en los DD porque prevalece la asignación de agencia juvenil como modo de contra-representación. Los procedimientos rastreados sitúan a los jóvenes en una posición marginal en la historia reciente del país, aunque acotada por motivos particulares que emanan del contexto socio-político. Por ejemplo, es más evidente en dictadura, ya que la represión militar obliga a relegar la presencia juvenil a espacios privados, cuestión que también enlaza a limitantes de producción y circulación de los discursos aludidos. Los mecanismos más frecuentes dan cuenta de un discurso de autoridad que determina juicios en torno a caracterizaciones, posesiones, identificaciones, campos de acción y repercusión social, que en los DE no tienen un carácter naturalizador como en los DD, sino que busca reivindicarlos como sujetos históricos de derecho propio, enfatizando sus capacidades y prácticas conjuntas.
Tabla 9. Descripción de la negación como modo de representación ideológica.

La negación en los DD	La negación en los DE
Los DD niegan y negativizan la participación de los jóvenes mediante la elaboración de un tercer discurso (Charaudeau & Montes, 2009) que se erige como voz legitimada, consensuada y de conocimiento común, ante la cual los productores discursivos de DD1 se adscriben, confirmando la imposibilidad de los jóvenes de repercutir históricamente, mientras que los autores de DD2 difieren, reivindicando la capacidad juvenil de apropiarse de ciertos ámbitos de acción a la luz de ciertas coyunturas políticas.
Los DE emplean este modo de representación ideológica en dos direcciones: predomina una forma de negación que opone a los propios actores juveniles, entre los que son considerados como 'comprometidos' (fundamentalmente jóvenes populares) y los que no lo son (jóvenes de las capas altas); y reaccionan ante un tercer discurso que tiende a negar y negativizar la participación de los jóvenes tal como se consigna en los DD, mediante la actualización de estereotipos que emanan de la sociedad, en general, y del mundo adulto, en particular. Ante este discurso de verdad los DE responden haciendo propia la negación, es decir, la aceptan en cuanto tal ya sea para justificarla, o bien, para rechazarla. Este uso tiene consecuencias en la construcción de los conocimientos especializados transmitidos, puesto que en la intención de rechazar sistemáticamente dicha negación, los DE terminan por legitimar el discurso de exclusión al cual se oponen.
4. Discusión

Esta caracterización puede orientar la discusión sobre la (in)visibilización juvenil a partir de dos planteamientos centrales. En cuanto al primero que asume una escasa visibilización de los jóvenes en los DD, debe distinguirse que tanto DD1 como DD2 eligen dinámicas de menor o mayor exposición ligadas estrechamente al decurso histórico, es decir, hay ciertas coyunturas socio-políticas, como el establecimiento del Gobierno de la Unidad Popular, en que la presencia juvenil no puede eludirse. No obstante, el mismo evento puede contener orientaciones ideológicas distintas, pues pueden mostrar el compromiso político de las juventudes de izquierda, o bien, su papel en la desestabilización social. Asimismo, hay coyunturas donde conviene su exclusión, como las detenciones y abusos a los derechos humanos surgidos luego del golpe de estado de 1973, para evitar la designación de responsabilidades militares.

En términos generales, la participación juvenil está fuertemente supeditada a acontecimientos que revisan la historia nacional a la luz de hitos y personajes específicos, o bien, de actores colectivos y genéricos. La juventud, por tanto, emerge desde una invisibilización pactada como una irrupción vinculada a hechos que interesan fundamentalmente porque afectan al mundo adulto. DD1 constituye un caso típico de cómo los jóvenes tienden a ser invisibilizados en la historia oficial, por lo cual aparecen en el pasado reciente chileno de manera más bien incidental y marginal. DD2, en cambio, es una obra que ha sido especialmente producida para relevar la participación de niños y jóvenes en la conformación de la historia nacional del último siglo, aunque en su intención de posicionar la participación juvenil, promueve un discurso altamente naturalizado. Si bien la intención de mostrar la participación juvenil es explícita, la invisibilización toma un curso diferente, pues construye un discurso de autoridad mucho más categórico (fundamentalmente más argumentativo) en comparación a DD1, el cual responde más efectivamente al relato histórico (marcadamente más narrativo, aunque la temporalidad también colabora en la construcción de causalidad histórica). No obstante estas distinciones, es evidente que DD2 encarna una pretensión de visibilización que DD1, de antemano, no conduce.

En cuanto a la idea de que los jóvenes son ampliamente visibilizados en los DE que recuperan la participación juvenil, debe distinguirse que tanto DE1 como DE2 eligen dinámicas de menor o mayor exposición vinculadas a los propósitos sociales que cada uno promueve. Así, dado el carácter etnográfico que DE1 asume para mostrar la presencia juvenil, es el discurso que posibilita esta pretensión de manera más efectiva. Los autores, al identificarse y presentarse en un nosotros colectivo, logran una presentación bastante más transparente e integradora de la acción juvenil en el pasado reciente pues, mediante una exposición sencilla (a ratos coloquial), recoge las voces de jóvenes que hablan de otros jóvenes. DE2, en cambio, pese a encarnar la misma preocupación reivindicativa, conforma una representación discursiva que tropieza notoriamente con la visibilización de estos actores, al asumir una exposición mucho más teórica y abstracta. El factor que afecta mayormente a la visibilización es la referencia permanente a un tercer discurso construido (Charaudeau & Montes, 2009), en el cual confluyen miradas estereotipadas y prejuiciosas (propias del mundo adulto) que los autores se proponen confrontar. Este procedimiento discursivo tiene marcadas consecuencias en la construcción de representaciones asociadas a los sujetos juveniles, puesto que los autores, en la intención de rechazar sistemáticamente este discurso de autoridad, terminan por legitimar las representaciones a las cuales se oponen.

CONCLUSIONES

En virtud de lo expuesto se puede concluir que los modos de representación ideológica de ocultamiento, marginación y negación que ponen en juego la visibilización juvenil están estrechamente ligados a la configuración lingüística particular que cada discurso proporciona. En efecto, la visibilidad se conecta con la legibilidad por cuanto, ‘mientras la construcción discursiva es más compleja y abstracta menos visibles se tornan los actores sociales’. La consecuencia de ello son representaciones que, dado su alto grado de teorización, pueden proyectar mayores efectos ideológicos en los individuos e influir más directamente en la elaboración de modelos mentales preferidos que monitorean la producción de conocimientos históricos específicos. A la inversa, frente a ‘una construcción discursiva más simple y congruente los actores sociales cuentan con mayores posibilidades de visibilización’. Así, al tratarse de proposiciones mayormente conectadas a la experiencia común de los individuos, estos cuentan con más oportunidades de oponer sus propias representaciones a aquellas que les son impuestas.

Por tanto, puede afirmarse que no existe una relación biunívoca entre la visibilización de los jóvenes y los campos de acción que recuperan las voces autorales de los discursos seleccionados. En este sentido, ‘no necesariamente los discursos disciplinares cumplen una función más invisibilizadora, ni los discursos especializados cumplen una función más visibilizadora’. Por el contrario, el efecto de visibilización es relativo y varía de acuerdo a aspectos diversos. Uno de ellos es el género que da cuenta de un particular modo de construcción lingüística, que bien puede entorpecer o colaborar en la realización de los propósitos sociales perseguidos. Otro aspecto dice relación con el contrato comunicativo que establece el margen interpretativo de los hechos históricos, en virtud del cual los individuos pueden negociar configuraciones y relevar representaciones sociales afines. El análisis permite observar, especialmente, las variaciones intradiscursivas en que se instancian distintos modos de actualizar las variables contextuales, cuyas opciones de significación aluden a filtros ideológicos que conducen, pero no determinan, los efectos representacionales. Es a partir de un determinado procesamiento estratégico de los discursos y una especial forma de modelar el contexto de producción y recepción discursiva que dichas representaciones impactan en la construcción de interpretaciones que significan la (in)visibilización juvenil; no se trata sólo de controlar la presencia o la ausencia de estos actores, sino de otorgarles ‘modos concretos de participación’ en conexión con contextos específicos.

De acuerdo a lo anterior, si bien es cierto que estos discursos expresan, negocian y naturalizan representaciones ideológicas en torno a los jóvenes, la visibilidad no necesariamente varía de acuerdo a los campos de acción discursiva de las voces autorizadas. Como ya explicité, existen aspectos de carácter lingüístico, cognitivo y social que imposibilitan esta conexión, tanto en lo que respecta a la construcción de conocimientos históricos disciplinares como especializados. Corresponderá a futuras indagaciones confrontar cuál es el alcance efectivo de estos modos representacionales, a la luz de la distinción inicialmente esbozada entre la historia narrada (story) y la participación concreta de los actores aludidos (history), la manera en que los jóvenes marcan distancia con las representaciones construidas, y el efecto que tiene para sus prácticas subvertirlas o apropiárselas en virtud de nuevas significaciones.

 

NOTAS

1      Investigación asociada al Proyecto Fondecyt Nº 1090464 "Logogénesis valorativa en el discurso de la historia" y realizada gracias al financiamiento otorgado por el Programa de Formación de Capital Humano Avanzado, Becas de Magíster Nacional 2010 de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT). La tesis resultante fue ganadora en el arbitraje nacional y finalista en el arbitraje internacional del III Concurso de Tesis de Postgrado: Maestría y Doctorado de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED) Período 2009-2011.

2      Al utilizar solo formas masculinas debe considerarse a estas como inclusivas del género femenino. En este artículo se hace referencia a la representación de hombres y mujeres jóvenes ya que, tanto los discursos disciplinares como los discursos especializados en juventud chilena, relevan la participación homogénea de estos actores en el periodo considerado.

3      Si bien la metafunción textual y el sistema temático no son específicamente estudiados en este artículo, dado que las tres metafunciones se activan y articulan de manera simultánea en el lenguaje, resulta inevitable recurrir a ciertas aportaciones que complementen la totalidad del análisis.

4      En Cárdenas 2012 y 2011 es posible encontrar resultados cuantitativos sobre los usos lingüísticos que construyen modos de representación ideológica en los discursos disciplinares y especializados, respectivamente.

5      El detalle de las nominalizaciones se considera un producto relevante de la investigación. Se prefirió la transcripción de las nominalizaciones más recurrentes con el propósito de dar una imagen más acabada de los referentes asociados a la participación histórica de los jóvenes, cuestión mínimamente explorada en los estudios sobre juventud, salvo por referencias generales de periodización de la acción juvenil.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Abarca, L. & Forch, J. (1972). Viaje por la juventud. Santiago: Quimantú         [ Links ].

Achugar, M. (2011). Aproximaciones discursivas a la transmisión del pasado reciente: Síntesis cualitativa. En T. Oteíza & D. Pinto (Eds.), En (Re)construcción: Discurso, identidad y nación en los manuales escolares de historia y de ciencias sociales (pp. 43-88). Santiago: Cuarto Propio.         [ Links ]

Aguilera, O. (2012). Repertorios y ciclos de movilización juvenil en Chile (2000-2012). Revista Utopía y Praxis Latinoamericana, 17(57), 101-108.         [ Links ]

Aguilera, O. (2009). Los estudios sobre juventud en Chile: Coordenadas para un estado del arte. Revista Última Década, 31, 109-127.         [ Links ]

Agurto, I., Canales, M. & De la Maza, G. (1985). Juventud chilena. Razones y subversiones. Santiago: ECO/FOLICO/SEPADE.         [ Links ]

Austin, J. (1996). Cómo hacer cosas con palabras: Palabras y acciones. Barcelona: Paidós.         [ Links ]

Balardini, S. (2000). De los jóvenes, la juventud y las políticas de juventud. Revista Última Década, 13, 11-24.         [ Links ]

Burke, P. (2003). Formas de hacer historia. Madrid: Alianza Editorial.         [ Links ]

Cabruja, T., Iñiguez, L. & Vásquez, F. (2000). Cómo construimos el mundo: Relativismo, espacios de relación y narratividad. Anàlisi, 25, 61-94.         [ Links ]

Cárdenas, C. (2011). Análisis de tres modos de representación ideológica construidos en discursos especializados sobre juventud chilena producidos entre 1970 y 1990. Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 11(2), 23-48.         [ Links ]

Cárdenas, C. (2012). ¿Dónde debe emplazar su ojo la historia? (In)visibilización de las y los jóvenes en discursos disciplinares que recuperan el pasado reciente chileno (1970-1990). Revista Discurso & Sociedad, 6(2), 283-313.         [ Links ]

Charaudeau, P. & Montes, R. G. (2009). El "tercero". Fondo y figura de las personas del discurso. Puebla: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.         [ Links ]

Correa, S., Figueroa, C., Jocelyn-Holt, A., Rolle, C. & Vicuña, M. (2001). Historia del Siglo XX chileno. Santiago: Editorial Sudamericana.         [ Links ]

Dávila, O. (2004). Adolescencia y juventud: De las nociones a los abordajes. Revista Última Década, 21, 83-104.         [ Links ]

Dávila, O., Ghiardo, F. & Medrano, C. (2008). Los desheredados. Trayectorias de vida y nuevas condiciones juveniles. Valparaíso: CIDPA.         [ Links ]

Eggins, S. (2002). Introducción a la Lingüística Sistémica. La Rioja: Universidad de La Rioja.         [ Links ]

Eggins, S. & Martin, J. (1997). Géneros y registros del discurso. En T. van Dijk (Comp.), El discurso como estructura y proceso. Estudios sobre el discurso I. Una introducción multidisciplinaria (pp. 335-372). Barcelona: Gedisa.         [ Links ]

Feixa, C., Costa, M. & Saura, J. (Eds.). (2002). Movimientos juveniles: De la globalización a la antiglobalización. Barcelona: Ariel.         [ Links ]

Foucault, M. (1992). El orden del discurso. Buenos Aires: Tusquets Editores.         [ Links ]

Ghio, E. & Fernández, M. (2008). Lingüística Sistémico Funcional. Aplicaciones a la lengua española. Santa Fe: Waldhuter Ediciones.         [ Links ]

Goicovic, I. (2000). Del contrato social a la política social. La conflictiva relación entre los jóvenes populares y el Estado en la historia de Chile. Revista Última Década, 12, 103-123.         [ Links ]

González, Y. (2002). Que los viejos se vayan a sus casas. Juventud y vanguardias en Chile y América Latina. En C. Feixa, M. Costa & J. Saura (Eds.), Movimientos juveniles: De la globalización a la antiglobalización (pp. 93-109). Barcelona: Ariel.         [ Links ]

Grez, S. (2008). Historiografía y memoria en Chile. Algunas consideraciones a partir del Manifiesto de historiadores. HAOL, 16, 179-183.         [ Links ]

Habermas, J. (2001). Teoría de la acción comunicativa: Complementos y estudios previos. Madrid: Cátedra.         [ Links ]

Halliday, M. A. K. (1994). An introduction to functional grammar. Londres: Edward Arnold.         [ Links ]

Halliday, M. A. K. & Matthiessen, C. (2004). An introduction to functional grammar. Londres: Hodder Arnold.         [ Links ]

IBASE, POLIS, CIDPA. (2010). Libro de las juventudes sudamericanas. Río de Janeiro.         [ Links ]

Lechner, N. (2006). Las sombras del mañana. La dimensión subjetiva de la política. Santiago: LOM.         [ Links ]

Margulis, M. & Urresti, M. (1996). La juventud es más que una palabra. Ensayos sobre cultura y juventud. Buenos Aires: Biblos.         [ Links ]

Martin, J. & Rose, D. (2008). Genre relations. Mapping culture. Londres: Equinox.         [ Links ]

Mattelart, A. & Mattelart, M. (1970). Juventud chilena, rebeldía y conformismo. Santiago: Universitaria.         [ Links ]

Muñoz, V. (2004). Imágenes y estudios cuantitativos en la construcción social de 'la juventud chilena'. Un acercamiento histórico (2003-1967). Revista Última Década, 20, 71-94.         [ Links ]

Pardo Abril, N. (2003). Análisis Crítico del Discurso y representaciones sociales: Un acercamiento a la comprensión de la cultura. En L. Berardi (Comp.), Análisis Crítico del Discurso. Perspectivas Latinoamericanas (pp. 51-75). Santiago: Frasis.         [ Links ]

Pardo Abril, N. (2007a). Cómo hacer análisis crítico del discurso. Una perspectiva latinoamericana. Santiago: Frasis.         [ Links ]

Pardo Abril, N. (2007b). Discurso, impunidad y prensa. Bogotá: Centro Editorial Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia.         [ Links ]

Pardo Abril, N. (2007c). Niveles de organización del significado en el discurso. Revista Discurso & Sociedad, 1(1), 85-115.         [ Links ]

Potter, J. (1998). La representación de la realidad. Discurso, retórica y construcción social. Barcelona: Paidós.         [ Links ]

Reguillo, R. (2000). Emergencia de culturas juveniles. Estrategias del desencanto. Buenos Aires: Grupo Norma.         [ Links ]

Ricoeur, P. (2010). La memoria, la historia, el olvido. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.         [ Links ]

Salazar, G. (2006). La violencia política popular en las grandes Alamedas: La violencia en Chile 1947-1987. Una perspectiva histórico–popular. Santiago: LOM.         [ Links ]

Salazar, G. & Pinto, J. (1999). Historia Contemporánea de Chile. Niñez y juventud. Santiago: LOM.         [ Links ]

Searle, J. (1997). La construcción de la realidad social. Barcelona: Paidós.         [ Links ]

Trouillot, M. (1995). Silencing the past: Power and the production of History. Boston: Beacon Press.         [ Links ]

Van Dijk, T. A. (1999). Ideología. Una aproximación multidisciplinaria. Barcelona: Gedisa.         [ Links ]

Van Dijk, T. A. (2003a). Ideología y discurso. Barcelona: Ariel.         [ Links ]

Van Dijk, T. A. (2003b). Specialized discourse and knowledge. A case study of the discourse of modern genetics. Cadernos do estudos lingüisticos, 44, 21-55.         [ Links ]

Van Dijk, T. A. (2006). Discurso y manipulación: Discusión teórica y algunas aplicaciones. Revista Signos. Estudios de Lingüística, 39(60), 49-74.         [ Links ]

Van Dijk, T. A. (2009). Discurso y poder. Barcelona: Gedisa.         [ Links ]

Van Dijk, T. A. (2011). Sociedad y discurso. Barcelona: Gedisa.         [ Links ]

Van Dijk, T. A. (2012). Discurso y contexto. Barcelona: Gedisa.         [ Links ]

Van Leeuwen, T. (2008). Discourse and practice. New tools for Critical Discourse Analysis. Oxford: Oxford University Press.         [ Links ]

Van Leeuwen, T. (1996). The representation of social actors. En C. Caldas-Coulthard & M. Coulthard (Eds.), Texts and Practices (pp.32-70). Londres: Routledge.         [ Links ]

 

Recibido: 12-XII-2012 / Aceptado: 7-VIII-2013

Todo el contenido de la revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons

  Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

Av. El Bosque 1290, 5º piso, Sausalito

Viña del Mar - Chile

Tel.: (56) (32) 2274000


revista.signos@ucv.cl



SciELO - Scientific Electronic Library Online
 
vol.47 número85Jóvenes e (in)visibilización histórica: Modos de representación ideológica de la juventud chilena en el pasado reciente (1970-1990)¿Podemos evitar la perfección del condicional enfocando el antecedente o son necesarios antecedentes alternativos? índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos	Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados
Articulo
pdf en Español
Articulo en XML
Referencias del artículo
Como citar este artículo
Traducción automática
Enviar articulo por email
Indicadores
No hay articulos citadosCitado por SciELO
Links relacionados
No hay articulos similaresSimilares en SciELO
Permalink
Revista signos
versión On-line ISSN 0718-0934
Rev. signos vol.47 no.85 Valparaíso ago. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342014000200005 
 

ARTÍCULOS

 

Definir y defender la identidad en un debate político: El caso de los blogueros emigrantes rusos

On defining and defending identity in political debates: A case-study of Russian immigrants bloggers

 

Nina Kresova 
Universidad de Tartu, Estonia 
nkresova@ugr.es

Anna Ivanova 
Universidad Autónoma de Chile, Chile 
anna.ivanova@uautonoma.cl

Resumen: El artículo presenta los resultados del estudio lingüístico de los posteos y comentarios publicados en los blogs de los emigrantes hablantes nativos de ruso sobre las elecciones presidenciales rusas de marzo de 2012. Mediante el análisis de las referencias deícticas ‘nosotros’, ‘usted/-es/vosotros’, ‘ellos’ y sus derivados, el estudio pretende detectar, clasificar y analizar el conjunto de pertenencias grupales (Turner, Hogg, Oakes, Reicher & Wetherell, 1987; Baumeister & Leary, 1995). El carácter novedoso del estudio radica en que se presta atención especial a la relación de los emigrantes con su contexto de origen. Asimismo, conviene resaltar la particularidad del material analizado ya que además de haber sido producido sin intervención del investigador, es producido en un entorno no interactivo. Los resultados muestran que para los blogueros del estudio es importante formar parte del grupo mayoritario ruso. Al mismo tiempo, tanto sus posteos como sus contribuciones en los comentarios revelan una identidad ‘insegura’ (Tajfel, 1974) que contrasta con la postura ‘segura’ y a veces hostil de los rusos residentes en Rusia.

Palabras Clave: Deixis personal, construcción discursiva de identidades, pertenencia, migración, blogging.

Abstract: The present article deals with the corpus analysis of posts and comments published online by Russian emigrants about to presidential elections in 2012. By studying this corpus the paper intends to define, classify and analyze the notion of group belonging (Turner, Hogg, Oakes, Reicher & Wetherell, 1987; Baumeister & Leary, 1995). For the attainment of this goal, the paper departs from the analysis of deicitc personal references ‘we’, ‘you’ and ‘they’ and their derived forms. It is claimed that this approach draws attention to the way immigrants are related to their context of origin. The obtained results evidence the importance for immigrants to belong to a large group of Russians. At the same time, immigrants reveal a rather ‘insecure’ (Tajfel, 1974) position in their posts and especially comments, in comparison with ‘secure’ and sometimes hostile position of Russian residents authors.

Key Words: Person deixis, discursive construction of identity, belonging, migration, blogging.

INTRODUCCIÓN

El bienestar psíquico y físico del migrante de primera generación depende en gran medida de su capacidad para definir y asegurar su política identitaria en las nuevas circunstancias. Requiere encontrar su lugar en el complejo entramado de la sociedad de destino, pero también precisa renegociar su posición en la sociedad de origen. Las dos tareas son igualmente importantes y repercuten en el proceso de adaptación cultural y social del migrante así como en la convivencia en la sociedad de destino (Lewin, 1997; Phinney, Horenczyk, Liebkind & Vedder, 2001).

El presente estudio se fundamenta en el análisis de los blogs de los emigrantes rusohablantes. Su objetivo general consiste en determinar los endo- y exogrupos aludidos en los discursos de los emigrantes sobre las pasadas elecciones presidenciales en Rusia, a través del análisis del uso de los pronombres ‘nosotros’, ‘usted/-es/vosotros’, ‘ellos’ y sus derivados. Se tiene como objetivos específicos evaluar los grados de adhesión/enfrentamiento estableciendo la jerarquía de los grupos identificados (1), observar si se producen cambios en dicha jerarquía entre los posts y los comentarios de los emigrantes (2) y entre estos últimos y los comentarios de los rusos residentes en Rusia (3).

Los objetivos se han fijado teniendo en cuenta las siguientes premisas, que, a su vez, serán revisadas a lo largo de la investigación: a) los discursos de los emigrantes muestran identidades sociales ‘inseguras’ (Tajfel, 1974; de Fina, 2003; Yamaguchi, 2005; Krzyzanowsky & Wodak, 2007; Clary-Lemon, 2010); b) los comentarios de un blog conforman un espacio en el que se negocian las identidades (Hevern, 2004); c) los blogueros emigrantes desean reafirmar su pertenencia a la cultura y la sociedad de origen, algo que les ayuda a conseguir su ciberdiario (Gorny, 2004).

Para llevar a cabo esta investigación se adopta un enfoque propio de la lingüística de corpus para, en particular, localizar y examinar con detalle las referencias deícticas arriba indicadas. Desde una perspectiva similar, Wodak, Cillia, Reisigl y Liebhart (2009) y Fairclough (1989, 2000), entre otros, abordan el estudio de la identidad en el discurso político. En una línea muy similar, de Fina (2003), Yamaguchi (2005), Krzyzanowsky y Wodak (2007) y Clary-Lemon (2010) analizan las determinaciones sociales de los inmigrantes a través del uso de las referencias pronominales en sus entrevistas.

La novedad del presente estudio consiste en dirigir la atención a la relación del migrante con su entorno de origen. Por norma general, la investigación de las migraciones se desarrolla en los países receptores y su objeto suele ser la vida de los nuevos ciudadanos en el destino. No obstante, muchos psicólogos reivindican la importancia de la relación que mantiene el migrante con la cultura y la sociedad maternas para su integración en la sociedad receptora (Phinney et al., 2001; Padilla & Pérez, 2003). Desde la antropología también se defiende la necesidad de llevar a cabo una etnografía multisituada para entender el fenómeno migratorio de manera holística (Marcus, 1995; Dietz & Pérez, 2003; García, Álvarez & Rubio, 2011).

Es también importante advertir el carácter novedoso que imprime a la investigación desarrollada el hecho de que se fundamente en el análisis de los discursos producidos en la Web 2.0. La red virtual colaborativa brinda a los científicos la posibilidad de estudiar al individuo y la sociedad sin necesidad de intervenir en el proceso de comunicación. Como es sabido, en los métodos etnográficos la presencia del investigador compromete el material obtenido y el alcance del posible sesgo resulta muy difícil de determinar (Hammersley & Atkinson, 2007). Por otro lado, los datos producidos a partir de la Web 2.0 permiten acceder a una muestra más variada en términos geográficos, generacionales o de género. Si bien la investigación sobre la integración de la diáspora rusa suele centrarse en uno o dos países (Phinney et al., 2001; Remennick, 2002; Laitin, 2004; Morgunova, 2009), el material del presente estudio, en cambio, procede de los blogs de los emigrantes rusos residentes en once países, de distintas edades, profesiones y experiencia migratoria.

1. La identidad social y las pertenencias grupales de los migrantes

Tajfel define la identidad social como:

“that part of an individual’s self-concept which derives from his knowledge of his membership of a social group (or groups) together with the emotional significance attached to that membership” (Tajfel, 1974: 69).

En el proceso de identificación se establecen distinciones endo- y exogrupales expresadas en el sentimiento de pertenencia (Tajfel, 1974; Tajfel & Turner, 1979; Turner et al., 1987). El hecho de ser aceptado o, al contrario, rechazado, marginado por un colectivo empoderado repercute en la autoestima del individuo y sus relaciones con los demás (Baumeister & Leary, 1995; Ellemers, Spears & Doosje, 2002). Dentro de la misma lógica, un enemigo común aúna el grupo y lo hace sentirse más fuerte (Erikson, 1968; Turner et al., 1987).

La identidad social de un migrante sufre importantes transformaciones en el nuevo entorno (Padilla & Pérez, 2003). Por regla general, el conjunto de pertenencias que tenía el individuo antes de su traslado a otro país no representa valor alguno para la sociedad de destino; sobre todo, si se trata de una migración hacia un lugar con mayor ranking político y económico. Titulaciones, experiencia laboral, contactos personales y profesionales ya no cuentan con el respaldo de los correspondientes grupos sociales, por lo que el recién llegado se enfrenta a la necesidad de definir y defender un nuevo conjunto de identificaciones sociales prácticamente desde cero.

Algunos estudios muestran que cuanto más inciertos sean los sentimientos de pertenencia de un individuo, mayor es su tendencia hacia el aislamiento y la marginación (Baumeister & Leary, 1995; Lewin, 1997; Phinney et al., 2001). Es evidente que para que eso no ocurra, el migrante necesita fortalecer su posición dentro de la sociedad de destino. Pero tampoco se debe subestimar la importancia que tiene para él el respaldo de los endogrupos de la sociedad de origen (Lewin, 1997; Phinney et al., 2001; Schaafsma, 2011). Y es que estas pertenencias se transforman y se debilitan con la marcha del migrante. Si la pertenencia a un endogrupo, basado en el contacto presencial, todavía se sostiene gracias a diferentes vínculos personales (amistades, lazos familiares, relaciones laborales, vecindad, etc.), la relación con los endogrupos extensos –a nivel de etnia, nación, estado– se vuelve más frágil e inestable. Se trata de lo que Anderson (2006) llamó ‘comunidades imaginadas’. La mayoría de sus miembros ni siquiera ha tenido contacto visual con el resto de integrantes, puede que tampoco hayan sabido nunca los unos de los otros, pero comparten una imagen mental de su comunión (Anderson, 2006). Los migrantes suelen encontrarse en la periferia de la ‘comunidad imaginada’ de su país de origen y, por tanto, son susceptibles de abandonar o ser excluidos del endogrupo.

2. Construcción discursiva de la identidad

Este trabajo asume que la identidad tiene carácter ‘polifónico’ (Barrett, 1999) y ‘fluido’ (Foucault, 1970; Butler, 1993), que es abierta, dinámica, contextualmente dependiente y que supone una construcción social en la que intervienen individuos, grupos e instituciones (de Fina, 2003; Bamberg, de Fina & Schiffrin, 2011). Las prácticas discursivas son el escenario por excelencia para el ensayo, afirmación, negociación y modificación de identidades (Fairclough, 1989; Hall, 2000). En palabras de Hall (2000: 9), “identities are thus points of temporary attachment to the subject positions which discursive practices construct for us”.

Las identidades siempre son orientadas hacia una audiencia y pueden ser modificadas en función de su respuesta. Las narrativas monológicas, no interrumpidas por interlocutores, suelen presentar identidades mejor definidas y estables. La comunicación directa supone más negociación, más dinamismo en la identificación. Ambos modelos comunicativos se suceden en las redes sociales, lo cual las hace especialmente interesantes para el estudio de la construcción discursiva de las identidades.

3. Migrantes y la web 2.0

La importancia de la comunicación mediada por ordenador para la población especialmente vulnerable –como adolescentes, enfermos de cáncer, personas mayores o inmigradas– ha sido puesta de manifiesto en numerosos estudios (Helsper, 2008; Elias & Lemish, 2009; Khvorostianov, Elias & Nimrod, 2011; Mesch, 2012; Page, 2012).

En las últimas décadas el descenso de los precios del transporte aéreo, el desarrollo de la telefonía móvil y digital y, sobre todo, la expansión de Internet han hecho mucho más fluidas las relaciones de los que viven separados por la distancia. La web 2.0 y, en concreto, las redes sociales pasaron a desempeñar un rol especial en la vida de los migrantes. Las utilizan para difundir y encontrar información que los ayuda a establecerse en la nueva sociedad, para compartir sus vivencias, conocer gente del nuevo entorno y mantenerse en contacto con gente de su lugar de origen.

Las comunicaciones que mantienen los migrantes con los distintos grupos sociales de los países de procedencia y de destino juegan un papel muy importante en el desarrollo de sus procesos de identificación. Sus nuevas o renovadas identidades se construyen “in keeping with the diversity and dynamics of the ongoing adjustment to a new society and maintenance of their original cultural identity” (Elias & Lemish, 2009: 535). A diferencia de las redes como Facebook o Twitter, donde los usuarios multilingües suelen publicar entradas en diferentes idiomas, los blogs generalmente tienen una lengua que predomina sobre las demás. Su elección, en el caso de los diarios de los migrantes, a menudo deja entrever las prioridades del autor: estrechar lazos con los representantes del país de destino o mantener y reforzar vínculos con la gente que comparte su cultura de origen. Esta segunda opción es la escogida por los autores de las ciberbitácoras exploradas en esta investigación.

4. Material de estudio

La muestra analizada procede de la base de datos de blogs de los emigrantes rusohablantes1. La búsqueda inicial se llevó a cabo usando una serie de palabras clave en varias plataformas (Blogspot, Blogger, Wordpress y LiveJournal) y a través del buscador Google de blogs2. Posteriormente la lista se fue engrosando siguiendo el método ‘bola de nieve’ (Baltar & Brunet, 2012).

Los resultados de las búsquedas iniciales mostraron la casi absoluta preferencia de los blogueros rusohablantes por la comunidad social LiveJournal (LJ). Dicha red fue la primera en ofrecer este tipo de servicio a los usuarios de Internet y a pesar de haber sido creada fuera de las fronteras rusas, rápidamente fue ‘colonizada’ por los internautas rusos (Gorny, 2004; Alexanyan & Koltsova, 2009; Morgunova, 2012).

Los blogs o weblogs son “frequently modified web pages in which dated entries are listed in reverse chronological sequence” (Herring, Scheidt, Bonus & Wright, 2005: 142). En el estudio se analizan los Personal Journals o diarios personales, uno de los cuatro géneros que Herring et al. (2005) distinguen en los blogs. Su contenido comprende narrativas sobre la vida del bloguero así como sus pensamientos, que pueden ser comentadas por otros usuarios. Lo que diferencia los blogs de las redes sociales como Facebook es su mayor jerarquización de los contenidos. En un diario personal el autor tiene potestad para proponer y desarrollar temas, gestionar el acceso a sus publicaciones y administrar aportaciones de otras personas.

Los tres corpus analizados se compusieron a partir de una selección temática y cronológica. Se revisaron los 72 blogs de la mencionada base de datos entre el 1 y el 10 de marzo de 2012 en busca de entradas referentes a las elecciones presidenciales rusas del 4 de marzo de 2012. Se registraron 43 posts de 17 autores que conformaron el primer corpus del presente estudio (6931 palabras). Los comentarios de estas entradas fueron separados entre los realizados por emigrantes (2do corpus) y los residentes en países rusohablantes (3er corpus). De dicha distinción resultaron dos corpus de 18143 y 31616 palabras respectivamente. Los comentarios proceden de 170 usuarios emigrantes y 420 usuarios no emigrantes.

Como se observa en la Tabla 1, los 17 blogueros del estudio provienen de 11 países. La franja de edad se sitúa entre los 30 y 60 años. 5 autores llevan entre 1 y 10 años en el extranjero, 7 de ellos emigraron hace más de 10 años y 5 hace más de 20 años. Son 4 mujeres y 13 hombres los sujetos que componen la muestra, en la que los hombres publicaron un mayor número de entradas y recibieron más comentarios. El más popular fue un bloguero residente en Reino Unido, periodista de profesión, que en 7 posts obtuvo 651 comentarios.

Tabla 1. Datos sobre los autores y los posts seleccionados para el análisis.

A	B	C	D	E	F
M	31	Gran Bretaña	8	7	651
M	43	Bélgica	22	8	165
M<	51	Estados Unidos	16	1	154
M	35	Australia	7	3	138
M	41	Canadá	10	6	89
M	37	Israel	22	2	80
M	31	Nueva Zelanda	8	2	67
M	41	Canadá	11	2	60
M	43	Estados Unidos	19	1	57
F	37	Estados Unidos	16	1	43
M	64	Estados Unidos	24	1	37
M	30	España	4	2	30
F	42	Italia	20	1	12
F	55-60	Finlandia	0-5	3	8
M	36	Alemania	11	1	5
M	Sin datos	Estados Unidos	12	1	4
F	55-60	Estados Unidos	36	1	2
 	 	 	 	 	 
Leyenda: A: sexo del bloguero (M-masculino, F-femenino); B: su edad; C: país de residencia; D: años de residencia en el extranjero; E: número de entradas publicadas sobre las elecciones; F: número total de comentarios obtenidos.
Entre los que comentan las entradas suele haber personas que conocen al autor en el mundo real, si bien la mayoría son seguidores. Los autores también comentan sus propios posts aunque en este estudio sus réplicas fueron tratadas indistintamente dentro del segundo corpus. Se observa que los blogs de los emigrantes atraen la atención de otros emigrantes residentes en el mismo país o zona geográfica, como Australia y Nueva Zelanda. El tema de las elecciones presidenciales suscitó un interés especial y algunos posts subieron al top-list diario de LJ de modo que llegaron a un público mayor del habitual. Es por eso que ciertas entradas del presente estudio llegaron a recibir hasta 350 comentarios procedentes de una gran variedad de lectores. La notable mayor cantidad de comentaristas residentes en los países rusohablantes se debe en este caso al tema elegido, pues en otros estudios se había registrado mucha mayor interacción entre los blogueros emigrantes y baja participación de los no emigrantes (Kresova, 2013a; Kresova, 2013b).

El tópico de las últimas elecciones presidenciales en Rusia fue escogido debido a que es un acontecimiento que atañe a todos los ciudadanos rusos y que, al someterse a debate, obliga a definir las posturas políticas y sociales de los interlocutores. Cabe resaltar que estos últimos comicios despertaron un interés inusual en la comunidad rusa y la participación entre los emigrantes fue susceptiblemente mayor que en las ediciones anteriores3. Debido a ello, el material escogido presenta un magnífico escenario para observar las adherencias endo- y exogrupales de los blogueros emigrantes.

5. Deixis y su aplicación en los estudios de discurso

El término deixis se refiere a “the way speakers orient themselves and their listeners in terms of person, time and space in relation to the immediate situation of speaking” (McCarthy & Carter, 1994: 178). Es una herramienta lingüística de ‘orientación’ que permite ubicar al remitente en relación con el destinatario de su mensaje (Simpson, 1993). Palabras como ‘aquí’ y ‘allí’, ‘ahora’ y ‘después’, ‘nuestro’ y ‘suyo’ cobran significado en cada situación particular, por lo tanto, no pueden ser comprendidas fuera del contexto de su emisión.

Las referencias deícticas se dividen en espaciales, temporales y personales (Fillmore, 1997). Estas últimas definen la identidad de los interlocutores en una situación comunicativa al establecer diferencias entre el hablante, el destinatario y los demás (Fillmore, 1997; Trask, 1999).

La exploración de las referencias deícticas en cuanto señas identitarias tiene una larga tradición en los estudios del discurso. Los pronombres personales según Levinson en particular cifran “the social identities of participants or the social relationships between them, or between one of them and persons and entities referred to” (de Fina, 2003: 52).

La deixis personal puede ser una poderosa herramienta en el discurso político, que sirve tanto para fines de persuasión como de manipulación (Zupnik, 1994; Wodak et al., 2009; Arroyo, 2000; Fairclough, 2000; Ivanova, 2012). Wodak et al. (2009: 45-47) elaboraron una detallada descripción de las potencialidades semánticas del pronombre ‘nosotros’, ampliando la tradicional distinción entre “addressee-inclusive and addressee-exclusive ‘we’, and between a speaker-inclusive and speaker-exclusive ‘we’”. El examen del uso de este pronombre en los discursos de los políticos, medios de comunicación y en grupos de discusión les permitió detectar y describir una serie de estrategias para la construcción de la identidad nacional austriaca. Los autores recurrieron asimismo a la codificación del material analizado por grupos de referencia (Wodak et al., 2009), procedimiento que se ha utilizado también en este estudio.

El uso de los pronombres personales en las narrativas de los migrantes fue objeto de estudio en de Fina (2003), Yamaguchi (2005), Krzyzanowsky y Wodak (2007) o Clary-Lemon (2010). De Fina ha examinado las entrevistas de los inmigrantes mexicanos en los Estados Unidos. En particular, presta su atención a cómo los narradores gestionan su rol individual en el relato de su trayectoria migratoria. El uso de los pronombres ‘yo’, ‘tú/Usted’ y ‘nosotros’ le ha permitido observar el nivel de agencia que se asignan los entrevistados. Con todo esto, de Fina (2003: 76) llega a la conclusión de que “these Mexican immigrants spontaneously orient towards collective subjectivity when asked about individual experiences”.

Yamaguchi (2005) analiza el uso de los pronombres ‘yo’, ‘tú’, ‘nosotros’ y ‘ellos’ en las entrevistas de dos japoneses. Su microanálisis de discursos situados pone de manifiesto que los entrevistados, que crecieron y se educaron en Estados Unidos, presentan una identidad nacional múltiple, ambivalente y contextualmente dependiente.

Krzyzanowsky y Wodak (2007) llegan a conclusiones similares al examinar las referencias deícticas personales en los discursos procedentes de 45 grupos de discusión organizados en ocho países europeos. El análisis de las representaciones colectivas e individuales de los migrantes de primera, segunda y tercera generación sugiere que:

“migrant belongings are always perceived as having ‘too much… or too little’ identification and never reach ‘a proper fit’ of origin and target communities” (Krzyzanowsky & Wodak, 2007: 114).

Utilizando el marco teórico elaborado en Wodak et al. (2009), Clary-Lemon (2010) emplea el análisis del uso de los pronombres ‘nosotros’ y ‘ellos’ para observar las estrategias discursivas de asimilación/inclusión, singularización y disimilación/exclusión en las entrevistas de los migrantes irlandeses en Canadá. En la tesis final de su trabajo se argumenta que:

“the contingent and multiple nature of immigrant identity as one that is hybrid, caught between ‘we/us’ and ‘they/them’, ‘self’ and ‘other’, ‘home’ and ‘away’” (Clary-Lemon, 2010: 17).

El presente estudio también aborda el análisis de los pronombres personales para observar las pertenencias grupales expresadas en los discursos de los migrantes. A diferencia de las investigaciones reseñadas arriba, hace uso de una metodología cuantitativa que permite ver y comparar la importancia estadística de los grupos semánticos detectados para cada corpus.

Por otra parte, el presente estudio examina los discursos que se producen sin la intermediación de un entrevistador. Los autores del blog son siempre propulsores de la situación comunicativa y conservan cierta potestad sobre los demás participantes. Por lo tanto, hablan de lo que ellos mismos quieren hablar y con los que ellos desean hablar. En este sentido, las narrativas producidas en los blogs son más próximas a las naturalmente ocurridas que las obtenidas con ayuda del método etnográfico.

Por último, el material del estudio permite comparar el uso de los pronombres personales en un contexto monológico (posts) y en interacción directa (comentarios). Sin ser equiparables por completo, el post se acerca a las narrativas procedentes de las entrevistas tradicionales y el comentario tiene su símil en una réplica originada en los grupos de discusión. Tanto uno como otro material han sido objeto de análisis en los trabajos reseñados arriba, sin embargo, este estudio también explota la posibilidad de su comparación.

6. Metodología aplicada

La investigación se llevó a cabo mediante: 1) búsqueda de posts relativos al tema elegido; 2) compilación de un corpus común; 3) detección de todas las formas de pronombres personales ‘nosotros’, ‘Usted/-es/vosotros’ y ‘ellos’; 4) identificación de los patrones semánticos en el corpus común; 5. análisis comparado de sus ocurrencias en los tres corpus por separado.

En la realización del presente trabajo se recurrió al software WordSmith© Tools v. 6. Con su ayuda se obtuvo una lista de frecuencia de palabras en la que se detectaron todas las formas de uso de los pronombres ‘nosotros’, ‘Usted/-es/vosotros’ y ‘ellos’4. A continuación se determinaron las concordancias de cada término en el corpus común. Las líneas de concordancias incluyeron cinco palabras a la izquierda y a la derecha de cada término y se ordenaron teniendo en cuenta sus funciones sintácticas y posición en el corpus. Dicho método dio como resultado “a list of all the occurrences of a particular search term in a corpus, presented within the context that they occur in” (Baker, 2006: 71). El paso siguiente fue llevar a cabo una codificación y clasificación paralela de todas las ocurrencias de las referencias deícticas localizadas previamente. Durante el proceso de codificación se aplicó el análisis de colocaciones de todos los términos “which show the associations and connotations they have, and therefore the assumptions which they embody” (Stubbs, 1996 citado por Baker, 2006: 96). Después de una primera codificación, que arrojó un alto índice de variaciones, se realizó un segundo análisis cruzado del que resultaron ocho grupos semánticos:

      Gente en general;
     todos los rusos;
     rusos que viven en Rusia;
     emigrantes;
     distintos grupos sociales (partidarios de una ideología política, seguidores de diferentes partidos y líderes, autoridades locales y nacionales, etc.);
     nivel privado (familia, amigos, conocidos);
     seres vivos no humanos;
     seres inertes.
Tras determinar dichos grupos semánticos, se procedió a realizar un análisis cuantitativo, comparando los resultados obtenidos para cada conjunto de referencias deícticas (1. ‘nosotros’ / 2. ‘Usted/-es/vosotros’ / 3. ‘ellos’) en los tres corpus. A continuación se presentan los resultados de este análisis.

7. Resultados

La lectura comparada de los datos obtenidos de los corpus de los emigrantes y los no emigrantes muestra que los últimos emplean el pronombre ‘nosotros’ y sus derivados con más frecuencia. En sus comentarios el uso de dichas referencias conforma el 0,67% de todo el vocabulario5. En los posts de los emigrantes el mismo dato alcanza el 0,61%, pero en los comentarios baja hasta 0,50%.

Si el campo de referencia más aludido por los emigrantes, tanto en los posts como en los comentarios, es el entorno privado del hablante (familias, amigos, conocidos), los no emigrantes, en primer lugar, se sienten integrantes de la comunidad de rusos en general y, en segundo lugar, nombran el grupo de rusos que residen en Rusia. Después del ámbito privado, los posts de los emigrantes revelan su pertenencia a la comunidad de rusos en general. Sin embargo, en los comentarios este campo de referencia se reduce drásticamente y su lugar pasa a ocupar el grupo de los expatriados. Tanto los emigrantes como los no emigrantes emplean el ‘nosotros’ al hablar de distintos grupos sociales, sobre todo al definir sus afiliaciones políticas, si bien es cierto que se detecta un ligero descenso de este tipo de identificaciones en los comentarios de los emigrantes respecto a sus posts. El Gráfico 1 ilustra lo dicho hasta ahora.



Fuente: Elaboración propia

Gráfico 1. Distribución por grupos semánticos. ‘Nosotros’ y sus derivados.6

Al observar las distintas formas casuales del pronombre ‘nosotros’, destaca la acumulación del lexema ‘nas’ que coincide en genitivo, acusativo y preposicional en el campo referencial ‘emigrantes’. Mayoritariamente se emplea para situar la acción explicando algo que ha sucedido en el lugar donde vive el emigrante (‘u nas’). Así, en este grupo se encontraron 7 unidades en nominativo y las 21 formas casuales antes indicadas. Asimismo, cabe advertir que en comparación con los posts, en los comentarios se amplía el uso de formas posesivas en ámbitos distintos del privado.

Si se analizan las concordancias del pronombre ‘nosotros’ en nominativo, se detecta que en los comentarios de los no emigrantes existe una tendencia hacia un mayor uso de verbos transitivos: 49% frente al 36% de los comentarios de los emigrantes. De por sí, los verbos transitivos poseen mayor capacidad resolutiva, definiendo acciones sobre objetos/sujetos concretos. Pero además, entre los usados por los no emigrantes predominan verbos de procesos materiales mientras que los emigrantes aluden más a procesos relacionales y mentales (Halliday, 1994). Así las cosas, si los primeros ‘eligen’, ‘aprenden’, ‘respetan’, ‘cambian’, ‘aplastan’, ‘pierden’, ‘ganan’, ‘compran’ y ‘venden’, los segundos ‘se enteran de’, ‘ven’, ‘disputan’, y ‘escuchan’.

Los emigrantes usan todas las formas de ‘vy’ (Usted/vosotros/Ustedes) con menos frecuencia que los no emigrantes (Gráfico 2). Además, no son habituales en los posts (0,38%), que al poseer un carácter más monológico dejan poco espacio para las apelaciones directas. Su número sube en los comentarios, donde los emigrantes los usan casi con la mitad de frecuencia que los no emigrantes (0,51% frente a 0,93%).

En los tres corpus, el primer campo de referencia ha sido el de nivel privado seguido de distintos grupos sociales. Se trata de apelaciones a otro u otros participantes del diálogo a título personal o en calidad de representantes de un grupo de afiliaciones ideológicas. Tras los dos campos de referencia citados, los no emigrantes a menudo emplean ‘vy’ para referirse a todos los expatriados mientras que los emigrantes apenas lo hacen para dirigirse al grupo de ‘los rusos que residen en Rusia’.



Fuente: Elaboración propia

Gráfico 2. Distribución por grupos semánticos. ‘Vy’ y sus derivados.

Como era de esperar, en los discursos sobre el tema electoral el campo de referencia más usado para todas las formas del pronombre ‘ellos’ ha sido el de distintos grupos sociales (Gráfico 3). Son ‘ellos’ los partidarios de un candidato, de un partido político, gente de un determinado tipo de vida, representantes del poder gubernamental, etc. Los emigrantes en sus comentarios apelan con más claridad a un ‘Otro’ con perfil sociopolítico. En sus posts también es notable la presencia de los grupos de ‘rusos que viven en Rusia’ y ‘rusos en general’ aunados bajo el pronombre ‘ellos’. No obstante, dicha distinción cae en desuso en sus comentarios.

Por el contrario, cerca del 20% de todas las formas del pronombre ‘ellos’ empleadas por los rusos residentes en Rusia se refiere a los emigrantes. Por último, huelga advertir que, como en el caso del ‘nosotros’, los no emigrantes atribuyen a ‘ellos’ un mayor número de acciones expresadas con verbos transitivos de procesos materiales.

05_grafico3.jpg 

Fuente: Elaboración propia

Gráfico 3. Distribución por grupos semánticos. ‘Ellos’ y sus derivados.

8. Discusión

Los resultados muestran que los blogueros emigrantes de este estudio proceden con mucha cautela a la hora de utilizar ‘nosotros’, inclinándose por pertenencias fundamentadas en vínculos personales. Consideraciones similares se encuentran en el trabajo de de Fina (2003), aunque a diferencia de los mexicanos recién llegados a Estados Unidos los emigrantes rusos proceden con muchas reservas en su relación con otros rusos residentes en el extranjero.

Entre estos últimos hay ‘ellos’ que los blogueros ven como un exogrupo. Son los que votaron a un determinado candidato o los que, como constata el siguiente fragmento, se olvidaron de sus raíces:

CE7: El hombre ha de vivir ahí donde quiere vivir. Pero olvidarse de sus raíces y llamar a Rusia “rashka”: eso me parece rastrero. Y hay muchos emigrantes que después de abandonar el país enseguida dejan de identificarse con él y tratan de olvidarse de su ciudadanía como si fuera algo vergonzoso.

En cambio, los no emigrantes no tienen reparos para decir ‘nosotros’ refiriéndose al grupo étnico, pueblo o estado rusos. Ellos emplean expresiones como ‘nuestro país’ (4 veces), ‘nuestro pueblo’ (2) y ‘nuestra sociedad’ (2), que no aparecen en los posts y los comentarios de los emigrantes.

CNE: Claro, es normal que una persona se preocupe por las demás. Pero Usted no dirá que “nos han vuelto a disparar” refiriéndose, por ejemplo, a lo ocurrido esta mañana y mediodía en Asdod […] Sin embargo, el autor [del post] escribe “estamos jugando con un fullero”, ¿comprende?, “NOSOTROS”. ¿Qué “nosotros” si son “ellos”?, por mucho que eso les hiera.

En este ejemplo el comentarista manifiesta su convicción de que los emigrantes están excluidos del grupo nacional de los rusos. Otra mujer no emigrante sale a defender a los expatriados y su polémica se desarrolla a lo largo de otros 19 comentarios. Se les suma un bloguero más, también residente en Rusia, pero los propios emigrantes no interceden en la discusión.

Es importante subrayar que la definición de ‘nosotros’ y de ‘ellos’ cambia de los posts a los comentarios de los emigrantes. Analizando los blogs se debe recordar que a la hora de componer el post, su autor tiene muy presente la imagen de sus lectores potenciales. Se dirige a ellos figurando las respuestas posibles, si bien sabe que al escribir en un diario público (abierto a todos los usuarios registrados e incluso a los anónimos8), su texto puede producir efectos inesperados. Con todo, el autor se siente más seguro escribiendo el post que comentándolo. Por ello, los blogueros emigrantes definen allí sus pertenencias con más seguridad. En el espacio dialógico de los comentarios, se vuelven aún más prudentes y evitan confrontaciones abiertas.

Un bloguero emigrante hace en su post el llamamiento a la unión y la tolerancia de los conciudadanos.

PE: Gente, ¿os habéis vuelto locos? Bueno, Putin ha ganado, ¿y qué? […] Pero ¿por qué os peleáis como si fuerais perros rabiosos? Somos ciudadanos del mismo país.

Esta entrada tiene 117 palabras entre las que hay tres referencias al ‘nosotros’ con el significado ‘todos los rusos’. En los comentarios escritos por el autor del post, que comprenden 1371 palabras, hay solo cuatro formas del mismo pronombre. Tres de ellas pertenecen al grupo semántico de ‘todos los rusos’ y uno corresponde al de ‘emigrantes’.

En los comentarios los no emigrantes le dicen varias veces al autor que ‘es fácil dar esos consejos desde el país de los duendes’. Al principio el bloguero responde con bromas (‘vente y también estarás bien’), pero poco a poco se ve en la necesidad de defender su posición:

CPE: Vete a Japón, vive y trabaja allí durante 6 años, luego búscate un trabajo en Australia, arregla toda la documentación necesaria, trasládate. Entonces veremos lo tolerante y sereno que vas a estar…

Al final resulta que el autor del post invierte más tiempo en defender su derecho a ‘dar consejos’ y hablar de parte de todos los rusos que en desarrollar el argumento de su post.

El hecho de evitar confrontaciones con los no emigrantes debe de ser la razón por la que los emigrantes usan mucho menos las apelaciones directas con ‘vosotros/ustedes/Usted’. En los comentarios también hubo rusos residentes en Rusia que arremetieron duramente contra los emigrantes. He aquí uno de los fragmentos más representativos:

CNE1 –los mierda-emigrantes en contra de Putin. Cojonudo. Y los ciudadanos rusos, por Putin.

CNE2 –estupideces… Yo vivo en Rusia y ninguno de mis amigos o conocidos votó a Putin… qué más da si el hombre emigró o no… siento vergüenza por los ciudadanos rusos tan estrechos de mente como Usted.

CNE1 –sí… pero siente vergüenza por nuestros emigrantes que vierten inmundicias sobre nuestra patria. La mayoría absoluta votó a Putin. Respete la elección de la mayoría.

CPE –vamos a aclararlo una vez más. Putin no es igual a la Patria. Y aquí nadie vierte inmundicias sobre la Patria, créame.

El mismo guión se repite en todos los casos de confrontación entre los no emigrantes y los emigrantes que se han detectado en los tres corpus. Los emigrantes no levantan el guante: generalmente responden con silencio o tratan de apaciguar los ánimos. Los que salen en su defensa son otros no emigrantes, que a veces se ven envueltos en largos debates sobre el asunto.

Entre ‘ellos’ generalmente están los ‘Otros’, los que son distintos de nosotros, con los que nos comparamos, a los que admiramos y respetamos, reprobamos y tememos. Son necesarios para fijar nuestra postura, definir nuestras características para nosotros mismos y para los demás (Erikson, 1968; Turner et al., 1987).

Para algunos de los no emigrantes los que abandonaron la patria pasaron al bando opositor de los ‘Otros’. Los emigrantes, sin embargo, no quieren levantar paredes entre ellos y los rusos que residen en Rusia. Y aquí hay que resaltar que en los comentarios los emigrantes se distancian aún menos de los demás rusos. Tanto los unos como los otros se alinean con algunos bloques políticos. Pero sólo a los emigrantes el hecho de formar parte de un grupo de partidarios políticos junto con los rusos no emigrantes les permite sentirse más in. Puede que por eso –y en consonancia con la tendencia arriba indicada de no distanciarse de los demás rusos– los emigrantes en sus comentarios hablen activamente de ‘ellos’: gobernadores, funcionarios, votantes de un candidato, etc.

En los comentarios de los emigrantes se observa un intenso proceso de negociación de identidades. Predomina el estilo de negociación colaborativa pero también se registra pérdida de agencia y estilo evasivo. El hecho de que los blogs estén escritos en ruso lleva a la conclusión de que sus autores buscan contacto con gente que tiene la misma lengua nativa y semejante bagaje sociocultural. Un bloguero emigrante entrevistado por Gorny (2004: 36-37) explicaba así los motivos que le indujeron a abrir un diario en LJ:

“For me, as for a Russian person living abroad, LJ is a possibility to maintain contact with my habitual linguistic and social environment. During the years that I lived abroad in the absence of the Internet and LJ in particular, I started having problems with the Russian language, as well as with my social and national identification. My circle of daily contacts was almost exclusively francophone, and I could not fully identify myself with this circle, which produced a feeling of social discomfort. With the advent of the home Internet and LJ I have found again my place in the circle of the Russian intellectual class with which I feel a deep affinity. I feel that these people need me, and our interaction serves as something important beyond us.”

El presente estudio confirma la visión de este bloguero. Los emigrantes persisten en mantener una comunicación abierta con sus conciudadanos, lo cual quiere decir que es algo que necesitan, algo que les permite sentirse mejor. De no ser así, simplemente escribirían e-mails a sus contactos directos y no irían a votar, no debatirían asuntos políticos de Rusia, no firmarían peticiones, etc. Los emigrantes de esta investigación buscan ser parte de los grandes endogrupos de su patria, evitan irritar a los empoderados (discursivamente hablando) dentro de este grupo, ceden en las discusiones, moderan su lenguaje. Ellos quieren gustar a sus lectores y esperan sus comentarios. Pero se encuentran con que el grupo mayoritario –representado por los individuos que están seguros de su pertenencia, de ser miembros de pleno derecho– cuestiona su inclusión (Krzyzanowsky & Wodak, 2007: 114).

CONCLUSIÓN

Los discursos de los blogueros emigrantes de este estudio reflejan una identidad social ‘insegura’. Su sentido de pertenencia a los grupos mayoritarios de su país de origen es incierto y contextualmente dependiente. Lo dicho se observa claramente al contrastar el uso de los pronombres personales por parte de los emigrantes con los comentarios de los residentes en Rusia. El examen comparado de los posts y los comentarios de los emigrantes también revela una considerable pérdida de confianza a la hora de expresar afiliaciones o discrepancias en la conversación virtual.

Los emigrantes rusos de la muestra presentan un comportamiento similar al de los japoneses y los irlandeses entrevistados por Yamaguchi (2005) y Clary-Lemon (2010). Junto con otras investigaciones (de Fina, 2003; Krzyzanowsky & Wodak, 2007), los resultados del estudio sugieren que el carácter inseguro de la identidad social y del conjunto de pertenencias a colectivos mayoritarios es propio de los migrantes de primera generación procedentes de diferentes culturas, distintas edades y experiencia migratoria. Sin embargo, en contra de la propuesta de Yamaguchi (2005) y Clary-Lemon (2010), que atribuyen esta particularidad a la naturaleza híbrida de la identidad de los migrantes (Bhabha, 2003), las conclusiones extraídas invitan a pensar en subjetividades nómadas (Braidotti, 1994), entre otras razones por no haber observado “the emergence of an ‘interstitial’ agency that refuses the binary representation of social antagonism” (Bhabha, 2003: 58), pero sí una fluctuación entre distintas identificaciones y “simultaneous occurrence of many of these at once” (Braidotti, 1994: 4).

Esta investigación incide en la relación del migrante con su país de origen y demuestra su importancia para los expatriados de la muestra. Krzyzanowsky y Wodak, 2007: 115) definen al migrante como aquel que “having left home but not having arrived (in a primarily abstract sense)”. Los discursos analizados en esta investigación evidencian que los blogueros emigrantes rusohablantes tampoco terminan de abandonar su país de nacimiento y buscan afirmar sus pertenencias, empoderar su identidad social en las narrativas y los discursos de su ciberbitácora.

 

NOTAS

1      http://www.vitartis.com. La base ha sido elaborada por Nina Kresova en el marco del proyecto “Storytelling on Web 2.0: The case of migrants’ personal blogs” financiado con los fondos de los programas ERMOS 52 (Marie Curie COFUND) y ETF 8874 (Estonian Research Council).

2      http://www.google.es/blogsearch

3      Así, el consulado de Rusia en Bonn ha anunciado en su página web que el número de votantes en los comicios de 2012 fue seis veces mayor que en las elecciones anteriores. Consultar: http://ruskonsulatbonn.de/ru/news/index.php/2012/03/05/o-vyborax-prezidenta-rossiiskoi-federacii-4-marta-2012-goda.html (v. 20/11/2012). Los blogueros hicieron hincapié en las colas que se formaron el día de las elecciones en los puntos habilitados para la votación en el extranjero. En total, a las urnas acudió el 65% de los votantes censados.

4      El sistema de pronombres personales del ruso tiene 6 formas en singular (ia [yo], ty [tú], Vy [Usted], on [él], oná [ella] y onó [ello]) y 3 formas en plural [my [nosotros/as], vy [vosotros/as] y oní [ellos/as]]. Presenta cambios de género, número así como la declinación. En este estudio también se han tenido en cuenta formas de pronombres posesivos. En total, se han detectado y analizado 35 formas pronominales diferentes.

5      El porcentaje que conforma el uso de todas las formas de ‘nosotros’ registradas en el corpus respecto al volumen total de todas las palabras contenidas en el mismo corpus. De esta forma, si en los comentarios de los no emigrantes hay 212 pronombres ‘nosotros’ y sus derivados, este número conforma el 0,67% de las 31.616 (100%) lexemas empleadas.

6      En este caso el porcentaje se calcula respecto al número total de los pronombres ‘nosotros’ y sus derivados registrados en el corpus correspondiente.

7      Las siglas utilizadas en los fragmentos citados corresponden a: P (post), C (comentario), E (emigrante), N (no emigrante). Así, para referirse al emigrante autor del post se usan las siglas CPE. Para distinguir a los comentaristas, a las siglas CE o CNE se añade un número que indique el orden de intervención.

8      Esta característica es regulada por el bloguero. Pero la mayoría de los blogs analizados están configurados para ser abiertos a cualquier internauta.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Alexanyan, K. & Koltsova, O. (2009). Blogging in Russia is not Russian. En A. Russell & N. Echchaibi (Eds.), Blogging. International blogging: Identity, politics, and networked publics (pp. 65-84). Bern: Peter Lang.         [ Links ]

Anderson, B. (2006). Imagined communities: Reflections on the origin and spread of nationalism. Londres/Nueva York: Verso.         [ Links ]

Arroyo, J. (2000). Mire usted Sr. González … Personal deixis in Spanish political-electoral debate. Journal of Pragmatics, 32(1), 1-27.         [ Links ]

Baker, P. (2006). Using corpora in Discourse Analysis. Londres/Nueva York: Continuum.         [ Links ]

Baltar, F. & Brunet, I. (2012). Social research 2.0: Virtual snowball sampling method using Facebook. Internet Research 22(1), 57-74.         [ Links ]

Bamberg, M., de Fina, A. & Schiffrin, D. (2011). Discourse and identity construction. En S. J. Schwartz, K. Luyckx & V. L. Vignoles (Eds.), Handbook of Identity Theory and Research (pp. 177-199). Nueva York: Springer.         [ Links ]

Barrett, R. (1999). Indexing polyphonous identity in the speech of African American drag queens. En M. Bucholtz, A. Liang & L. Sutton (Eds.), Reiventing identitities (pp. 313-332). Oxford: Oxford University Press.         [ Links ]

Baumeister, R. F. & Leary, M. R. (1995). The need to belong: Desire for interpersonal attachments as a fundamental human motivation. Psychological Bulletin, 117, 497-529.         [ Links ]

Bhabha, H. K. (2003). Culture’s in-between. En S. Hall & P. du Gay (Eds.), Question of Cultural Identity (pp. 53-60). Londres: Sage.         [ Links ]

Braidotti, R. (1994). Nomadic subjects. Embodiment and sexual difference in contemporary feminist theory. Nueva York: Columbia University Press.         [ Links ]

Butler, J. (1993). Bodies that matter. Londres: Routledge.         [ Links ]

Clary-Lemon, J. (2010). ‘We’re not ethnic, we’re Irish!’: Oral histories and the discursive construction of immigrant identity. Discourse & Society, 21(1), 5-25.         [ Links ]

De Fina, A. (2003). Identity in narrative: A study of immigrant discourse. Amsterdam: John Benjamins.         [ Links ]

Dietz, G. & Pérez Galán, B. (Eds.). (2003). Globalización, resistencia y negociación en América Latina. Madrid: Catarata.         [ Links ]

Elias, N. & Lemish, D. (2009). Spinning the web of identity: The roles of the internet in the lives of immigrant adolescents. New Media Society, 11, 533-551.         [ Links ]

Ellemers, N., Spears, R. & Doosje, B. (2002). Self and social identity. Annual Review of Psychology, 53, 161-186.         [ Links ]

Erikson, E. H. (1968). Identity, youth and crisis. Nueva York: W. W. Norton Company.         [ Links ]

Fairclough, N. (1989). Language and Power. Londres: Longman.         [ Links ]

Fairclough, N. (2000). New labour, new language? Londres: Routledge.         [ Links ]

Fillmore, C. J. (1997). Lectures on deixis. Stanford: CSLI Publications.         [ Links ]

Foucault, M. (1970). The order of things: An archeology of the human sciences. Londres: Tavistock Publications.         [ Links ]

Foucault, M. (1984). The history of sexuality. Harmondsworth: Penguin.         [ Links ]

García Castaño, F. J., Álvarez Veinguer, A. & Rubio Gómez, M. (2011). Prismas trasescalares en el estudio de las migraciones. Revista de Antropología Social, 20, 203-228.         [ Links ]

Gorny, E. (2004). Russian LiveJournal: National specifics in the development of a virtual community [en línea]. Disponible en: Russian-cyberspace.org http://www.ruhr-uni-bochum.de/russ-cyb/library/texts/en/gorny_rlj.pdf.         [ Links ]

Gorny, E. (2006). A creative history of the Russian internet. Tesis de doctorado, Goldsmiths College, Universidad de Londres, Inglaterra.         [ Links ]

Hall, S. (2000).Who needs identity? En P. Du Gay, J. Evans & P. Redman (Eds.), Identity: A reader (pp. 15-30). Londres: Sage Publications and the Open University.         [ Links ]

Halliday, M. A. K. (1994). An introduction to functional grammar. Londres: Edward Arnold.         [ Links ]

Hammersley, M. & Atkinson, P. (2007). Oral accounts and the role of interviewing. Ethnography: Principles in Practice (pp. 97-120). Londres: Routledge.         [ Links ]

Helsper, E. (2008) Digital inclusion: An analysis of social disadvantage and the information society. Londres: Department for Communities and Local Government.         [ Links ]

Herring, S. C., Scheidt, L. A., Bonus, S. & Wright, E. (2005). Weblogs as a bridging genre. Information, Technology & People, 18(2), 142-171.         [ Links ]

Hevern, V. W. (2004) Threaded identity in cyberspace: Weblogs & positioning in the dialogical self. Identity: An International Journal of Theory and Research, 4(4), 321-335.         [ Links ]

Ivanova, A. (2012) Barack Obama’s Presidential Governing on the Internet: Web 2.0 and the Pervasiveness of Political Language. Tesis de doctorado, Universidad de Sevilla, España.         [ Links ]

Khvorostianov, N., Elias, N. & Nimrod, G. (2011). Without it I am nothing: The internet in the lives of older immigrants. New Media Society, 14(4), 583-599.         [ Links ]

Kresova, N. (2013a). Friends and enemies of Russian emigrants: discursive strategies to reinforce social identity. Ponencia presentada en el BAAL-CUP Seminar “Narrative inquiry in transnational migratory contexts: Epistemological and methodological issues”, University of Southampton, Southampton, Reino Unido.         [ Links ]

Kresova, N. (2013b). Mi vida aquí: Narrativas en los blogs de los emigrantes rusos. Ponencia presentada en la VII International Conference on Interdisciplinary Social Sciences, Charles University, Praga, República Checa.         [ Links ]

Krzyzanowsky, M. & Wodak, R. (2007). Multiple identities, migration, and belonging: Voices of migrants’. En C. Caldas-Couthard & R. Iedema (Eds.), Identity Troubles (pp. 95-119). Londres: Palgrave Macmillan.         [ Links ]

Laitin, D. (2004). The De-cosmopolitanization of the Russian Diaspora: A view from Brooklyn in the “Far Abroad”. Diaspora, 13, 5-35.         [ Links ]

Lewin, K. (1997). Psycho-sociological problems of a minority group. En K. Lewin (Ed.), Resolving social conflicts and field theory in social science (pp. 107-115). Washington, DC: American Psychological Association.         [ Links ]

Marcus, G. (1995). Ethnography in/of the World System: The emergence of Multi-Sited Ethnography. Annual Review of Anthropology, 24, 95-117.         [ Links ]

McCarthy, M. & Carter, R. (1994). Language as discourse: Perspectives for language teaching. Londres/Nueva York: Longman.         [ Links ]

Mesch, G. S. (2012). Minority status and the use of computer-mediated communication: A test of the social diversification hypothesis. Communication Research, 39, 317-337.         [ Links ]

Morgunova, O. (2009). Russkoe prisutstvie v Britanii. Moskva: Sovremennaia Ekonómika i Pravo.         [ Links ]

Morgunova, O. (2012). National living on-line? Some aspects of the Russophone e-diaspora map [en línea]. Disponible en: http://www.e-diasporas.fr/working-papers/Morgunova-Russophones-EN.pdf        [ Links ]
Padilla, A. M. & Pérez, W. (2003). Acculturation, social Identity, and social cognition: A new perspective. Hispanic Journal of Behavioral Sciences, 25, 35-55        [ Links ]
Page, R. E. (2012). Narratives of illness and personal blogs. En R. Page (Ed.), Stories and Social Media: Identities and Interaction (pp. 49-65). Nueva York: Routledge.         [ Links ]

Phinney, J., Horenczyk, G., Liebkind, K. & Vedder, P. (2001). Ethnic identity, immigration, and well-being: An interactional perspective. Journal of Social Issues, 3(57), 493-510.         [ Links ]

Remennick, L. (2002). Transnational community in the making: Russian-Jewish immigrants of the 1990s in Israel. Journal of Ethnic and Migration Studies, 28(3), 515-530.         [ Links ]

Schaafsma, J. (2011). Discrimination and subjective well-being: The moderating roles of identification with the heritage group and the host majority group. European Journal of Social Psychology, 41(6), 786-795.         [ Links ]

Simpson, P. (1993). Language, ideology and point of view. Londres/ Nueva York: Routledge.         [ Links ]

Tajfel, H. & Turner, J. C. (1979). An integrative Theory of Intergroup Conflict. En W. G. Austin & S. Worchel (Eds.), The Social Psychology of Intergroup Relations (pp. 33-47). Monterey, CA: Brooks-Cole.         [ Links ]

Tajfel, H. (1974). Social identity and intergroup behaviour. Social Science Information, 13, 65-93.         [ Links ]

Trask, R. L. (1999). Key concepts in language and linguistics. Londres: Routledge.         [ Links ]

Turner, J. C., Hogg, M. A., Oakes, P. J., Reicher, S. D. & Wetherell, M. S. (1987). Rediscovering the social group: A self-categorization theory. Oxford, UK: Basil Blackwell.         [ Links ]

Wodak, R., de Cillia, R., Reisigl, M. & Liebhart, K. (2009). The discursive construction of national identity. Edinburgh: Edinburgh University Press.         [ Links ]

Yamaguchi, M. (2005). Discursive representation and enactment of national identities: The case of Generation 1.5 Japanese. Discourse & Society, 16(2), 269-299.         [ Links ]

Zupnik, Y.-J. (1994). A pragmatic analysis of the use of person deixis in political discourse. Journal of Pragmatics, 21, 339-383.         [ Links ]

 

Recibido: 30-V-2013 / Aceptado: 20-I-2014

Todo el contenido de la revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons

  Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

Av. El Bosque 1290, 5º piso, Sausalito

Viña del Mar - Chile

Tel.: (56) (32) 2274000


revista.signos@ucv.cl
Revista signos
versión On-line ISSN 0718-0934
Rev. signos vol.47 no.85 Valparaíso ago. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342014000200006 
 

ARTÍCULOS

 

¿Podemos evitar la perfección del condicional enfocando el antecedente o son necesarios antecedentes alternativos?*

Can we avoid conditional perfection focusing antecedent or alternative antecedents are needed?

 

Miguel López Astorga 
Universidad de Talca, Chile 
milopez@utalca.cl

Resumen: Farr (2011) argumenta que la perfección del condicional se produce en escenarios con un enfoque en el antecedente de un condicional, y no cuando el enfoque se centra en el consecuente de una expresión de tal índole. Este planteamiento parece contradecir la tesis de la implicatura escalar conversacional, que supone que, para que la perfección del condicional no suceda, es necesario que los condicionales cuenten con antecedentes alternativos para sus consecuentes. En este trabajo, revisamos la labor experimental realizada por Farr (2011) y defendemos que la metodología que emplea en su investigación no es la más apropiada para apoyar sus supuestos, ya que presenta ciertos problemas que provocan que sus conclusiones sean discutibles, y que, por tanto, podemos seguir aceptando la tesis de la implicatura escalar conversacional. Igualmente, se insiste en que la perfección del condicional es un fenómeno que puede explicar por qué se comenten frecuentemente ciertas falacias.

Palabras Clave: Bicondicional, enfoque, Farr, implicatura escalar conversacional, perfección del condicional.

Abstract: Farr (2011) argues that conditional perfection occurs in scenarios with a focus on the antecedent of a conditional statement, and not when the focus is on the consequent of a statement of such a nature. This approach seems to contradict the thesis of scalar conversational implicature theory which sustains thatfor conditional perfection not to happen, it is necessary for conditional statements to have alternative antecedents to their consequents. In this paper, I analyze the experimental work by Farr (2011) and I argue that the methodology used in her research is not appropriate to support her assumptions, as it presents some problems that cause her conclusions to be questionable. We can continue to accept the thesis of scalar conversational implicature. Similarly, special emphasis is given to the idea that conditional perfection is a phenomenon that can explain why certain fallacies are frequently committed.

Key Words: Biconditional, conditional perfection, Farr, focus, scalar conversational implicature.

INTRODUCCIÓN

La perfección del condicional es un fenómeno bien conocido que consiste, básicamente, en interpretar un condicional como bicondicional (véase, como un trabajo pionero sobre el estudio de esta problemática, Geis & Zwicky, 1971). De este modo, se puede decir que, cuando un sujeto perfecciona un condicional, lo que hace es procesar una expresión de la forma ‘si p, entonces q’ como si su forma fuera ‘p si, y solo si, q’, es decir, como una expresión de la que se puede derivar, al mismo tiempo, ‘si p, entonces q’ y ‘si q, entonces p’. Esto significa, dicho de otra manera, que la perfección del condicional supone que el individuo comprende una expresión condicional en las dos direcciones, del antecedente al consecuente y del consecuente al antecedente.

Este es, sin duda, un fenómeno interesante desde diversos puntos de vista y para diferentes áreas del conocimiento. Saber por qué motivos, en ocasiones, los sujetos perfeccionan los condicionales es importante, claro está, para todo aquel que participe en el debate acerca de si la mente humana se atiene o no a las prescripciones de la lógica formal en su razonamiento, pues un dato esencial en dicho debate puede ser el relativo a por qué las expresiones no son siempre entendidas de la forma literal en que aparecen, sino en función de otras variables que pueden intervenir en el proceso de interpretación. Así, el fenómeno de la perfección del condicional puede ser crucial con respecto a planteamientos como los sostenidos, por ejemplo, por Henlé (1962), para quien los errores en los razonamientos lógicos no demuestran necesariamente que el ser humano no opere de acuerdo con la lógica formal cuando realiza inferencias, pues dichos errores pueden deberse a malas interpretaciones de las premisas a partir de las que hay que razonar. Puede pensarse, de esta manera, que el hecho de que los sujetos perfeccionen a veces los condicionales refuerza la posición de Henlé (1962), ya que la extracción incorrecta de conclusiones desde el punto de vista lógico en problemas en los que se ve implicado el razonamiento condicional puede no ser causada por dificultades intrínsecas en los seres humanos para realizar este tipo de razonamiento, sino por una comprensión de las expresiones presentes en dichos problemas de una manera diferente a la esperada, esto es, de una manera distinta a la que corresponde a la expresión literal de dichas expresiones1. Desde este punto de vista, los errores lógicos podrían no atribuirse a las actividades inferenciales en sí mismas, sino a los procesos previos a tales actividades en los que los sujetos construyen sus representaciones mentales. Y es que una conclusión no válida lógicamente para un condicional puede serlo perfectamente, como vamos a ver más abajo, si la forma sintáctica de la expresión es bicondicional.

De la posibilidad de diferentes interpretaciones de las premisas acerca de las que hay que razonar nos alertan también, si bien desde el ámbito de la semántica, y no del de la pragmática, autores como Deaño (1999). Como nos recuerda este autor, no siempre las expresiones en lengua natural hacen referencia inequívoca a un operador lógico (lo que significa que no siempre las expresiones de la forma ‘si p, entonces q’ hacen referencia al operador ‘→’). Por su parte, los operadores lógicos tampoco se identifican en todos los casos de manera directa con una sola expresión en lengua natural (lo que significa que el operador ‘→’ no siempre se identifica de manera directa con expresiones de la forma ‘si p, entonces q’ en lengua natural). Desde esta óptica, podría afirmarse que la perfección del condicional no solo es posible y previsible, sino también, en determinados contextos, inevitable.

Aclarar estas dificultades es trascendental en áreas como la psicología del razonamiento, la pragmática o la ciencia cognitiva, puesto que, en definitiva, incide en discusiones como la referente a si el elemento con mayor primacía en los razonamientos lógicos es la estructura sintáctica formal, el contenido semántico o el significado del habla. Téngase en cuenta, en este sentido, que, si la perfección del condicional se produce y un condicional es interpretado como bicondicional, ello puede deberse, o, al menos, así se puede suponer, a que el contenido que se transmite en la expresión conduce al individuo a construirse una representación mental más acorde con una lectura bicondicional de tal expresión que con una interpretación de la misma como el condicional que verdaderamente es.

Son, en realidad, diversos los autores que se han enfrentado, de forma más o menos directa, a problemáticas relativas a las relaciones que pueden existir entre la forma de las expresiones y el mensaje que transmiten, por lo que aquí, para no extendernos innecesariamente y no alejarnos de nuestros propósitos fundamentales, solo vamos a mencionar a algunos que pueden ser considerados representativos. Un trabajo clásico al respecto bien puede ser el de Luria (1976), del que se puede concluir, como se indica en López (2011a), que las personas sin una sólida formación cultural se inclinan a guiarse más en sus razonamientos por el contenido de las proferencias lingüísticas que por su forma sintáctica. Otro trabajo bastante relevante puede ser también el de Evans, Barston y Pollard (1983), los cuales notaron que los individuos, en razonamientos silogísticos, tienden a considerar incorrectas conclusiones válidas desde el punto de vista lógico si resultan manifiestamente contrarias a creencias generales compartidas.

Podemos, igualmente, mencionar estudios sobre el razonamiento condicional tan emblemáticos como los de Wason (1966, 1968). Dichos estudios revelaron importantes dificultades en los sujetos para operar con condicionales abstractos. Sin embargo, los resultados de Wason (1966, 1968) derivaron en otras investigaciones en las que se comprobó que, cuando los condicionales abstractos son sustituidos por expresiones que, conservando su misma estructura lógica, hacen referencia a un contenido temático concreto, se facilitan, en diversos casos, las actividades inferenciales. Por ello, a partir de los trabajos de Wason (1966, 1968), se ha estado investigando, hasta el momento presente, qué tipo de contenido es el que verdaderamente provoca este efecto facilitador. Contamos con estudios como el de Santamaría (1995), en los que, remontándose a las investigaciones de Wason (1966, 1968), se nos narra con claridad cómo algunos autores posteriores trataron de descubrir qué contenido es exactamente el necesario para un razonamiento lógico condicional más óptimo, pero puede afirmarse, del mismo modo, que investigaciones más recientes, como, por ejemplo, la de Evans (2008), la de Girotto y Tentori (2008), la de Rutherford (2009), la de Beller (2010) y la de Fiddick y Erlich (2010), continúan, desde distintos enfoques, analizando las problemáticas abiertas por Wason (1966, 1968) y las circunstancias en las que se les dificultan las inferencias condicionales a los individuos, así como también las circunstancias en las que la realización de tales inferencias reviste menor complejidad.

Ni siquiera los estudios relativos a los trastornos del espectro autista han podido soslayar estas temáticas. Así, trabajos como el de Scott, Baron-Cohen y Leslie (1999), el de Rutherford (2009), que apunta también, como acabamos de indicar, a problemas relacionados con las investigaciones iniciales de Wason (1966, 1968), el de Pijnacker, Geurts, Van Lambalgen, Kan, Buitelaar y Hagoort (2009), el de McKenzie, Evans y Handley (2010) o los de López (2010, 2011a, 2012) revisan la forma en la que el contenido de los ejercicios de razonamiento lógico puede incidir en la ejecución que realizan de los mismos tanto personas a las que se les puede considerar como pertenecientes a la población general como participantes diagnosticados con autismo.

Es evidente que nuestro elenco de autores que se han enfrentado a los problemas derivados de la influencia del contenido comunicado en el razonamiento lógico podría ser, como hemos indicado, bastante más extenso. No obstante, pensamos que, con los autores señalados, ilustramos suficientemente el panorama teórico. Lo que nos interesa en estas páginas, en realidad, es profundizar en los motivos por los que los sujetos, a veces, perfeccionan los condicionales y recurrimos al tema del significado de la proferencia de las expresiones lingüísticas fundamentalmente porque tal significado puede ser uno de los factores decisivos que intervienen en este fenómeno. Un ejemplo que muestra de manera obvia la trascendencia de estudios en esta dirección es el de las falacias lógicas vinculadas con el razonamiento condicional, pues, en sintonía con lo expuesto más arriba, podemos decir que ciertas conclusiones que pueden ser juzgadas como evidencias de que se ha incurrido en una falacia pueden, igualmente, ser aceptadas como válidas lógicamente si se tiene en cuenta que el condicional al que se refieren ha podido ser perfeccionado e interpretado como bicondicional. Procedemos a comentar este punto con mayor detenimiento en el primer apartado, para, a continuación, pasar a revisar algunas teorías, como la de la implicatura escalar conversacional o la relativa a la importancia del enfoque, que tratan de explicar por qué se produce la perfección del condicional y cómo se puede evitar.

1. La falacia de la afirmación del consecuente y la falacia de la negación del antecedente

Ligadas a dos reglas lógicas básicas, la regla de modus ponens y la regla de modus tollens, tenemos dos falacias muy conocidas, la falacia de la afirmación del consecuente y la falacia de la negación del antecedente. La regla de modus ponens consiste en, a partir de la premisa ‘p → q’ y de la premisa ‘p’, concluir ‘q’. Un ejemplo de la aplicación de esta regla con contenido podría ser este:

‘Si voy al mercado, entonces compro pescado’ 
‘Fui al mercado’ 
----------------------------------------------------- 
‘Por tanto, compré pescado’

Por su parte, la regla lógica de modus tollens hace referencia a la situación en la que, teniendo presentes la premisa ‘p → q’ y la premisa ‘no-q’, se deduce ‘no-p’. Recurriendo al mismo contenido empleado para la regla anterior, podemos ejemplificar esta regla de la siguiente manera:

‘Si voy al mercado, entonces compro pescado’ 
‘No compré pescado’ 
----------------------------------------------------- 
‘Por tanto, no fui al mercado’

Es bien sabido que estas dos reglas son lógicamente válidas, lo que significa que, si sus premisas son verdaderas, sus conclusiones también lo son. No obstante, en las falacias lógicas asociadas a ellas no se cumple este hecho. En tales falacias, las premisas pueden ser verdaderas y, sin embargo, sus conclusiones no serlo. Incurrimos en la falacia de la afirmación del consecuente cuando, ante la premisa ‘p → q’ y la premisa ‘q’, extraemos como conclusión ‘p’. Siguiendo con el mismo ejemplo, podemos decir que esta falacia se produce cuando realizamos razonamientos como este:

‘Si voy al mercado, entonces compro pescado’ 
‘Compré pescado’ 
----------------------------------------------------- 
‘Por tanto, fui al mercado’

Que esta inferencia no es válida lógicamente puede notarse fácilmente si atendemos al hecho de que la primera premisa (‘si voy al mercado, entonces compro pescado’) no establece que solo compro pescado cuando voy al mercado, sino, exclusivamente, que, cuando voy al mercado, siempre lo hago. Ello significa que dicha premisa permite la posibilidad de que yo compre pescado en otros lugares diferentes al mercado, pues, si bien indica, como decimos, que compro pescado siempre que voy al mercado, no señala que el mercado sea el único lugar en el que compro pescado. De esta manera, la información que nos proporciona la segunda premisa (‘compré pescado’) no nos autoriza a inferir necesariamente la conclusión (‘fui al mercado’), ya que pude haber adquirido el pescado que compré de otro modo, por ejemplo, en una pescadería situada fuera del mercado.

Semejante es la situación que nos ofrece la falacia de la negación del antecedente. Se incurre en esta falacia cuando, en un escenario en el que son aceptadas la premisa ‘p → q’ y la premisa ‘no-p’, se concluye ‘no-q’. Recurriendo nuevamente al ejemplo del mercado y el pescado, podría afirmarse que esta falacia se manifiesta en inferencias como la que sigue:

‘Si voy al mercado, entonces compro pescado’ 
‘No fui al mercado’ 
----------------------------------------------------- 
‘Por tanto, no compré pescado’

Es igualmente sencillo notar que este razonamiento no es admisible desde el punto de vista lógico, y ello por motivos similares a los de la falacia anterior. La primera premisa (‘si voy al mercado, entonces compro pescado’) no indica que el mercado sea el único lugar en el que yo compro pescado. Por esta razón, lo establecido por la segunda premisa (‘no fui al mercado’) no nos conduce a la conclusión (‘no compré pescado’), puesto que, como en el caso anterior, puedo adquirir pescado sin necesidad de ir al mercado.

La pregunta es, de este modo, por qué los seres humanos incurrimos con relativa facilidad en falacias como las dos descritas. Como hemos apuntado, este no es un asunto baladí, pues puede defenderse, basándose, precisamente, en el hecho de que no es poco frecuente que las personas cometan estas falacias, que los razonamientos de los seres humanos no se realizan (o, al menos, no se realizan siempre) de acuerdo con las reglas y principios de sistemas lógicos como el de la lógica formal clásica. Nosotros no vamos a entrar directamente en este trabajo en esta polémica, ya que está lejos de nuestros propósitos argumentar aquí en un sentido contrario y defender que entre la lógica proposicional y la mente humana existen estrechas relaciones evidentes e incuestionables. Empero, lo que sí vamos a sostener es que, si el razonamiento humano no sigue las prescripciones de la lógica, ello no es algo que quede demostrado por la frecuencia con que las personas cometen falacias como la de la afirmación del consecuente o la de la negación del antecedente. Contamos, en este sentido, con explicaciones que sugieren que los motivos por los que, en ocasiones, incurrimos en dichas falacias están más vinculados con el modo en el que procesamos la información que con el razonamiento lógico posterior que tiene lugar una vez que hemos procesado la información. Y tales explicaciones, en nuestra opinión, no son necesariamente incompatibles con propuestas como, por ejemplo, la de Henlé (1962).

En concreto, puede pensarse, y así nos vamos introduciendo en las argumentaciones necesarias para comprender enfoques, como el de Moldovan (2009), a los que vamos a aludir más abajo, que, conforme a lo anticipado en la introducción, cuando se perfecciona el condicional, cabe la posibilidad de pensar que las dos falacias señaladas no lo son realmente, que la falacia de la afirmación del consecuente es una aplicación de la regla de modus ponens y que la falacia de la negación del antecedente es una aplicación de la regla de modus tollens. Este asunto ha sido comentado en diversos estudios, como, por ejemplo, en López (2010, 2011b, 2012)2. Nos basamos en estos últimos trabajos para la explicación que sigue.

Es posible entender fácilmente que la falacia de la afirmación del consecuente y la de la negación del antecedente se pueden convertir en inferencias lógicas correctas cuando se perfecciona el condicional si tenemos en cuenta que, como expusimos al comienzo, de ‘p si, y solo si, q’ se puede derivar, a la vez, tanto ‘si p, entonces q’ como ‘si q, entonces p’, es decir, recurriendo a la simbología, que ‘p <→ q’ es equivalente a ‘(p → q) & (q → p)’. Para nuestro ejemplo relativo al mercado y el pescado, por consiguiente, el fenómeno de la perfección del condicional supone que el sujeto, si perfecciona el condicional ‘si voy al mercado, entonces compro pescado’, no lo entiende realmente como está expresado literalmente, sino que lo interpreta como ‘voy al mercado si, y solo si, compro pescado’3. De este modo, el individuo transforma ‘si voy al mercado, entonces compro pescado’ en otras dos expresiones lingüísticas unidas por la conjunción lógica, una idéntica a la original y otra con el antecedente y el consecuente invertidos (es decir, con una estructura semejante a la de ‘si compro pescado, entonces voy al mercado’), y ello provoca que las dos falacias no sean tales. Veámoslo con mayor detalle.

En el caso de la falacia de la afirmación del consecuente, si un sujeto perfecciona el condicional ‘si voy al mercado, entonces compro pescado’, no realiza verdaderamente la inferencia que expusimos con anterioridad, sino esta:

‘Si voy al mercado, entonces compro pescado’ 
‘Si compro pescado, entonces voy al mercado’ 
‘Compré pescado’ 
---------------------------------------------------------- 
‘Fui al mercado’

Este es un razonamiento absolutamente válido desde el punto de vista lógico, pues consiste en una utilización de la regla de modus ponens tomando la segunda premisa (‘si compro pescado, entonces voy al mercado’) y la tercera (‘compré pescado’) y proceder de esta manera nos autoriza a extraer la conclusión (‘fui al mercado’).

No es muy distinto lo que sucede en el caso de la falacia de la negación del antecedente. Si la expresión ‘Si voy al mercado, entonces compro pescado’ es perfeccionada, la inferencia que tiene lugar no es la señalada más arriba, sino la siguiente:

‘Si voy al mercado, entonces compro pescado’ 
‘Si compro pescado, entonces voy al mercado’ 
‘No fui al mercado’ 
--------------------------------------------------------- 
‘Por tanto, no compré pescado’

También este es un razonamiento lógicamente correcto. Como se puede apreciar, se ha recurrido a la regla de modus tollens y se han considerado la premisa segunda (‘si compro pescado, entonces voy al mercado’) y la tercera (‘no fui al mercado’) para extraer la conclusión (‘no compré pescado’).

Es obvio, así, si tenemos en cuenta que la perfección del condicional puede producirse en ocasiones, que existe la posibilidad de que, en determinadas circunstancias, la falacia de la afirmación del consecuente y la falacia de la negación del antecedente pierdan su condición de falacias y se transformen en reglas lógicas perfectamente válidas. Esta posibilidad, en nuestra opinión, nos sugiere que hay que proceder con cautela ante tales falacias y no considerarlas, de modo apresurado, como evidencias indiscutibles de que la mente humana es ajena a la lógica formal. No obstante, es también indudable que, para esclarecer problemáticas de esta índole, es preciso hallar explicaciones convincentes acerca de las causas por las que la perfección del condicional acontece y tratar de identificar las circunstancias en las que este fenómeno se manifiesta. En trabajos como el de Moldovan (2009) podemos encontrar planteamientos que pueden facilitarnos estas tareas, pues nos ofrecen recursos pragmáticos que nos pueden ayudar a comprender cómo los contextos en los que se transmiten los discursos pueden incidir en los significados de las proferencias lingüísticas. Pasamos, por ello, a continuación, a comentar las líneas generales de dicho trabajo y las consecuencias más relevantes que, a nuestro juicio, se pueden derivar de el para la temática que nos ocupa.

2. La implicatura escalar conversacional

La propuesta de Moldovan (2009) se presenta vinculada al plano pragmático y desde el, según parece, hay que considerarla4. Su trabajo nos remite a las teorías que hablan de, siguiendo la terminología utilizada habitualmente, una implicatura escalar conversacional (conversational scalar implicature) y, de esta manera, un elemento a destacar en el es que hace referencia al enfoque de van der Auwera (1997a) y a la crítica que del mismo presenta Horn (2000). No obstante, al margen de las oposiciones teóricas existentes entre los autores mencionados, lo interesante, para nuestros propósitos, del planteamiento de la implicatura escalar conversacional es que, tal y como nosotros lo interpretamos, considera, a grandes rasgos y obviando matices entre los diferentes planteamientos, que la perfección del condicional se produce cuando el sujeto no es consciente de que el consecuente de un condicional concreto puede tener otros antecedentes diferentes al que aparece en el. En una relación condicional, el antecedente es solo una condición suficiente del consecuente, pero, si el individuo no nota que existen otros antecedentes posibles, esto es, otras condiciones suficientes para el consecuente, el antecedente es considerado como una condición necesaria, lo cual provoca que el condicional se perfeccione.

Esto claramente nos revela cómo el ámbito pragmático puede influir, incluso de un modo determinante, en el significado de las expresiones, las cuales, con independencia de los términos que las componen, no siempre remiten, como hemos apuntado, a la semántica lógica a priori que se les podría atribuir. De esta manera, se puede decir que un proceso de perfección del condicional no solo aboca a una representación mental que corresponde sintácticamente a una estructura diferente a la comunicada literalmente. En virtud de tal proceso, las relaciones significativas que existen entre los términos que constituyen dicha representación también se ven alteradas. Este hecho provoca, como también hemos indicado, que la relación entre condicionante y condicionado se altere, que, desde el punto de vista del significado (y no solo desde la perspectiva sintáctica), lo que en un principio era un antecedente se transforme en consecuente y antecedente al mismo tiempo y que, de igual modo, y desde el mismo punto de vista, lo que en la expresión proferida era un consecuente pase a desempeñar, paralelamente, tanto la función de antecedente como de consecuente.

Quizás, con el fin de comprender la verdadera naturaleza del fenómeno de la perfección del condicional, es importante también tener en cuenta que, desde la perspectiva abierta por Grice (1975), se puede afirmar que este fenómeno hace referencia a una implicatura conversacional generalizada. En cuanto implicatura conversacional, en ella se podría suponer la aceptación de las máximas conversacionales de Grice5 y, en cuanto generalizada, no depende del contexto ni se encuentra condicionada por el. En este sentido, se puede decir igualmente que apunta a un tipo de significado sistémico desde un punto de vista semántico. No obstante, y este es probablemente el aspecto más relevante, es cancelable, lo que significa que cabe la posibilidad de que la información contenida en la expresión sea negada mediante la adición de una o más premisas. Así, otros enunciados condicionales que, presentando el mismo consecuente, incluyan otros antecedentes pueden evitar que la perfección se produzca si son tomados como premisas adicionales.

No obstante, el debate con respecto al tema de las implicaturas es intenso y, aunque la propuesta que más nos interesa aquí es la de Moldovan (2009), quizás, es preciso explorar algunos antecedentes sobre la discusión antes de continuar. En este sentido, podemos decir, por ejemplo, que Atlas y Levinson (1981) explicaron la perfección del condicional en términos de escalas sustitutivas. Desde su punto de vista, se puede pensar en el proceso de perfección del condicional en términos de una escala en la que el nivel superior sustituye al inferior, diferenciándose ambos niveles básicamente en un símbolo (en el caso de la perfección del condicional, obviamente, en el nivel inferior aparece un condicional y en el superior un bicondicional). De este modo, ante una escala en la que en un nivel tenemos un enunciado condicional y en el inmediatamente superior figura un enunciado bicondicional, lo adecuado es decantarse por el que se puede considerar superior, esto es, por el enunciado bicondicional. Esta afirmación la fundamentan, igualmente, mediante el principio de informatividad, según el que lo expresado puede verse completado a nivel pragmático con un aumento de información. Desde su punto de vista, por tanto, el que en una escala se considere un nivel en el que se encuentra un enunciado bicondicional puede depender de si tal enunciado bicondicional es más informativo o no.

Por su parte, van der Auwera (1997a, 1997b) se inclinó por la noción de escalas aditivas. En tales escalas, los niveles superiores añaden información, lo que se traduce, en lo relativo a la perfección del condicional, en que añaden condicionales con el mismo consecuente y distintos antecedentes. Desde esta óptica, los niveles superiores podrían garantizar que un determinado condicional no se perfeccione. No obstante, el nivel correspondiente a lo que finalmente se transmite en la proferencia viene determinado por el principio de cantidad, que lleva a expresar todo aquello que sea posible en un contexto determinado.

Otro enfoque interesante en este sentido es el de Horn (2000). A su juicio, el principio fundamental es el de relación, el cual conduce a comunicar solo aquello que es absolutamente necesario, lo que supone, en la práctica, una posición opuesta a la ofrecida por van der Auwera con respecto a los motivos por los que la proferencia coincide con un nivel y no con otro.

En cualquier caso, como se puede comprobar y hemos señalado, la perspectiva que adoptamos en estas páginas se encuentra más próxima a la de Moldovan (2009), quien privilegia el principio de cantidad y considera que las escalas no son absolutamente necesarias en este ámbito, pues, a su juicio, es suficiente el conocimiento de la existencia de algún antecedente alternativo para el consecuente para que la perfección del condicional no se produzca. Recurriendo al ejemplo utilizado en el apartado precedente, entendemos que, desde esta óptica, la expresión lingüística ‘si voy al mercado, entonces compro pescado’ solo puede perfeccionarse si el sujeto no contempla la posibilidad de poder adquirir pescado de otra manera que no sea yendo al mercado. En sentido estricto, ir al mercado es, en este caso, solo una condición suficiente para comprar pescado, pues, si lo que deseo es comprar pescado, es suficiente con que vaya al mercado a adquirirlo. Si el individuo, por el motivo que sea, no tiene presente que puede conseguir pescado yendo a otros lugares, por ejemplo, como indicamos más arriba, trasladándose a una pescadería que no esté en el mercado, puede llegar a pensar que ir al mercado es una condición necesaria para comprar pescado y que, si se desea pescado, necesariamente hay que acudir al mercado.

Nótese, igualmente, que, cuando se perfecciona el condicional y, por consiguiente, el antecedente se transforma en condición necesaria, lo que sucede es que el individuo no solo entiende que el antecedente es una condición suficiente del consecuente, sino también que el consecuente es una condición suficiente del antecedente, siendo esta doble relación inversa la que provoca que las causas suficientes se conviertan en necesarias. En términos de nuestro ejemplo, si ir al mercado es una condición suficiente para comprar pescado y comprar pescado es una condición suficiente para ir al mercado, ambas causas suficientes se transforman en necesarias, ya que, si voy al mercado, necesariamente voy a comprar pescado y, si compré pescado, necesariamente fui al mercado. Y es que basta con que vaya al mercado para asegurar que compraré pescado y basta con que compre pescado para asegurar que fui al mercado. De esta manera, ‘si voy al mercado, entonces compro pescado’ puede equivaler para el sujeto a una representación mental semejante a ‘voy al mercado si, y solo si, compro pescado’.

Esto nos conduce de nuevo a considerar, por ejemplo, los planteamientos de Deaño (1999), que, aunque, como hemos indicado si situó en un plano semántico y no pragmático, nos señaló que las expresiones en lengua natural no siempre se identifican con un mismo operador lógico, y los de Henlé (1962), quien defendió que los errores en el razonamiento lógico pueden estar más vinculados con la interpretación de las proferencias de expresiones lingüísticas que con las inferencias posteriores que tienen lugar después de tal interpretación. Con esto apuntamos a que la argumentación expuesta puede servir de soporte adicional para diferentes enfoques planteados con anterioridad y a que no es forzosamente incompatible con ellos.

En cualquier caso, quizás, es importante recordar, aunque solo sea a efectos expositivos, que las teorías de la implicatura escalar conversacional hablan, habitualmente, de escalas en las que en las partes superiores de las mismas figuran condicionales vinculados por conjunciones, disminuyendo el número de condicionales a medida que vamos descendiendo en la escala, hasta llegar a la afirmación real del hablante. En el caso del ejemplo del mercado y el pescado, la escala podría tener una forma similar a la siguiente:

‘(Si voy al mercado, entonces compro pescado) y (si voy a una pescadería fuera del mercado, entonces compro pescado) y (si viene a casa el vendedor de productos congelados, entonces compro pescado)’

‘(Si voy al mercado, entonces compro pescado) y (si voy a una pescadería fuera del mercado, entonces compro pescado)’

‘(Si voy al mercado, entonces compro pescado)’

En escalas de este tipo6, los lugares más altos son ocupados, como decimos, por las expresiones más complejas, mientras que las posiciones más bajas corresponden a expresiones más simples. De este modo, la complejidad va decreciendo en la escala según se va descendiendo y, según entendemos, el hablante expresa únicamente la expresión más simple que considera lo suficientemente informativa. Ahora bien, si la última expresión de la anterior escala es la que finalmente se expresa, en ausencia de mayores detalles relativos al contexto, el oyente puede perfeccionarla y entender que la única posibilidad de comprar pescado es ir al mercado. Es, por tanto, en este sentido en el que podemos afirmar que los sujetos que cometen falacias como la de la afirmación del consecuente o la de la negación del antecedente no necesariamente razonan incorrectamente, pues, como hemos explicado, ante condicionales perfeccionados, no es apropiado hablar realmente de falacias.

Así, en el caso de algunos condicionales, la perfección parece inevitable, ya que puede ser verdaderamente complicado imaginar antecedentes alternativos a los expresados en ellos. Este es un hecho que podemos notar, por ejemplo, en la investigación de McKenzie, Evans y Handley (2010). En ella, se señala como ejemplo de expresión con pocos antecedentes alternativos a una semejante a la siguiente:

‘Si calentamos mantequilla, entonces la derretimos’

Es realmente difícil pensar en otra causa para que la mantequilla se derrita diferente al calor7 y, por ello, podemos decir que la tendencia hacia la bicondicionalidad en casos como este es la adecuada, pues el contenido significado de la proferencia no permite muchas más posibilidades.

Sin embargo, más allá de esta circunstancia y de las discrepancias que pueden observarse entre los diferentes autores que plantean la tesis de la implicatura escalar conversacional8, podría juzgarse que, en virtud de esta tesis, el problema fundamental que estamos abordando en estas páginas queda resuelto, ya que contamos con una explicación acerca de por qué las personas perfeccionan condicionales y, por tanto, cometen aparentes falacias que no lo son en realidad. El problema reside en que esta no es la única explicación que puede proponerse con respecto a las causas y a los factores que inciden en el fenómeno de la perfección del condicional. Farr (2011) aborda el tema desde una óptica diferente y nos ofrece, de este modo, un marco explicativo distinto y que, en un principio, podría ser considerado como rival del que nos presentan los defensores de la implicatura escalar conversacional.

3. Farr y la influencia del enfoque

Farr (2011) revisa la propuesta de la implicatura escalar conversacional y sostiene que la perfección del condicional no es un fenómeno que pueda ser explicado a partir de dicha propuesta. De este modo, revisa críticamente ciertos enfoques que considera que pueden vincularse con ella a los que ya hemos aludido en el apartado anterior. Tales enfoques son el de Atlas y Levinson (1981), el de van der Auwera (1997a, 1997b) o el de Horn (2000).

Su argumento es que la perfección del condicional no debe ser vista como una implicatura escalar, sino como una implicatura de cantidad (quantity implicature), y se puede decir que su idea esencial procede de von Fintel (2001) y parte del supuesto de que el concepto de interpretación exhaustiva es clave para comprender por qué la perfección del condicional es una implicatura de cantidad. Para explicar este punto, Farr (2011) recurre a ejemplos tomados de von Fintel (2001) y de Groenendijk y Stokhof (1984). Uno de ellos hace referencia a esta pregunta:

‘¿Quién está caminando?’ 
Farr (2011) nos proporciona dos respuestas posibles para ella: 
-‘John y Mary caminan’ 
-‘John y Mary, y nadie más, caminan’

Evidentemente, solo la segunda respuesta, nos dice, puede ser considerada exhaustiva, ya que es la única que aporta la cantidad de información suficiente. El problema reside, desde su punto de vista, en que es realmente difícil proceder en esta situación como habitualmente se hace con las implicaturas escalares, en las cuales, como hemos visto, se desciende de afirmaciones complejas a afirmaciones cada vez más simples, por lo que resulta relativamente sencillo llegar a las proferencias de expresiones lingüísticas finales, que son, recordemos, las menos complejas que aportan la información requerida. Siguiendo el ejemplo del apartado anterior, podemos decir que, desde el enfoque de la implicatura escalar conversacional, es posible sustituir ‘si voy al mercado, entonces compro pescado’ y ‘si voy a una pescadería fuera del mercado, entonces compro pescado’ por ‘si voy al mercado, entonces compro pescado’. Sin embargo, como se puede apreciar, reemplazar ‘John y Mary caminan’ por ‘John y Mary, y nadie más, caminan’ es bastante más complicado, ya que esta derivación supone atender previamente, para rechazarlo, a un conjunto infinito de expresiones más complejas y avanzar, contrariamente a como ocurre en las implicaturas escalares, de lo simple a lo complejo, y no de lo complejo a lo simple. Farr (2011) nos indica algunos ejemplos posibles de afirmaciones complejas que, antes de proferir la expresión final ‘John y Mary, y nadie más, caminan’, tendrían que ser considerados:

-‘John, Mary y Peter caminan’ 
-‘John, Mary, Ann y Peter caminan’ 
-...

Por ello, en opinión, de Farr (2011), no parece plausible aplicar la explicación de la implicatura escalar en situaciones como la del ejemplo de John y Mary, puesto que, así lo interpretamos, dicha explicación parte del supuesto de que el sujeto procede por simplificación. Ello no es lo que sucede en el ejemplo de John y Mary, ya que, para afirmar en él que ninguna otra persona camina, es preciso, como decimos, considerar antes expresiones con un nivel de complejidad significativamente mayor, al margen de que la propia afirmación ‘John y Mary, y nadie más, caminan’ es claramente más compleja que la afirmación ‘John y Mary caminan’.

Así, basándose en trabajos como el de Rooth (1996), el de van Rooij y Schulz (2004) y el de Schulz y van Rooij (2006), Farr (2011) propone que, en realidad, son dos los factores que pueden influir en fenómenos como el de la perfección del condicional: el uso de modelos mínimos y el enfoque. La acción de estos dos factores es fácil de comprender si se atiende a otro ejemplo incluido en Farr (2011) y que es el relativo a estas dos preguntas y a las respuestas que las acompañan:

A.- ‘¿Quiénes están caminando?’ 
‘John y Mary caminan’ 
B.- ‘¿Qué están haciendo John y Mary?’ 
‘John y Mary caminan’

La relevancia del enfoque se manifiesta en que, si bien para A un modelo mínimo sería aquel en el que solo John y Mary caminan, sin importar si realizan otra acción al mismo tiempo, el modelo mínimo para B tendría que reflejar que lo único que hacen John y Mary es caminar, sin importar si otras personas también caminan al mismo tiempo, y ello a pesar de que la afirmación con la que se responde es el mismo en los dos casos.

A partir de este ejemplo, Farr (2011) afirma que la exhaustividad es sensible al enfoque y que un mismo condicional puede ser interpretado tanto exhaustivamente como no exhaustivamente, dependiendo del contexto creado por la pregunta y del elemento que se especifica en ella. Esto lo ilustra Farr (2011) por medio de estas otras preguntas y respuestas:

C.- ‘¿Qué sucede si vendo una anguila?’ 
‘Si tú vendes una anguila, obtienes 2.50 euros’ 
D.- ‘¿Cuándo/bajo qué condiciones obtengo 2.50 euros?’ 
‘Si tú vendes una anguila, obtienes 2.50 euros’

Lo que Farr (2011) propone es que, mediante una pregunta inicial, puede enfocarse el antecedente o el consecuente de un condicional. En C se enfoca el consecuente y su modelo mínimo correspondería al hecho de que lo único que se consigue vendiendo una anguila es 2.50 euros. Empero, puesto que en D se enfoca el antecedente, el modelo mínimo hace referencia a que la única condición posible para conseguir 2.50 euros es vender una anguila. De este modo, es fácil apreciar, desde la óptica de Farr (2011), que en un diálogo como C no es probable que se perfeccione el condicional, mientras que en una situación como D es bastante posible que ello ocurra. Por tanto, desde su óptica, para que la perfección del condicional suceda, es necesario que se de una interpretación exhaustiva vinculada a un modelo mínimo y que el enfoque se dirija hacia el antecedente. Con el propósito de reforzar estos planteamientos, Farr (2011) presenta un trabajo experimental que, en su opinión, demuestra la validez de sus tesis.

4. La experimentación de Farr

Para probar que la perfección del condicional depende del enfoque y de los modelos mínimos asociados a los contextos, más que de los antecedentes alternativos que pueda poseer un consecuente, Farr (2011) crea pares de contextos mínimos. Los contextos incluidos en cada uno de esos pares solo se diferencian entre sí en el tipo de pregunta que aparece en ellos, siendo idénticos en todos los demás aspectos. Así, en un mismo par, los contextos se distinguen en que en uno se introduce una pregunta del tipo ‘qué-si-p’ y en el otro una pregunta del tipo ‘cuándo-q’. La respuesta es, en ambos casos, ‘si p, entonces q’. Obviamente, las preguntas del tipo ‘qué-si-p’ tratan de enfocar al consecuente del condicional, mientras que las preguntas de la forma ‘cuándo-q’ intentan desplazar el foco hacia el antecedente. No obstante, en todos los casos, la tarea de los participantes es juzgar si la respuesta proporcionada (con la forma ‘si p, entonces q’) es una respuesta lo suficientemente completa.

Farr (2011) espera que se considere insuficiente a la respuesta cuando se produzca la perfección del condicional, es decir, mayoritariamente, en las condiciones ‘cuándo-q’, que, por ser las que enfocan el antecedente, son aquellas en las que, como se ha indicado, desde su óptica, podría acontecer la perfección del condicional con mayor probabilidad. No obstante, para explicar de un modo más claro en qué consiste exactamente la experimentación de Farr (2011), podemos describir un ejemplo de un par de contextos mínimos que aparece en su trabajo. En dicho ejemplo, se comenta que Monika vende mariscos en el mercado y que ella cobra 1 euro por un cangrejo, 2.50 euros por una anguila, 15 euros por una langosta y 2.50 euros por un lucio. Kerstin trabaja para Monika y no recuerda los precios. Puesto que no cree oportuno preguntárselos de nuevo a ella, decide, en su lugar, consultarlos con Sahra, que también trabaja para Monika y que conoce los precios perfectamente. En la condición ‘qué-si-p’, Kerstin pregunta:

‘¿Qué sucede si vendo una anguila?’ 
Por su parte, en la condición ‘cuándo-q’, su pregunta es: 
‘¿Cuándo consigo 2.50 euros?’ 
En los dos casos, Sahra responde lo mismo: 
‘Si vendes una anguila, consigues 2.50 euros’

En ambas condiciones, como se puede deducir de lo señalado más arriba, la tarea del participante consiste en indicar si Sahra ha respondido a la pregunta de Kerstin de un modo lo suficientemente completo.

Hay que decir que el experimento se cuidó en los más diversos detalles y que, si bien todos los participantes se enfrentaron a los dos tipos de pregunta, nunca lo hicieron para un mismo escenario. En los cuestionarios que se les entregaron, además, se incluían preguntas complementarias para verificar que, efectivamente, los participantes podían entender un condicional como la respuesta a una pregunta y diferenciar con claridad cuándo una respuesta es exhaustiva o no.

Los resultados de los participantes, que eran estudiantes de un curso de introducción a la lingüística en la Universidad de Frankfurt, parecieron, en principio, apoyar las tesis de Farr (2011), ya que se respondió negativamente en el 89,2% de los contextos ‘cuándo-q’ y solo en el 16,3% de los contextos ‘qué-si-p’, siendo el mayor porcentaje en los contextos ‘cuándo-q’ interpretado por Farr (2011) como una evidencia de que la perfección del condicional va asociada a un enfoque en el antecedente. Centrándonos en el ejemplo que acabamos de describir, puede decirse que Farr (2011) parece defender que la respuesta de Sahra no es entendida en el contexto ‘cuándo-q’ como una expresión condicional, sino como una bicondicional, en la que la relación entre sus dos términos transcurre en las dos direcciones posibles. El participante, de este modo, considera la respuesta incompleta porque piensa que no se puede establecer una relación bicondicional entre la anguila y los 2.50 euros, pues vendiendo un lucio también es posible conseguir la misma cantidad de euros. Y es que se puede considerar que, según Farr (2011), las respuestas a las preguntas del tipo ‘cuándo-q’, si se presentan en forma condicional, son siempre perfeccionadas y, precisamente por ser siempre perfeccionadas, en situaciones como la del ejemplo de Monika, Kerstin y Sahra, son juzgadas como incompletas.

Con el propósito de apoyar y fundamentar aún más sus conclusiones y de cotejar sus resultados con los de trabajos como el de Zondervan (2009), propone otro experimento bastante similar en el que el único cambio sustancial con respecto al que acabamos de exponer es que, en lugar de preguntar si la respuesta es lo suficientemente completa, se les solicita a los participantes que indiquen si la respuesta es verdadera o no. Puesto que los resultados obtenidos con tal experimento poco añaden a la problemática que estamos analizando en estas páginas, debido a que son relevantes, básicamente, solo para la discusión que Farr (2011) plantea acerca del paradigma empleado por Zondervan (2009), pasamos a comentar, a continuación, qué es lo que, desde nuestro punto de vista, verdaderamente demuestra la experimentación de Farr (2011) y a revisar si, realmente, refuta los postulados de la tesis de la implicatura escalar conversacional9.

5. Enfoque y antecedentes alternativos: ¿Planteamientos excluyentes?

Farr (2011) tiene razón, de modo indiscutible, en que, si planteamos antes de un condicional una pregunta que enfoque su antecedente, es altamente probable que dicho condicional, si aparece como respuesta a la pregunta, sea interpretado como bicondicional. No obstante, esto, en realidad, no debe resultarnos sorprendente, ya que, en contextos como el del ejemplo expuesto en el apartado precedente, una pregunta del tipo ‘cuándo-q’ solicita información acerca de la condición necesaria de ‘q’, y recordemos que, según planteamos, la perfección del condicional acontece cuando el antecedente (‘p’) se presenta como una condición necesaria del consecuente (‘q’).

De esta manera, en el ejemplo anterior, la respuesta de Sahra a la pregunta de Kerstin relativa a cuándo se consigue 2.50 euros (esto es, ‘si vendes una anguila, consigues 2.50 euros’) debe entenderse como que Sahra está tratando de indicarle a Kerstin cuál es la condición necesaria para obtener 2.50 euros, y no solo una condición suficiente para conseguir tal cantidad de dinero. Es legítimo, por tanto, en una situación como esta, interpretar el condicional con el que responde Sahra como un bicondicional, pues ese parece ser el sentido que Sahra desea darle. Obviamente, la respuesta de Sahra es incorrecta, puesto que vender una anguila no es una condición necesaria para conseguir 2.50 euros, sino, exclusivamente, una condición suficiente para ello, y ese es el motivo por el que los participantes en el experimento juzgan la respuesta de Sahra como incompleta.

Como se puede apreciar a partir de estos argumentos, los hallazgos de Farr (2011) no invalidan verdaderamente los supuestos de la teoría de la implicatura escalar conversacional, ya que es posible explicar lo que acontece en sus experimentos en términos de antecedentes alternativos, términos que, de manera directa, nos evocan los argumentos de los autores que plantean la tesis de la implicatura escalar. Y es que, siguiendo con el mismo ejemplo, puede decirse que conseguir 2.50 euros tiene, en el universo cerrado creado en el experimento, dos causas suficientes, que son vender una anguila y vender un lucio. Esto significa que el consecuente ‘consigues 2.50 euros’ puede tener dos antecedentes, ‘si vendes una anguila’ y ‘si vendes un lucio’, siendo precisamente el hecho de que el participante tiene esta información el que provoca, como hemos apuntado, que este último estime la respuesta de Sahra como incorrecta. Así, aunque Kerstin pregunta por la condición necesaria para obtener 2.50 euros, podemos notar que la respuesta de Sahra no es válida, ya que la auténtica condición necesaria para conseguir 2.50 euros es la disyunción formada por vender una anguila o vender un lucio.

No se puede, de este modo, afirmar que el participante en el experimento de Farr (2011) perfecciona el condicional, pues lo único que en realidad sucede es que se da cuenta de que el condicional con el que responde Sahra no debe ser perfeccionado, y se da cuenta por motivos coherentes con los planteamientos de los teóricos que explican el fenómeno de la perfección del condicional recurriendo a la hipótesis de la implicatura escalar conversacional. Es obvio que el enfoque en el antecedente conduce a entender, como pretende Farr (2011), el condicional como bicondicional, pero ello no supone que, existiendo antecedentes alternativos conocidos por el sujeto, este tenga que aceptar como adecuado tal proceso de perfección.

Por consiguiente, lo que en el experimento de Monika, Kerstin y Sahra, en definitiva, Kerstin desea saber es, teniendo en mente una representación mental equivalente a ‘p si, y solo si, q’, cuál es el contenido de ‘p’. Como se deriva de lo expuesto, la respuesta más idónea de Sahra debió ser una semejante a esta:

‘Si vendes una anguila o un lucio, consigues 2.50 euros’

Si se realiza una pregunta del tipo ‘cuándo-q’, esto es, enfocada en el antecedente, y se responde con este último condicional, sin duda, este va a ser perfeccionado (y procesado como ‘vendes una anguila o un lucio si, y solo si, consigues 2.50 euros’) y, en el mundo cerrado del experimento de Farr (2011), considerado como una respuesta correcta por el participante. Con respecto a esto, únicamente creemos oportuno reiterar de nuevo que, como se indicó con anterioridad, el que una expresión que en lengua natural parece remitir claramente a un operador lógico determinado (en este caso, al condicional) sea procesada por el sujeto en función de otro operador lógico (en este caso, del bicondicional) no es ningún misterio que resolver, puesto que reflexiones como las de Deaño (1999), a las que ya hemos aludido más arriba, nos revelan que no siempre se da, como dijimos, una coincidencia inequívoca entre las expresiones en lengua natural y los operadores lógicos. Además, sabemos que en los experimentos de esta índole se crean escenarios que, a veces, no les resultan totalmente coherentes o consistentes a los participantes tal y como están descritos literalmente y que, con el propósito de otorgarles coherencia o consistencia, en ocasiones, se construyen representaciones mentales que no coinciden exactamente con lo expresado. En este sentido, puede ser muy ilustrativo atender también a resultados como los de Almor y Sloman (2000), que nos reflejan que, efectivamente, hay situaciones en las que el texto que presenta el experimentador es interpretado en un sentido diferente por el participante, y ello con el fin de hallar una mayor congruencia en la información que recibe.

De este modo, una vez más, podemos volver a pensar en Henlé (1962) y en los planteamientos que sugieren que la mente humana se atiene a las reglas de inferencia de la lógica formal en sus razonamientos, residiendo la clave de los problemas y de los errores en la interpretación de la información, y no en las deducciones lógicas propiamente dichas realizadas a partir de la información interpretada. De hecho, sin ser nuestra intención suscribir posiciones teóricas en esta línea, podemos decir, no obstante, que los resultados experimentales de Farr (2011), al fin y al cabo, también apoyan enfoques de esta índole. Tales resultados evidencian capacidades lógicas relevantes en el individuo, ya que el participante, cuando en las condiciones ‘cuándo-q’ rechaza el condicional dado como respuesta y afirma que no es correcto, lo que hace es, de alguna forma y aunque no sea consciente de ello, detectar que de un consecuente como obtener 2.50 euros no se puede deducir un antecedente como vender una anguila a partir de un condicional como ‘si vendes una anguila, consigues 2.50 euros’. El participante parece, así, notar que ello significaría incurrir, en cierta medida, en la falacia de la afirmación del consecuente. Tal falacia, como vimos, se desvanece cuando el condicional es perfeccionado (y se convierte en la aplicación de una regla de modus ponens), pero esto no es lo que sucede en el experimento de Farr (2011), pues en él el participante nota que la perfección no es legítima (por existir un antecedente alternativo que también es una causa suficiente) y que, por consiguiente, se puede estar procediendo de forma semejante a la manera de operar que caracteriza a la falacia de la afirmación del consecuente. Evidentemente, se requieren determinadas habilidades lógicas para actuar así.

Por último, no nos gustaría finalizar este apartado sin plantear, insistiendo desde otro punto de vista en que los resultados experimentales de Farr (2011) no refutan la tesis de la implicatura escalar conversacional, que las predicciones de los defensores de esta última tesis no serían, con respecto a la experimentación de Farr (2011), muy diferentes a las de ella y que, por esta razón, el comportamiento de sus participantes también constituiría un apoyo para tal tesis. Efectivamente, desde la óptica de la implicatura escalar conversacional, se esperaría, igualmente, que en la condición ‘cuándo-q’ el participante declarara que el condicional es una respuesta incompleta e incorrecta, y ello porque en el escenario descrito se establece explícitamente otra causa suficiente para el consecuente (vender un lucio). Siendo, así, valiosos los hallazgos de Farr (2011) por sí mismos, pues nos muestran que al enfocarnos en el antecedente nos inclinamos hacia la bicondicionalidad, no demuestran nada con respecto a la hipótesis de la implicatura escalar conversacional, ya que sus resultados experimentales son explicables en términos de antecedentes alternativos y no invalidan, por tanto, los supuestos fundamentales vinculados con tal hipótesis.

CONCLUSIONES

No cabe duda de que tesis como las revisadas en estas páginas son fundamentales para comprender la auténtica naturaleza de los procesos de construcción de representaciones mentales y de comprensión de los discursos. Sin embargo, las investigaciones en esta dirección no solo nos resultan útiles para entender dichos procesos, sino también para revisar hasta qué punto el comportamiento intelectual en determinados ejercicios o tareas diseñadas experimentalmente puede aportarnos indicios con respecto al problema de si la mente humana opera en función de las reglas y prescripciones de la lógica formal o no. Sin ser nuestro propósito ofrecer una solución definitiva para este problema, es evidente que las conclusiones obtenidas en este trabajo pueden tener una cierta incidencia en la polémica derivada de el.

Sin duda, la facilidad con la que los individuos incurren en determinadas falacias lógicas puede llevarnos a pensar que nuestras operaciones inferenciales no siempre se atienen a lo establecido por la lógica clásica. Empero, lo expuesto a lo largo de estas páginas nos muestra que, aunque el resultado final puede ser que el sujeto, aparentemente, cometa una falacia, dicho resultado, generalmente, va a estar antecedido por toda una serie de procesos previos. Si tales procesos son tenidos en cuenta y analizados debidamente, pueden revelarnos que es posible deducir una conclusión lógicamente no válida a causa de una mala interpretación de la información acerca de la que se va a razonar, y no necesariamente a causa de la realización de inferencias incompatibles con reglas lógicas básicas10. El fenómeno de la perfección del condicional nos alerta en este sentido, pues nos revela que dos falacias vinculadas al razonamiento condicional, como lo son la falacia de la afirmación del consecuente y la falacia de la negación del antecedente, pueden no tener su origen en la actividad lógica de extracción de conclusiones, sino en el proceso de construcción de representaciones mentales previo a tal actividad, proceso en el que un condicional puede ser entendido como bicondicional y, por tanto, la falacia de la afirmación del consecuente transformarse en una aplicación de la regla de modus ponens y la falacia de la negación del antecedente en una aplicación de la regla de modus tollens.

Para fundamentar estos planteamientos, no contamos con una explicación, sino con dos explicaciones que apelan a factores pragmáticos como los responsables de la perfección del condicional o de la interpretación de este último como bicondicional. Una de estas explicaciones es la de la implicatura escalar conversacional y la otra la del enfoque en el antecedente. Si bien cualquiera de las dos explicaciones sería útil para argumentar que el hecho de que un individuo, al razonar, cometa una falacia no demuestra forzosamente que ha realizado un razonamiento incorrecto desde el punto de vista lógico, la de la implicatura escalar conversacional, como hemos visto, parece más potente, ya que en el experimento planteado por Farr (2011) para demostrar la importancia que para la perfección del condicional tiene enfocar el antecedente se presuponen, de alguna manera, las tesis esenciales que subyacen a la propuesta de la implicatura escalar conversacional. Ello se puede notar en que, en Farr (2011), se recurre a un escenario en el que se presentan antecedentes alternativos que claramente realizan las funciones de condiciones suficientes (y no necesarias) y, por consiguiente, se atiende al aspecto, desde nuestro punto de vista, más fundamental del argumento asociado a la tesis de la implicatura escalar conversacional, que no es otro que el del rol de los antecedentes alternativos. Y esto nos sugiere que el enfoque de la implicatura escalar puede ser un enfoque amplio y de gran alcance útil para explorar un mayor número de relaciones posibles entre el ámbito de la pragmática y la estructura informativa del discurso.

Hay que reconocer, no obstante, que Farr (2011) está en lo cierto al plantear que con preguntas de la forma ‘cuándo-q’, enfocadas en el antecedente, se produce una inclinación hacia la bicondicionalidad. Sin embargo, ello no significa, como parece pretender, que a partir de este hecho pruebe que la concepción de la implicatura escalar conversacional no se sostiene, puesto que, y así se deriva de lo planteado más arriba, preguntar ‘cuándo-q’ es preguntar por la condición necesaria de ‘q’ y, por tanto, asumir la relevancia que pueden tener eventuales antecedentes posibles.

Puede pensarse, así, que la hipótesis de la implicatura escalar conversacional y la del enfoque en el antecedente no solo no son incompatibles, sino que la segunda, lejos de invalidar a la primera, la necesita para el diseño de la experimentación por medio de la que puede verse apoyada. Y es que difícilmente puede entenderse el comportamiento de los participantes en el experimento de Farr (2011) comentado en estas páginas sin tener presente la posibilidad de antecedentes diferentes para un mismo consecuente. Igualmente, puesto que, como es bien sabido, el término ‘si’ de un condicional es susceptible de ser interpretado en función de distintos niveles de abstracción y no todos los condicionales son del mismo tipo, no cabe duda de que en los procesos de focalización pueden influir otras variables. En este sentido, una labor muy productiva podría ser revisar la propuesta de Farr (2011) a la luz de los tipos de condicionales distinguidos en trabajos como Dancygier (1998) o Schwenter (1999), los cuales, quizás, podrían revelarnos que en el experimento de Farr (2011) incidieron también otros factores que no fueron controlados.

Pero todo esto nos conduce, del mismo modo, obviamente, a problemas epistemológicos más profundos, pues nos muestra que los mismos resultados experimentales de una investigación pueden ser utilizados tanto para apoyar a una teoría como a su rival y que distintos supuestos posibilitan organizar los mismos datos de diferente manera y, de esta forma, tomarlos como pruebas de posiciones teóricas divergentes. Esta situación se ha dado, y, de algún modo, continúa dándose, por ejemplo, en el ámbito de la ciencia cognitiva, en el que, por poner el caso, la literatura derivada de la problemática abierta por Wason (1966, 1968), a la cual aludimos en la introducción, nos refleja toda una lucha entre distintos enfoques que tratan de imponerse unos a otros basándose en porcentajes de respuestas de participantes en tareas de razonamiento y en significaciones estadísticas halladas a partir de tales porcentajes11. De este modo, diferentes autores, defensores de teorías sobre la cognición con fundamentos irreconciliables, afirman que las significaciones que ellos encuentran entre sus datos demuestran sus propias tesis, siendo siempre oportuna en situaciones de este tipo, en nuestra opinión, una revisión crítica, como la que hemos realizado aquí del trabajo de Farr (2011), de las condiciones experimentales incluidas en sus investigaciones para verificar si realmente prueban sus supuestos.

Tenemos, por consiguiente, en coherencia con lo expuesto en trabajos como, por ejemplo, los de López (2010, 2011a, 2012), en definitiva, que cuidar los experimentos que diseñamos para demostrar nuestros postulados y atender a todos los factores y las variables que verdaderamente intervienen en ellos. Proceder así es, sin duda, fundamental para poseer la certeza de que nuestra labor experimental nos proporciona unos resultados que nos permiten decantarnos por una propuesta más que por otra, no obviando ni ignorando ningún elemento no patente que también haya podido tener su incidencia y que, por esta razón, los relativice. Actitudes prudentes como esta son, claro está, deseables en todas las áreas del conocimiento y, especialmente, como hemos podido comprobar a lo largo de este trabajo, en ámbitos como el de la pragmática, la lógica, la psicología del razonamiento y la ciencia cognitiva.

 

NOTAS

1      Evidentemente, esta afirmación no implica que necesariamente tengamos que asumir que la interpretación literal de una expresión es la correcta. Se han presentado diversas posiciones al respecto y se ha generado recientemente todo un debate en este sentido, como se puede apreciar, por ejemplo, en Recanati (2005).

2      De hecho, ha sido tratado por muy diversos autores, entre ellos, como nos recuerda Horn (2000), el propio Aristóteles, quien les atribuía cierto valor inductivo a las falacias mencionadas al considerarlas como algo semejante a inferencias basadas en signos. No obstante, nuestra posición al respecto, como acabamos de indicar, apunta a asumir que, cuando un condicional es perfeccionado, la falacia de la afirmación del consecuente y la de la negación del antecedente pueden ser entendidas como aplicaciones deductivas de reglas lógicas válidas.

3      En realidad, según la literatura, se transforma en ‘si no voy al mercado, entonces no compro pescado’, lo cual conduce de manera obvia a ‘voy al mercado si, y sólo si, compro pescado’.

4      Desde nuestro punto de vista, sus planteamientos son sumamente relevantes, ya que han sido utilizados, por ejemplo, para argumentar, en López (2011b), en contra de las teorías psicológicas que defienden que existen mecanismos evolutivos adaptativos en la mente humana que ayudan a detectar de un modo relativamente sencillo a los infractores de los acuerdos y para analizar, en López (2012), el comportamiento de participantes diagnosticados con autismo en determinados ejercicios de razonamiento.

5      Esto es, la de cantidad (se entrega la información necesaria, ni más ni menos), la de cualidad (la información transmitida es cierta), la de relevancia (la información transmitida es la oportuna y apropiada) y la de manera (la información se expresa correctamente y con un estilo adecuado).

6      En López (2011b), podemos encontrar otro ejemplo de escalas de esta índole referido a las causas por las que se puede contraer el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

7      Como también lo es, y así lo señalan también McKenzie et al. (2010), pensar en una situación en la que calentemos mantequilla y esta no se derrita.

8      No entramos en el análisis de tales discrepancias porque ello nos desviaría de los objetivos principales de este trabajo y aumentaría considerablemente su extensión. No obstante, el lector interesado puede hallar información sobre este asunto, y referencias bibliográficas vinculadas a el, en Moldovan (2009).

9      En este sentido, una labor que no se ha realizado en este trabajo y que también podría proporcionar bastante información relevante es el análisis de las estructuras de las secuencias utilizadas por Farr (2011), pues, sin duda, tales estructuras también pueden haber ejercido su influencia en los resultados. Del mismo modo, otra perspectiva de investigación que podría ser muy fructífera es la que pueden abrir planteamientos como el de Grice (1989), los cuales ofrecen la posibilidad de diferenciar tipos de implicaturas y pueden ser útiles para revisar las características que realmente presentan los textos utilizados por Farr (2011).

10      Puede ser muy ilustrativa, a este respecto, la lectura de Santamaría (1995), si bien, como también indicamos en la introducción, la polémica sobre este asunto se ha prolongado hasta épocas mucho más recientes.

*      Agradecimientos

Este artículo es resultado del proyecto N°1120007, "El procesamiento de enunciados condicionales en los estudiantes de Educación Media: un estudio a partir de la tarea de selección de Peter Wason", del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDECYT), de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT), Ministerio de Educación, Gobierno de Chile. El autor, que es el investigador responsable del mencionado proyecto, agradece al programa FONDECYT y a las instituciones nombradas el financiamiento de este trabajo.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Almor, A. & Sloman, S. A. (2000). Reasoning versus text processing in the Wason selection task -a non-deontic perspective on perspective effects. Memory & Cognition, 28, 1060-1069.         [ Links ]

Atlas, J. D. & Levinson, S. C. (1981). If-clefts, informativeness, and logical form. En P. Cole (Ed.), Radical Pragmatics (pp. 1-61). Amsterdam: Academic Press.         [ Links ]

Auwera, J. van der (1997a). Pragmatics in the last quarter century: The case of conditional perfection. Journal of Pragmatics, 27, 261-274.         [ Links ]

Auwera, J. van der (1997b). Conditional perfection. En A. Athanasiadou & R. Dirven (Eds.), On conditionals again (pp. 169-190). Amsterdam: John Benjamins.         [ Links ]

Beller, S. (2010). Deontic reasoning reviewed: psychological questions, empirical findings, and current theories. Cognitive Processing, 11, 123-132.         [ Links ]

Dacygier, B. (1998). Conditionals and prediction: Time, knowledge and causation in conditional constructions. Cambridge: Cambridge University Press.         [ Links ]

Deaño, A. (1999). Introducción a la lógica formal. Madrid: Alianza Editorial.         [ Links ]

Evans, J. St. B. T (2008). Dual-processing accounts of reasoning, judgment, and social cognition. Annual Review of Psychology, 59, 255-278.         [ Links ]

Evans, J. St. B. T., Barston, J. & Pollard, P. (1983). On the conflict between logic and belif in syllogistic reasoning. Memory & Cognition, 11, 295-306.         [ Links ]

Farr, M. (2011). Focus influences the presence of conditional perfection: Experimental evidence. En I. Reich, E. Horch & D. Pauly (Eds.), Proceedings of Sinn & Bedeutung 15 (pp. 225-239). Saarbrücken: Saarland University Press.         [ Links ]

Fiddick, L. & Erlich, N. (2010). Giving it all away: Altruism and answers to the Wason selection task. Evolution and Human Behavior, 31, 131-140.         [ Links ]

Fintel, K. von (2001).Conditional strengthening: A case study in implicature [en línea]. Disponible en: http://web.mit.edu/fintel/fintel-2001-condstrength.pdf        [ Links ]
Geis, M. L. & Zwicky, A. M. (1971). On invited inferences. Linguistic Inquiry, 2, 561-566.         [ Links ]

Girotto, V. & Tentori, K. (2008). Is domain-general thinking a domain-specific adaptation? Mind and Society, 7(2), 167-175.         [ Links ]

Grice, H. P. (1975). Logic and conversation. En P. Cole & J. L. Morgan (Eds.), Sintax and Semantics (pp. 41-59). Nueva York: Academic Press.         [ Links ]

Groenendijk, J. A. & Stokhof, M. J. (1984). Studies on the semantics of questions and the pragmatics of answers. Tesis de doctorado, Universidad de Ámsterdam, Ámsterdam, Holanda.         [ Links ]

Henlé, M. (1962). On the relation between logic and thinking. Psychological Review, 69(4), 366-378.         [ Links ]

Horn, L. R. (2000). From if to iff: Conditional perfection as pragmatic strengthening. Journal of Pragmatics, 32, 289-326.         [ Links ]

López, M. (2010). Neurodiversidad y razonamiento lógico. La necesidad de una nueva perspectiva en las investigaciones sobre el autismo. Revista de Educación Inclusiva, 3(2), 97-111.         [ Links ]

López, M. (2011a). Razonamiento contrafactual y conocimiento general. La primacía de la estructura formal abstracta en el autismo. Revista de Educación Inclusiva, 4(2), 123-135.         [ Links ]

López, M. (2011b). ¿Existen reglas adaptativas en la mente humana? Una revisión crítica de las teorías cognitivas evolutivas por medio del enfoque de la perfección del condicional. Cinta de Moebio, 41, 123-143.         [ Links ]

López, M. (2012). Problemas metodológicos en las investigaciones sobre las capacidades intelectuales en el espectro autista: el caso de la perfección del condicional. Alpha. Revista de Artes, Letras y Filosofía, 34, 117-132.         [ Links ]

Luria, A. R. (1976). Cognitive development: Its social and cultural foundations. Cambridge: Harvard University Press.         [ Links ]

Mckenzie, R., Evans, J. St. B. T. & Handley, S. J. (2010). Conditional reasoning in autism: Activation and integration of knowledge and belief. Developmental Psychology, 46(2), 391-403.         [ Links ]

Moldovan, A. (2009). Pragmatic considerations in the interpretation of denying the antecedent. Informal Logic, 29(3), 309-326.         [ Links ]

Pijnacker, J., Geurts, B., Lambalgen, M. van, Kan, C. C., Buitelaar, J. K. & Hagoort, P. (2009). Defeasible reasoning in high-functioning adults with autism: Evidence for impaired exception-handling. Neuropsychologia, 47(3), 644-651.         [ Links ]

Rooth, M. (1996). Focus. En S. Lappin (Ed.), The handbook of contemporary semantic theory (pp. 271-298). Oxford: Blackwell.         [ Links ]

Rutherford, M. D. (2009). Cheater detection is preserved in autism spectrum disorders. Journal of Social, Evolutionary, and Cultural Psychology, 3(2), 105-117.         [ Links ]

Santamaría, C. (1995). Introducción al razonamiento humano. Madrid: Alianza Editorial.         [ Links ]

Schulz, K. & van Rooij, R. (2006). Pragmatic meaning and non-monotonic reasoning: The case of exhaustive interpretation. Linguistics and Philosophy, 29, 205-250.         [ Links ]

Schwenter, S. (1999). Pragmatics of conditional marking. Nueva York: Garland.         [ Links ]

Scott, F. J., Baron-Cohen, S. & Leslie, A. (1999). If pigs could fly: A test of counterfactual reasoning and pretence in children with autism. British Journal of Developmental Psychology, 17, 349-362.         [ Links ]

Van Rooij, R. & Schulz, K. (2004). Exhaustive interpretation of complex sentences. Journal of Logic, Language and Information, 13, 491-519.         [ Links ]

Wason, P. C. (1966). Reasoning. En B. Foss (Comp.), New horizons in psychology (pp. 135-151). Harmondsworth (Middlesex): Penguin.         [ Links ]

Wason, P. C. (1968). Reasoning about a rule. Quarterly Journal of Experimental Psychology, 20, 273-281.         [ Links ]

Zondervan, A. (2009). Experiments on QUD and focus as a contextual constraint on scalar implicature calculation. En U. Sauerland & K. Yatsushiro (Eds.), Semantics and pragmatics: From experiment to theory (pp. 94-112). Houndmills (Basingstoke): Palgrave Macmillan.         [ Links ]

 

Recibido: 6-XI-2012 / Aceptado: 16-IX-2013

Todo el contenido de la revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons

  Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

Av. El Bosque 1290, 5º piso, Sausalito

Viña del Mar - Chile

Tel.: (56) (32) 2274000


revista.signos@ucv.cl



SciELO - Scientific Electronic Library Online
 
vol.47 número85¿Podemos evitar la perfección del condicional enfocando el antecedente o son necesarios antecedentes alternativos?El sujeto y la subjetividad: Variación del pronombre yo en géneros conversacionales y de los medios de comunicación del español de Canarias índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos	Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados
Articulo
pdf en Inglés
Articulo en XML
Referencias del artículo
Como citar este artículo
Traducción automática
Enviar articulo por email
Indicadores
No hay articulos citadosCitado por SciELO
Links relacionados
No hay articulos similaresSimilares en SciELO
Permalink
Revista signos
versión On-line ISSN 0718-0934
Rev. signos vol.47 no.85 Valparaíso ago. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342014000200007 
 

ARTÍCULOS

 

Humor as a branding strategy in political discourse. A case study from Romania

El humor como estrategia de branding en el discurso politico. Un estudio de caso de Rumania

 

Răzvan Săftoiu 
Transilvania University of Braşov, Romania 
razvansaftoiu@yahoo.com

Carmen Popescu 
Transilvania University of Braşov, Romania 
carmenpopescu@upcnet.ro

Abstract: In this paper we discuss the construction and consolidation of the political brand ‘The Tribune-Jester’ in relation to the use of ethnic humor in the form of joking in Romanian parliamentary discourse by a controversial political figure of Romanian politics, Corneliu Vadim Tudor. The data come from transcripts of the meetings from the internet section ‘Parliamentary Debates’ of the Senate and are analyzed using concepts from discourse analysis, pragmatics and conversation analysis. Under the guise of humor, the Member of Parliament (MP) profits by the rules of parliamentary politics and succeeds in portraying himself as a populist politician, in rebelling against the establishment and in voicing his nationalistic attitudes.

Key Words: Joking mode, political brand, parliamentary discourse, ethnic humor.

Resumen: En este ensayo se comenta la construcción y consolidación del brand político ‘El Tribuno-Bufón’ en relación con el uso del humor étnico en forma de chiste en el discurso parlamentario de una figura política rumana controvertida, Corneliu Vadim Tudor. Los datos proceden de transcripciones de las reuniones del Senado de Rumania, en la sección de Internet, llamada ‘Debates Parlamentarios’, y son analizados utilizando conceptos del análisis del discurso, de la pragmática y del análisis de la conversación. Bajo el disfraz del humor, el Miembro del Parlamento (MP) se aprovecha de las reglas de discurso parlamentario y se presenta como una figura política populista, se rebela contra el establecimiento y da voz a sus actitudes nacionalistas.

Palabras Claves: Marco chistoso, brand político, discurso parlamentario, humor étnico.

INTRODUCTION

In this paper we start from the concept of ‘political branding’, particularly Fairclough’s (2006) discussion of ‘the Băsescu brand’, in order to argue that ethnic humour is used in parliamentary interventions as a strategy in order to style the identity of one of the most unconventional and controversial political figures in Romanian politics, Corneliu Vadim Tudor. Secondarily, we aim to show that ethnic humour can be used in parliamentary discourse to mark a shift from the ‘serious’ to the ‘humorous mode’ (Mulkay, 1998). This shift is accompanied by changes in the turn-taking structure of the discourse, which challenge the rules of this activity type (Levinson, 1992), allowing for more interactional patterns to occur and acting as a trigger for a more relaxed atmosphere, where political judgments can be made to look relative.

Using Goffman’s notions of ‘frame’ and ‘footing’, as well as Levinson’s notion of ‘activity type’ and concepts from conversation analysis, we argue that joking, although a phenomenon in its own right (Davies, 1990), can also be used to further other purposes, such as political branding, an extension to politics of this commercial strategy.

The data we used are the transcript and our translation of the transcript of the meetings from the internet section ‘Parliamentary Debates’ of the Senate (www.cdep.ro), which offers a database that can be accessed by selecting the date of the meeting in the annual calendars.

We will first set the scene by providing an overview of Romania’s parliamentary system and then move on to the discussion of the place of the parliamentary debate in the larger context of political discourse, as outlined in the literature.

1. The political setting, actors and issues involved

The Parliament of Romania is a relatively young bicameral system, whose main function is the passing of laws in a general debate and a debate on articles, appointing and revoking high officials, including Romania’s President.

Starting from Goffman’s (1972, 1981) distinction between ‘direct participants’, ‘side participants’ and ‘overhearers’ further development of dialogue roles, i.e. participants vs. non- participants, Ilie (2010a) develops a corresponding taxonomy of parliamentary participant roles and institutional identities. Parliamentary discourse may be analysed following Ilie’s (2010a) proposal of discourse frames: spatial-temporal, participant and interaction. When it comes to the participant frames, it is worth mentioning that, apart from deputies and senators, other overhearers may attend the sessions: representatives of the Government, representatives of the mass-media or ordinary citizens. The most important person during the session is the President of the Chamber of Deputies as he/she presents the agenda, establishes the order for voting, chairs the proceedings, gives the floor to speakers, moderates the debate, makes sure that the debates are orderly organized.

Interaction within the Romanian Parliament is conventional and regulated by a set of rules contained in various official documents. When it comes to the interaction frame, Ilie (2010a: 202) identifies and discusses two concurrent practices: "the use of an institutionally ritualised discourse and the use of an individually tailored discourse". In the Romanian parliamentarian community of practice this is often translated as a desire to follow the procedures when delivering a speech (i.e. the MP puts his/ her name on the list and waits for his/her turn, speaks to the point, does not reply to the comments from the audience), which is mixed with a desire to add a personal note in his/ her speech (i.e. the MP makes remarks, uses quotations, references to previous speeches of other MPs, makes digressions, starts verbal exchanges with the audience while at the rostrum).

The interaction between MPs is governed by rules and conventions. Deputies and senators take the floor from the rostrum in the order recorded on the speakers’ list and must not digress from the issues on the agenda (article 146 (2), article 148 (2) from the Statutes of the Chambers of Deputies). The regulations of the Romanian Chamber of Deputies do not allow dialogue between the speaker at the rostrum and the audience. What is more, in case of digression or non-observance of ‘parliamentary deontology’, the President draws the speaker’s attention and if digression continues, may ask the speaker to yield the floor (article 148 (2) from the Statutes of the Chambers of Deputies). The President may even interrupt the session and have the speaker evacuated. Dialogue between the speaker and the audience is not allowed (article 151 (2) from the Statutes of the Chambers of Deputies). According to article 149 from the Statutes of the Chambers of Deputies, the president will give the floor to a senator anytime he/she wants to rebut personal attacks to his/her person made in the course of the debate. The time allotted for the reaction is not specified.

In her study on Romanian Parliamentary debates, Ilie (2010a) argues that this genre shows a tendency towards mitigating confrontations, in spite of the frequent direct and individualised addresses. Debates in Romania’s Parliament are oriented towards "handling cross-party confrontation and interpersonal differences by means of diversified rhetorical devices" (Ilie, 2010b: 204). The author concludes that a strategy to mobilise audience is the use of parliamentary ad-hoc dialogue with the whole audience or with individual members of the audience.

Corneliu Vadim Tudor (b. November 28, 1949 in Bucharest) is a far-right veteran of Romania’s political scene, leader of România Mare (Greater Romania Party), writer and journalist. Tudor was a court poet for the late dictator Nicolae Ceauşescu. He has written more than ten volumes of poetry and political commentary. Tudor was accused of having collaborated with the former ‘Securitate’ (secret police) under the code name Cornel. Essentially populist, he is known for his strongly nationalist and xenophobic views, as well as his reliance on the denunciations of political opponents. He is popular with some of the Romanians who feel left behind by free-market reforms.

In 1991, Tudor founded the Greater Romania Party, a nationalist populist party that mixes racism, mainly antihungarianism and anti-Semitism, and nostalgia for the good old days of communism, "with a membership of retired Securitate and army officers, as well as fierce nationalists" (Ilie, 2010b: 210). Statements made and articles written by Tudor and his party colleagues can also be described as ultra-Nationalist, anti-Hungarian, anti-Roma, anti-Semitic, and homophobic, irredentist.

In 2000, Tudor received the second largest number of votes in Romania’s presidential elections, i.e. 33,17% of the votes. This ensured he would compete in the second round run-off against former president and Romanian Social Democratic Party candidate Ion Iliescu, who won by a large margin. Parallels are often drawn with the situation in France two years later, when far right Front National Party leader Jean-Marie Le Pen similarly drew the second largest number of votes and was elevated, but defeated, in the presidential run-off against Jacques Chirac. That is why, Tudor is sometimes called ‘Jean-Marie Le Pen of the Carpathians’.

Roma and Hungarians represent the most important minorities in Romania (the results of the census in 2011 are the following: Roma –3,3%, Hungarians –6,5%). They are perceived differently by Romanians and ‘pose’ different problems (Băican, Toma, Csata & Zsigmond, 2010). In the following paragraphs, we will briefly describe their historical and social background.

Roma is an alternative English name for Gypsy, the plural of ‘Rom’, used to refer to the Romani people in Eastern Europe and the Balkans. Numerous programs for the integration and social advancement of the Roma are taking place in Romania. However, they are still the most socially disadvantaged minority group, hardly managing to integrate in society. The opportunity of unrestricted travel that rose with the accession of Romania to the European Union led to a movement of significant numbers of Roma people towards the West, mostly to Spain, Italy, Austria, Germany and France, in search for a better life. Roma minority is perceived by the Romanians as a source of national shame and Romanians tend to believe that, without this problem, the international prestige of the country would be much higher. According to Csepeli and Simon (2003), the public discourse on the Roma is dominated by hate speech and often touches on issues such as Roma living on government subsidies and charity, criminal activity and begging. A common belief is that Roma do not value education (Băican et al., 2010) and many remain illiterate. Because of their high birth rate, they are also perceived as a demographic threat.

Situated in the north-western part of Romania and neighbouring Hungary, Transylvania has been subject to border movements between the two countries according to various treaties and awards recorded in older and recent history as well. Consequently, it has been the centre of inter-ethnic tensions between Romanians and Hungarians. This confrontation reached its climax with the inter-ethnic violence in Tîrgu Mureş in 1990, followed by the freezing of diplomatic relations with Hungary between 1990 and 1994. In close connection to this, Kontler (2001: 89) notes that:

"While decision-makers in Romania and Hungary became somewhat more conciliatory throughout the 1990s, negative clichés and reciprocal stigmatization continue to pervade the political and the cultural discourse. The difficulties of transition […] created a space for political groups who seek to exploit inter-ethnic tensions."

In September 1996, in a ‘basic treaty’ signed between the two countries, the acceptance of the existing borders and the implementation of the European standard of the rights of ethnic minorities were stipulated. However, prejudices and negative stereotypes have continued. Turda (2001) comments that many Romanians share the concern of Romanian nationalists, that Transylvania is in danger of being occupied by Hungarians.

The Democratic Union of Hungarians in Romania (DUHR) is not a legally registered political party, but, importantly, takes part in elections. It is classified as a ‘union’ or ‘alliance’ with a cultural platform. DUHR was part of all of Romania’s governing coalitions. Gyorgy Frunda is a pre-eminent ethnic Hungarian representative, and thus a main target of Tudor’s attacks.

In his overview of the main themes of Romanian jokes, Nedelcu (2006) argues that the vast majority are based on stereotypes about the Roma, such as: promiscuity, excessive birth rate, violation of basic commonsensical cohabitation rules (e.g. playing loud music, holding noisy outdoor weekend parties, breeding horses in flats), the refusal to learn and work, macho attitudes. As far as Hungarians are concerned, the first on Nedelcu’s list of stereotypes is the linguistic issue: "not knowing the Romanian language and being discriminated against" (2006: 191).

2. Some views on political discourse

According to Fairclough (2006), a distinction should be made between discourses, genres and styles. He describes the relationship between the three as follows: a discourse is operationalised through the following processes:

a) enactment (via genres, i.e. ways of interacting communicatively), 
b) inculcation (via styles, i.e. ways of being in their discursive aspect) and 
c) materialization (in infrastructures, technologies, architecture).

A ‘discourse’ is a way of representing some part or aspect of the world, characterised by specific vocabulary and grammatical features, e.g. "the neo-liberal economic" discourse (Fairclough, 2006: 3), political discourse, parliamentary discourse.

‘Genres’ are "particular forms (...) of communication which are specialized for trans-national and interregional interaction" (Fairclough, 2006: 3), a way of communicating and interacting, for example a format of the websites of international organizations and corporations, "ways of working, governing or conducting politics" (Fairclough, 2006: 28).

A ‘style’ is ‘the discourse moment’ (Fairclough, 2006), i.e. how things are said by a social or personal identity of various social actors: managers, politicians, teachers.

The three categories of ‘discourse’, ‘genre’ and ‘style’ combine in what Fairclough (2006) calls ‘order of discourse’, to be found both at the level of social practices and at the level of texts. He observes that discourses, genres or styles can mix, either from different orders of discourse, or from different and conventionally incompatible discourses, genres or styles from the same order of discourse, a case that he terms ‘interdiscursive hybridity’ (Fairclough, 2006).

There are other approaches to the analysis of genres and –whether it is the new rhetoric, systemic functional linguistics or ESP– they have much in common. Miller (1994) argues that genre is a rhetorical action based on recurrent situations. In the new rhetoric studies, ethnographic research or case studies shift the focus from the ‘features’ of the text to the ‘relations’ between text and context. In other words, new rhetoric genre theorists focus on "tying the linguistic and substantive similarities to regularities in human spheres of activities" (Freedman & Medway, 1994: 1). Miller (1994: 69) suggests that genres are bearers of "knowledge of the aesthetics, economics, politics, religious beliefs and all the various dimensions of what we know as human culture". This means that one should discuss the regularities in discourse within the broader context of social and cultural behaviour.

In systemic functional linguistics, the theoretical claim is that language is not a monolithic entity, but it is part of the social system. Martin (1984: 25) described genre from this perspective as "a staged, goal-orientated, and purposeful social activity that people engage in as members of their culture". In this line of thought, Halliday and Hasan (1985: 101) add:

"A culture is expressed by the totality of what is meaning; this domain of meaning has been formed by the various semiotic systems – systems that cover ways of being, saying and doing. These formed meanings construct significant situational values; and it is the operation of the semiotic systems that permits the perception of what is or is not a significant situational variable."

Swales (1990) proposes genre from the perspective of English for Specific Purposes (ESP). Thus, genre is "a class of communicative events with some shared set of communicative purposes" (Swales, 1990: 58) which are recognised by members of the professional or academic community in which the genre occurs, and thereby constitute the rationale for the genre.

Drawing on these distinctions, we can say that political discourse is enacted, among other discourses, by parliamentary discourse, that "displays particular institutionalised discursive features and ritualised interaction strategies" (Ilie, 2010c: 62). Parliamentary discourse is therefore a particular genre of political discourse, which in its turn displays several subgenres (Ilie, 2010a: 8-9), the debate being one of them. A debate is "a formal discussion on a particular topic and which is strictly controlled by an institutional set of rules and a moderator, who in Parliament is the Speaker or the President" (Ilie, 2010a: 10), therefore a mediated discourse, whose major strength is "the necessity of confrontation" and "the existence of opposite sides" (Ilie, 2010a: 10).

Van Dijk (2002: 150) further points to the complexity involved in defining the debate:

"A parliamentary debate is a discourse genre defined by a specific style, specific forms of verbal interaction (talk) under special contextual constraints of time and controlled speaker change, in the domain of politics, in the institution of parliament, as part of the overall act of legislation, engaged in by speakers who are MPs, representative of their constituencies as well as members of political parties, with the aim (for instance) to defend or oppose bills, with formal styles of address and argumentative structures supporting a political point of view... And this is merely a short summary of such a definition of a genre, which usually needs both textual and contextual specification."

When discussing parliamentary debates, van Eemeren and Garssen (2010) start from the premise that there are specific conventionalized communicative practices which are dependent on institutional requirements. Thus, in order to fulfil such institutional needs, it is necessary to implement a specific genre of communicative activity: adjudication, disputation, deliberation, negotiation, consultation and ‘communion-ation’.

In our study, we will take into consideration Bhatia’s (2004: 203) comprehensive definition of genre:

"Genre essentially refers to language use in a conventionalised communicative setting in order to give expression to a specific set of communicative goals of a disciplinary or social institution, which give rise to stable structural forms by imposing constraints on the use of lexico-grammatical as well as discoursal resources."

Thus, the communicative events that will be analysed are characterized by a set of communicative purposes identified and mutually understood by members of the professional community in which they occur, i.e. members of the Parliament. What is more, our attention is focused on a well-established member of this professional community, a fact which leads to the idea that he will have a much greater knowledge and understanding of the use and exploitation of genres than those who are apprentices, new members or outsiders. In the Analysis section, we will discuss the way the MP acts as an expert member and exploits resources to express not only ‘private’ but also organizational intentions within the constructs of ‘socially recognized communicative purposes’. Throughout this study, we will refer to a combination of textual, discursive and contextual factors in order to argue that ethnic humour can be used in parliamentary debate as a strategy meant to shape political identity.

The fact that parliamentary debates are public and official and now open to a very large public due to their transcripts on the internet, the expected style is formal and polite, without interruptions, heckling, backchanneling and many rhetorical styles. The examination of deviations in (verbal) behaviour during parliamentary debates can shed light on what is going on in this type of interaction. We will now present several theoretical concepts on which our analysis draws.

3. Analytical framework

We will briefly describe the way in which we are using these concepts.

3.1. Ethnic humor

We use the term ‘ethnic humor’ to refer to non-canned, intended, informal, and ‘applied’ humor (Mulkay, 1988), i.e. when social actors make use of humour for serious purposes, in various types of difficult interaction, and whose butt is an ethnic group. In the present paper, ethnic humour refers to occurrences of joking about ethnic targets (Hungarians) by the activation of two scripts (Davies, 1990), i.e. stupidity and opportunism.

3.2. Goffman’ s notions of ‘frame’ and ‘footing’

The interactive model of frames (Goffman, 1981) helps a hearer interpret utterances by providing information about the activity in which he/she is engaged as being, for example, delivering a political speech, making serious conversation, performing a play, joking. (for a discussion of parliamentary participant roles based on the interactive model of frames, see Ilie, 2010b). People use multiple frames to make sense of events even as they construct these events.

‘Frame’ refers to participants’ sense of what activity they are engaged in, and it is reflected in specific linguistic choices and in ‘footing’, which is a way of talking. This reflects the speaker’s adoption of one or several social roles in which he/she is active, or of a set of positions that individuals may take in relation to what is said. The two concepts interrelate in the sense that a change in our ‘footing’ signals a change in our ‘frame’ for events, our alignments, i.e. interpersonal relationships – to ourselves, to the others in the situation:

"A change in footing implies a change in the alignment we take up to ourselves and the others present as expressed in the way we manage the production and reception of an utterance." (Goffman, 1981: 128)

Therefore, we use Goffman’s (1981) notion of ‘frame’ to distinguish between the serious frame, i.e. ‘the parliamentary discourse’ and the ‘non-serious frame’, i.e. ‘the joking frame’, characterized in the data by a particular trigger, i.e. ethnic humour, humorous topics which are mostly culturally bound and a turn-taking system similar to conversation.

3.3. Levinson’s notion of ‘activity type’

Levinson (1992: 368) defines "activity type" – which he distinguishes from "speech activity" but equates with "speech event" and "episode" – as:

"a fuzzy category whose focal members are goal-defined, socially constituted, bounded, events with constraints on participants, setting, and so on, but above all on the kinds of allowable contributions. Paradigm examples would be teaching, a job interview, a jural interrogation, a football game, a task in a workshop, a dinner party and so on."

We used Levinson’s (1992) notion of ‘activity type’ to explain the role of restrictions on the kinds of contribution to the talk and the deviations from the norm., i.e. the disruption of the activity type at two levels:

a) The ‘form’ of the discourse traditionally associated with its turn-taking structure. When this is ‘broken’ and turn-taking patterns similar to conversation take its place, this is apparently perceived by the participants as funny.

b) The ‘content’ of the discourse traditionally associated with in terms of the expectations of the participants, i.e. ‘the rules’. Behaviours non-permissible among the participants as initiators or terminators of (humorous) topics and violations of the code of conduct accepted for this activity type also have a humorous potential.

In our understanding, ‘the parliamentary debate’ is an activity type with strict rules, governing a highly formal type of institutional discourse, whose main characteristic is solemnity. These constraints can be noticed for example in the participants’ orientation towards monologue and in the fact that allowable contributions to talk are made only ‘via the President of the meeting’. Ideally, an MP should use this type of discourse in order to build a serious, trustworthy figure.

4. Analysis

4.1. Branding and politics

Political branding is an extension to politics of a commercial strategy which seeks to put a positive spin on political messages. While ‘branding’ has become an industry in its own right and has gone global, political branding is the result of blurring the boundaries between politics and the media. Fairclough (2006: 102) enumerates the principles of this technique:

"your brand should reflect your strengths, commitments and values – your ‘brand values’; your brand is your promise to the customer; you should consistently communicate your brand values in what you do and how you behave."

Political branding was used for the first time in Romania in Traian Băsescu’s presidential campaign of 2004. The Băsescu brand (Fairclough, 2006) presents the politician as being characterised by the following attributes: unconventional, direct, disruptive, controversial, dynamic, flexible, simple. He uses communicative resources from colloquial language, popular entertainment and commercial advertising; he also uses humour, i.e. jokes, and laughs in a ‘clownish way’.

Senator Corneliu Vadim Tudor is often referred to in the media as The Tribune. In Latin, ‘tribunus’ designates a magistrate that had both military and civilian functions. In Romanian history the term has a more combative meaning, i.e. an activist in the self-defence of Romanian communities in Transylvania against the Revolutionary government in Hungary (1848) in the Habsburg areas.

According to Tismăneanu and Kligman (2001: 83) Tudor’s image is that of a person who fights for justice, the cause and the rights of the people, but also jokes a lot and uses theatrics to accompany his rhetoric: "a combination of antisystem nationalist caudillo and self-indulgent jester". In a previous article (Săftoiu & Popescu, 2012), we identified and analysed the most widely discussed topics on Tudor’s agenda in both the Romanian Senate and the European Parliament: mafia and ‘corruption’ in his home country. In one of the speeches in the European Parliament, Tudor takes a stand and blames the communist regime, although he was one of the ‘court poets’ of the Ceauşescu family:

(1)	 
Din ăcate România a devenit frontiera sălbatică a Europei. A fost rău cu dictatura comunistă, dar e infinit mai rău cu dictatura mafiotă. Principalele braţe ale caracatiţei mafiote sunt justiţia şi poliţia care sunt roase de cancerul corupţiei. Din ianuarie 1990 şi până acum, în România au fost comise peste 5 000 de crime rămase cu autori necunoscuţi. România este raiul clanurilor de interlopi autohtoni protejaţi de justiţie şi de poliţie, dar este şi placa turnantă a pedofililor, şarlatanilor şi a celor mai primitivi agenţi străini.

Unfortunately Romania has become the wild border of Europe. It was bad with the communist dictatorship, but it is infinitely worse with the mafia dictatorship. The main arms of such an octopus are justice and police, which are devoured by the cancer of corruption. Since January 1990 to the present day, more than 5,000 crimes have been committed and they do not have an identified author. Romania is the heaven of shady gangs who are protected by the police and by justice, but it is also the turntable of pedophiles, charlatans and the most primitive foreign agents.

 	22 November 2010, Strasbourg
In his one-minute speech, Tudor foregrounds general issues from Romania (the mafia of opinion polls […] has reached monstrous proportions, shady gangs are protected by the police and by justice) and presents himself as speaking for the country (I can testify that, in my country, Romania). Tudor blames the state institutions for not taking action against criminal gangs, but does not suggest solutions to the issues he raises. Thus, he only acts as a ‘speaking trumpet’, presenting himself as the defender of the homeland, and a fierce fighter against the mafia. Even the slogan of Greater Romania Party (Jos Mafia! Sus Patria! Down with the Mafia! Up with the Homeland!) is constructed on the dichotomy mafia –homeland and their attributes: corruption on the one hand, and honesty, on the other.

In his speeches, Tudor uses direct language and calls to action, presenting himself as a populist1 politician, who speaks on behalf of ‘the people’ against a corrupt ‘establishment’. Tudor succeeds in drawing the attention of the audience by directly expressing his point of view, as in examples 2 and 3 below.

(2)	 
Eu nu acuz pe nimeni, dar au fost create şi perfecţionate mecanisme ale fraudei absolut scandaloase: sondaje de opinie mincinoase, turism electoral, liste suplimentare, voturi anulate ale oamenilor vii şi voturi valabile ale morţilor, imense sume de bani şi produse pentru mituirea cetăţenilor săraci, convingerea ărinţilor prin mituirea copiilor din şcoli, frauda pe calculator şi multe alte ilegalităţi. Salvaţi România! SOS poporul romăn!

I am not accusing anyone, but absolutely scandalous mechanisms have been created and improved to carry out fraud: lying opinion polls, electoral tourism, additional voting lists, annulled votes of living people and valid votes of the dead, huge amounts of money and products to bribe the poor, persuasion of parents by bribing children in schools, computer fraud and many other unlawful acts. Save Romania! SOS to the Romanian people!

 	7 October 2009, Brussels
 

(3)	 
Astăzi, 16 decembrie, sărbătorim jubileul a 240 de ani de la naşterea lui Ludwig van Beethoven, compozitorul imnului Europei unite.

în virtutea acestui excelent raport al Comisiei pentru cultură şi educaţie, ca istoric şi scriitor romăn, eu propun ca marcă a patrimoniului european un loc excepţional, unic în lume — Peştera Sf. Andrei, situată aproape de vărsarea Dunării în Marea Neagră.

Today, 16 December, we celebrate the jubilee of 240 years since the birth of Ludwig van Beethoven, the composer of the anthem of United Europe.

In virtue of this excellent report of the Committee for culture and education, as a Romanian writer and historian, I suggest as mark of the European heritage a unique place in the world — the Cave of St. Andrew, situated in the vicinity of the Danube mouth to the Black Sea.

 	16 December 2010, Brussels
In Romanian, a pro-drop language, the syntactic position of subject may be occupied by a full pronoun (eu, tú, etc. – I, you, etc.), but most often the pronoun is omitted since the category of subject is rendered by the verb form (vorbesc, vorbeşti etc. – I speak, you speak, etc.). If a full pronoun is used in the syntactic position of subject, it may have pragmatic meanings: the speaker either wants to emphasize his/ her position while uttering the words or the speaker wants to differentiate him/ herself from the interlocutor.

Tudor’s use of first person singular pronoun is a discursive characteristic as The Tribune differentiates between himself and other categories of people, implicit in agentless passive constructions: Eu nu acuz pe nimeni, dar au fost create şi perfecţionate mecanisme ale fraudei absolut scandaloasei – ‘I am not accusing anyone, but absolutely scandalous mechanisms have been created and improved to carry out fraud’. At the same time, Tudor presents himself as an authority, displaying expertise in a specific area: ca istoric şi scriitor romăn, eu propun ca marcă […] – ‘as a Romanian writer and historian, I suggest’ […]. Membership categories2 are classifications that may be used to describe persons and their associated activities: worker, brother, mother, friend etc. Tudor’s explicit use of a specific category (historian, writer, nationalist, Christian) is relevant for understanding how the speaker relies on his displaying legitimate power and it may also be discussed as an attempt to persuade his audience that his actions derive from high-minded principles on behalf of the ‘community’ or the ‘public good’, and not from personal motives.

5. The joking frame

In what follows, we argue that by using humour, ethnic humour in particular, Tudor consolidates his brand, which is thus better characterised by the name The Tribune-Jester.

Politicians introduce conversational resources and themes from everyday interaction in their discourse, with the purpose of creating:

"a more personalized view of political affairs, hide the unequal distribution of discursive resources along different social groups, and avoid political argumentation" (Márquez, 2010: 84).

Politicians cross the boundaries of their official role and social status, getting engaged in the so-called ‘political cross-discourse’ (Álvarez-Cáccamo & Prego-Vázquez, 2003). In this particular type of institutional discourse, humour is an instance of crossing the border: humour is ‘informal talk in formal settings’ (Archakis & Tsakona, 2011).

Parliamentary humour has been under scrutiny for more than ten years and it has been been discussed as a means of identity construction (Tsakona, 2009) with a special focus on enhancing positive face of the politician and, at the same time, distracting the attention of the audience from more important issues. Humour in parliamentary debates has also been described as "a means of expressing criticism and aggression in a mitigated manner, without violating parliamentary rules of conduct" (Archakis & Tsakona, 2011: 63). In a recent study on parliamentary humour, Yoong (2012) draws on Fairclough’s (2006) notion of ‘orderliness of interaction’ and identifies acceptable vs. unacceptable form of orderliness in the Dewan Rakyat, the Malaysian House of Representatives. Young (2012) discusses hostile types of humor which are typically unacceptable, since they tend to promote animosity which may escalate disorderliness. Humor is also discussed as tolerated and acceptable when it plays a positive role in fostering in-group solidarity, and when it functions as a coping mechanism "easing dullness and tensions" (Young, 2012: 280).

We will move to analyse humorous interventions by Corneliu Vadim Tudor and identify their function in close connection with Tudor’s attempt to build a personal political brand as opposed to a professional political brand (Traian Băsescu, 2004, 2007).

The data are transcripts of meetings from the internet section Parliamentary Debates of the Senate (www.cdep.ro) in which the senator delivered speeches. The criterion used in selecting humorous sequences was the presence of the comment ‘laughter’inserted in the transcripts.

In the fragment below, an excerpt from a Senate Meeting in 2007, Corneliu Vadim Tudor (hereafter CVT) replies to a comment coming from the Senate House:

(4)	 
Colegul Puiu Haşotti vrea să ieşim din registrul serios şi mă provoacă la glumă.

Our colleague Puiu Haşotti wants us to switch from the serious register and provokes me to start joking.

 	14 May 2007, Bucharest
This remark points to the fact that the senator seems to be fully aware of the existence of two distinct frames: the serious and humorous frames as well as of their triggers. Moreover, he is perceived as a person who is known to go along with such invitations and to switch from one frame to another, depending on the context of situation or his agenda.

The fragment we have chosen to illustrate the strategies that CVT uses in order to consolidate his political brand, that we have referred to as The Tribune-Jester, is taken from the transcript of the Senate meeting (May, 27, 2002), whose topic is the necessity for a moratorium. Although the agenda of the meeting is serious, the meeting is not entirely framed in the serious mode owing to the speech given by CVT, where applause, comments, laughter, as well as dyadic talk occur, transcribed in the verbatim record of the meeting. CVT is in the opposition:

(5)	 
Domnule preşedinte de şedinţă, onoraţi colegi,

Nu mi-am scris un discurs, am să vorbesc liber, pentru că la urma-urmei, aşa cum spunea Nicolae Titulescu, în familie nu se ţin discursuri, nu se rostesc toasturi. Noi vorbim noi între noi, pentru că suntem legiuitorii acestei ţări şi interesul naţional reclamă, într-adevăr, să ne dăm măna pentru a scoate ţara din prăpastia acestei crize politice, economice, sociale şi, în primul rănd, morale.

Mr. President, honourable colleagues,

I have not written down my speech, I will speak freely because, as Nicolae Titulescu said, when one is in the family, there can be no speeches or toasts. We can talk as a family because we are the law makers of this country and the national interest requires that we take action together in order to raise the country out of the abyss of this political, economic, social, and, more importantly, moral crisis.

 	27 May 2002, Bucharest
The senator begins his speech according to the rules of this activity type, i.e. by addressing the President of the meeting and the honourable colleagues. Next, he sets the type of speech that he is going to make, i.e. a free speech, unrehearsed and from the heart, underlining that his speech will not seek conflict: ‘We can talk as a family’.

After this rather predictable and clichéd beginning, he deals with serious topics such as injustice, the mafia, the National Bank, unemployment, corruption – recurrent topics on his agenda. His strategy is to attack his opponents by giving concrete examples of facts and names from the opposition. The attitude that he manages to convey is that of a true fighter for justice, ready to make sacrifices in the name of the ‘public good’. What is more, CVT delivers his speech in a threatening and solemn tone:

(6)	 
Pe mine mafia şi hoţii nu mă vor îngenunchea; şi ne mirăm că nici un rechin mare nu este băgat la puşcărie.

The Mafia and the thieves will not beat me to my knees; and we are amazed that there is no big shark in jail.

 	27 May 2002, Bucharest
This goes on for approximately half of the speech, i.e. 1980 words out of the total 3600, where the discourse stays in the serious frame. This first half, conceived in the serious frame, reinforces qualities such as ‘seeker of justice, vigilant guardian of national wealth, culture and values, honest, tough, and vehement’. The second part goes on as if to allow the audience to take a glimpse of the man behind the official role: a relaxed, benevolent and full of humour conversationalist who can elegantly rise above differences outside the political debate, which rounds up the politician’s image. In Fairclough’s terms (2006), this is a case of interdiscursive hybridity, a characteristic feature of the Senator’s unique style, i.e. his brand.

Both parts of the speech contribute to the consolidation of the Tribune-Jester brand, in distinct ways. This original combination of The Tribune and The Jester could be explained by Goffman’s (1972: 93) observation that "joking is a way in which the individual makes a plea for disqualifying some of the expressive features of the situation as sources of definition of himself". In other words, CVT uses in his speeches ‘joking’ about DUHR, having as a butt the Hungarians’ political union, as both a superiority stereotype and dissociation from the stereotype (Davies, 1990). The senator affects a style different from the one appropriate to the situation, conveying the implication that he disagrees with what he is actually saying. There is a discrepancy between what the senator is saying and what he is actually doing with words. CVT uses humour as a disclaimer for a disguised attack. Van Dijk (2002: 156) observes that "positions on ethnic policies taken and defended in parliament are not primarily personal opinions, but expressions of shared political party attitudes". In CVT’s case, this is conveyed by the use of ethnic humour.

The senator skilfully shifts from the serious to the humorous mode by inserting humorous narratives, typically targeted at both minorities and Romanian MPs. Here is an example from the transcript of the same meeting, when CVT introduces a short humorous remark whose target is the Ministry of Justice during legislature 2000-2004.

(7)	 
[…] distinsa noastră colegă, mereu absentă, Rodica Stănoiu. şi-a mai rupt ceva? (Răsete, discuţii.) Vreun picior, vreo mănă?

[…] our distinguished colleague, forever absent, Rodica Stănoiu. Has she broken anything again? (Laughter, discussion.) A leg? An arm?

 	27 May 2002, Bucharest
The butt of the joke is Rodica Stănoiu, a representative of ‘the establishment’. In his speech, CVT foregrounds a particular situation (at one moment, Mrs. Stănoiu broke her leg and could not take part in the parliamentary sessions) and turns it into a general practice: skipping parliamentary sessions so that quorum could not be achieved and laws could not be passed. While CVT seems to be interested in the well-being of the person, what he is actually doing is to perform an indirect attack on the practice promoted by the corrupt elite. Under the guise of humour, he profits by the rules of parliamentary politics (once he has the floor for a certain number of minutes) and succeeds in portraying himself as a rebel against the establishment. Such use of humour allows him to be disingenuous in disclaiming personal attacks; by only focusing on facts, he is successful in performing personal attacks.

Using humour in general and ethnic humour in particular may serve to attain some goals.

Firstly, it can help create a pleasant but potentially ambiguous image of the politician. The retractability of humour (Mulkay, 1988) or decommitment (Attardo, 1994) allows the eventual serious content of humorous discourse to be denied in the event of the speaker finding his/ her assertions to be socially unacceptable. This feature of humour is used by CVT to present himself as a second option for a large spectrum of voters, including both nationalists and non-nationalists. Actually, he claimed to have changed his anti-Semitic views in 2003, but as this more moderate stance lost him votes, he immediately reverted to the core GRP tenets in 2005.

Secondly, it allows CVT to act the unique role of self-appointed ‘Jester’ of the Romanian Parliament, which gains him popularity. Part of his political brand draws not only on (ethnic) humour but also on the paralinguistic features that accompany his rhetoric, which grant him this role. This is nicely captured in his nickname, Rudotel – a mild tranquilizer popular in Romania, hinting at the aggressiveness of his attacks, which are perceived as funny, and which could benefit from the administration of the drug.

Thirdly, CVT’s interventions contribute to debunking serious topics, a fact which is often tolerated and used by those in power in order to undermine criticisms or to delay serious unwanted discussion. Humour that occurs in formalized structures such as parliamentary debates is closely linked with contradictions built into those structures. According to Mulkay (1988), humour is used in such settings in accordance with the requirements of those who occupy positions of formal control. While apparently used to challenge, condemn and disrupt existing social patterns, in reality it often works to maintain the social structures that gave birth to it.

The non-serious (joking) frame occupies an important place in the speech, both quantitatively (the last 1620 words) and qualitatively, by the role that it plays in consolidating the senator’s brand. There are 13 occurrences of ‘laughter, discussion’ in the final part of the verbatim transcript of the meeting. Joking about the Hungarians functions as a signal for the audience, that the senator is about to start performing one of his acts. He switches to the humorous mode, which is characterised by the use of both ethnic and non-ethnic humour, dyadic talk and introducing topics outside the scope of the meeting.

5.1. The shift in the use of ethnic humor

In example (8), CVT shifts to the humorous mode from the very beginning and Gyorgy Frunda, leader of DUHR, immediately joins in.

(8)	 
Domnul CVT: Profit că este aici şi U.D.M.R.-ul, mă rog, care nu e partid...(Răsete, discuţii.) ... nici el nu ştie, nu s-a hotărăt dacă este uniune culturală sau altceva. (Răsete, discuţii.) Dar dacă vor domnii de la U.D.M.R. să fie credibili şi eu le vorbesc frumos, pentru că...

Domnul Frunda Gyorgy (din sală): Vorbeşte!

Domnul CVT: ... pentru că acesta este stilul meu... (Răsete, discuţii.)... toată lumea îl ştie. Voi puteţi să luaţi notă. Deci, dragă Frunda...

Domnul Frunda Gyorgy (din sală): ... dragă Tudor...

Domnul CVT: tu ştii că nu am nimic cu tine şi eu nu am nimic cu persoanele, ci cu faptele.

Mr. CVT: I take the opportunity that DUHR is here too, although it is not a party… (laughter, discussion) … they don’t know themselves if they are a cultural union or something else (laughter, discussion). But if the gentlemen from DUHR want to look credible, I will speak politely because…

Mr. Frunda Gyorgy (from his seat): Speak!

Mr. CVT: … because this is my style… (Laughter, discussion) … everybody knows it… you can make a note of that. So, dear Frunda…

Mr. Frunda Gyorgy (from his seat): ... Dear Tudor ...

Mr. CVT: you know I don’t hold anything personal against you and I don’t pick on people, I focus on facts.

 	27 May 2002, Bucharest
This shift is signalled by several triggers:

a) the topic itself, i.e. antihungarianism, that won the speaker his votes during the Presidential campaign in 2000. CVT initiates an ironic remark and the implication that the members of DUHR are often absent in parliamentary debates;

b) an attack on the status of DUHR, as a cultural union/ alliance not legally registered as a political party, which takes part in national elections and has been part of all governing coalitions so far, unlike GRP, which was never a part of any coalition;

c) a different footing (Goffman, 1981). Although the transcript does not allow for subtle interpretations, the use of dots for the first time in the transcript does point to a change in the prosodic features of this speech. In addition, this change is perceived as humorous by the audience, who laughs and makes comments.

Encouraged by the audience’s reaction, i.e. laughter, which signals agreement to enter the joking frame (Jefferson, 1979), CVT further escalates the issue of the ‘ambiguous’ status of DUHR with the utterance: nici el nu ştie, nu s-a hotărăt dacă este uniune culturală sau altceva (‘They don’t know themselves if they are a cultural union or something else’). What he actually does is to activate a script, more precisely the ‘stupidity script’, which triggers further laughter and comments from the audience.

Raskin is credited with a significant contribution to the notion of ‘script’, a central concept of the Semantic Script Theory of Humour (SSTH). The script is defined as a cognitive structure that "represents the native speaker’s knowledge of a small part of the world" and contains semantic information about a word or information evoked by it. Formally, it can be represented by "a graph with lexical nodes and semantic links between the nodes" (Raskin, 1985: 81). The scripts store encyclopaedic information and express approximations of reality.

Raskin (1985: 180) applies the notion of ‘script’ to a special category of humor, i.e. ethnic humor. He argues that "most of ethnic humour is functionally deprecatory or disparaging". Thus, the behaviour of a minority is seen as being different from the ‘normal group’ represented by the majority. Raskin (1985) identifies two popular ethnic scripts: ‘stupidity’ and ‘canniness’ common to all languages and countries. Actually, ethnic jokes can be quite similar with the minor substitution of the target group with another for which the same ethnic script holds. The author also introduces more specific ethnic group scripts for instance the script of ‘efficiency’ and ‘beer-loving’ for the Germans, the ‘oversexed minorit’y script for many Latino cultures, asexuality, ‘methodicity’ and ‘blind obedience’ for the Germans, ‘respect for tradition’ and ‘cold politeness’ for the British.

CVT’s next utterance – "Dar dacă vor domnii de la U.D.M.R. să fie credibili şi eu le vorbesc frumos, pentru că…" ("But if the gentlemen from DUHR want to look credible, I will speak politely because...") – associates DUHR with the opportunist script and also marks a change in the turn taking structure of the discourse, i.e. the shift from the monologic structure of the speech to the dyadic structure. CVT alters his footing from an official role to a jokester, by teasing DUHR about their credibility and by selling his brand, in which humour is used to attack, and at the same time to entertain, thus mitigating the attack. His promise to the ‘customers’, i.e. voters, is to attack (ironically described as ‘speak politely’) and then entertain by making fun of the attack itself. The speaker explicitly refers to his political brand (‘this is my style’). Frunda, pre-eminent ethnic Hungarian representative, interrupts CVT, thus transgressing the turn taking rules of this activity type, i.e. that a speaker can address another MP only via the President; all the other interpellations are part of the rhetoric of the parliamentary speech, but direct answers are not allowable contributions permitted, and therefore not expected. The audience goes along and laughs. Next, CVT directly addresses Frunda, using ‘dear’. In his turn, Frunda ironically repeats the term of endearment, joins the joking frame and directly reciprocates in backtalk, momentarily complying with the speaker’s redefining the official situation they were in as an informal one.

Satisfied with this short episode and the dialogue with the Hungarian representative, the senator re-enters the serious mode by referring to the ethics of his interventions: ‘you know I don’t hold anything personal against you and I don’t pick on people, I focus on facts.’

5.2. Dyadic talk

We will use example (9) to illustrate the changes in the turn-taking structure of the discourse, i.e. its orientation to dyadic talk similar to casual conversation, inserted in the mainstream political speech, which takes the place of the monologue. In the example below, CVT initiates dyadic talk with Adrian Păunescu, representing the ruling party at that time. It is worth mentioning that both CVT and Păunescu used to be ‘court poets’ of the late dictator Ceauşescu, and they interact not as political opponents, but as old acquaintances. This is evident in the use of forms of address such as ‘dear’, in the discursive mode itself (informal conversation in a formal context), friendly teasing on a sensitive topic (privatization of Sovata health resort). CVT uses this topic and turns it into an opportunity to attack both neoliberal economic practices and his ‘favourite’ ethnic target – the Hungarians, since the privatization of the resort did not serve the ‘public good’ and was sold to a Hungarian company for a dubious low price.

(9)	 
Domnul CVT: Aşa e, dragă Adrian ăunescu? îţi mai menţii opinia că ceva necurat s-a întămplat la privatizarea staţiunii Sovata? Da sau nu? Tu răspunde aici, ca la detectorul de minciuni, nu-mi ţine un discurs. (Răsete, discuţii)

Domnul Adrian ăunescu: Nu sunt obişnuit să fiu întrebat în felul ăsta, dar dacă erai la şedinţa la care s-a discutat raportul comisiei de anchetă vedeai că am votat împotriva.

Domnul Athanasiu (Presedintele Senatului): Vă mulţumesc.

Domnul Adrian ăunescu: Era de ajuns sa fii prezent.

Domnul CVT: Bine, îţi mulţumesc. înseamnă că rămăi un om de caracter (Răsete, discuţii.)

Domnul Athanasiu (Presedintele Senatului): Domnule preşedinte...

Domnul CVT: Ce? Căte minute mai am?

Domnul Athanasiu (Presedintele Senatului): O eternitate! (Răsete, discuţii.)

Domnul CVT: O eternitate! Ai vorbit ca Goethe, ca Shakespeare.

Domnul Athanasiu (Presedintele Senatului): … singura problemă este că atunci cănd doriţi să dialogaţi cu sala întrebările se pun prin preşedintele de şedinţă.

Domnul CVT: Dar noi nu suntem la tribunal, domnule preşedinte  . (Răsete, discuţii.)

[…]

1 Mr. CVT: Is it so, dear Adrian ăunescu? Do you still maintain the view that something dubious happened with the privatization of Sovata health resort? Yes or no? You better answer here, as if you took a lie detector test, don’t give me a speech. (Laughter, discussion)

2 Mr. Adrian ăunescu: I am not used to be asked questions in this manner, but if you had been present at the meeting you would have seen that I voted against.

3 Mr. Athanasiu (President of the Senate): Thank you.

4 Mr. Adrian ăunescu: It would have been enough to be present.

5 Mr. CVT: All right, thank you. It means you remain a man of character. (Laughter, discussion)

6 Mr. Athanasiu (President of the Senate): Mr. President!

7 Mr. CVT: What? How long do I have?

8 Mr. Athanasiu (President of the Senate): An eternity! (Laughter, discussion)

9 Mr. CVT: An eternity! You spoke like Goethe, like Shakespeare.

10 Mr. Athanasiu (President of the Senate): … the only problem is that when one wants to interact with the audience, the questions are asked via the President of the meeting.

11 Mr. CVT: But this is not a law court, Mr. President!

(Laughter, discussion)

[…]

 

Domnul CVT: Toţi au furat. (…) Aşa e, Radu Vasile? îmi daţi voie să-l întreb pe domnul Radu Vasile?

(Răsete, discuţii.) ... că a fost premier... că văd că răzi pe sub mustaţă, pe acolo. (Răsete, discuţii.)

12 Mr. CVT: They were all thieves. (…) Is that so, Radu Vasile? May I ask Mr. Radu Vasile?

13 (Laughter, discussion) … because he was Prime Minister… because I can see you are laughing up your sleeve (Laughter, discussion)

 	27 May 2002, Bucharest
The replacement of the monologue by dyadic talk is visible in two direct addresses to other senators (exchanges initiated by CVT in lines 1-6 and 12-13) and a rather long exchange (six turns, lines 7-11) with the President of the Senate, with whom CVT negotiates something non-negotiable in principle, i.e. the rules of the activity type. After two unsuccessful attempts of disciplining the speaker (lines 3 and 6), starting line 8 the President of the Senate, inspired by the humorous interaction initiated by CVT, enters the joking frame himself, transgressing thus the rules of the activity type, which is well received by the audience in the form of laughter.

Discussion and concluding remarks

The analysis of the data in the present study suggests that humour can be an important ingredient in the construction and consolidation of political brands. In parliamentary debates, humour has a real connection with actual conflicts (Morreall, 2005) and therefore can play a direct role in criticizing or ridiculing political opponents and can contain aggressive overtones. Aggressiveness is even more obvious with the much contested ethnic humour, a weapon in conflict between groups that have a hostile relation (Kuipers, 2008).

Interestingly, the significance of the joking frame lies in what it tells us about the ‘serious’ frame. Who can say when this ‘character’ spoke in earnest and when he did not? When did he attack and when did he pretend to attack? Thus, the joking frame questions the truth-value of the serious frame. This ambiguity opens the door to unthinkable changes of doctrine and alliances which can be thus explained and made to look pardonable. When involved in a debate, the ‘humorous’ or the ‘serious’ modes are not given, but constructed and negotiated during interaction. This means that it is framing (or shifting) that redefines ‘serious’ into ‘non serious’.

From the point of view of the content, this shift allows humour to be used so that the speaker can bring up sensitive topics, such as political opinions (Paton & Filby, 1996), or debunk the serious topic on the agenda. Mueller (2011) distinguishes between hostile and conciliatory behaviour (laughing vs. amusement), observing that amusement is a marker of a positive attitude in the German Parliament (Bundestag), and it is mainly associated with topics such as the negotiation of time limits, absence during sessions and with the use of formal vs. informal language. On the other hand, laughter seems to be associated with rebuttal of statements, dismissing them as non-serious, or with denigration. Unlike in the Greek Parliament, where humour is used as a weapon of political attack and criticism, in the German Parliament, MPs use humour to negotiate parliamentary roles and rules or to create a relaxed atmosphere, a feature evidenced by our data as well.

Aggressive forms of humour have also emerged in other parliamentary settings in former communist countries in Eastern Europe, due to the political instability that characterises the post-Commnist era. When analysing data from the Polish Parliament, Ornatowski (2010) discusses the development of complementary rhetorical functions of identification and division in the context of Poland’s move from the political and cultural ‘periphery’ of Western Europe to the ‘centre’.

From the point of view of the form, institutional talk is disrupted and the regular flow of the turn-taking patterns is changed. Thus, humour functions as a conversational ‘coup’ on the part of the joker (Kuipers, 2008), having as effect a more involved audience and a more informal atmosphere, closer to casual conversation (Georgalidou, 2011). The construction of the political brand is achieved by mixing the two discourses that characterise the serious and the joking frame respectively. This is not uncommon, as Ilie (2010c: 70) comments:

"MPs are expected to perform in a double capacity as institutional representatives […] and as private persons […], while carrying out their institutional commitments".

This combination of mundane, light joking is in strong contrast with solemn nationalistic discourse and extremely violent personal attacks and constitutes the element that distinguishes Tudor from other politicians, i.e. his political brand. A similar combination of discourses and the effects of this ‘coup’ have been identified and discussed in the Parliaments from Greece (Archakis & Tsakona, 2011), Germany (Mueller, 2011) and Poland (Ornatowski, 2010).

When analysing narratives in the Greek Parliament, Archakis and Tsakona (2011: 74) comment on the use of a familiar and conversational mode so that the MPs "secure the attention of the wider audience and present themselves as ‘one of them’". Yet, such informal resources are adjusted to the MP’s particular needs and purposes, i.e. to criticize the political situation or even other MPs. The speakers succeed in creating the image of an objective and well-meant MP who focuses on moral principles and facts. In our understanding, one of the main purposes of this ‘hybrid’ discursive style is to build an image that will ensure further public support. As found in our data, the politician presents himself as a vigilant guardian of national values, but also as a cultured and relaxed man of the world who can speak politely and joke about anything, delicate topics included. Humour triggers the joking frame and the effect is a more involved audience and a more informal atmosphere, closer to casual conversation.

In open public spaces, politicians can add to their popularity by using humour targeted at specific political decisions and figures. This strategy could also be used as an indicator of the degree of openness of a state (Ilie, 2010c); thus, political humour can indicate how the political context influences the functions of humour:

"to silence, marginalize and even eliminate political opponents, to divert audience attention from significant political issues, and for political branding" (Tsakona & Popa, 2011: 14).

Whether in old or new democracies, the studies focusing on the use of humour in political discourse show that politicians resort to humour, puns and popular sayings in order to create a sense of affiliation with the audience. MPs talk the ordinary people’s language, ‘conversationalising’ a type of institutional talk, in order to attain their main goal: obtaining a high percentage in the national elections.

 

NOTES

1      Populism is an "ideology that considers society to be ultimately separated into two homogenous and antagonistic groups, ‘the pure people’ versus ‘the corrupt elite’ and which argues that politics should be an expression of the volonté générale (general will) of the people." (Mudde, 2004: 543)

2	Discussed by Sacks (1974), Psathas (1999), Pomerantz and Mandelbaum (2005).

 

REFERENCES

Alvarez-Cáccamo, C. & Prego-Vázquez, G. (2003). Political cross-discourse: Conversationalization, imaginary networks, and social fields in Galiza. Pragmatics, 13(1), 145-162.         [ Links ]

Archakis, A. & Tsakona, V. (2011). Informal talk in formal settings: Humorous narratives in Greek parliamentary debates. In V. Tsakona & D. Popa (Eds.), Studies in Political Humor: In between Political Critique and Public Entertainment (pp. 61-81). Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.         [ Links ]

Attardo, S. (1994). Linguistic Theories of Humor. Berlin-New York: Mouton de Gruyter.         [ Links ]

Băican, E., Toma, Ş., Csata, Z. & Zsigmond, C. (2010). Educational measures for the Roma minority in Romania. The effectiveness of integrated and segregated education [on line]. Retrieved from: https://iweb.cerge-ei.cz/pdf/gdn/RRCIV_30_paper_01.pdf

Bhatia, V. (2004). Worlds of written discourse: A genre-based view. London/New York: Continuum.         [ Links ]

Csepeli, G. & Simon, D. (2004). Construction of Roma identity in Eatern and Central Europe: Perception and Self-identification. Journal of Ethnic and Migration Studies, 30(1), 129-150.         [ Links ]

Davies, C. (1990). Ethnic humor around the world. Bloomington and Indianapolis: Indiana University Press.         [ Links ]

Fairclough, N. (2006). Language and globalization. London/New York: Routledge.         [ Links ]

Freedman, A. & Medway, P. (1994). Genre and the new rhetoric. London: Taylor and Francis.         [ Links ]

Georgalidou, M. (2011). Stop caressing the ears of the hooded. Political humor in times of conflict. In V. Tsakona & D. Popa (Eds.), Studies in Political Humor: In between political critique and public entertainment (pp. 83-108). Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.         [ Links ]

Goffman, E. (1972). Interaction ritual: Essays on face-to-face behavior. London: Allen Lane.         [ Links ]

Goffman, E. (1981). Forms of talk. Philadelphia: University of Pennsylvania Press.         [ Links ]

Halliday, M.A.K. & Ruqaiya, H. (1985). Language, context, and text: Aspects of language in a social-smiotic perspective. Oxford: Oxford University Press.         [ Links ]

Ilie, C. (2010a). Introduction. In C. Ilie (Ed.), European Parliaments under Scrutiny (pp. 1-29). Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.         [ Links ]

Ilie, C. (2010b). Managing dissent and interpersonal relations in the Romanian Parliamentary Discourse.In C. Ilie (Ed.), European Parliaments under Scrutiny (pp. 193-223). Amsterdam/ Philadelphia: John Benjamins.         [ Links ]

Ilie, C. (2010c). Identity co-construction in Parliamentary Discourse Practices. In C. Ilie (Ed.), European Parliaments under Scrutiny (pp. 57-79). Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.         [ Links ]

Jefferson, G. (1979). A technique for inviting laughter and its subsequent acceptance/ declination. In G. Psathas (Ed.), Everyday Language: Studies in Ethnomethodology (pp. 74-96). New-York: Evington Publishers.         [ Links ]

Kontler, L. (2001). Searching for common grounds: National identity and intercultural research in an East-Central European context. In B. Trencsényi, D. Petrescu, C. Petrescu, C. Iordachi & Z. Kántor (Eds.), Nation building and contested identities. Romanian and Hungarian Case Studies (pp. 3-20). Budapest: Regio Books and Iaşi: Polirom.         [ Links ]

Kuipers, G. (2008). The sociology of humor. In V. Raskin (Ed.), Read First! The Primer of Humor Research (pp. 365-402). Berlin/New York: Mouton de Gruyter.         [ Links ]

Levinson, S. (1992). Activity types and language. In P. Drew & J. Heritage (Eds.), Talk at work: Interaction in Institutional Settings (pp. 66-100). Cambridge: Cambridge University Press.         [ Links ]

Marquez, M. (2010).  The public and private sphere in parliamentary debate: The construction of the addresser in the Portuguese Parliament. In C. Ilie (Ed.), European Parliaments under Scrutiny (pp. 79-108). Amsterdam/ Philadelphia: John Benjamins.         [ Links ]

Martin, J. (1984). Language, register and genre. In C. Frances (Ed.), Children Writing: Reader (pp. 21-30). Geelong: Deakin University Press.         [ Links ]

Miller, C. (1994). Genre as social action. Quarterly Journal of Speech,70, 151-67.         [ Links ]

Morreall, J. (2005). Humor and the conduct of politics. In S. Lockyer & M. Pickering (Eds.), Beyond the Joke. The Limits of Humor (pp. 63-78). Basingstoke: Palgrave Macmillan.         [ Links ]

Mueller, R. (2011). Fun in the German parliament? In V. Tsakona & D. Popa (Eds.), Studies in Political Humour: In between political critique and public entertainment (pp. 33-60). Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.         [ Links ]

Mulkay, M. (1988). On humor. Its nature and its place in modern society, London: Polity Press.         [ Links ]

Nedelcu, C. (2006). Canonul marginalului. The marginal dogma or about Jokes. Craiova: Reprograph.         [ Links ]

Ornatowski, C. (2010). Parliamentary discourse and political transition: Polish parliament after 1989. In C. Ilie (Ed.), European Parliaments under Scrutiny (pp. 223-265). Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.         [ Links ]

Paton, G. & Filby, I. (1996). Humour at work and the work of humour. In G. Paton, C. Powell & S. Wagg (Eds.), The Social Faces of Humour: Practices and Issues (pp. 105-138). Aldershot: Arena.         [ Links ]

Raskin, V. (1985). Semantic mechanisms of humor. Dordrecht: Kluwer Academic Publishers Group.         [ Links ]

Săftoiu, R. & Popescu, C. (2012). Brands in post-communist Romanian political arena, Word and Text. A Journal of Literary Studies and Linguistics, II(1), 177-192.

Swales, J. (1990). Genre analysis: English in academic and research settings. Cambridge: Cambridge University Press.         [ Links ]

Tannen, D. (1984). Conversational style: Analyzing talk among friends. New Jersey: Ablex.         [ Links ]

Tismăneanu, V. & Kligman, G. (2001). Romania’s First Postcommunist Decade: From Iliescu to Iliescu. East European Constitutional Review, 10(1), 78-85.

Turda, M. (2001). Transylvania revisited: Public discourse and historical Representation in contemporary Romania. In B. Trencsényi, D. Petrescu, C. Petrescu, C. Iordachi & Z. Kántor (Eds.), Nation building and contested identities. Romanian and Hungarian Case Studies (pp. 197-208). Budapest: Regio Books and Iaşi: Editura Polirom.         [ Links ]

Tsakona, V. (2009). Humor and image politics in parliamentary discourse: A Greek case study. Text & Talk, 29(2), 219-237.         [ Links ]

Tsakona, V. & Popa, D. (2011). Humour in politics and the politics of humour. In V. Tsakona & D. Popa (Eds.), Studies in Political Humour: In between political critique and public entertainment (pp. 1-30). Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.         [ Links ]

van Dijk, T. (2002). Discourse and racism. In D. Goldber & J. Solomos (Eds.), The Blackwell Companion to Racial and Ethnic Studies (pp. 145-159). Oxford: Blackwell.         [ Links ]

van Eemeren, F. & Garssen, B. (2010). In varietate concordia - United in diversity: European parliamentary debate as an argumentative activity type. Controversia, 7(1), 19-37.         [ Links ]

Yoong, D. (2012). The case of humor in the Malaysian House of Representatives. Humor, 25(3), 263-283.         [ Links ]

Recibido: 9-IX-2012 / Aceptado: 27-IX-2013

Todo el contenido de la revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons

  Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

Av. El Bosque 1290, 5º piso, Sausalito

Viña del Mar - Chile

Tel.: (56) (32) 2274000


revista.signos@ucv.cl



SciELO - Scientific Electronic Library Online
 
vol.47 número85El humor como estrategia de branding en el discurso politico: Un estudio de caso de Rumania índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos	Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados
Articulo
pdf en Español
Articulo en XML
Referencias del artículo
Como citar este artículo
Traducción automática
Enviar articulo por email
Indicadores
No hay articulos citadosCitado por SciELO
Links relacionados
No hay articulos similaresSimilares en SciELO
Permalink
Revista signos
versión On-line ISSN 0718-0934
Rev. signos vol.47 no.85 Valparaíso ago. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342014000200008 
 

ARTÍCULOS

 

El sujeto y la subjetividad: Variación del pronombre ‘yo’ en géneros conversacionales y de los medios de comunicación del español de Canarias1

The subject and the subjectivity: Variation of ‘yo’ in conversational and mass-media genres of Canarian Spanish

 

María José Serrano 
Universidad de La Laguna, España 
mjserran@ull.edu.es

Resumen: Tradicionalmente, los textos de naturaleza oral han sido considerados como los que muestran el mayor nivel de subjetividad y egocentrismo lingüístico. A partir de la prominencia cognitiva y de la informatividad textual como propiedades de la variación entre la expresión y la omisión del pronombre de sujeto ‘yo’ en un conjunto de géneros de los medios de comunicación y conversacionales del Corpus Conversacional del Español de Canarias, se analiza la dimensión de la subjetividad lingüística, entendida como la inscripción del referente en el contenido comunicativo que emite, de acuerdo a las características interactivas de cada género textual. Aquellos que involucran en mayor medida al hablante mediante el uso del pronombre ‘yo’ expreso preverbal son los que adquieren más subjetividad, tales como los informativos-debates. Esto podría indicar que algunos textos de los medios de comunicación son más subjetivos que los propiamente conversacionales.

Palabras Clave: Variación, sujeto, subjetividad, discurso, estilo comunicativo.

Abstract: Conversational texts have usually been considered subjective and egocentric. From notions like cognitive salience and textual informativity which characterize expression and omission of the subject pronoun yo, subjectivity will be analyzed in some media and conversational genres of Canarias’ spoken Spanish along with interaction properties of each text. Those which involve a speaker through the use of this pronoun in preverbal position should adopt subjectivity, like in news-debates genre. This seems to indicate that some media genres are more subjective than conversational ones.

Key Words: Variation, subject, subjectivity, discourse, communicative style.

INTRODUCCIÓN

Las formas de primera y segunda persona del paradigma pronominal en español están consideradas como los pronombres intrínsecamente personales, y esto es debido a que los referentes suelen formar parte de la interacción por estar presentes de algún modo en el contexto discursivo. ‘Yo’, ‘tú’, ‘usted’ y sus plurales se construyen mutuamente en la interacción; la segunda persona es el resultado de su enunciación por parte de la primera. Al mismo tiempo son reversibles; a partir del intercambio comunicativo ‘yo’ se transforma en ‘tú’ y viceversa, y de alguna manera se oponen (Rosengren, 1974). El alto grado de animacidad o concreción de los referentes de los sujetos pronominales es otra de las características de ‘yo/nosotros’, ‘tú/vosotros’, ‘usted/ustedes’, pero disminuye, está ausente o es menos relevante en ‘él/ella’ ya que los referentes de tercera persona pueden ser animados o no (Enríquez, 1984; Langacker, 2000)2. En cambio, esta última no solo no está presente en el contexto discursivo, sino que se constituye a partir de las dos primeras, que formulan algo sobre alguien o algo. Todo ello ha hecho dudar sobre su auténtica naturaleza de ‘persona’ (Benveniste, 1977).

Se ha considerado que los pronombres personales son una indicación de la subjetividad en la lengua, ya que implican, en mayor o menor medida y según la persona de que se trate, al hablante (Benveniste, 1977). En este sentido, la primera persona del singular ‘yo’, referida a la persona que habla en un discurso e interacción concreta, constituiría la máxima expresión de dicha subjetividad, entendida como implicación de la individualidad del hablante en su contraposición con otras personas del paradigma (Rosengren, 1974). Por lo tanto, la primera y la segunda persona se ordenan no solamente en cuanto a la referencia, animacidad o concreción de sus referentes, sino también en cuanto a la mayor implicación o perspectiva del hablante sobre el enunciado; la referencia a la propia persona constituye la más evidente representación de la perspectiva del ego y de la subjetivización, que se diferencia claramente de la segunda, y esto se produce en mayor medida con las formas del singular. Benveniste (1977) considera que ‘yo’ y ‘tú’ constituyen una doble correlación: por una parte, una de personalidad donde ‘yo’ se opone a ‘tú’, y otra de subjetividad: el primero es interior o inherente al enunciado, mientras que el segundo es exterior o externo al mismo. Cuando se sale del ‘yo’, se encuentra el ‘tú’, que es la persona imaginable más allá del ‘yo’.

De forma general, esto responde a la distinción que se produce en todos los órdenes del conocimiento entre la esfera interna de los sujetos humanos y la externa de las terceras personas y los objetos.

La tradición gramatical ha destacado que la actitud del sujeto hablante frente a los hechos es lo que propicia el uso de este pronombre (Hale, 1966; Ejarque, 1977; Enríquez, 1984; Fernández Ramírez, 1987) y esta idea, aunque permanece sin desarrollar en relación a la subjetividad, resulta especialmente útil en lo que respecta a la variación entre la expresión y la omisión de ‘yo’.

En este trabajo se tratará de dilucidar la relación existente entre la frecuencia en el uso de la primera persona del singular (yo), los géneros textuales en los que aparece y la dimensión cognitiva de la subjetividad. Está estructurado del siguiente modo; en primer lugar se determinará el marco teórico y conceptual sobre el que se sustenta este estudio (apartado 1) y la metodología empleada (apartado 2). A continuación analizaremos las propiedades cognitivas que fundamentan la variación entre la expresión (preverbal o posverbal) y la omisión de este pronombre en distintos géneros de los medios de comunicación y conversacionales (apartado 3). Una vez establecido el significado discursivo-cognitivo de cada variante y su frecuencia en cada tipo de texto, observaremos el continuum estilístico que crean las variantes basado en el polo de la objetividad-subjetividad lingüísticas, que constituyen los resultados (apartado 4).

1. Marco teórico y conceptual

Los avances más recientes en el estudio de la variación lingüística, y particularmente de la que se da en el plano sintáctico, permiten superar la habitual visión de las variantes como meras alternativas para comunicar un mismo contenido, que se limitan a covariar con los caracteres sociales de los hablantes o con el nivel de formalidad de la situación. Hoy es posible sostener que las formas gramaticales en alternancia siempre comportan diferencias comunicativas, fundamentadas en valores pragmático-discursivos y cognitivos, y que los hablantes las utilizan en la interacción como recursos de estilo, esto es, como formas de construir significados. La variación en el plano morfosintáctico y su relación con el estilo comunicativo no son ideas nuevas: forman parte de las teorías sugeridas por Lavandera (1984) desde los primeros tiempos del variacionismo laboviano, como consecuencia de la aplicación de los procedimientos del plano fonético-fonológico a la morfosintaxis.

Partiendo de esta base teórica, el uso de cualquier pronombre de sujeto viene determinado por la experiencia del hablante en relación con su entorno, sus necesidades comunicativas y las características concretas de la interacción. Sin embargo, no hay que perder de vista que la lengua española posibilita la omisión del sujeto, de modo que esta forma adopta un significado diferente cuando se expresa y cuando no lo hace, lo cual influye notablemente en la percepción de su referente en la escena comunicativa y en la dimensión de la subjetividad que tradicionalmente se le ha adjudicado (Benveniste, 1977). Para ello, un enfoque cognitivo como el que adoptamos resulta fundamental para entender esta variación.

Estudiaremos esta variación en dos grandes tipos de géneros textuales: los conversacionales y los de los medios de comunicación, según se detalla en el apartado de la metodología. El género textual es una noción sociocultural que puede ser muy útil para caracterizar estilos comunicativos, ya que en ellos se desarrolla la actividad comunicativa humana. Sin embargo, no es fácil formular una definición del género textual, ni diferenciarlo de otras categorías análogas como ‘texto’, ‘tipo de discurso’ o ‘registro’ (Biber & Conrad, 2009). En este trabajo utilizaremos el término ‘género’ como los textos cuyas características pueden ser definidas por el uso de ciertos patrones lingüísticos que se producen en ciertas situaciones comunicativas, y que pueden estar socialmente institucionalizados, tales como artículo periodístico, debate político, magazine o programa de entretenimiento televisivo, etc. Por su parte, como indicamos más abajo, las conversaciones espontáneas pueden considerarse como un ‘protogénero’, de donde deriva el resto de las actividades discursivas. Dado que ofrecen características textuales muy diferenciadas, en este trabajo analizaremos los textos conversacionales y los de los medios como dos grandes grupos de géneros diferenciados.

Uno de los aspectos determinantes para entender la variación entre las distintas variantes del sujeto pronominal ‘yo’ es el tipo de texto donde aparece; de forma general, este pronombre se ha estudiado como una forma muy frecuente en la conversación espontánea o coloquial, donde, como señala Padilla García (2001), el hablante necesita dejar huella de su presencia a partir de la necesidad de reintroducción y de mantenimiento de la atención del interlocutor. De forma general, se considera que el uso de los sujetos, y especialmente ‘yo’, es característico y casi prototípico de los textos conversacionales o ‘coloquiales’, mientras que en otros géneros con aparente menor intensidad de interacción, este decrece. Sin embargo, estas generalizaciones no han sido suficientemente contrastadas, en buena medida porque no se han enfocado como posibilidades variables que aparecen en determinados géneros textuales (Dorgeloh & Wanner, 2010) y porque se ha utilizado una idea demasiado vaga de la subjetividad lingüística. Una de las acepciones más recurrentes de la subjetividad es la que alude a la ‘connotación’, como oposición a la objetividad, que sería ‘denotativa’, y es la que con mayor frecuencia ha caracterizado de forma constante a la lengua oral y al denominado ‘lenguaje coloquial’, y es la que predomina, al menos, en los estudios de lingüística hispánica (Criado de Val, 1973; Narbona, 1991; Vigara Tauste, 2005; Hernando Cuadrado; 1988, entre otros). A esta caracterización se añade, normalmente, la de la pobreza, simplicidad, desorden y redundancia del denominado ‘lenguaje coloquial’ (Hidalgo Navarro & Pérez Giménez, 2004).

De hecho, el concepto de subjetividad aplicado a la lingüística general tiene diversas vertientes teóricas, y no precisamente uniformes; bajo esta denominación suelen aparecer dimensiones teóricas de distinto signo, tales como ‘no-objetividad’, ‘imprecisión’, ‘ambigüedad’, ‘vaguedad’, ‘incertidumbre’ y ‘medidas no objetivas’3 (Chen, 2008). Aunque no explícitamente, todas estas nociones, de una forma u otra, han pretendido caracterizar la subjetividad, bien como concepto antropocéntrico que permite la percepción de la realidad a través de las distintas lenguas (Wierzbicka, 1988), bien como una cuestión epistemológica que se refiere a la condición humana y su identidad (Atkins, 2005). Es evidente que el componente humano está presente en la idea de subjetividad, y que este debería tener repercusiones sobre la estructura de las lenguas, pero es necesario precisarlo y observarlo en interacciones y construcciones lingüísticas concretas. Finegan (1995: 1) define la subjetividad como “el punto de vista personal del hablante o la huella que deja en el habla”, si bien no lo asocia a funciones gramaticales concretas. Por su parte, Kerbrat-Orecchioni (1980) enfoca la subjetividad desde una perspectiva textual, asociándola a la gama de las distintas modalidades enunciativas del hablante (Calsamiglia & Tusón, 2007). En una dimensión más amplia, Englebretson (2007) enmarca la subjetividad como una de las consecuencias (aunque no la única) de la postura que el hablante adopta en sus enunciados, que se manifiesta a través del uso de ciertas construcciones lingüísticas.

Al lado de las vagas y diversas dimensiones que apunta Chen (2008), la subjetividad lingüística se ha relacionado también con la noción de ‘egocentrismo’; esta se entiende como la orientación de ciertas expresiones lingüísticas hacia un sistema de coordenadas presidido por el ‘yo’ (Vicente Mateu, 1994). En ese sistema de coordenadas participa, por ejemplo, la deixis; el mayor o menor grado de determinación deíctica presupone un nivel paralelo de egocentrismo (Rauh, 1983). Todo ello podría explicar el tradicional ‘carácter egocéntrico’ tradicionalmente atribuido al discurso oral (Beinhauer, 1968; Vigara Tauste, 1980; Padilla García, 2004; Briz, 2010).

Sin embargo, Vicente Mateu (1994) apunta la existencia de diferencias entre el egocentrismo y la subjetividad: el primero consiste en un principio organizador de las expresiones deícticas, tanto en el sistema como en el uso actualizado, mientras que la segunda la define como el principio de expresiones del sistema y como principal manifestación pragmática del sujeto que razona intencionadamente. Así, siguiendo al autor, el egocentrismo apunta a una determinada estructura lingüística, mientras que la subjetividad refleja un juicio, opinión o estado afectivo del hablante. Tanto los estudios sobre egocentrismo como los dedicados a la subjetividad lingüística están fundamentados en la perspectiva textual y pragmática. ‘La inscripción de los interlocutores en el texto’, la ‘modalización’ y la ‘polifonía’ son rasgos que han ido perfilando la segunda (Calsamiglia & Tusón, 1999). Por otra parte, el uso de los pronombres de primera persona en distintas lenguas ha sido considerado como un modo de construcción y proyección de distintos aspectos sociales y de identidad personal (Englebretson, 2007).

A pesar de estos aparentes avances, el enfoque cognitivo de la subjetividad/objetividad como categorización estilística en el discurso no ha sido suficientemente explorado, lo cual ha dado lugar a que la subjetividad lingüística se conciba habitualmente como una gama de connotaciones textuales, se aplique de forma independiente al estudio de construcciones lingüísticas concretas, y se simplifique asociándolo a los textos de naturaleza oral, generalmente calificados como ‘coloquiales’ o ‘informales’.

1.1. Gramática y cognición en la variación entre la expresión y la omisión de ‘yo’

De acuerdo con la naturaleza icónica, simbólica y gradual de la gramática (Langacker, 1991, 2009; Croft & Cruse, 2008), el enfoque cognitivo explica adecuadamente el funcionamiento de las variantes expresa (preverbal y posverbal) y omitida de los pronombres de sujeto4, ya que cada una de ellas implica una conceptualización distinta del referente: la omitida presupone que este es prominente, accesible o se encuentra activado en la enunciación (Ø Viene a las siete), mientras que la expresa implica hacer presente a dicho referente como centro sobre el cual se enmarca la predicación (‘María’ viene a las siete). Estos hechos básicos de la variación en la expresión del sujeto pueden conceptualizarse según las nociones de ‘prominencia cognitiva’ e ‘informatividad textual’, las cuales, concebidas idealmente como contrapuestas en los polos de una escala, permiten explicar la variación de los pronombres de sujeto (Serrano & Aijón Oliva, 2011).

Mientras que la prominencia se centra en el grado de atención que recibe una unidad activada o accesible para el hablante, la informatividad se corresponde con el grado de novedad o de imprevisibilidad textual; lo menos esperable en un determinado contexto es lo más informativo. Según Beaugrande y Dressler (1997), la informatividad de un texto está basada en la focalización de la atención de los hablantes y oyentes. Así entendida, presupone un mayor esfuerzo de procesamiento, esto es, a mayor imprevisibilidad, improbabilidad o novedad habrá mayor informatividad. La expresión del sujeto en español no es obligatoria, y no solamente conlleva siempre un significado distinto al referente y a la cláusula donde se inserta, sino también diversos matices discursivo-pragmáticos que surgen de tal significado. La omisión del sujeto pronominal constituirá, pues, el reflejo de la mayor prominencia cognitiva de su referente, mientras que un sujeto expreso indicará un grado más elevado de informatividad textual.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que también la posición que ocupe el sujeto en la cláusula se halla relacionada con factores discursivos y cognitivos; hemos comprobado que la posposición, a pesar de su infrecuencia, proporciona al enunciado un enfoque cognitivo distinto al de la colocación preverbal, básicamente relacionado con la (menor) transitividad, la disminución de la agentividad del sujeto con respecto a la posición preverbal, y la naturaleza del lexema verbal (Posio, 2012; Serrano, 2012; Aijón Oliva & Serrano, 2012a; Serrano, 2013a; Serrano & Aijón Oliva, 2013a).

El sujeto preverbal ocupa la posición lineal canónica SV, queda destacada su agentividad y es probable que ya haya sido mencionado en el discurso precedente, por lo que resulta más prominente que la variante pospuesta. Esta última, en cambio, adopta una colocación más informativa, entendida como novedosa o imprevista, aportando una focalización pragmática. Por ello, su prominencia cognitiva y su agentividad disminuyen5.

Así pues, disponemos de este modo las variantes preverbal y posverbal del sujeto expreso, de acuerdo con la informatividad textual y la prominencia cognitiva (Tabla 1). Según queda reflejado, la variante preverbal es más prominente pero menos informativa que la posverbal, que adquiere los rasgos +informativo y –prominente, de modo que esta alcanza el mayor grado de informatividad.


Tabla 1. Gradación de la prominencia cognitiva y la informatividad textual de la colocación preverbal y posverbal del sujeto pronominal ‘yo’.
Sujeto preverbal 
(âYoâ vengo)	Sujeto posverbal 
(Vengo âyoâ)
-informativo 
+prominente	+ informativo 
-prominente
Además, el significado que resulta del uso de una u otra variante del sujeto pronominal en el discurso y en la interacción permite la creación de estilos lingüísticos que caracterizan determinadas situaciones comunicativas y grupos sociales (Aijón Oliva & Serrano 2010; Serrano & Aijón Oliva, 2011).

2. Marco metodológico

A partir de estas nociones cognitivas y discursivo-pragmáticas señaladas en el apartado anterior, analizaremos el pronombre ‘yo’ cuando aparece formulado en el discurso y los distintos significados de la posición preverbal y posverbal respectivamente. Para ello se analizará esta variación en distintos géneros conversacionales y de los medios de comunicación del Corpus Conversacional del Español de Canarias. Este corpus consta de dos secciones: una compuesta por un conjunto de textos procedentes de conversaciones espontáneas con un total de 79.544 palabras, y otra que forman textos orales procedentes de grabaciones de programas de la radio y la televisión autonómica canaria, que consta de 171.258 palabras. Los primeros corresponden a la transliteración de un total de 994 minutos de conversación, mientras que los textos de los medios de comunicación constan de un conjunto de textos de distintos géneros (entrevistas, debates y programas de entretenimiento) transliterados de distintos canales autonómicos canarios (Radiotelevisión Canaria, Canal 7 del Atlántico y Mírame TV). Por lo que respecta a las conversaciones espontáneas, la técnica para la obtención de los datos fue la de ‘participante-observador’, ya que el objetivo era obtener la forma de hablar lo más espontánea posible, dentro de las naturales restricciones que impone la ‘paradoja del observador’ (Labov, 1983). Para ello, no se utilizaron cuestionarios, entrevistas o formularios predeterminados, simplemente se grabaron conversaciones espontáneas de grupos de individuos en distintas situaciones comunicativas cotidianas y/o sociales: charlas entre amigos, compras, clases particulares, etc.

Los porcentajes han sido calculados con el paquete estadístico GoldVarbX (Sankoff, Tagliamonte & Smith, 2005), que permite calcular los porcentajes de aparición de una variante y la tabulación cruzada de varios de ellos; asimismo analiza estadísticamente las probabilidades de aparición de una variante en relación a distintos factores.

Además, para complementar el análisis de frecuencias, en este trabajo utilizamos la metodología de la ‘variable absoluta’. Este método permite comprobar la frecuencia de una variante en relación con otros elementos contextuales, considerando la forma por sí misma y no como alternativa a otra(s). Se realiza un cálculo de esa forma por cada 10.000 palabras y se divide por el total de palabras de otra categoría (lingüística o social) del corpus (Aijón Oliva & Serrano, 2012b).

3. Resultados. Distribución del uso y de la variación entre la expresión/omisión del pronombre ‘yo’ en los géneros textuales

A continuación se presentan los resultados cualitativos y cuantitativos del análisis.

a) Frecuencia de elección de cada pronombre. Sin duda, el pronombre ‘yo’ es una forma muy frecuente en todos los géneros del corpus, y ello es debido a que se corresponde con la inevitable participación de la persona que habla en el discurso, pero es previsible que esta inserción difiera notablemente según las características del género de que se trate, y aún más importante, de la distribución en esos textos de las variantes expresa (preverbal o posverbal) y omitida.

Así pues, en los textos conversacionales hemos podido comprobar que es el pronombre más utilizado. De 1474 casos de sujeto, el 55,7% corresponden a ‘yo’, datos que se refrendan con las frecuencias absolutas; las diferencias cuantitativas con el resto de los pronombres es ampliamente superior, e indica que en las conversaciones espontáneas hay una mayor participación de la primera y la segunda persona del singular, como cabía esperar (Tabla 2). En esta tabla se presenta una distribución de las frecuencias de todos los pronombres según los porcentajes y las frecuencias absolutas; en ambos casos, los resultados indican el predominio de la primera persona del singular.


Tabla 2. Porcentajes y frecuencias absolutas de los pronombres de sujeto en los textos conversacionales del CCEC.
 	Casos y porcentajes	Frecuencias absolutas
Yo	820 (55,7%)	103
Tú	350 (23,7%)	44
Nosotros	246 (16,7%)	30.9
Usted/ustedes	58 (3,9%)	7.2
Total	1.474	 
En los textos de los medios de comunicación del corpus, este pronombre obtiene también una frecuencia muy elevada, aunque en este caso ligeramente inferior a ‘nosotros’, y esto es debido a que en estos textos, este pronombre es el más frecuente, como se puede comprobar en la siguiente tabla (Tabla 3), donde queda claro que la primera persona del plural es más frecuente que la del singular en este tipo de texto.


Tabla 3. Porcentajes y frecuencias absolutas de los pronombres de sujeto en los textos de los medios de comunicación del CCEC.
 	Casos y porcentajes	Frecuencias absolutas
Yo	1180 (35,6%)	68.9
Tú	227 (6,9%)	13.2
Nosotros	1512 (45,7%)	88.2
Usted/ustedes	392 (11,8%)	22.8
Total	3311	 
b) Frecuencias de omisión y expresión. Por otra parte, en las dos clases de textos del corpus, la variante omitida de todos los pronombres es la predominante, a excepción de ‘usted-ustedes’ que, como ya hemos advertido anteriormente, se aparta de esta tendencia y aparece con mayor frecuencia expreso (Aijón Oliva, 2010; Serrano, 2012; Serrano, 2013b). Esto podría ser un primer indicio de que los textos conversacionales no son tan subjetivos o egocéntricos como se ha venido señalando. En las interacciones conversacionales, los participantes de primera y segunda persona están presentes, y dichas interacciones se desarrollan generalmente en torno a la modalidad dialogal, con la participación de varias personas que interactúan entre sí, de modo que no es necesario hacer uso de los pronombres, salvo que exista alguna necesidad discursivo-pragmática especial. Por otro lado, en las conversaciones espontáneas pueden concurrir otras funciones o tipos textuales: narración, argumentación, descripción, etc., que en géneros más especificados en cuanto a sus rasgos formales y funciones comunicativas. De hecho, la conversación espontánea ha sido denominada como ‘protogénero’, del cual surge el resto de las modalidades enunciativas y actúa como marco de las mismas, ya que, como señalan Calsamiglia y Tusón (1999: 32): “en una conversación se argumenta y se polemiza, se cuenta y se relata, se explica o se expone y se describe”.

En los textos de los medios, la mayor incidencia de la omisión sería explicable, además de por la prominencia de los referentes que caracteriza a algunos géneros (sobre todo a los menos argumentativos), por algunas funciones pragmáticas específicas comunicativamente necesarias: cortesía, deseo de generalización de los referentes, inclusión/exclusión del hablante y/o del interlocutor, etc., que vienen determinadas por la naturaleza de estos géneros, caracterizados por el uso de ciertas pautas comunicativas concretas, concretadas en el uso de ciertas construcciones lingüísticas.

Por otra parte, al cuantificar las variantes de cada pronombre, observamos que las frecuencias de ‘yo’ expreso en los segundos textos son superiores a las de los textos conversacionales, lo cual indica nuevamente que no es posible afirmar que sea siempre en estos donde se encuentra el uso más abundante de este pronombre, ni siquiera en su variante expresa. En la Tabla 4, puede comprobarse la alta frecuencia del pronombre ‘yo’ expreso en los textos de los medios de comunicación, cuyo porcentaje supera al de los conversacionales (55,4% frente a 46,6%).


Tabla 4. Porcentajes de la expresión y de la omisión de los pronombres de sujeto en los textos conversacionales y de los medios de comunicación del CCEC.
 	Textos conversacionales	Textos de los medios de comunicación
 	Expresión	Omisión	Expresión	Omisión
Yo	382 (46,6%)	438 (53,4%)	654 (55,4%)	526 (44,6%)
Tú	130 (37,1%)	220 (62,9%)	70 (30,8%)	157 (69,2%)
Nosotros	41 (16,7%)	205 (83,3%)	117 (7,7%)	1395 (92,3%)
Usted-ustedes	36 (62%)	22 (38%)	211 (53,8%)	181 (46,2%)
Total	589	885	1.052	2.259
El siguiente gráfico permite la comparación de todas las variantes de los pronombres en los dos subtipos de textos del corpus. La variante omitida de ‘nosotros’ omitida es la que alcanza una frecuencia superior con respecto a todo el conjunto del paradigma tanto en los textos conversacionales como en los de los medios de comunicación. El pronombre ‘usted/ustedes’ es el que obtiene un mayor porcentaje de frecuencias en ambos textos, ligeramente superior en los conversacionales. Por su parte, el pronombre ‘yo’ resulta estar un poco más equilibrado que el resto en cuanto a la expresión y omisión en los distintos tipos de texto, si bien, como se ha señalado, destaca el incremento de la expresión en los textos de los medios.



Gráfico 1. Comparación entre la expresión y omisión de los pronombres de sujeto en los dos tipos de textos del CCEC.
 

4. Resultados. Variación situacional y discursivo-pragmática de la expresión (preverbal o posverbal) del pronombre ‘yo’

4.1. Variación situacional

El significado del sujeto ‘yo’ expreso se concreta, además de por la gradación de las propiedades cognitivas señaladas anteriormente, por su aparición en determinadas situaciones comunicativas. A ello hay que añadir la observación de las variantes preverbal y posverbal, que, como hemos señalado, conllevan significados diferentes. Por tanto, su distinta frecuencia en los géneros de los medios de comunicación y en los conversacionales debe ser explicada de acuerdo a la posición que toma con respecto al verbo y a las características de los textos donde es más frecuente.

Como se describió anteriormente, en el plano comunicativo las variantes del sujeto expreso (preverbal y posverbal) aportan distintas perspectivas de la prominencia y la informatividad. Como se puede observar en los ejemplos siguientes (1) y (2), ‘yo’ expreso conlleva cierta prominencia; ha sido previamente mencionado, de modo que está activado o es accesible, pero no deja de mostrar la correspondiente informatividad textual, ya que su referente se presenta focalizado y realzado pragmáticamente, mostrando claramente su papel de agente de la acción verbal.

(1)	‘Yo’ no quiero decir que haya que tomar otras decisiones\pero las que se han tomado no son totalmente satisfactorias\hay que renovar los debates\ (CCEC<Med12>)

(2)	‘Yo’ para los papeles soy un desastre y cuando ‘yo’ leí el papel\ lo leí anoche y digo mi madre\qué es esto (CCEC<ConvElEn>)

En (1), mediante el uso del pronombre, el hablante muestra su posición con respecto al tema tratado, frente a otras posibles posturas que se han expuesto en la conversación. Destaca su papel de agente en esa opinión expresada, al concentrar la atención informativa sobre su propia persona. En (2), ambos usos de ‘yo’ antepuesto designan el protagonismo del hablante sobre el enunciado, de modo que queda destacada su agentividad con respecto a otras posibles personas del discurso.

Por el contrario, en la posición posverbal, al aparecer situado en la posición sintáctica típica de los objetos, hace disminuir claramente su agentividad (Verhagen, 1995) y se muestra como destino del evento designado por el lexema verbal.

(3)	Digo ‘yo’ que lo que más ha molestado es lo de las prospecciones petrolíferas\ más que la reducción de márgenes\ porque en realidad ha sido una reducción de gastos (CCEC<Med12>)

(4) Tengo ‘yo’ unas fotos ahí\con corbata\donde se me ve con corbata (CCEC<ConvElEn08>)

Como se observa en los ejemplos anteriores (3) y (4), el pronombre no se presenta como actor del enunciado, sino como responsable o receptor del contenido del lexema verbal, con lo cual, adquiere cierta objetualización; el sujeto deja de ser agente y se implica como parte final del proceso de predicación, lo cual hace que el referente del sujeto se perciba como imprevisto, novedoso o focal, en virtud de la posición menos prototípica bajo la cual se presenta.

Por lo tanto, la variante posverbal incrementa la focalización y el realce pragmático consecuente de la informatividad (que también posee la variante preverbal) pero orienta el significado hacia la objetualización. Esto da lugar a que cada colocación enfoque la subjetividad propia del sujeto expreso de modo gradual (Serrano, 2012). En el siguiente gráfico se esquematizan las propiedades de la colocación preverbal o posverbal del sujeto pronominal (Cuadro 1). El sujeto preverbal es agentivo y adquiere los rasgos +subjetivo y –objetivo; el posverbal en cambio es objetual y focalizador, al tiempo que resulta +objetivo y –subjetivo.



Cuadro 1. Valores cognitivos de la expresión preverbal y posverbal del sujeto pronominal.
La distribución de las variantes preverbal y posverbal de ‘yo’ se manifiesta de forma diversa en los dos grupos de textos del corpus. La posverbal sigue siendo la menos frecuente, pero es considerablemente menor en los segundos (Tabla 5), con un escaso porcentaje de 3,7% frente al 17,6% que se obtiene en los textos conversacionales. En cambio, la frecuencia de la variante preverbal es muy elevada (96,3%).


Tabla 5. Porcentajes de la colocación preverbal y posverbal en los textos conversacionales y de los medios de comunicación del CCEC.
 	Yo preverbal	Yo posverbal	Total
Textos conversacionales	315 (82,4%)	67 (17,6%)	382
Textos de los medios de comunicación	630 (96,3%)	24 (3,7%)	654
Para obtener datos más precisos y conocer con detalle la incidencia de cada variante, hemos calculado los porcentajes y las frecuencias absolutas de los distintos géneros de los medios de comunicación que contiene esta sección del corpus (Tabla 6). Estos cubren las principales modalidades discursivas de la televisión y la radio: a) magazines: programas de entretenimiento o variedades, en los que, gracias a su naturaleza diversa es posible encontrar distintas modalidades discursivas; b) informativos: programas dedicados estrictamente a la información donde a su vez aparecen secuencias de otros subtipos informativos: deportivos, meteorológicos, sociedad, etc.; c) tertulias: reuniones de periodistas y políticos (entre otros hablantes) que tratan sobre un tema de actualidad; d) informativos-debates: programas dedicados a la información sobre temas políticos y de actualidad con la presencia de diversos hablantes que confrontan sus opiniones.


Tabla 6. Porcentajes y frecuencias absolutas de la colocación preverbal y posverbal del pronombre ‘yo’ en los distintos géneros de los medios de comunicación del CCEC.
 

Yo preverbal	Yo posverbal
 	Casos y porcentajes	Frecuencias Absolutas	Casos y porcentajes	Frecuencias absolutas
Conversaciones
(79.544 palabras)	315 (82,4%)	39.6	67 (17,6%)	8.4
Magazines 
(61.346 palabras)	160 (95,2%)	26	8 (4,8%)	0.13
Informativo-debate 
(41.753 palabras)	283 (98,3%)	67.7	5 (1,7%)	0.11
Tertulias 
(12.685 palabras)	75 (97,5%)	59.1	2 (2,5%)	0.15
Informativos 
(55.474 palabras)	112 (92,6%)	20.1	9 (7,4%)	0.16
Tanto en los porcentajes como en las frecuencias absolutas, queda reflejado que la posición preverbal de ‘yo’ coaparece con aquellos textos más relacionados con la modalidad discursiva argumentativa (informativos-debates y tertulias), en las cuales el hablante establece su opinión o punto de vista a partir de la representación de su propia persona. Hay que destacar la elevada frecuencia del sujeto en los programas estrictamente informativos. Esto es debido a que en estas emisiones se producen frecuentes intervenciones de personas ajenas al programa que dan su opinión o parecer sobre alguna cuestión de actualidad. Aun así, las frecuencias absolutas muestran que en general la presencia de sujetos de primera persona es mucho menor que en otros géneros.

Este sujeto suele ser prominente, de modo que su formulación reafirma la presencia del hablante en el enunciado que emite, dotándolo cognitivamente de cierta subjetividad, como se observa en los ejemplos (5) y (6).

(5) (Adán Martín) fue elegido\y ‘yo’ le fui a hacer una entrevista\y le dije Adán ‘yo’ te tengo que preguntar por la enfermedad\prefiero hacerlo contigo que sé que vas a reflejar la realidad\ (CCEC<Med12>)

(6)	‘Yo’ he pasado momentos más alegres que tristes en la política\pero ‘yo’ he disfrutado mucho en la política\y he disfrutado mucho en la vida\(CCEC<Med12>)

No obstante, estos resultados son hasta cierto punto previsibles; se presupone que un discurso argumentativo necesita formalizarse a través de determinados elementos lingüísticos, y la expresión preverbal del sujeto pronominal es uno de los más adecuados, ya que permite incrementar la agentividad del referente sobre el contenido proposicional, sin dejar de presentar, como hemos señalado, cierta prominencia. En los textos mencionados el hablante necesita hacer uso del pronombre ‘yo’ para afirmar su participación en el contenido que emite, señalando que se trata de su propia opinión, vivencia o argumento. Nótese que en el siguiente ejemplo (7) la presencia del pronombre ‘yo’ da lugar a este significado argumentativo o de opinión.

(7) ‘Yo’ no pretendo llegar a la mayoría absoluta\ ‘yo’ no digo que vayamos a tener la mayoría absoluta\pero sí digo que ahora mismo este partido es el partido de la mayoría absoluta\(CCEC<Med12>)

En cambio, resulta llamativo que las frecuencias sean bastante inferiores en los textos conversacionales, a los que usualmente se les atribuye una mayor subjetividad, (normalmente se les adjudica una mayor ‘coloquialidad’, ‘informalidad’ o ‘egocentrismo’, términos que en general no han sido definidos y aplicados con el suficiente rigor), y que se hallen incluso por debajo de las de los géneros puramente informativos. En las conversaciones, las necesidades argumentativas de los participantes disminuyen porque generalmente la diversidad de temas tratados es más amplia que en las tertulias y debates y, como se señaló anteriormente, estos textos no tienen una finalidad comunicativa concreta, como sí la suelen tener los textos de los medios. Asimismo, los participantes suelen estar presentes en la interacción, de modo que también decrece la necesidad de indexar al interlocutor mediante el uso de los pronombres, como se observa en los ejemplos (8) y (9).

(8) También sé que Ø tienen presupuesto para la cocina desde hace meses así\ que no sé\ ¿sospechas?/ (CCEC<ConvElEn08>)

(9) Lo primero que Ø tienes que hacer\ es lo que está multiplicando y dividiendo hacerlo parejas\ (CCEC<ConvElEn08>)

Al mismo tiempo, la posición posverbal presenta unas frecuencias muy bajas en los textos de los medios de comunicación, pero no en los conversacionales (17,6% y 8,4% de frecuencia absoluta), lo cual indica que esta variante puede ser considerada como más característica de los textos conversacionales que de aquellos de los medios de comunicación (ejemplos 10 y 11).

(10) A: ¿Este problema lo hiciste tú solita? 
B: Sí\señorita\inicialmente lo hice ‘yo’\ y en otra hoja lo escribo ‘yo’ de nuevo (CCEC <ElEn08>)

(11)	El año pasado estaba mala, casi no podía ni comer ni nada||pero no fui porque no quería ‘yo’ ir ||| y un año la (la Navidad) pasé ‘yo’ en la Residencia\ (CCEC <ElEn08>)

Este ligero incremento de la variante posverbal en los textos conversacionales, y su consecuente significado [-subjetivo] que hemos descrito, reafirmaría la idea de que la subjetividad es mayor en los textos de los medios de comunicación que en los conversacionales.

Esto puede confirmar la idea que hemos venido apuntando; la conversación espontánea no debería ser considerada como el texto de mayor representación de la subjetividad6. Las respectivas frecuencias de la colocación del pronombre expreso ‘yo’, indican que la naturaleza de estos textos no propicia el uso del sujeto expreso, bien sea porque los referentes están plenamente accesibles en el transcurso de la interacción, bien sea porque las distintas modalidades enunciativas de las conversaciones diversifican la necesidad de la representación del referente a través del pronombre. Esto no promueve el uso expreso de los pronombres, al contrario de lo que sucede en otros géneros de los medios, como los debates, donde la dinámica interactiva de defensa de posturas y opiniones personales provoca el uso expreso (sobre todo en posición preverbal) de las formas pronominales. De hecho, Scheibman (2007) llega a una conclusión similar en un estudio sobre las conversaciones espontáneas del inglés, donde se obtuvo una proporción muy alta de construcciones y referencias inespecíficas o generalizadoras. Asimismo, Haddington (2007) encuentra que ciertas estructuras y construcciones dotadas de subjetividad aparecen en los textos de los medios de comunicación de modo más sistemático que en las conversaciones espontáneas.

De este modo, podemos caracterizar como de menor a mayor subjetividad los distintos géneros analizados, según se muestra en el siguiente gráfico. La curva representa el incremento del grado de subjetividad de los distintos textos del corpus; la menor subjetividad la obtendrían los textos conversacionales y la mayor los informativos-debates. Después de las conversaciones, los niveles inferiores de subjetividad los obtienen, como sería esperable, los informativos, y aumenta progresivamente en los magazines y en las tertulias. Todo ello debido a las razones argumentadas anteriormente.



Gráfico 2. Gradación de la subjetividad en los distintos géneros textuales del CCEC.
4.2. Variación discursivo-pragmática de ‘yo’: Los lexemas verbales

La hipótesis de que la expresión del sujeto de primera persona es un medio de subjetivación del discurso (Aijón Oliva & Serrano, 2010; Aijón Oliva, 2012) adquiere más relevancia si se relaciona con los lexemas verbales con los que aparece. De hecho, en estudios precedentes, centrados en tipos de verbos concretos, como ‘creer’ (Aijón Oliva & Serrano, 2010) o ‘decir’ (Aijón Oliva, 2012), hemos concluido que tanto uno como otro obtienen una alta frecuencia en los textos de los medios de comunicación. En este trabajo se puede confirmar que, de los 654 casos de ‘yo’ expreso, 345 vienen formulados con uno de estos dos verbos, lo cual constituye un 52,7 % del total de los casos de ‘yo’. En la Tabla 7 se presenta la distribución de las posiciones preverbal y posverbal de este pronombre en los textos de los medios de comunicación. Como claramente se observa, la posición posverbal es muy escasa en ambos verbos y, aunque los casos del lexema ‘decir’ no son muy elevados, siguen la misma tendencia de los de ‘creer’.


Tabla 7. Casos y porcentajes de la expresión del pronombre ‘yo’ preverbal y posverbal con los verbos ‘creer’ y ‘decir’ en los textos de los medios de comunicación del CCEC.
 	Preverbal	Posverbal	Total
Creer	301	6	307
Decir	25	13	38
 	 	 	345
En los siguientes ejemplos (12 y 13) se pueden advertir estos usos.

(12)	‘Yo creo’ que hay un dato importante\yo aquí quiero dejar claro que la confianza en el gobierno|| ‘yo creo’ que la imagen de este gobierno es bastante positiva\(CCEC<Med12>)

(13)	Pero ‘yo digo’ que en 2011 nos hemos pasado el año|||el año de elecciones\pasamos a una crisis que afecta a todos los países desarrollados\(CCEC<Med12>)

En cambio, en los textos conversacionales, la frecuencia de estos lexemas verbales es mucho menor; solo un 9,4% de los 382 sujetos se expresa con alguno de ellos. En la tabla 8 queda expuesta la distribución de cada variante con los dos lexemas verbales.


Tabla 8. Casos y porcentajes de la expresión del pronombre ‘yo’ preverbal y posverbal con los verbos ‘creer’ y ‘decir’ en los textos conversacionales del CCEC.
 	
Preverbal

Posverbal

Total

Creer	18	2	20
Decir	12	4	16
 	 	 	36
Los casos indican que los significados cognitivos y discursivos de la expresión del sujeto tienden a coaparecer de modo más frecuente con verbos de dicendi e intelligendi, y que esta conjunción obtiene su máxima rentabilidad comunicativa en los textos de los medios de comunicación. El significado intrínseco de estos verbos permite al hablante conformar una posición o actitud personal que lo valida como responsable del contenido que emite, lo que resulta muy propicio para los textos en los que aparece. Esto sería un indicio más de que el sujeto expreso, y concretamente el preverbal, contribuye a la subjetivación del discurso, la cual se incrementa en aquellos géneros que, a su vez, están caracterizados por cierta tendencia a la enunciación de tipo argumentativo, como los debates, las tertulias y los magazines7. Las conversaciones espontáneas, por contra, muestran una tendencia a la subjetivación bastante inferior, como se deduce de las frecuencias. No obstante, se requiere un estudio cualitativo exhaustivo sobre la colocación del sujeto y la naturaleza del lexema verbal para confirmar esta idea.

CONCLUSIONES

Desde una perspectiva cognitiva como la que aquí adoptamos, la subjetividad es el producto de la conceptualización de la realidad desde el punto de vista de los sujetos y, consecuentemente, desplazada de los objetos (Cuenca & Hilferty, 1999; Croft & Cruse, 2008), o bien la manifestación del punto de vista o actitud del hablante hacia el discurso o el contenido proposicional (Scheibman, 2007). La dimensión gradual de la ‘objetividad-subjetividad’, por tanto, se entiende como una consecuencia del uso de las distintas variantes del sujeto pronominal y el significado cognitivo que aportan cada una de ellas. Cuando la gramática ofrece distintas posibilidades de describir la realidad, la elección del hablante puede ser indicativa de un enfoque orientado cognitivamente hacia la subjetividad (Israeli, 1997; Scheibman, 2001), lo cual, al mismo tiempo, muestra la evidencia de que las estructuras gramaticales sirven a distintos propósitos comunicativos en el discurso, como es el caso del uso de la primera persona del paradigma pronominal (Englebretson, 2007).

La inscripción del referente en el enunciado a través del uso del sujeto expreso en conjunción con la naturaleza discursiva de los géneros con los que aparece, y con otros elementos discursivo-pragmáticos como el lexema verbal, hace posible que la comunicación se incline hacia el polo de la subjetividad. Esta subjetividad se matiza con la distinta perspectiva que de ella ofrecen respectivamente la posición preverbal y posverbal del sujeto pronominal; la primera lo hará con mayor intensidad que la segunda. Se trata, por tanto, de una subjetividad fundamentada en la percepción cognitiva de la persona y su referente en la interacción comunicativa, lo cual consiste en una perspectiva diferente a la subjetividad que tradicionalmente se le atribuye a la lengua (sobre todo a la oral). Las conversaciones estarían caracterizadas por la ‘intersubjetividad’, o el conjunto de normas y conocimientos compartidos que orienta a los hablantes al uso de determinadas construcciones lingüísticas en una interacción comunicativa concreta (Scheibman, 2007), si bien está presente también en otro tipo de textos (Haddington, 2007).

De hecho, cualquier práctica socio-discursiva refleja el punto de vista subjetivo que ejerce el hablante sobre el enunciado que emite (Langacker, 1993); pero esta subjetividad será gradual y estará moldeada y concretada a través del significado que proporcionen las distintas formas y construcciones lingüísticas.

El significado que conlleva la variación sintáctica, observado en los distintos géneros textuales donde aparece, y otras características discursivas permiten determinar su contribución a la creación de estilos comunicativos que se vuelven regulares en ciertas situaciones comunicativas. En este caso, la expresión del sujeto preverbal parece característica de aquellos géneros de los medios de comunicación orientados comunicativamente hacia la argumentación o la expresión de ideas y opiniones personales, constituyendo así un rasgo o elemento que aporta subjetividad al discurso.

Además de su frecuencia en este tipo de textos, otro análisis deberá determinar su distribución social; es previsible que los participantes de estos géneros hagan un uso desigual de estas variantes, lo cual contribuirá a explicar de forma más precisa el significado de las mismas.

 

NOTAS

1      Este trabajo forma parte del desarrollo del proyecto de I+D “Los estilos de comunicación y sus bases cognitivas en el estudio de la variación sintáctica en español” (FFI2009-07181/FILO).

2      No obstante, Jensen (1973) concluye que los sujetos de tercera persona pueden ser tan animados como los de primera y segunda, lo que podría conllevar la adopción de la misma prominencia que estos.

3      El autor señala que hay cualidades o sustantivos que pueden ser medidos objetivamente, como la temperatura o el tiempo, pero otros, como la belleza o la sabiduría no pueden ser medidos objetivamente, con lo cual, se encuentran siempre en planos subjetivos (2008:15).

4      Véase Aijón Oliva y Serrano (2010), Aijón Oliva (2012), para el pronombre ‘yo’; Serrano y Aijón Oliva (2013b) para el pronombre ‘tú’. Las formas ‘usted/ustedes’ se estudian en Aijón Oliva (2010) y Serrano (2012); y el pronombre ‘nosotros’ en Serrano (2011).

5      Esto no implica que el sujeto posverbal no haya podido ser previamente mencionado en la interacción (Posio, 2012).

6     En otros trabajos basados en textos conversacionales, concretamente sobre el pronombre ‘nosotros’ (Serrano, 2011), hemos alcanzado la misma conclusión.

7      Sin embargo, no hay que olvidar que variación y texto o género se construyen mutuamente; que estos sean más subjetivos u orientados a la argumentación viene determinado por el uso de determinadas formas lingüísticas que contribuyan a ello, del mismo modo que las variantes adquieren buena parte de su significado a partir del texto o género donde se utilizan con mayor frecuencia.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Aijón Oliva, M. A. (2010). Usted ya sabe lo que ya sabe usted: Aspectos discursivo-cognitivos de la colocación del sujeto pronominal. Ponencia presentada en el IX Congreso de Lingüística General, Universidad de Valladolid, España.         [ Links ]

Aijón Oliva, M. A. (2012). Variación formal y proyección discursiva del sujeto yo con verba dicendi. Ponencia presentada en el X Congreso Internacional de Lingüística General, Universidad de Zaragoza, España.         [ Links ]

Aijón Oliva, M. A. & Serrano, M. J. (2010). El hablante en su discurso: Expresión y omisión del sujeto de creo. Oralia, 13, 7-38.         [ Links ]

Aijón Oliva, M. A. & Serrano, M. J. (2012a). La posición del sujeto pronominal en las cláusulas no declarativas. Onomázein, 26(2), 131-164.         [ Links ]

Aijón Oliva, M. A. & Serrano, M. J. (2012b).Towards a comprehensive view of variation in language: The absolute variable. Language & Communication, 32, 80-94.         [ Links ]

Atkins, K. (2005). Self and subjectivity. Oxford: Blackwell.         [ Links ]

Beaugrande, R. & Dressler, W. U (1997). Introducción a la Lingüística del texto. Barcelona: Ariel.         [ Links ]

Benveniste, E. (1977). Problemas de Lingüística General II. México: Siglo Veintiuno Editores.         [ Links ]

Beinhauer, W. (1968). El español coloquial. Madrid: Gredos.         [ Links ]

Biber, D. & Conrad, S. (2009). Register, genre, and style. Cambridge: Cambridge University Press.         [ Links ]

Briz, A. (2010). Comentario de textos coloquiales. Madrid: Arco Libros.         [ Links ]

Calsamiglia, H. & Tusón, A. (2007). Las cosas del decir. Manual de Análisis del Discurso. Barcelona: Ariel.         [ Links ]

Criado de Val, M. (1973). Gramática española y comentario de textos. Madrid: SAETA.         [ Links ]

Croft, W. & Cruse, D. A. (2008). Lingüística cognitiva. Madrid: Akal Cambridge.         [ Links ]

Chen, W. (2008). Dimensions of subjectivity in natural languages. Ponencia presentada en el 46th Annual Meeting of the Association for Computational Linguistics on Human Language Technologies, 13-16.         [ Links ]

Cuenca, M. J. & Hilferty, J. (1999). Introducción a la Lingüística Cognitiva. Barcelona: Ariel.         [ Links ]

Dorgeloh, H. & Wanner, A. (2010). (Eds.) Syntactic variation and genre. Berlín: Mouton de Gruyter.         [ Links ]

Ejarque, D. (1977). El pronombre personal sujeto en español. Cuadernos de Filología, 7, 29-84.         [ Links ]

Englebretson, R. (2007). Stancetaking in discourse: Subjectivity, interaction, evaluation. Ámsterdam: John Benjamins.         [ Links ]

Enríquez, E. (1984). El pronombre personal sujeto en la lengua española hablada en Madrid. Madrid: CSIC.         [ Links ]

Fernández Ramírez, S. (1987). Gramática española. El pronombre. Madrid: Arco Libros.         [ Links ]

Finegan, E. (1995). Subjectivity and subjectivisation: An introduction. En S. Dieter & S. Wright (Eds.), Subjectivity and Subjectivisation: Linguistic Perspectives (pp.1-15). Cambridge: Cambridge University Press.         [ Links ]

Haddington, P. (2007). Stancetaking as an Interactional Activity: Challenging the prior speaker. En R. Englebretson (Ed.), Stancetaking in Discourse Subjectivity, Interaction, Evaluation (pp. 253-282). Ámsterdam: John Benjamins.         [ Links ]

Hale, K. (1966). Kinship reflections in syntax: Some Australian languages. Word, 22, 318-324.         [ Links ]

Hernando Cuadrado, L. A. (1988). El español coloquial en El Jarama. Madrid: Playor.         [ Links ]

Hidalgo Navarro, A. & Pérez Jiménez, M. (2004). De la sintaxis a la pragmasintaxis: Problemas del análisis sintáctico en el discurso oral espontáneo. Cauce, 27, 221-245.         [ Links ]

Israeli, A. (1997). Semantics and pragmatics of the reflexive verbs in Russian. Slavistische Beiträge. München: Verlag Otto Sagner.         [ Links ]

Jensen, J. B. (1973). The feature [human] as a constraint on the occurrence of third person subject pronouns in Spanish. Hispania, 56(1),116-122.         [ Links ]

Kerbrat-Orecchioni, C. (1980). La enunciación. De la subjetividad en el lenguaje. Buenos Aires: Hachette.         [ Links ]

Labov, W. (1983). Modelos sociolingüísticos. Madrid: Cátedra.         [ Links ]

Langacker, R. W. (1991). Concept, image, and symbol: The cognitive basis of grammar. Berlín: Mouton de Gruyter.         [ Links ]

Langacker, R.W. (1993). Reference-point constructions. Cognitive Linguistics, 4, 1-38.         [ Links ]

Langacker, R. W. (2000). Estructura de la cláusula en la gramática cognoscitiva. En R. Maldonado (Ed.), Estudios cognoscitivos del español (pp. 19-65). Volumen monográfico de la Revista Española de Lingüística Aplicada.         [ Links ]

Langacker, R. W. (2009). Investigations in cognitive grammar. Berlín: Mouton de Gruyter.         [ Links ]

Lavandera, B. (1984). Variación y significado. Buenos Aires: Hachette.         [ Links ]

Narbona, A. (1991). Sintaxis coloquial y análisis del discurso. Revista Española de Lingüística, 2(2),187-204.         [ Links ]

Padilla García, X. A. (2001). El orden de palabras en el español coloquial. Valencia: Universidad de Valencia.         [ Links ]

Padilla García, X. A. (2004). Del oyente receptor al oyente combatiente. Estudios de Lingüística de la Universidad de Alicante, 18, 213-230.         [ Links ]

Posio, P. (2012). The functions of postverbal pronominal subjects in spoken Peninsular Spanish and European Portuguese. Studies in Hispanic and Lusophone Linguistics, 5(1), 149-190.         [ Links ]

Rauh, G. (1983). Essays on deixis. Tübingen: Beiträge zur Linguistic.         [ Links ]

Rosengren, P. (1974). Presencia y ausencia de los pronombres de sujeto en español moderno. Acta Universitatis Gothoburgensis. Estocolmo: Almqvist & Wiksell.         [ Links ]

Sankoff, D., Tagliamonte, S. & Smith, E. (2005). GoldVarb X: A multivariate Analysis Application for Macintosh and Windows. Toronto: University of Toronto.         [ Links ]

Scheibman, J. (2001). Local patterns of subjectivity in person and verb type in American English conversation. En J. Bybee & P. Hopper (Eds.), Frequency and the Emergence of Linguistic Structure (pp.61-89). Ámsterdam: John Benjamins.         [ Links ]

Scheibman, J. (2007). Subjective and intersubjective uses of generalizations in English conversation. En R. Englebretson (Ed.), Stancetaking in Discourse Subjectivity, Interaction, Evaluation (pp. 111-138). Ámsterdam: John Benjamins.         [ Links ]

Serrano, M. J. (2011). Otras personas y yo. Variación socioestilística de la expresión/omisión del sujeto pronominal nosotros en las conversaciones espontáneas. En M. J. Serrano (Ed.), Variación Variable (pp. 93-126). Almería: Círculo Rojo/Ministerio de Ciencia e Innovación.         [ Links ]

Serrano, M. J. (2012). El sujeto pronominal usted/ustedes y su posición: Variación y creación de estilos comunicativos. Spanish in Context, 9(1), 109-131.         [ Links ]

Serrano, M. J. (2013a). De la cognición al texto: La prominencia cognitiva y la informatividad discursiva en el estudio de la variación de los sujetos pronominales. Estudios de Lingüística de la Universidad de Alicante (en prensa).         [ Links ]

Serrano, M. J. (2013b). Variación sociosituacional de la colocación del sujeto pronominal en textos conversacionales. Spanish in Context, 10(2), 261-283.         [ Links ]

Serrano, M. J. & Aijón Oliva, M. A. (2010). La posición variable del sujeto pronominal en relación con la cortesía interactiva. Pragmaligüística, 18, 170-204.         [ Links ]

Serrano, M. J. & Aijón Oliva, M. A. (2011). Syntactic variation and communicative style. Language Sciences, 33, 138-153.         [ Links ]

Serrano, M. J. & Aijón Oliva, M. A. (2012). Cuando tú eres yo: La inespecificidad referencial de tú como recurso de objetivación en el discurso. Nueva Revista de Filología Hispánica (en prensa).         [ Links ]

Serrano, M. J. & Aijón Oliva, M. A. (2013a). El sujeto posverbal: Función pragmática y cognición en las cláusulas declarativas. Neuphilologische Mitteilungen (en prensa).         [ Links ]

Serrano, M. J. & Aijón Oliva, M. A. (2013b). Discourse objectivization, Social variation and style in the use of Spanish tú. Folia Linguistica, 47 (en prensa).         [ Links ]

Verhagen, A. (1995). Subjectification, syntax, and communication. En S. Dieter & S. Wright (Eds.), Subjectivity and Subjectivisation: Linguistic Perspectives (pp.103-128). Cambridge: Cambridge University Press.         [ Links ]

Vicente Mateu, J. A. (1994). La deíxis. Egocentrismo y subjetividad en el lenguaje. Tesis de doctorado, Universidad de Murcia, España.         [ Links ]

Vigara Tauste, A. M. (1980). Aspectos del español hablado. Madrid: SGEL.         [ Links ]

Vigara Tauste, A. M. (2005). Morfosintaxis del español coloquial. Esbozo pragmaestilístico. Madrid: Gredos.         [ Links ]

Wierzbicka, A. (1988). The semantics of grammar. Ámsterdam: John Benjamins.         [ Links ]

 

Recibido: 21-VI-2012 / Aceptado: 7-VIII-2013

Todo el contenido de la revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons

  Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

Av. El Bosque 1290, 5º piso, Sausalito

Viña del Mar - Chile

Tel.: (56) (32) 2274000


revista.signos@ucv.cl
